Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

Vamos a utilizar este interesante manual, para saber y poder geolocalizarnos y Utilizar estos conocimientos para nuestros estudios, empleo de google earth, determinar posiciones en nuestras búsquedas de campo, utilizar magnetómetros en el mar y espacio, saber utilizar un sextante para navegación marítima, etc.

Navegación Astronómica para la Navegación Deportiva.

José V. Pascual Gil Capitán de Yate.

 

INTRODUCCIóN.

La escasez de obras simplificadas sobre el tema de la Navegación Astronómica en lengua española ha sido el motivo principal que me ha decidido a escribir este manual.

Por supuesto, existen obras muy completas y de innegable calidad, pero no consiguen resolver la pretensión del deportista aficionado que, falto de información primaria, pronto se ve inmerso en una serie de conceptos que ignora, rindiéndose a la evidencia de su incapacidad de comprensión.

Por ello, he procurado partir de conceptos básicos y generales para poder ir avanzando poco a poco, teniendo la seguridad de no vernos, de pronto, rodeados de palabras e ideas desconocidas. Se desprende de ello la conveniencia de ir progresando en el texto sin prisas, comprendiendo los temas, sin tener que memorizar y, sobre todo, sin dejar atrás conceptos con dudas o que no hayan quedado totalmente asimilados.

En navegación astronómica, la solidez del conocimiento teórico es fundamental. La fase práctica del cálculo es lo menos importante, si este no va apoyado en sólidos conocimientos del porqué se hace cada cosa y de qué es lo que se busca en cada momento.

Por estas mismas razones ruego disculpas a los profesionales en la materia, ante la simplista, acomodaticia y poca profunda exposición del tema. Estoy seguro que sabrán comprender los objetivos que me guían al escribirlo.

Para seguir el método que se propugna en este manual, recomiendo el uso del Almanaque Náutico del año en curso y las tablas HO 249 americanas o las AP 3270
inglesas, que son idénticas.

Quiero hacer referencia a un aspecto que, según he observado, aparece constantemente en el no iniciado, ávido de conocer los secretos de la navegación astronómica; existe una esperanza ciega en el "milagroso sextante"; se le considera un aparato mágico en cuya lente va a aparecer, casi, casi, la posición del observador.

Nada más incierto. El sextante es un instrumento únicamente concebido para medir ángulos y, siendo verdaderamente importante, constituirá sólo una ínfima parte del total del procedimiento necesario para obtener la posición. A su debido tiempo se tratará todo lo referente a la teoría y práctica de este "medidor de ángulos".

Los casos prácticos que aquí se resuelven van referidos al año 1978 y pueden ser desarrollados con los extractos del Almanaque Náutico y tablas de esas fechas, que se incorporan (al final del manual) en el apartado de Apéndices. El interés en que todo esté referido al año 78 no es otro que el de demostrar que no importa en qué tiempo están resueltos los casos, sino, más bien, el uso adecuado del Almanaque pertinente a la fecha de que se trate.

Ruego paciencia, a los ya iniciados, ante el estilo reiterativo en la exposición de los conceptos. Creo que es el mejor modo de conseguir claridad para aquel que está lleno de dudas y siente temor por no llegar a comprender lo que intenta estudiar.

No quiero acabar esta introducción sin hacer referencia a los nuevos sistemas de navegación astronómica. Primero surgen las mini computadoras programadas; algunas de ellas son tan perfectas que llevan incorporados los datos de los almanaques náuticos de muchos años futuros.

Aparecen posteriormente sistemas de navegación por satélite. Concretamente, el Global Position System (GPS) proporciona la posición del buque, en longitud y latitud, con un error...¡ de unos metros apenas!.

Es imposible negar su importancia; su ayuda a la navegación es de un valor incalculable; tan sólo unos años atrás eran inimaginables, pero constituyen también, en mi opinión, un arma de doble filo.

Es un gran peligro iniciarse en el uso de estos maravillosos aparatos, sin tener un conocimiento teórico sólido y profundo de lo que constituye la esencia, la lógica y la cronométrica exactitud de la navegación astronómica.

Si no sabemos operar con cálculos, no tendremos espíritu de crítica. Si no hemos profundizado en la comprensión de la astronomía náutica, estaremos indefensos ante las cifras que nos proporcione una computadora; dependeremos, una vez más, de la máquina, y nada hay más lejos en la mente de un navegante. Esa es la razón por la que no trataré lo concerniente al uso de estos sistemas. Nunca pretenderemos ignorarlos, pero sí situarlos en el lugar que les corresponde.


ÍNDICE DE CAPÍTULOS.

Capítulo 1: FUNDAMENTOS DE ASTRONOMÍA.

-Esfera terrestre. Conceptos fundamentales.

-Movimiento de los astros. Eclíptica.

-Concepto de "punto geográfico".

-Declinación.

Capítulo 2: ÁNGULOS HORARIOS.

-Concepto de tiempo. Formas de expresión.

-Ángulos horarios.

Capítulo 3: CONCEPTOS ASTRONÓMICOS LOCALES.

-Horizonte aparente.

-Cenit.

-Bóveda celeste local.

-Altura y Distancia cenital.

-Acimut.

Capítulo 4: SEXTANTE.

-Descripción.

-Funcionamiento.

-Ajuste.

-Correcciones a la altura. Tabla de corrección.

Capítulo 5: LA MERIDIANA.

-Latitud por la meridiana.

-Longitud por la meridiana.

Capítulo 6: LA RECTA DE ALTURA.

-Fundamento.

-Uso.

-Relación con el rumbo.

-Triángulo de posición.

Capítulo 7: RECTA DE ALTURA DEL SOL.

-Consideraciones generales.

-Cálculo.

-Trazado.

-Longitud estimada de conveniencia.

Capítulo 8: RECTA DE ALTURA DE LA LUNA.

-Consideraciones generales.

-Cálculo.

-Trazado.

-Consideraciones a la observación.

Capítulo 9: RECTA DE ALTURA DE LOS PLANETAS.

-Consideraciones generales.

-Cálculo.

Capítulo 10: RECTA DE ALTURA DE LAS ESTRELLAS.

-Consideraciones generales.

-Punto vernal.

-Momento de la observación.

-Cálculo.

-Otro método.

-Identificador de astros.

Capítulo 11: SUGERENCIAS.

-Del "top" horario.

-Del acimut del Sol.

-Latitud por la estrella Polar.

 

CAPITULO 1.

FUNDAMENTOS DE ASTRONOMÍA.

ESFERA TERRESTRE. CONCEPTOS FUNDAMENTALES.

A efectos de cálculo, consideramos a la Tierra como si fuera una esfera. (Figura 1).


.

Esta esfera posee un movimiento continuo alrededor de un eje que corta a la superficie en lo que llamaremos: Polo Norte y Polo Sur.

Cualquier circunferencia que, sobre la esfera terrestre, pase por ambos polos constituirá un meridiano. Para dar un nombre a cada meridiano se acepta internacionalmente como meridiano "cero" al meridiano que pasa por Greenwich. A partir de él se cuentan de 0º a 180º hacia el Este y de 0º a 180º hacia el Oeste.

Al meridiano de Greenwich se le representa en los esquemas con la letra "G".

En teoría, pues, existirán infinidad de meridianos; cada uno de ellos vendrá identificado por el valor de un ángulo (en grados, minutos y segundos, aunque nosotros usaremos décimas de minuto en lugar de segundos) y una letra: "E" o "W", según esté a un lado u otro del meridiano de Greenwich.

Por otra parte: un plano perpendicular al eje de los polos en su punto medio (centro de la Tierra) trazará en la superficie de esta una circunferencia que llamamos ecuador (QQ' en la figura). En teoría podemos suponer infinidad de planos paralelos a este, que dibujarán en la superficie terrestre circunferencias de radio progresivamente decreciente, a medida que nos acerquemos a los polos. A todas estas circunferencias les llamaremos paralelos (Figura 2).


Su identificación vendrá dada también por el valor de un ángulo que será de 0º para el ecuador, aumentando al ir alejándose del mismo, y acompañándose de la letra "N" o "S" (Norte o Sur), según el polo al que se aproximen.

Lógicamente, y llevando el caso al extremo, en el mismo polo, el paralelo será de 90º y su representación teórica será un punto (el correspondiente geográficamente al propio polo). (Figura 3 y 4).


 

 De estos conceptos se deriva el de situación. Los meridianos y paralelos van a constituir un sistema de coordenadas que nos va a permitir dar nombre y localización a cualquier punto de la esfera terrestre. Existirán, lógicamente, dos parámetros: uno nos dirá en qué paralelo nos encontramos, será la latitud; otro nos dirá en qué meridiano, será la longitud.

Representaremos la latitud con la letra "l", y la longitud con la "L". Así, en la figura 5 podremos situar los puntos A, B y C tal como se aprecia.

 

Nótese la significación del N/S y E/W.

Es importante, lo volveremos a ver más adelante, aclarar ahora el concepto de que un minuto de arco, medido en latitud (es decir: sobre un meridiano), es igual a una milla marina.

No ocurre lo mismo para los minutos de longitud (salvo si los medimos a nivel del ecuador), puesto que los paralelos no son círculos máximos (su radio no es el mismo que el de la Tierra).


MOVIMIENTOS DE LOS ASTROS.

Es necesario conocer que la Tierra está integrada en un sistema solar. Este sistema está compuesto por el Sol, alrededor del cual giran los planetas (la Tierra es uno de ellos).

A su vez, los planetas tienen movimientos que les son propios y que consisten en revolución sobre un eje; además, en el caso de la Tierra, la Luna (su satélite) gira a su alrededor.

Podemos considerar el sistema solar inmóvil en su conjunto (aunque ello no es cierto). Está inmerso en el resto del universo, del que nosotros, como meros observadores, sólo vemos las estrellas. En realidad, las estrellas no son más que otros soles (como el nuestro) que, a su vez, son los centros de sus respectivos sistemas solares.

Hemos dicho que los planetas (Tierra) giran alrededor del Sol y, además, giran sobre sí mismos alrededor de un eje (en la Tierra, el N/S). 

Es importante conocer el hecho de que el giro de la Tierra alrededor del Sol se produce en un plano constante; es el llamado: plano de la eclíptica. (Figura 6).

 

Sobre este plano, la trayectoria seguida por la Tierra tiene la forma de una elipse y el Sol se encuentra en uno de los focos.

Al tiempo que tarda la Tierra en completar una vuelta elíptica alrededor del Sol se le llama: año.

Pero, además, hay otra consideración importante: dijimos que la Tierra tenía un movimiento de giro sobre sí misma alrededor de su eje N/S; pues bien, este eje tiene una inclinación constante respecto al plano de la eclíptica, que se mantiene siempre igual en cualquier punto de la "elipse anual".

Esta inclinación es de unos 23º 27' y marca los llamados trópicos: de Cáncer (23º 27'N) y de Capricornio (23º 27'S), quedando entre ambos la zona tropical, con el ecuador en su centro (Figura 7).

 

Se deduce, por la misma circunstancia, el ciclo de las estaciones del año (Figura 8).

 

 

Los rayos del Sol llegan más perpendiculares al hemisferio N que al S en el lado derecho de la figura; será, por tanto, verano en el hemisferio N e invierno en le hemisferio S. En el lado izquierdo ocurrirá a la inversa, mientras que en el centro, los rayos solares llegarán a la Tierra a nivel del ecuador, iniciando así la primavera en un lado de la elipse y el otoño en el otro.

Es importante recordar que, en recorrer la elipse alrededor del Sol, la Tierra invierte 365 días y que, mientras tanto, gira sobre sí misma una vuelta completa cada 24 horas.

Con objeto de simplificar la representación astronómica, vamos a aplicar, a partir de éste momento, un artificio; consideraremos justamente lo contrario de lo que ocurre. En otras palabras, es lo mismo decir que la Tierra gira alrededor del Sol, que suponer que es el Sol el que gira alrededor de la Tierra.

Si, además, la Tierra gira sobre sí misma en 24 horas, podremos considerar la Tierra quieta, moviéndose el Sol de E a W y dando una vuelta completa en 24 horas. Y con el Sol girarán también la Luna, los planetas y, en general, todo el firmamento.

 


CONCEPTO DE PUNTO GEOGRÁFICO.

Hacemos un alto en el estudio del movimiento de los astros y sus consecuencias, para definir un concepto totalmente artificioso que nos va a ayudar mucho en la comprensión de todas las explicaciones futuras.

Definiremos como Punto geográfico (PG) de un astro, al punto sobre la corteza terrestre que resulta del corte de esta corteza por una línea que une el centro del astro considerado, con el centro de la Tierra (Figura 9).

 

La comprensión de este concepto es realmente importante pues va a ser citado con gran profusión en el resto de capítulos.

En lo sucesivo, al punto geográfico, lo esquematizaremos así:

Punto geográfico del Sol ............................... PGSol

Punto geográfico de la Luna.......................... PGLuna

Punto geográfico de planeta.......................... PGPl

Punto geográfico de estrella.......................... PGEstrella

 


DECLINACIÓN.

Es otro concepto importantísimo que no podemos pasar por alto y que usaremos de forma habitual en todos nuestros cálculos.

Podríamos, aunque incorrectamente, definir la declinación de un astro como la "latitud" de su punto geográfico (Figura 10).

 

En el caso concreto del Sol, su declinación variará entre 23º 27' N y 23º 27' S (recordar lo dicho a propósito del plano de la eclíptica). A tal respecto, es interesante repasar los conceptos expresados en la figuras 6 y 7, para no seguir adelante sin tenerlos suficientemente claros.

Todos los astros tienen una declinación que va variando constantemente. La representaremos como "D" y será positiva, o N, si se encuentra al Norte del ecuador terrestre, y negativa, o S, si se encuentra hacia el Sur (Figura 10, B y C).

Todo punto geográfico de un astro se podrá situar en la corteza terrestre, que es donde se representa por coordenadas. Hemos visto que las coordenadas terrestres se definen como latitud y longitud; pues bien, la declinación de un astro (que acabamos de definir) equivale a la "latitud" del punto geográfico de ese astro.

La otra coordenada, la longitud de ese punto geográfico, llevará el nombre de ángulo horario. Su significado está estrechamente relacionado con el concepto: tiempo, y será objeto de estudio en el próximo capítulo.

 

CAPITULO 2.

ÁNGULOS HORARIOS.

CONCEPTO DE TIEMPO. DISTINTAS HORAS COMO FORMA DE EXPRESIÓN.

Hemos visto qué eran los meridianos. Hemos visto también que, refiriéndonos a grados enteros, hay 360 meridianos. Son los grados de la circunferencia, de Greenwich al 180º por el Este y otros tantos por el Oeste.

Seguiremos con el concepto de que, para nuestro interés, es el Sol el que gira alrededor de la Tierra. Sabemos que emplea 24 horas en hacerlo; por tanto, si tarda 24 horas en recorrer 360º, tardará 1 hora en recorrer 15º; análogamente, invertirá 1 minuto en recorrer 15 minutos de arco e, igualmente, tardará 1 segundo en recorrer 15 segundos de arco.

Podemos, por tanto, decir que existe una equivalencia entre tiempo y arco (la cual es lógica si consideramos que el movimiento del Sol es el reloj que mide el tiempo).

Así pues:

Todos nuestros cálculos van a referirse al horario universal u hora de Greenwich. El Almanaque Náutico la designa como UT (Universal Time); esa es la hora que marca el Sol en relación con el meridiano de Greenwich.

Cuando el Sol esté sobre dicho meridiano, es decir, cuando el punto geográfico del Sol (PGSol) esté sobre el meridiano de Greenwich, serán las doce horas del mediodía en ese lugar (y, si hablamos de horario universal, o UT, será también esa hora en toda la Tierra); pero, decimos "en ese lugar" porque existen otras horas en ese mismo momento para otros puntos de longitudes diferentes. Son las llamadas: Hora Civil del Lugar (o de "cada lugar"). Ya no hablaremos, en este caso, de UT, sino de Hora Civil.

Supongamos un lugar de longitud 15º W, allí serán las 12h. cuando el PGSol (punto geográfico del Sol) esté sobre el meridiano 15º W. 

Pero, como sabemos que el Sol, en su recorrido de E a W, pasó antes por el meridiano de Greenwich, resultará que cuando en 15º W sean la 12h., en el meridiano cero (Greenwich) serán las 13h., puesto que el Sol pasó por allí una hora antes.

Concluyamos, pues, diciendo que Hora Civil (Hc) es la que marca el Sol para cada meridiano. Existirá, por tanto, una Hora Civil de Greenwich (HcG) y una Hora Civil de "cualquier otro lugar" (HcL) de la esfera terrestre. Nosotros, para el cálculo de la posición, haremos siempre referencia al horario civil de Greenwich o UT. 

Pero, reflexionemos: con lo dicho hasta ahora hemos llegado a la conclusión de que, al ser el Sol el que marca la hora, cada meridiano tendrá una hora distinta en el mismo momento. 

Si llevamos este concepto a sus últimas consecuencias, llegamos a la conclusión de que "yo" tendría una hora civil y "mi" vecino, cuya vivienda estuviera situada un poco más al Este o al Oeste, tendría una hora civil diferente. Esto, en esencia, es totalmente cierto, no obstante, nos conduciría a una situación poco práctica y ciertamente engorrosa.

Para evitar los perjuicios inherentes a este sistema, se ha creado (con el respaldo internacional) un nuevo concepto horario: la Hora Legal (Hz).

A tal efecto, la esfera terrestre se divide en franjas de 15º de longitud de amplitud (Figura 11).

 

Dentro de cada una de estas franjas, la cifra de tiempo (en minutos y segundos) es la misma, pero la cifra de las horas varía de una en una ­en más o en menos- según vayamos hacia el Este o el Oeste, respectivamente. Estas franjas a que nos referimos se denominan husos horarios (z) y se cifran con un número; la número cero tiene en su mitad al meridiano de Greenwich.

Los husos Este llevan signo negativo, mientras que los Oeste, positivo. De este modo, navegando con la hora legal (Hz) y sabiendo nuestro huso horario (z, que deducimos de nuestra longitud), para averiguar la hora civil de Greenwich u hora UT, aplicaremos la fòrmula:

Operaremos siempre con el huso z acompañado de su signo.

Análogamente, fundados en esta fórmula, podemos conocer la Hora legal (Hz) a partir de la Hora Civil de Greenwich o UT, así:

También aquí, el huso z lo aplicaremos con su signo ( en este caso, si fuera Este, la operación sería una suma).

En nuestro caso específico (costas españolas peninsulares y baleares), dado que nos encontramos en el huso horario cero, no tenemos que hacer ningún cambio en dicho sentido; sin embargo, en aguas del Archipiélago Canario, donde el huso es +1, la cosa será diferente. Así, por ejemplo, a las 16 hora legal (Hz), la hora civil de Greenwich (HcG) será:

Es lógico, pues como el Sol pasó antes por el meridiano de Greenwich, cuando pase por Canarias, en Greenwich ya será una hora más.

O bien, también por ejemplo: a las 14 hora civil de Greenwich, ¿qué hora legal será la del archipiélago Canario, sabiendo que su huso horario es 1+?. Aplicaremos la fórmula

Como el Sol pasó antes por el meridiano de Greenwich, en Canarias aún faltará una hora para su paso.

Así pues, podemos saber en todo momento la hora civil de Greenwich (UT) a partir de la hora legal del huso horario por donde naveguemos. Las fórmulas no son más que un exponente de lo que la lógica hace evidente.

Al reflexionar sobre todo lo dicho, causará perplejidad el considerar que encontrándonos en la península, cuyo huso horario es cero, y por tanto, estando en hora UT, tengamos que descontar una hora en invierno y dos en verano para igualarnos con esa hora UT. 

Ello no desdice lo referido hasta este momento. La causa de este desfase debe buscarse en la existencia de la llamada: Hora Oficial (Ho).

Hora Oficial es la "hora de conveniencia" que decreta el gobierno de un país para mayor aprovechamiento de la luz solar y consiguiente ahorro energético.

Consecuencia de ello es que, para obtener en la España peninsular la hora UT, restaremos a la hora oficial: una hora en invierno y dos en verano.



ÁNGULOS HORARIOS.

Vimos ya, en el capítulo anterior, que con el término: "Declinación" (Norte o Sur) podíamos situar el punto geográfico de un astro sobre la esfera terrestre, pero sólo en lo referente a la latitud.

Para situarlo de una forma más precisa y concreta sería necesaria otra coordenada que nos indicase la "longitud" terrestre de ese punto geográfico.

Pues bien, esta (mal llamada) longitud del punto geográfico de un astro sobre la esfera terrestre es el llamado: Angulo horario entre el astro y el meridiano de Greenwich. En el Almanaque Náutico se expresa como: hGSol (Sol), hGLuna (Luna), etc. (Figura 12).


Este Angulo Horario entre el astro y el meridiano de Greenwich se cuenta desde el meridiano hacia el Este; por tanto, cuando el punto geográfico del Sol esté sobre el meridiano de Greenwich, el hGSol será de 0º (ello ocurrirá para el ángulo horario de cualquier estro), y cuando el punto geográfico del Sol esté sobre el meridiano 180º (que es el opuesto a Greenwich), el hGSol será de 180º.

Análogamente, cuando el punto geográfico del Sol está sobre el meridiano 90º E, el hGSol será de 270º, etc.

Si recapitulamos, nos daremos cuenta de que, como acabamos de decir, la situación del punto geográfico de un astro la conocemos si conocemos su declinación y su ángulo horario con Greenwich (ambas coordenadas varían cada instante de tiempo).

Por suerte, disponemos de unas tablas que nos dan, para cada segundo del año, ambos datos: para el Sol, Luna, planetas y estrellas. Se trata del Almanaque Náutico (publicación anual del Instituto Hidrográfico de la Marina).

Queda claro, pues, que podemos situar el punto geográfico de un astro en un instante cualquiera.

Demos ahora un paso más en el tratamiento de estos importantes conceptos: lo que en realidad nos va a interesar es "nuestra posición en relación con el punto geográfico del astro". Esa relación es el llamado: Angulo horario entre el lugar del observador y el astro, definido también como Angulo horario local (hLSol, hLLuna, hLPlaneta, hLEstrella).

Este ángulo horario local del observador y el astro no es más que el ángulo (en grados, minutos y segundos) entre el meridiano del observador y el del punto geográfico del astro. Para averiguarlo es necesario partir de una longitud aproximada del observador, que no es, ni más ni menos, que la longitud de la posición estimada del mismo, y que por definición no es la verdadera, pues esta es desconocida. Es, en realidad, la que queremos encontrar.

Dicho de otro modo: "para averiguar nuestra situación real mediante el cálculo astronómico es necesario partir de una situación presumible, definida por una latitud
estimada (le) y una longitud estimada (Le)".

Hecha esta salvedad, es fácil comprender la forma de averiguar el ángulo horario local. (Figuras 13, A y B).


 

Existen dos casos posibles; si el observador (O) tiene una longitud estimada Este (Fig. 13A), el ángulo horario local (entre el observador y el PG del astro) será igual a la suma de ángulo horario entre el astro y Greenwich (1, en la figura).

Si, por el contrario, el observador tiene longitud estimada Oeste (Fig. 13B), el hLSol (3, en la figura) será igual al ángulo horario entre el astro y Greenwich menos la longitud estimada del observador (2, en la figura).

Podemos, pues, resumir:

Es importante saber que el ángulo horario local se expresa en grados desde 0º a 360º. Podemos tener un ángulo horario local (por ejemplo, de 350º) tal como se refleja en la situación de la figura 14, con la esfera terrestre vista desde el polo norte.


Recomendamos al lector dibuje las distintas combinaciones posibles entre la situación del observador y el ángulo horario del astro y Greenwich, para, aplicando la fórmula de una forma gráfica, averiguar el ángulo horario local (hLAstro) y familiarizarse así con estas opciones.

Del estudio de todos estos conceptos se deduce fácilmente que si el ángulo horario de un astro (por ejemplo el Sol) varía de segundo en segundo, es de vital importancia que al tomar la observación del astro con el sextante (su altura sobre el horizonte) tengamos un control exacto de la hora, con sus minutos y segundos. (Trataremos más ampliamente el tema cuando hablemos de lo concerniente al sextante).

Hoy día, con los relojes de cuarzo y su admirable precisión, esta exactitud ya no es tan problemática como antes. En cualquier caso es muy conveniente poder comprobar la exactitud de nuestro reloj, y para ello lo mejor es disponer de un receptor de radio con el que podamos sintonizar las señales horarias que dan las emisoras nacionales y extranjeras; ajustaremos así los segundos de forma exacta.

La hora "redonda" la convertiremos en hora UT, según lo dicho en el tema del tiempo; pasaremos primero, si fuera preciso, de hora oficial a hora legal y, luego, de hora legal a hora civil de Greenwich o UT, para, con esa hora, poder entrar en el Almanaque Náutico a buscar hGAstro y declinación. Pero, repetimos: es muy importante comprender que todos nuestros cálculos se iniciarán tras obtener la UT del momento de la observación del astro.

 

CAPITULO 3.

CONCEPTOS ASTRONÓMICOS LOCALES.

AL OBSERVADOR.

En este apartado, tal y como el título indica, describiremos los conceptos que están en relación directa con el hecho de que existe un "observador". Son, pues, conceptos implícitos al mismo.


HORIZONTE APARENTE.

Llamaremos horizonte aparente de un lugar (O, en la figura 15) al plano tangente a la superficie terrestre que pasa por ese lugar.

Obviamente, al hablar de "un lugar" nos referimos a la posición que ocupa el observador.

 

De esta definición deducimos que el horizonte aparente es perpendicular al radio terrestre del punto o lugar a que se refiere dicho horizonte.

Hablando en sentido figurado y muy localista, el horizonte aparente de un observador en alta mar sería un plano formado por las aguas tranquilas de la mar hasta donde alcanza la vista.

 


CENIT.

Si unimos el centro de la esfera terrestre con el punto donde está situado el observador y lo prolongamos al espacio, obtenemos el cenit del observador. En otras palabras: es la prolongación al espacio de la vertical, en el lugar del observador (Figura 16).

 

En sentido figurado, sería la prolongación al cielo de la "coronilla" de la cabeza del observador, estando éste en posición de firmes (vertical).


BÓVEDA CELESTE LOCAL.

Imaginemos un observador en la mar, con su horizonte aparente y la porción de firmamento que alcanza a visualizar desde su posición. Todo ello se podía representar como una inmensa bóveda celesta local, acoplada a un plano (el horizonte local) con sus puntos cardinales.

En esta bóveda aparecen los astros por el Este, la recorren, y desaparecen por el Oeste (Figura 17).


Sobre este esquema vamos a intentar describir los tres conceptos siguientes: Altura, Distancia cenital y Acimut.


ALTURA Y DISTANCIA CENITAL.

Volvamos a la figura 17; si desde el astro dejamos caer una vertical a nuestro horizonte, cortará a éste en el punto H.

Desde el punto O (observador) llevamos una recta hasta el astro y otra al punto H.

Entre ambas se forma un ángulo (A), que no es otro que la llamada altura del astro sobre el horizonte del observador. En otras palabras, la altura de un astro en un momento dado es el ángulo que forma la visual dirigida al astro y la línea que va desde el observador al punto en que la vertical del astro corta al horizonte.

En una imagen de toda la esfera terrestre sería tal y como se aprecia en la figura 18.

Cuando el astro pasa por el meridiano del observador, la altura será máxima; hablamos, entonces, de "culminación" del astro. El momento en que ello ocurre es a las doce horas del medio día (hora civil del observador).

En nuestras latitudes (hemisferio Norte), este momento se produce cuando el Sol pasa por el Sur verdadero del observador.

Consecuencia del concepto de "altura" es el de distancia cenital (dz). Se define como el ángulo que se forma entre: la visual de la observación del astro y la recta del cenit del observador (Ze).

La importancia del concepto de distancia cenital es la de saber que se trata de un ángulo complementario de la altura; es decir, Dist. Cenital (dz) = 90º - A

Se comprende, viendo la figura 18, que el ángulo dz y el a (distancia cenital y altura) suman 90º, pues, por definición, la recta del cenit es perpendicular al horizonte aparente.

En un esquema más sencillo, con el horizonte aparente como base, sería (Figura 19):

 

ACIMUT.

Definimos el acimut (Z) como el ángulo que forma la línea que une la base del astro al horizonte, con el Norte del observador (o meridiano del observador). 

Figura 17 y 20,A.

Cuando el punto geográfico del Sol se encuentra en el meridiano del observador (doce del medio día, hora civil): el acimut será de 0º, si el punto geográfico del Sol se encuentra al Norte del observador; y de 180º, si se encuentra al Sur del mismo (Figura 20, B y C).


Precisamente en estos casos es cuando se produce el ya citado momento de la culminación o "meridiana". Como veremos más adelante, es el instante preciso para "tomar" la altura meridiana del astro y obtener rápidamente la latitud del observador; pero, antes hemos de estudiar todo lo relativo al sextante.