Vitoria-Gasteiz | Arqueología.


 


Prospector en arqueología Félix Murga 1929-2001.


 

Colección de tejas con inscripciones.

Félix Murga.

Salvador Velilla Córdoba.

 

En Amurrio (Álava) se conserva la mayor colección de tejas con inscripciones que nosotros conozcamos. La colección, no expuesta al público, se guarda en el imponente edificio que en Amurrio llaman el Repor. 

El edificio acoge en la actualidad cursos de formación para empresas, despachos, espacios para deportes al aire libre y un bonito restaurante que merece la pena visitar. También está el almacén del Grupo Etnográfico Aztarna con una valiosa colección etnográfica llamada a convertirse en el futuro Museo de Etnografía de Amurrio.

Gran parte de los fondos arqueológicos y etnográficos que ahí se guardan proceden del trabajo incansable de Félix Murga, sacerdote, patriarca de la arqueología y la etnografía alavesa.

La colección de unas trescientas tejas con inscripciones fue formada por Félix recorriendo pacientemente las obras de rehabilitación de viejos edificios civiles y religiosos. Entre las tejas rescatadas hay algunas que podemos datar sin ninguna duda como medievales.

 

Ejemplo del tipo de ficha de campo que redactaba Félix Murga.

Era verano cuando un grupo de jóvenes, integrantes de un campo de trabajo, llegaba a Unzá, pueblo del norte de Álava, con la esperanza de ver unos dólmenes y la lobera de Guibijo. Félix Murga, que estaba con el grupo scout de Amurrio en el norte de la provincia de Burgos, se había ofrecido a hacer de guía. 

Con el responsable del Campo de Trabajo había quedado en que se encontrarían a medio camino, Félix avanzaría por el sur y el grupo por el norte. La tarde, calurosa, cambió de repente apareciendo la lluvia acompañada de truenos y relámpagos. 

El grupo de jóvenes, por prudencia, decidió quedarse en Unzá, aprovechando el cobijo que ofrecía la bolera cubierta que había en el pueblo. Seguía la tormenta y, al cabo de un buen rato, entre los árboles se vio salir a un hombre, empapado hasta los huesos, con el jersey sobre la cabeza para resguardarse de la lluvia y calzando unas sencillas botas. Era Félix que acudía a su cita como había prometido y que venía caminando con los zapatos encharcados.

 

 

Noticia en la prensa del fallecimiento de Murga. En la foto aparece con una teja de su colección en la que está grabado un laberinto medieval.

Félix Murga Beraza había nacido en Zuaza, Tierra de Ayala, el 7 de Julio de 1929, y falleció siendo párroco de Larrinbe (Amurrio), el 12 de Octubre del 2001.

Como tantos muchachos de su tiempo, entró bien joven en el seminario de Vitoria. 

Después de ordenarse sacerdote estuvo en la parroquia de Artziniega, luego en Okondo, hasta que en 1977 fue nombrado párroco de Larinbe, repartiendo su dedicación entre este pequeño pueblo y Amurrio, donde residía, colaborando en las labores parroquiales, fundando y dando vida durante veinticinco años al grupo scout, impartiendo catequesis en las escuelas y dinamizando el grupo HOAC. 

Sus misas en la ermita de San Antón eran seguidas por una clientela fiel, a la que gustaban sus sermones sencillos y directos.

Su rica personalidad se prolongaba en una curiosidad insaciable. Ya en Okondo, con el grupo de Misión Rescate, ganó varios premios a nivel nacional otorgados por RTVE a finales de los años setenta. Rocas escondidas que resultaron dólmenes; piedras derruidas que fueron poblados; cuevas impracticables que habían sido viviendas humanas y en ocasiones guaridas del oso, así como las loberas de Álava, Burgos, León y otros lugares deben su entrada en la historia a Félix Murga. 

Félix -lo dicen todos los que le conocieron- estaba dotado de un olfato especial. Donde uno veía solamente unas piedras, él veía fósiles; y donde sólo se veía tierra, él hallaba cenizas y vestigios de vida. Es dudoso que alguien haya estudiado tanto y mejor las loberas del norte de España. “Como los lobos salen cuando es domingo…”, dejó escrito. 

Y es que escribió mucho sobre etnografía y, cosa curiosa, casi nunca citaba bibliografía. La razón es porque no existía, pues aquello sobre lo que escribía era desconocido hasta entonces; había sido descubierto por Félix Murga. Y, jubiloso, corría donde tenía amigos entendidos, al Museo Provincial de Arqueología de Álava, a llevar sus hallazgos, rellenando con sus aportaciones páginas y páginas de la carta Arqueológica de Álava y de las tierras circundantes.

Félix es autor de cerca de 40 artículos y trabajos de investigación histórica, ya publicados, y algunos inéditos que sería muy útil poder recopilar para los historiadores del presente. También eran frecuentes sus apariciones en los medios de comunicación dando noticia de algunos de sus hallazgos. 

Por ejemplo, el Correo Español publicaba el 1 de octubre de 1983 la noticia del hallazgo por Félix Murga de un poblado de la Edad del Hierro en las inmediaciones de la ermita de San Felices de Haro, donde se celebra la famosa romería de la Batalla del Vino.

Arropado por un grupo de entusiastas, fundó en Amurrio la Asociación Etnográfica Aztarna, con la finalidad de crear un museo en el que mostrar los objetos y enseres recogidos a lo largo de años y años y poder transmitir, a través de una revista, el interés por el patrimonio que nos han legado las generaciones pasadas. 

Estupendos logros, impensables sin su iniciativa.

 

 

 

El Repor de Amurrio (Álava) donde se guarda la mayor colección de tejas con inscripciones, que conocemos.

 

Hoy la revista Aztarna continúa editándose, ha comenzado su andadura en Internet y en un almacén están recogidas las miles de piezas que fue recogiendo por los caseríos, junto con su grupo de colaboradores.

Entre estas piezas sobresale por su curiosidad y rareza una buena colección de tejas grabadas, unas tienen pequeñas frases, otras un dibujo en ocasiones difícil de descifrar y en no pocas aparece la firma del tejero. Al día de hoy, el museo soñado por Félix Murga sigue siendo una incógnita y con toda probabilidad se quedará en mero proyecto, en un sueño, al haber en el entorno varios otros museos dedicados a la Etnografía (Artziniega, Orozko, Bilbao), pero los enseres recogidos, los descubrimientos y hallazgos de Félix Murga y sus colaboradores, han quedado para la posteridad, para todos nosotros.

Aunque, como hemos dicho el Museo Etnográfico sigue parado, el año 1994 se inauguró el Museo de Cerámica de Amurrio Félix Murga, donde se presenta una buena colección de las piezas de cerámica vasca recogidas por él a lo largo de varios años.

En octubre del año 2001, pocos días antes de fallecer, recibió la Medalla de Oro de Amurrio, dedicándole también una calle en el nuevo trazado de la villa.

*Salvador Velilla, investigador alavés, colaboró con Félix Murga y es miembro del Grupo Etnográfico Aztarna de Amurrio (Álava).