Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

RESCATE DOCUMENTAL DE PETROGLIFOS Y RECONSTRUCCIÓN 3D DEL CORREDOR DOLMÉNICO DE CUBILLEJO DE LARA. BURGOS.

PETROGLYPHS DOCUMENTARY RETRIEVAL AND 3D RECONSTRUCTION OF THE DOLMEN CORRIDOR AT CUBILLEJO DE LARA, BURGOS.

Virtual Archaeology Review, 7(14): 43-52, 2016.

http://dx.doi.org/10.4995/var.2016.4522.

UPV-SEAV, 2015.
Received: January 10, 2016
Accepted: May 12, 2016

Fabián Ledo Fernández.

Máster en Arqueología y Patrimonio, Universidad Autónoma de Madrid. Ciudad Universitaria de Cantoblanco, 28049. Madrid, España.


 

Resumen:

Este artículo se centra en el estudio del cubrimiento del corredor del Dolmen de Cubillejo de Lara, Burgos (España). A través de técnicas de computarización, se ha contribuido a despejar dudas en cuanto a lo que es y no es posible respecto a su arquitectura original. 

Durante el proceso, se recuperó cierta información perdida relativa a los petroglifos situados en dicho corredor, la cual ha sido determinante para comprender la solución constructiva de esta estructura en el pasado. Dicha comprensión, se ha alcanzado como fruto de un trabajo interdisciplinar dónde el diagnóstico del estado de conservación del material pétreo ha jugado un papel fundamental, auxiliado de técnicas como la ortofotogrametría, el modelado tridimensional (3D) y el sistema de información geográfica (SIG), para conocer cómo los procesos de degradación han conformado el estado actual del corredor dentro del conjunto dolménico y de este modo, poder reconstruir a partir de la información precisa que disponemos en la actualidad, su posible estado original. 

El resultado ha sido contrastado con los ejemplos dolménicos paralelos que se encuentran por la zona, gracias a lo cual, se ha verificado la utilidad de las reconstrucciones virtuales para corroborar o desmentir hipótesis que previamente se habían afirmado repetidamente durante décadas sin una evidencia que las respaldase.

 

Abstract:

This article focuses on the study of the ceiling of the corridor of the Dolmen of Cubillejo de Lara, Burgos, Spain. The process of computerisation has contributed to a better comprehension of what may or may not have been possible for its original architecture. 

During the study, previously lost information regarding petroglyphs within the corridor was recovered, which has been very important in understanding the structural solution of this structure in the past. This has been the fruit of interdisciplinary work, where the diagnosis of the state of the stone has played a fundamental role, assisted by techniques such as orthophotogrammetry, three-dimensional (3D) modelling and geographic information system (GIS), to recognise how the process of degradation has shaped the current condition of the corridor as part of the construction, in such a way as to be capable to reconstruct its possible original form through its current state. 

The result has been contrasted with other concurrent dolmens existent in the area, which has confirmed the validity of virtual reconstructions to confront hypotheses sustained for decades without further evidence to back them.

1. Introducción.

En un momento tan temprano como el siglo XX, el conservador de monumentos austriaco Alois Riegl (1903), de forma similar a las actuales recomendaciones vigentes en materia de conservación de patrimonio (De Naeyer et al., 2000), sostenía que no es posible

reconstruir monumentos directamente piedra sobre piedra. Esto según sus ideas, debía realizarse mediante copias a escala o mediante el pensamiento y la palabra.

Mientras se leen sus razonamientos, da la sensación de que buscaba algún modo de abstraer la información tridimensional de los monumentos de una forma que se pudiera trabajar con ellos en un entorno seguro, exento de las dificultades y las limitaciones materiales del mundo real. 

Riegl no podía conocer la computarización, pero cualquier persona del siglo XXI pensará en las técnicas de virtualización del patrimonio, al leer aquellas líneas. Esta referencia demuestra que la arqueología virtual viene siendo una necesidad en la investigación desde hace mucho tiempo.

Hoy en día se puede constatar la importancia que está adquiriendo la disciplina, mediante trabajos como el que se está a punto de mostrar, donde la virtualización del patrimonio arqueológico es capaz de desmontar afirmaciones erróneas sostenidas durante largo tiempo por ciertos especialistas. 

Reafirmando cada vez más, su cualidad de herramienta de medición al servicio de la ciencia. Es por este motivo que todo trabajo de arqueología virtual deberá seguir una serie de principios de transparencia y rigurosidad para ser aceptado por la comunidad científica, como un trabajo válido. Por este motivo, el presente artículo se ha inspirado en todo momento en la Carta o Principios de Sevilla (2012).

Hasta llegar a un documento internacional de estas características, se ha realizado un largo recorrido en el ámbito de la documentación gráfica del patrimonio arqueológico hasta llegar a nuestros días. De forma contemporánea a la vida de Riegl, se venían dando en España los primeros planos y dibujos de un dolmen, concretamente en el malagueño Dolmen de Menga, convertido en un importante foco de estudio científico a nivel europeo en el siglo XIX (Sánchez-Cuenca, 2012).

Sin embargo, en otros ejemplares más modestos como los dólmenes de la Meseta Central Ibérica y los de Burgos en concreto, generalmente no se documentaron de forma tan temprana ni exhaustiva, a pesar de ser estudiados por figuras de renombre como Gómez Moreno, Fernández Duro, o el agustino César Morán (Moreno-Gallo, 2005; Delibes, 2010). 

En el mejor de los casos se trazaba su planta con un dibujo esquemático, como atestiguan Osaba et al. (1971) al hacer referencia a una obra de César Morán de los años 30, sobre un dolmen burgalés situado en el municipio de La Vid.

En 1970 estos mismos autores, tras excavar el Dolmen de Cubillejo de Lara, Burgos (España), hicieron un completo trabajo al realizar los dibujos del alzado y de la planta, así como fotografías y el vaciado de escayola de los petroglifos del corredor.

Progresivamente los medios de documentación gráfica se fueron profesionalizando. Así Delibes y Rojo (1988) incorporan en su artículo dedicado al dolmen, una planimetría del esqueleto dolménico y su topografía circundante financiada por la Junta de Castilla y León.

Esta es toda la documentación gráfica, tanto la métrica como la no métrica, que se puede encontrar en las dos principales publicaciones dedicadas al dolmen protagonista de este artículo. Entre ambas hay 17 años de distancia, así como 25 años desde la última hasta el más reciente trabajo correspondiente al informe de una intervención de conservación (Aratikos, 2013).

En todo ese transcurso de tiempo, la arqueología ha ido avanzando en el conocimiento de lo que es un dolmen dentro del amplio y variado fenómeno del megalitismo (Delibes, 2010; Garrido et al., 2012). 

Bajo este término se agrupa una gran variedad de estructuras con rasgos similares, pero que a su vez, presentan diferencias en cuanto a su uso y ritual. Lo común a todas ellas es constituirse de elementos constructivos que reciben el nombre de "megalitos"; del griego mega- (grande) y litos- (piedra). Literalmente "piedra grande".

Este fenómeno está presente en diversas zonas del continente europeo (Chapman et al., 1981). Unas son estructuras no funerarias (menhires, alineamientos y crómlech) y otras son de tipo funerario (paradólmenes y dólmenes). 

Mientras que los paradólmenes no se pueden considerar megalitismo stricto sensu dado que carecen de piedras de gran tamaño, se asemejan a los dólmenes en su función funeraria (Garrido et al., 2012).

La palabra "dolmen" tiene un posible origen bretón (Glyn, 1937) y designa a aquella estructura megalítica caracterizada por estar compuesta de lajas de piedra colocadas de plano sobre dos o más piedras hincadas en vertical. Dentro de los dólmenes hay variedades que según Garrido et al. (2012) en la Península Ibérica se clasifican en: dolmenes simples, de corredor, de galería cubierta y el de tipo "tholos".

La cronología de este fenómeno es de origen neolítico, siendo que para la Península las dataciones de C14, indican que surge entre finales del V milenio cal. A.C. y comienzos del IV, a lo largo del cual, se erigieron los más imponentes ejemplos (Delibes y Rojo, 1997).

Así pues, podemos concluir que el Dolmen de Cubillejo de Lara, Burgos, es una estructura neolítica compuesta de piedras hincadas de gran tamaño sobre las que hay una o más lajas apoyadas de plano y que dicha estructura corresponde al tipo "dolmen de corredor".

El trabajo se ha centrado en el corredor del dolmen para someter a prueba la afirmación tradicional que sostenía que el corredor estuvo techado en el pasado de principio a fin por lajas horizontales de piedra. El trabajo se ha realizado haciendo énfasis en el principio 6º "de eficiencia" de los Principios de Sevilla (2012), donde se recomienda, siempre que sea posible, el uso de medios más económicos para obtener cada vez resultados mejores. 

Por este motivo, se documentó con cámara digital acoplada a una pértiga extensible, obteniendo resultados similares a los que se obtendrían con la fotogrametría aerotransportada mediante dron.

Partiendo de la información disponible hasta hoy día se virtualizó la probable forma original de este corredor dolménico junto a sus petroglifos, los cuales han aportado información tan importante como inesperada.

Este estudio fue posible gracias al levantamiento fotogramétrico del dolmen, realizado para culminar un Máster de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) (Ledo, 2014), a la documentación procedente de la intervención de conservación promovida por la Junta de Castilla y León (Aratikos, 2013) y a la colaboración del Museo Provincial de Burgos.


2.
Dolmen de Cubillejo de Lara, Burgos.

El también conocido como "Dolmen de Mazariegos", está situado en Tierra de Lara, con coordenadas UTM (ETRS 89): (457 436, 4 663 668) (Aratikos, 2013). 

Se emplaza sobre un pequeño promontorio entre la desembocadura de dos pequeñas corrientes de agua, destacando en medio del valle que separa la Sierra de la Mambla de Peñalara (Fig.1). 

 

Figura 1: Situación y emplazamiento del dolmen. Imagen editada de vuelo fotogramétrico (Topocal S.L. a través de Aratikos, 2013).

Cabe resaltar la cercanía de otros megalitos no funerarios (Osaba et al., 1971).

Fue identificado a finales de los años sesenta por parte de un grupo de espeleólogos. Estos informaron del fortuito hallazgo a los servicios provinciales de arqueología los cuales ejecutaron su excavación, única hasta la fecha, en 1970 (Osaba et al., 1971).

Tras la campaña arqueológica, fueron revelados una serie de rasgos que lo hacen único. Desde entonces, el dolmen se convirtió en un referente obligado para el estudio del fenómeno megalítico en la Submeseta Norte.

En cuanto a su forma constructiva, presenta rasgos peculiares para el megalitismo mesetario. Como es la existencia de la corona pétrea peristalítica que rodea los ortostatos de la cámara funeraria de 4.5 m de diámetro (Fig. 2a). 

Este rasgo, entre otros, permite establecer relaciones con áreas suroccidentales como Portugal, Extremadura y La Cuenca del Duero. Concretamente en Salamanca, donde destacan los ejemplos paralelos del Dolmen del Torrejón y el de Galisancho (Arias, 1989; Delibes y Rojo, 1988).


Figura 2: a) Vista aérea del Dolmen de Cubillejo de Lara, indicando el ortostato grabado.

Respecto al material hallado dentro, fue muy escaso y fragmentado. Sin embargo, entre estos pobres hallazgos destaca un muy bien conservado brazalete de concha de pectunculus o glycymeris, de excepcional valor, en cuanto que evidencia nexos culturales con el área mediterránea (Osaba et al., 1971; Delibes y Rojo, 1988).

Finalmente hay que destacar por su singularidad, los petroglifos grabados en uno de los laterales internos del corredor. Estos corresponden, a lo que parece ser una representación esquemática de dos cuadrúpedos, así como una serie de líneas rectas verticales atravesadas horizontalmente por otra más larga (Fig.2b).

 

Figura 2: b) Detalle fotográfico de los petroglifos (véase la escala en la Fig. 7) en su estado actual (Topocal, S.L. a través de Aratikos, 2013).


3.
Virtualización 3D del dolmen.

Este artículo gira en torno a un modelo virtual del dolmen realizado a partir del registro fotogramétrico digital del mismo y del modelado 3D del promontorio sobre el que se sitúa. La topografía ha sido realizada de acuerdo a las curvas de nivel disponibles en trabajos financiados por la Junta de Castilla y León, los cuales fueron ejecutados con estación total y vuelo multirrotor (Aratikos, 2013), más recientemente (Fig.3).

 

Figura 3: Modelo 3D del dolmen con su topografía precisa; en azul se pueden apreciar las curvas de nivel con sus cotas.

Antes de proseguir, conviene aclarar que aunque el uso de drones multirrotor cada vez está tomando mayor importancia en la arqueología (Prentiss et al., 2016), en lo referente al levantamiento fotogramétrico de este dolmen, se tuvo en cuenta la altura máxima de la estructura para decidir el recurso técnico más apropiado en relación costo/eficiencia. Por ello, el dron fue sustituido por pértiga extensible, con iguales resultados.

Para realizar la fotogrametría, se efectuaron tomas a tres alturas diferentes, e intervalos regulares de 1 m cubriendo todo el perímetro exterior e interior de la cámara y el corredor dolménicos. 

Para las dos primeras alturas simplemente se hicieron tomas con y sin trípode, pero para la tercera, situada por encima de ortostatos a más de 2 m, se utilizó la pértiga extensible (de 3 m) unida a una ligera cámara de tipo compacto Olympus VR-340 de 16 MP y 10 aumentos

Disparando a una distancia focal de 24 mm y a una separación media del objeto de ~ 5 m, manteniéndose para las tres alturas, buscando siempre el correcto encuadre y enfoque de las capturas, obteniendo así, unas 300 fotografías JPEG listas para ser procesadas (Ledo, 2014).

Durante la captura de datos, hay una serie de reglas a seguir que convienen ser revisadas por cualquier usuario interesado en el uso del programa Agisoft Photoscan (2013), que es el software informático, versión 1.0.4, utilizado para este levantamiento fotogramétrico. 

Como buena opción para ampliar conocimientos también se recomienda Blake et al., (2014).

Siguiendo las pautas indicadas, el programa podrá correlacionar las fotografías, de modo que la geometría de la escena, la posición y la orientación de la cámara no son necesarias conocerlas de antemano, ya que éstas serán calculadas automáticamente por una serie de algoritmos, creando una densa nube de puntos que se triangularán, permitiendo la creación de una malla tridimensional delimitadora de la superficie, la cual se textura finalmente. 

Así se obtiene un preciso modelo 3D que se podrá georreferenciar, escalar y editar a posteriori en programas de edición y modelado 3D, como Meshlab o Blender, que será el usado en este caso, como se va a mostrar más adelante.


4.
Rescate documental de los petroglifos.

Debido a la relevancia de los petroglifos de este dolmen, se puso especial atención a todas las referencias existentes a los mismos en la bibliografía. De esta forma, se pudo comprobar que junto a los tres motivos hoy reconocibles, originalmente figuraba un cuarto, correspondiente a una circunferencia de carácter solar.

Esta figura, dejó de aparecer mencionada en toda publicación posterior a Osaba et al. (1971). 

Con lo que se puede deducir, que muy posiblemente ya había desaparecido debido al desgaste por agentes naturales, cuyo efecto se intensificó, una vez el dolmen quedó expuesto a la intemperie tras su excavación.

Afortunadamente, gracias a una acertada medida de documentación, Osaba et al. (1971) notifican en su publicación la existencia de una copia de escayola tomada en el momento del descubrimiento. Esta pieza fue exhibida un tiempo y por último, depositada en los almacenes el Museo Provincial de Burgos.

Para la elaboración de este trabajo fue rescatada del olvido y documentada con cámara fotográfica siguiendo similar procedimiento fotogramétrico que con el dolmen, para generar en Blender una ortofoto métricamente exacta de su relieve. En la esquina superior derecha de la ortofotografía obtenida, se puede apreciar la mencionada circunferencia, hoy desaparecida (Fig. 4).

 

Figura 4: Ortofotografía de la escayola copia de los petroglifos.

Para volver a ubicar la figura sobre el ortostato de procedencia exactamente en el lugar que ocupó originalmente, se utilizó un SIG. Concretamente gvSIG 1.12.0, que posee la característica de ser sofware libre.

En la Figura 5 apreciamos dos ortofotografías: a un lado la correspondiente a la superficie interior del ortostato donde se sitúan los grabados; y al otro, la correspondiente a la copia en escayola de los mismos.

 

Figura 5: Superposición de la escayola sobre el ortostato en gvSIG utilizando los puntos homólogos de la herramienta <Georreferenciación>.

Desde el menú <Transformaciones geográficas> de gvSIG, la información arqueológica perdida se recuperó al superponer las imágenes. 

Esta superposición se realiza tomando la imagen del ortostato como capa de referencia en un sistema de coordenadas relativas asignado aleatoriamente por el software, dado que no es necesario en este caso usar una cartografía de referencia específica.

Con este procedimiento se persigue que la capa ráster correspondiente a la ortoimagen de la escayola, se reproyecte sobre la capa de referencia corrigiendo geométricamente la imagen. Para ello, se establecieron un mínimo de tres puntos homólogos en cada uno de los grabados utilizando <Georreferenciación> marcando la opción <Sin cartografía de referencia>.

Así la cuarta figura circular contenida en la escayola, se adaptó en lugar y dimensiones al espacio que le correspondería originalmente en el ortostato.

En última instancia, podemos comprobar que tras la corrección geométrica, la ortoimagen de la escayola sufrió una ligera modificación de su ángulo de rotación inicial. De este modo, coincidiendo ahora los grabados de ambas ortoimágenes, superpuestos unos sobre los otros, se pudo realizar el calco digital definitivo de estas figuras en color oscuro y vectorizando el signo solar, en color rojo. Para realizar y editar estos calcos se utilizó el programa Inkscape, versión 0.48.5 (Fig. 6).

Figura 6: Superposición de las capas ráster: ortostato, escayola y el calco digital resultante.

Dicho calco digital fue posteriormente trabajado con un software libre de dibujo CAD llamado DraftSight, concretamente en su versión 2015, para así obtener un dibujo actualizado del alzado del ortostato, con todas las figuras encontradas originalmente en la excavación de 1970. De este modo, quedan ubicadas en el lugar que les corresponde dentro de los límites del ortostato con precisión. Este dibujo arqueológico ha sido incluido en la presente publicación a escala 1:20 (Fig.7).

Figura 7: Dibujo métrico: conjunto actualizado de petroglifos dentro de los límites del ortostato.


5.
Reconstrucción 3D del corredor.

La importancia de los petroglifos de este dolmen no sólo radica en su singularidad con respecto al resto de ejemplares similares carentes de este rasgo, sino que además, como se mostrará a continuación, constituyen para este caso una pieza clave hacia la comprensión del sistema de cubrición original del corredor.

Tradicionalmente se ha venido afirmando, que este corredor estuvo techado con lajas horizontales a lo largo de sus 10 m de longitud (Osaba et al., 1971; Delibes y Rojo, 1988; Aratikos, 2013).

Para someter a prueba esta afirmación, se trabajó con Blender 2.71, software libre para modelado 3D.

Se situaron tres lajas virtuales sucesivas a continuación de la única original que se sitúa justo encima de la entrada a la cámara dolménica.

Hacia el final de los dos primeros ortostatos a cada lado del corredor, se puede observar un descenso considerable de altura con lo que las lajas situadas a partir de ese punto harían impracticable el acceso (Fig. 10).

 

Figura 10: Intento fallido de techar virtualmente todo el corredor: a) vista en perspectiva aérea; b) detalle frontal, donde se aprecia claramente que la entrada queda obstruida.

Por otra parte, la erosión sugerida por la pérdida del cuarto motivo, se confirma con el dato, ya apuntado por anteriores especialistas, de que la caliza rojiza es más sensible a la degradación a causa de sus agentes ferrosos. (Osaba et al., 1971), lo cual tampoco convierte en casualidad que la menor dureza de esta roca propiciara el grabado de los petroglifos en ese ortostato y no en cualquier otro (Aratikos, 2013).

Así se evidencia, que este ortostato ha sido erosionado severamente hasta el día de hoy y es esto lo que provoca que la última laja no apoye completamente en uno de sus extremos (Figs. 8 y 9).

 

 

Figura 8: Ampliación de los petroglifos sobre el contexto del corredor techado virtualmente: a) estado de conservación actual; b) reintegración volumétrica del ortostato y recuperación del signo solar sobre el área afectada por la erosión.

Se debe destacar además, que se da el coincidente hecho de que los petroglifos quedan justo debajo de la última laja (Fig. 8). 

Ésto posiblemente no sea casual, sino un indicio que nos dirige hacia la idea de que la entrada del corredor se situaba en ese punto y no varios metros más adelante.

Esta idea se refuerza al observar detenidamente el ortostato opuesto. 

El del lado sobre el que la laja apoya correctamente, donde parece insinuarse cierto trabajo intencional, al apreciarse unas aristas marcadas y un biselado realizado a 45º evidenciando cierta voluntad reflexiva y estética en el diseño. 

Esta observación nos permite advertir que la erosión que afecta al ortostato de los petroglifos, ha conseguido desgastar la posible forma biselada generando una falta de volumen en el megalito (Fig. 9) que provoca el mencionado problema de inestabilidad al situar una laja cubriendo el corredor horizontalmente.

Figura 9: Esquema de sección del corredor y los petroglifos.

El área rayada de la figura superior indica la falta volumétrica de material pétreo, lo cual afecta a la vez, la estabilidad de la laja horizontal y al cuarto motivo del conjunto de los petrograbados. 

Dicho motivo, se puede comprobar que esta cerca de la zona de escorrentía de agua de lluvia y por tanto, es afectado por la erosión procedente de todo tipo de agresiones atmosféricas al situarse en la zona más expuesta a la intemperie, incluso en aquellos momentos históricos en los que el sistema de cubrición del corredor estuviera aún íntegro.

Así pues, en la Figura 8, se puede ver el "antes y el después" de la reintegración volumétrica virtual, donde se aprecia que el volumen reintegrado no solo permite mantener la estabilidad estructural del cubrimiento del corredor, así como la uniformidad estética de lo que fue la entrada original, sino que además, permite que el grabado desaparecido coincida ampliamente sobre la zona reconstruida. 

Este hecho, convierte al grabado en indudable testigo de la erosión producida por el paso del tiempo y la exposición a los agentes atmosféricos.