Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

 

NUEVAS TÉCNICAS DE INTERVENCIÓN EN ESTRUCTURAS PREHISTÓRICAS UBICADAS EN PARAJES NATURALES,

 

INTERVENCIÓN EN ESTRUCTURAS PREHISTÓRICAS UBICADAS EN PARAJES NATURALES,

Fernando Bazeta Gobantes

Dep. Pintura. Facultad de Letras. UPV/EHU.


 

La necesidad de conservar el patrimonio megalítico de Bizkaia precisa de nuevas estrategias capaces de analizar desde un punto de vista multidisciplinar toda su realidad y de intervenir en su dimensión material respetando los preceptos emanados desde documentos y cartas elaborados por organismos internacionales expertos en el área de la Conservación y Restauración. Desde el año 2009 estas estrategias se están aplicando sobre los monumentos megalíticos de Karrantza, con el objetivo de rehabilitarlos, consolidarlos e incluirlos en un itinerario como último paso para su puesta en valor científica e integral.

In order to preserve the megalithic Heritage of Biscay new strategies need to be created. Firstly, they have to be able to analyze the subject in its whole from a multidisciplinary point of view. Secondly, they have to be broad and flexible enough to preserve all the materials involved in this type of immovable item. And thirdly , they must follow the criteria arosen from official documents and letters elaborated by specialized international organism in Conservation and Restoration. Since the year 2009, these new strategies have been used in the scientific value enhancement of the megalithic monuments of Biscay. As a result, different studies, preservation and restoration procedures and assigned posted roule have been developed.

 

INTRODUCCIÓN.

El Patrimonio del País Vasco posee numerosos bienes culturales de carácter arqueológico en situación de riesgo producido por infestaciones vegetales, explotaciones forestales intensivas, roturación de nuevas tierras, expoliaciones antiguas, etc.

El objetivo es elaborar y aplicar un sistema de intervención científica mediante la aplicación de herramientas específicas como la anastylosis categorizada y la adecuación ambiental, que concluya con una consolidación y estabilidad futuras y con la puesta en valor del monumento.

Los criterios primordiales por los que se rigen las intervenciones emanan de las Directrices Prácticas sobre la Aplicación de la Convención para la Protección del Patrimonio Mundial en 2008.

Desde entonces la comunidad internacional mantiene el concepto de “desarrollo sostenible”, potenciando que la protección y la conservación del patrimonio natural y cultural constituyen una contribución notable al desarrollo sostenible.

Estas directrices recomiendan unas pautas de actuación para toda aquella intervención a realizar sobre Bienes Culturales y Naturales y fomentan los conceptos de autenticidad e integridad.

Es muy importante la capacidad de comprender el valor innato o atribuido al patrimonio y depende del grado de credibilidad o de veracidad que se conceda a las fuentes de información sobre este valor. Por lo tanto, conocer y entender estas fuentes de información, en lo que respecta a las características originales y posteriores del patrimonio cultural, y su significado, son los requisitos básicos para evaluar todos los aspectos de la autenticidad.

 

1. NUEVAS ESTRATEGIAS.

Desde nuestra experiencia, hemos constatado que la aplicación efectiva de una nueva metodología requiere un cambio sustancial tanto en las ideas de las que se parte como en los métodos de intervención directos que manipulan el monumento.

 

1.1. Nuevas estrategias, nuevos criterios, nuevos sistemas de intervención.

En el caso presente hemos realizado el siguiente desarrollo; hemos adoptado como validas las más recientes políticas emanadas de congresos internacionales y formuladas por expertos reconocidos. El problema que se presenta a continuación es como hacer realmente factibles esas políticas y convertirlas en criterios que se adopten mejor al objeto de estudio.

Para evitar estas dislocaciones interpretativas, hemos diseñado y adoptado unos criterios basados sobre todo en el contexto natural de los monumentos y en su problemática actual. Estos criterios se fundamentan, por lo tanto, en una adecuación de su entorno natural para su identificación y potenciación perceptiva, es decir en una intervención ambiental y en su consolidación y recuperación utilizando métodos basados en la anastylosis o reconstrucción científica.

Pero el desarrollo lógico y completo de estas propuestas necesita un último paso, el de la intervención directa sobre el objeto, y es aquí, en este punto donde se debe ser consciente de que ninguna filosofía ni criterio puede ser efectivo si no se elaboran una serie de herramientas o tipos de actuación específicos para salvaguardar el patrimonio megalítico. Los tipos de actuación que hemos diseñado abarcan y ordenan de forma cronológica decenas de actuaciones específicas.

El desarrollo de nuestra propuesta es el siguiente:

Nuevas estrategias > nuevos criterios > nuevos sistemas de intervención.

 

1.2. El factor autenticidad.

Un aspecto fundamental y que se ha redefinido en los últimos años es el de la autenticidad, o integridad, interpretada como uno de los factores primordiales que confieren su relevancia al Bien Cultural. Cualquier tipo de intervención ha de ajustarse obligadamente a su mantenimiento y en este sentido las reflexiones realizadas por expertos defienden la autenticidad de los materiales empleados en la anastylosis.

En algunos casos las intervenciones involucran inevitablemente la merma de algunos valores culturales, pero ésta se puede justificar para preservar la integridad esencial de los bienes culturales para generaciones venideras.

La autenticidad fomenta y permite que la mayoría del material histórico existente se conserve, asegura la armonía con los diseños originales (color, tono, textura, forma y escala) y evita en gran medida adiciones que puedan dominar sobre la dimensión original respetando su verdadero potencial.

 

2. LOS NUEVOS CRITERIOS.

Las estructuras que quedan a la vista después de una intervención arqueológica, deben ser examinadas desde la perspectiva de diferentes disciplinas para garantizar la conservación de los restos y prevenir el impacto sobre ellas en la nueva situación en la que se encuentran. Estos aspectos resultan imprescindibles si deseamos la pervivencia del monumento y deben obligarnos a reflexionar seriamente sobre qué criterios utilizar para obtener unos objetivos reales y factibles.

 

2.1. La adecuación ambiental.

Debemos tener en cuenta que el contexto original en el que construyó el monumento desapareció hace mucho tiempo y por ello los restos que ahora salen a luz se encuentran descontextualizados.

Es preciso, salvar este vacío mediante la elaboración de un nuevo contexto. Por ello hemos elaborado el criterio de adecuación de los parámetros naturales del entorno para una identificación y comprensión adecuada del monumento por el visitante.

El monumento y su entorno natural se entienden como un lugar cultural insertado en un medio vegetal donde se entrecruzan el pasado del monumento como registro histórico y el presente como tiempo para su entendimiento y para la reflexión.

La intervención ambiental sobre el entorno y su categorización como parte integrante del bien cultural deberían ser los primeros pasos a ejecutar para poder descubrir el verdadero estado de conservación. Para ellos es necesaria la recolocación de los parámetros del entorno en sus niveles adecuados, de tal manera que no descompongan la imagen del objeto y que por el contrario ayuden a redefinirlo.

Por otro lado la revitalización de los elementos ambientales cuando estos sean de claro provecho en relación al objeto que contienen puede representar un dique de protección frente a otros elementos naturales deteriorantes.

En referencia a este criterio podemos citar La Declaración de Xi’an sobre la Conservación del Entorno de las Estructuras, Sitios y Áreas Patrimoniales que dice textualmente "El entorno de una estructura, un sitio o un área patrimonial se define como el medio característico, ya sea de naturaleza reducida o extensa, que forma parte de - o contribuye a - su significado y carácter distintivo".

 

2.2. El concepto mínima intervención.

El concepto de mínima intervención surgió desde la perspectiva que la seguridad y estabilidad que ofrece el museo a los Bienes Culturales ahí cobijados. En estos centros todos los factores del entorno, humedad, temperatura, afluencia de visitantes, etc. esta controlado. Pero lo que sucede en los lugares en los que no existe este control, donde el factor climático, el desarrollo vegetal y la intervención antrópica son variables e impredecibles es muy diferente. La respuesta es obvia; aquí el criterio de mínima intervención se estrella contra una realidad cambiante y variable.

Durante los últimos años paulatinamente ha evolucionado el criterio de mínima intervención hasta adoptar un significado más amplio que permite ubicar dentro del mismo concepto intervenciones más ajustadas a la realidad del monumento ubicado en parajes naturales.

En algunos casos analizados en Bizkaia hemos observado que una poco cuidadosa gestión en la explotación de los recursos naturales, (explotación maderera y agrícola) ha producido una pérdida total o parcial del monumento. En otros casos la ausencia de planes post-excavación ha supuesto un irreparable menoscabo de algunos monumentos que junto con una deficiente contextualización de las circunstancias del hallazgo, ha concluido con una presentación de una serie de restos poco comprensibles para los no expertos.

Se ha producido en estos dos últimos casos una dislocación entre el momento puntual arqueológico que no responde a ninguna realidad pretérita. Hemos de entender que “una excavación ha de valorarse la mayoría de las veces como una intervención destructiva que deja al descubierto restos inmuebles en un estado de extremada debilidad y que además puede producir cierta confusión si no se intervienen para prepararlos para su nueva existencia”. (Las Heras, José A., Hernández Prieto, Mª Ángeles, 2005)

Los criterios que abogaban por la mínima intervención no han garantizado una conservación razonable ni una consolidación estable en el tiempo sobre Bienes Culturales ubicados en parajes naturales.

El concepto de mínima intervención debería aplicarse en un sentido múltiple, abarcando todas del áreas del conocimiento que se implican con el patrimonio. De hecho, la Carta Internacional para la gestión del Patrimonio Arqueológico (Lausana, 1990) en su artículo 6 afirma que el patrimonio arqueológico no debe estar expuesto a los riesgos y consecuencias de la excavación, ni abandonado después de la misma sin una garantía previa de financiación que asegure su adecuado mantenimiento y conservación.

 

2.3. La anastylosis y sus tipologías.

Directamente enlazado con el anterior criterio encontramos la anastylosis como una herramienta ampliamente utilizada por la conservación y restauración.

La anastylosis recoge una serie de operaciones que pueden ser definidas como procesos de reconstrucción en mayor o menor grado.

La aceptación actual de anastylosis la define como un tipo de restauración que tiene por objetivo hacer que una estructura muy deteriorada sea virtualmente más comprensible por la reinstalación de su forma primitiva, usando el material original que se encuentre disponible en el sitio.

La anastylosis puede ser considerada como factible si los elementos originales todavía se mantienen en el lugar y si la intervención a realizar no daña la disposición global y los valores del bien histórico.

En ocasiones la restauración por medio del reemplazo de materiales y elementos estructurales deteriorados puede reducir el grado de autenticidad del monumento, pero es aceptable dentro de ciertos límites y vital para la supervivencia de lo que queda de la estructura original. Cuando se ejecuta apropiadamente con materiales y fábrica similares, el resultado debe ser compatible con el carácter básico de la estructura.

Por otra parte, en algunas circunstancias se puede hacer una apropiación de técnicas y materiales modernos que ofrecen substanciales ventajas para una correcta intervención. (Carta de Burra, 1999) Caleca y De Vecchi (Caleca, Luigi y De Vecchi, Antonio 1.990), por su parte corroboran las palabras anteriores aduciendo que la anastylosis sólo puede ser permitida en los siguientes casos:

Cuando esta previa y seguramente documentada.

Cuando a través de los restos de la estructura se puede extraer una idea muy aproximada y cierta de como, en qué forma y con qué materiales adecuados se puede subsanar la parte perdida.

Sólo, y sin que se cumplan las reglas anteriores, cuando las partes perdidas sean tan mínimas que se pueda enmendar su falta sin caer en una restauración de fantasía.

 

2.4. Valor diacrónico del monumento.

Entendemos el valor diacrónico del monumento por la suma de vicisitudes o aspectos que a lo largo de su evolución, es decir, históricamente se encuentran registrados en él. Por lo tanto cualquier elemento cultural se debe entender como la suma de sus vivencias. El problema para el perfecto entendimiento se nos presenta en el momento de su intervención ya que desde siempre las adiciones se han considerado como añadidos que distraen su verdadera dimensión.

Los nuevos criterios adoptan otro modelo de análisis y frente al valor sincrónico que recomienda la eliminación de los añadidos se presenta el concepto de monumento como resultado físico de procesos evolutivos que han dejado su huella.

En algunos casos, los añadidos localizados, no han aportado factores positivos, más bien todo lo contrario, se han mostrado como agentes que interfieren en la dimensión real del monumento o que lo deterioran al afectar su estado material. En estos casos la necesidad de estabilidad y de una adecuada consolidación del monumento marcan la pauta a seguir, es decir, la eliminación de estos añadidos por dañinos.

 

2.5. Diseño de un plan directriz.

Una estrategia realista y posible requiere un sistema de actuación que cumpla lo anteriormente citado. Y en este sentido, nuestra propuesta se establece en base a tres desarrollos, intervención in situ del monumento, inserción de ese monumento en una ruta o itinerario y por ultimo gestión de su difusión.

El plan directriz se diseña desde el principio teniendo en cuenta cuales son las últimas consecuencias de su ejecución. No olvidemos, por ejemplo, que una de las intervenciones, la asignación de usos post-intervención, aún siendo de las últimas en el orden cronológico de su aplicación, es del todo necesario programarla desde los inicios de la intervención e ir ajuntado los procedimientos empleados para lograr su consecución.

 

3. LOS NUEVOS SISTEMAS. (PROCESOS ESPECÍFICOS DE INTERVENCIÓN).

Se han descrito hasta aquí todos los posibles criterios susceptibles de ser tomados como referencia en la intervención. Este es el momento de articular las operaciones o procesos propios que van a intervenir directamente en la materia dolménica estableciendo su alcance hasta donde "los datos marquen los límites" como apunta Carrasco (Carrasco, Ramón, 1984). 

Estos procesos son el resultado de la intención del plan directriz y en sus objetivos se marca su pauta de actuación.

 

3.1. Sistemas específicos de análisis y diagnóstico.

Un bien cultural ubicado en un paraje natural necesita unas herramientas de observación y análisis especialmente adecuadas, ya que no solo se estudian todos los aspectos concernientes al monumento sino que además es necesario analizar detenidamente cual es la realidad en la que se encuentra insertado. 

Aspectos ineludibles de análisis son el estudio de los materiales constitutivos, de su articulación y de sus aspectos morfológicos, la categorización de su entorno en tres áreas de influencia, entorno inmediato, cercano y lejano y la importancia del estadio de explotación del terreno por que del estudio de estos registros obtenemos las respuestas que nos explican el estado de conservación actual del monumento.

Tan significativo como estos aspectos es el factor de evaluación previa de uso, es decir, que asignación posterior a la intervención queremos conferir al monumento. La realidad social y la necesidad de conectar estos monumentos con la sociedad nos indica que el uso más adecuado para estos elementos dolménicos se decanta por el lado de la asignación educativa o cultural. Esta asignación de uso marca la selección de las intervenciones y por lo tanto es primordial definirla con exactitud desde el principio.

Todos estos datos nos sirven para elaborar un análisis global interactivo que nos ofrezca una información de las posibles conexiones que un elemento traza sobre otro y de cómo afectan al monumento.

 

3.2 Adecuación del elemento vegetal en el entorno.

La experiencia realizada en Bizkaia nos ha mostrado que una de las primeras intervenciones que se han de realizar consiste en rehabilitar el monumento actuando sobre su entorno vegetal para poder descubrir sus características, sus dimensiones y su estado de conservación.

Es la primera intervención que se debe realizar sobre el monumento. Su objetivo primordial es despejar el terreno para acceder a toda la información posible. La limpieza del terreno es el inicial y obligado primer paso que se ha de llevar a cabo para lograr una percepción adecuada, de sus condiciones y de su morfología. No se trata de una operación de matarrasa. 

Tan sólo se elimina aquello que potencialmente pueda ser tenido en la consideración de dañino o degradante. 

Entra dentro de esta categoría el exceso de vegetación que:

Oculta la estructura desde el exterior a los ojos y percepción del potencial espectador.

Camufla y/o mimetiza las dimensiones y presencia de la estructura entre el elemento vegetal circundante.

Aprovechando el aprendizaje adquirido y basándonos en las prácticas realizadas en Selinunte y en Pompeya (Catizione Pietro, Tibelti Elena, Miravelle Roberto, Corillo Francesco, 2002) hemos dividido la intervención sobre el control de la flora en tres fases:

1) Eliminación de especies infestantes. En nuestro caso se propone eliminar toda la vegetación infestante que cubre el monumento y su entorno cercano en un círculo que comenzando desde el exterior de su perímetro se ha extendido entre unos 7 y 10 metros, dependiendo de las características propias del lugar. Y también de acuerdo a la normativa del Gobierno Vasco.

En los casos en los que los cuatro estratos vegetales, arbóreo, arbustivo, herbáceo y muscinal, participaban en la infestación se comienza con la eliminación del arbustivo, para poder acceder a toda la superficie del monumento. Luego se elimina el arbóreo y por último el herbáceo y el muscinal.

El estrato herbáceo se controla cuando la especie de hierba no se ajusta a las condiciones requeridas; por ejemplo cuando su incontrolable crecimiento y su talla alcanzaban una excesiva altura, formando manchones que cubren el monumento.

2) Potenciación de elementos convergentes. Esta fase se especializa en potenciar los elementos vegetales que se consideran como positivos y en controlar el crecimiento de otros de carácter infestante. Un ejemplo de la fase de conversión se ha aplicado en la obtención de setos separadores. 

En el momento de realizar los desbroces mecánicos y previa planificación se marcan espacios exentos de las tareas de desbroce, como por ejemplo en las zonas en las que el anillo de protección linda con una senda. En esta franja delimitadora se permite que continúe el crecimiento de la vegetación, sobre todo si es arbustiva, durante el tiempo necesario para formar un seto.

También durante esta etapa continúan los desbroces selectivos que inciden especialmente sobre las plantas infestantes que vuelven a renacer.

3) Mantenimiento. Se basa en el control y mantenimiento del elemento vegetal del lugar dentro de unos parámetros adecuados que aseguren tanto su estabilidad como la identificabilidad del monumento. Se ejecutan varias veces al año dependiendo del desarrollo de la vegetación infestante.

 

3.3. Liberación de añadidos.

Se entienden estos añadidos como cualquier objeto que con su presencia interfiera de algún modo en la correcta percepción o en la relación con el entorno y que por lo tanto pueda ser considerado como ajeno o simplemente distorsionante. Su actuación sobre ellos parte de la filosofía de Brandi. (Brandi, Cesare, 1977)

En todas estas situaciones se ha de valorar en qué medida su presencia afecta al conjunto dolménico. Principalmente se han detectado dos daños:

Su presencia deteriora la estructura dolménica físicamente.

Su presencia distorsiona la adecuada percepción.

Las tareas de liberación, por lo tanto se dirigen a cumplir dos objetivos básicos, la eliminación de elementos ajenos y la eliminación de elementos distorsionantes.

Para cada caso concreto ha de buscarse su mejor modo de eliminación, o en el caso de que se presencia sea necesaria en la zona por diversos motivos, la atenuación de su impacto visual en el conjunto.

 

3.4. La anastylosis o reconstrucción científica.

Reintegración de elementos originales.

La reintegración de los componentes estructurales tiene como objetivo recomponer en medida de lo posible la estructura e imagen de la estructura. Para ello es ineludible que las partes que se restituyan sean con seguridad parte integrante, es decir, que pertenezcan o hayan pertenecido, a la formación lítica de la estructura.

La reintegración analógica se puede aplicar en estos casos de dos formas diferentes, atendiendo al grado de certeza de que se dispone.

El primer tipo es la reubicación. Se recurre a su aplicación cuando se constata el caso siguiente: existen elementos que con toda seguridad son del monumento, pero no hay indicios claros de su ubicación original. 

En este caso se opta por su reubicación, por ejemplo en lugares donde se deba consolidar la estructura o en lugares más estables. Acumular este material en otras zonas, sin utilizarlo, se considera como un perjuicio, ya que de esta forma no colabora de ninguna forma en la percepción del monumento y se halla más expuesto a extraviarse. Es evidente que este proceso lleva asociado un ineludible trabajo de registro con un completo detalle y una exhaustiva documentación.

Desde nuestra experiencia en reconstrucciones analógicas proponemos la adopción de un código global específico para reintegraciones compuestas por múltiples elementos, es decir, un sistema de categorización de la anastylosis. Su criterio se aplica sobre el grado de certeza de la reintegración o ubicación actual que nosotros efectuamos. 

Varía desde la certeza absoluta del lugar donde estaba un elemento, y que por lo tanto nosotros volvemos a reubicar en su lugar original, hasta reintegraciones de elementos, que sabemos pertenecen al monumento pero de los que se ha perdido la seguridad sobre su ubicación original. Esta categorización se debe aplicar junto con un sistema de marcación específico para cada categoría:

Reintegración de ubicación certera; cuando existe total seguridad del lugar que ocupó el elemento lítico. Marcador cilíndrico de PVC de color gris.

Reintegración de ubicación aproximada, cuando conocemos su ubicación con radio aproximado de un metro. Marcador cilíndrico de PVC de color negro

Reintegración de ubicación difusa, en el caso de conocer que el elemento pertenece a una determinada parte del monumento. Marcador cilíndrico de PVC de color ocre.

Reintegración de ubicación libre, cuando conocemos su pertenencia al monumento pero sin poder averiguar su ubicación original. Marcador cilíndrico de PVC de color rojo.

Estos pivotes cilíndricos, de 1,5 cm de diámetro no son visibles cuando se aprecia a cierta distancia todo el monumento y por lo tanto no interfieren en su percepción global, pero a escasa distancia forman una línea que nos informa sobre desde que punto comienza el añadido y qué tipo de certeza tiene la reconstrucción analógica de ese añadido.

De esta forma, el grado de autenticidad e integridad, ambos criterios básicos definidos en El Documento de Nara sobre la Autenticidad (redactado por 45 participantes de la Conferencia de Nara sobre la Autenticidad en Relación con la Convención sobre el Patrimonio Mundial, celebrada en Nara, Japón, del 1 al 6 de noviembre de 1994, quedan suficientemente respetados y aplicados.

Por otra parte y atendiendo al artículo 2º b del Convenio Europeo sobre la protección del Patrimonio Arqueológico de La Valetta que aboga por "la creación de reservas arqueológicas, incluso cuando no haya restos visibles sobre el suelo o bajo el agua, para la protección de pruebas materiales para el estudio de generaciones venideras" opinamos que la correcta aplicación de una anastylosis de consolidación en las estructuras externas protege, preserva y conserva en sus condiciones naturales y estables el núcleo original del monumento.

 

Integración de elementos consolidantes.

La anastylosis con elementos nuevos es un procedimiento adecuado para consolidar y estabilizar deterioros internos en el monumento. En estos casos siempre se ha de incluir un sistema de señalización o diferenciación que actúe sobre los nuevos elementos. La diferenciación puede mantenerse a dos niveles diferentes.

Nivel interno. Se pueden utilizar elementos líticos de diferente naturaleza a los originales o se pueden señalizar con marcas que se aplican en la superficie no vista desde el exterior para no interferir visualmente o se pueden separar físicamente mediante tejidos de polipropileno.

Nivel externo. Mediante el uso de paneles explicativos en los que se especifica que partes son originales y que otras partes son elementos nuevos.

 

La anastylosis elíptica.

La anastylosis elíptica es un recurso que tiene muchas posibilidades y que aún no se ha estudiado ni aplicado convenientemente. Básicamente consiste en la recreación visual de una imagen potencial. Se usa por ejemplo para remarcar el límite exterior de un monumento poco definido o que haya sufrido pérdidas de volumen tan acusadas que afecten a su extensión perimetral. Se pueden emplear muchos recursos para su aplicación; desde diferentes tipos de vegetación, hasta la introducción de elementos nuevos.

El sistema se puede aplicar de forma más eficaz en monumentos con partes desaparecidas. Mediante el uso de hierbas de diferentes tonos, texturas y hasta velocidades de crecimiento podemos formalizar una línea que nos marca aproximadamente cual pudo ser el perímetro tumular. 

Otro recurso es el uso de elementos pétreos que colocados en posiciones estratégicas creen, por ejemplo, puntos que tiendan a aparecer como líneas visuales. Estos trazos son completamente elípticos y pueden reforzar límites no reales, es decir, que no existen sobre el terreno, pero que surgen en la percepción del observador.

 

3.5. Integración de otros elementos.

La integración de otros elementos es a veces totalmente necesaria para contribuir en la adecuada estabilidad del monumento. Partiendo del hecho de cada monumento es una caso especial y que ha de tratarse de forma individualizada solo podemos afirmar que el número y clase de nuevos elementos que serían susceptibles de ser utilizados puede llegar a ser tan extenso como lo es la gama de deterioros.

Anillo de protección. El hecho de que la mayoría de las veces el monumento se ubique en zonas donde la vegetación produce manchas muy densas de arbolado y matorral requiere un tratamiento que ya se ha descrito en las fases de corrección, conversión y mantenimiento del factor vegetal. 

La creación de un anillo de protección esta directamente relacionada con los pasos previos de control, ya que para el diseño y elaboración del anillo, anteriormente se ha tenido que colocar el factor vegetal en unos parámetros utilizables al servicio de la estabilidad del monumento. Este anillo cumple dos funciones fundamentales:

1) Crea un espacio vacío alrededor del monumento desde el que se puede observar mucho mejor. Rodeando el anillo se pueden apreciar varias perspectivas diferentes. La distancia que toma el observador desde un punto lejano sugiere la contemplación de una visión global, tanto del monumento como del elemento vegetal en el que se inserta y del paisaje del lugar.

2) Funciona como un espacio aséptico. Sobre el anillo la hierba plantada tiende a formar un lienzo verde sobre el que destacan nuevos inicios de plantas infestantes, siendo más fácil su detección y eliminación.

La creación de este tipo de áreas de protección en torno al elemento a proteger y destacar ha sido últimamente aplicada en otros entornos como los urbanos. Es un concepto denominado buffer zone, o zona tampón, y ha sido traducido al castellano como zona de amortiguamiento (ZA). 

Dentro del ámbito del Patrimonio Mundial este sistema está cobrando cada vez más importancia como una práctica necesaria para la supervivencia y correcta percepción del bien.

Elementos separadores. Este sistema pretende crear barreras naturales de seguridad entre el anillo de protección y por ejemplo, caminos y sendas que pasen excesivamente cerca del monumento. 

Es en todo caso una barrera más física que virtual lo que se pretende. Un elemento separador natural que hemos utilizado es el seto. Normalmente en el límite exterior del anillo de protección se controla una zona sin ningún tipo de desbroce. Poco a poco, tras selecciones manuales, se potencia el crecimiento de determinadas especies de la vegetación natural como brezos, argomas o sauces, que en este caso adquieren un valor positivo. Tratadas convenientemente estas especies, y en el lugar específico, en el límite entre anillo y el camino, podemos afirmar que realizan una función de protección cuando llegan a formar un seto natural, ya que este seto separa los físicamente.

Elementos remarcadores. Un sistema aplicado consiste en la colocación de vallados. Para acceder a este espacio se ha practicado una entrada que atraviesa la zona no controlada y llega hasta el anillo de protección. El espectador que traspasa esta barrera debe ser consciente que la vegetación natural termina en ese preciso lugar y que a partir de aquí se encuentra en un espacio diferente. Este otro espacio tiene otros valores diferentes, ya que se convierte en un espacio de categoría cultural, en contraposición evidente a la categoría de natural que prima en el entorno.

 

3.6. Sistemas de prevención de daños.

En un orden cronológico de actuación la intervención preventiva es el último de los pasos a dar. Se realiza después de haber intervenido firmemente en la estructura y cuando ésta ha recuperado la unidad potencial de su imagen o, en el peor de los casos, cuando todas las operaciones posibles de conservación se han realizado.

La intención es intervenir en el cuidado del entorno, y crear, por extensión, unas condiciones adecuadas para el objeto.

El grupo de operaciones consta de dos principales grupos de actuación: estabilización de umbral de riesgo y reducción de vulnerabilidad.

 

Estabilización del umbral de riesgo.

La definición operativa que se entiende por umbral de riesgo es aquel punto establecido en torno a la seguridad del objeto y que traspasado es valorado como agente de deterioro inminente. Es ajeno al monumento y corresponde con acciones externas a él.

Sólo es aplicable individualmente, como indica Barclay ( Barclay, G. Jones. 1986) porque se basa en las características propias de cada caso y funciona enlazado con la designación de parámetros de riesgo.

El objetivo que se marca es, mediante la intervención en elementos del entorno lejano, eliminar o atenuar potenciales riesgos por medio de reducción del grado de peligro de la zona. Entre éstos destacan la cercanía de pistas forestales, la misma existencia de explotaciones forestales, cercanía de núcleos habitados. También cabe citar problemas intrínsecos del hábitat, como erosiones de la capa vegetal, desertizaciones, peligro de incendios, etc.

 

Reducción del grado de vulnerabilidad.

Tiene como finalidad y junto al anterior apartado la protección del objeto y de su entorno una vez que las tareas verdaderamente recompositivas se han llevado a cabo. Establecido el umbral de riesgo y siendo conocidos sus factores se puede actuar sobre los mismos. Se entiende el grado de vulnerabilidad como un aspecto interno del monumento, es decir de su capacidad de debilitarse o deteriorarse sin la introducción de factores ajenos.

La mejor forma de reducir la vulnerabilidad es convertir al monumento en un objeto reconocible, perfectamente señalizado y correctamente demarcado. Cuando la reconocibilidad de la estructura dolménica es elevada, la vulnerabilidad del mismo desciende de forma proporcional. Se suele afirmar por ello que la mejor forma de reducir la vulnerabilidad es efectuar una buena conservación.

 

3.7. Demarcación y Señalización.

Todas las intervenciones realizadas terminan en esta fase de señalización. La señalización se puede desarrollar en jerarquías y frentes diferentes para abarcar desde el propio monumento hasta el mismo circuito. Una tipología básica de señalización requeriría por lo menos tres tipos diferentes.

 

Señalización de definición.

Es la que se coloca en el propio monumento. Recibe el nombre técnico de señalización de definición porque su primera y más relevante función es informar al espectador de que es ante lo que se encuentra, es decir, que define el objeto o monumento. En esta señal se informa de la categoría del elemento, por ejemplo, (monumento), de su denominación (por ejemplo, Monumento de Cotobasero 2), de su tipología (túmulo o monumento), de su condición (sepultura prehistórica) y de la administración que lo ampara o lo protege (Gobierno Vasco).

Estas señales se han colocado atendiendo a unos requisitos: que entorpezcan visualmente lo menos posible la correcta y completa percepción del monumento desde el exterior y que su placa informativa este orientada hacia la proximidad del camino por donde asciende el espectador, para facilitar la inmediatez de su lectura.

 

Señalización complementaria. Direcciones y tiempos.

La información que facilita en este caso se refiere a las direcciones en las que avanza la ruta y los tiempos a los que se encuentran los siguientes monumentos.

Debemos pensar que la elaboración de una ruta necesita de este tipo de señalización complementario que informe al potencial espectador o caminante de aspectos determinantes como los mencionados. Para su colocación se eligen zonas anexas a la senda en el interior o en el borde del anillo de protección. Para su ubicación se siguen los mismos principios que para la señalización de definición.

 

Señalización de circuito o itinerario.

Esta señalización se ubica normalmente en los arranques de los caminos que desde puntos conocidos alcanzan los monumentos. Son la mayoría de las veces rutas populares que se realizan desde hace mucho tiempo y que se ubican en la memoria colectiva de un pueblo. Por lo tanto, para aprovechar esta situación suele ser beneficioso elegir estos puntos como lugares privilegiados para ubicar paneles e informar sobre la existencia de la ruta y de su contenido.

 

A la vista de lo expuesto y como conclusión al tema de la elección de una herramienta de señalización hemos observado que la señalización diseñada por el Gobierno Vasco no se ve afectada por ninguno de los problemas citados. De hecho, a través de la experiencia de su colocación y del seguimiento sobre su conservación podemos afirmar que es una de las señales más fiables y seguras que se pueden realizar. 

La consistencia y dureza de sus materiales, su peso y su tamaño adecuado son entre otros, aspectos positivos que se tienen que tener muy en cuenta, ya que en base a ellos podremos asegurar su permanencia y la consiguiente protección del monumento.

 

3.8. Documentación.

Toda la documentación que se maneja en una intervención de estas características se puede dividir en dos bloques: la documentación previa de apoyo y la documentación sobre la intervención.

 

Documentación Previa de Apoyo.

Como tal, este paquete de información supone un punto de partida, además de ofrecer un fiel reflejo documental de cuál es el verdadero y actual estado de las estructuras seleccionadas para la intervención conservadora teórica. Dadas sus especiales características este tipo de información no es a veces forzosamente fotográfico. Sirven como tales informaciones los conocimientos y recuerdos de los pobladores cercanos o de conocedores de la estructura.

 

Documentación de la intervención.

Los tipos de documentación gráfica de los que se sirve el trabajo pertenecen a cualquier tipo de soporte que de alguna manera ayude a definir, a entender y a describir de forma más extensa y analítica el estado en el que se encuentra la estructura y el desarrollo de la intervención.

En un intento de representar fielmente el estado actual de conservación las pautas de obtención de tomas e imágenes deben seguir una tabla de referencia. La obtención de tomas y de imágenes se ha realizado siguiendo una pauta establecida. Con ella se intenta racionalizar la exposición de las imágenes de las estructuras seleccionadas en un orden que capte, en principio, lo más concreto para alcanzar después los aspectos más generales o abiertos. El orden es el siguiente:

Estructura > Entorno inmediato > Relación estructura entorno > Entorno lejano.

 

3.9. Interpretación y difusión.

Tal como suscribe la Carta ICOMOS de ENAME de 2004 para la interpretación de los lugares pertenecientes al patrimonio cultural "El propósito primordial de la interpretación debe ser de comunicar los valores de los lugares pertenecientes al patrimonio cultural. Una interpretación efectiva debe mejorar la experiencia del visitante y aumentar el respecto y la comprensión social del significado del lugar, y de la importancia de su conservación".

Por lo tanto, la información que se presenta al potencial espectador debe ser muy cuidada y seleccionada evitando en todo momento lo circunstancial y potenciando lo sustancial. No se trata de resumir la información sino de seleccionarla, evitando un todo farragoso y demasiado especializado, ni de vulgarizarla sino de divulgarla.

En este sentido pretendemos establecer una conexión emocional con el visitante, incitándole a participar en lo que podemos describir como un recorrido de descubrimiento y a estimular un mayor interés. Hemos considerado que la interpretación es una parte integrante de todo proceso de conservación entendido este como puesta en valor y debe incorporarse a los planes previos de intervención

Volvemos a encontrar aquí el valor diacrónico del monumento porque la interpretación debe tener en cuenta también las contribuciones o aditamentos perceptibles en el monumento, resultado de su evolución histórica.

La difusión de los Bienes Culturales es un aspecto recogido en la Carta Internacional sobre Turismo Cultural (La Gestión del Turismo en los Sitios con Patrimonio Significativo, 1999) y avala "facilitar y animar al diálogo entre los intereses de la conservación del Patrimonio y los intereses de la industria del turismo".

 

3.10. Asignación de usos post-intervención.

Para la búsqueda de asignaciones post-intervención se parte de la premisa de que la mejor forma de mantener un monumento es establecer en torno a él unas condiciones que lo revitalicen como opina Diaz-Berrio (Diaz-Berrio, Salvador, 1984). Por ello, y siguiendo la idea apuntada por Litva King (Litva King, Jaime, 1984) la forma más adecuada de acercar este tipo de monumentos a la colectividad se realiza desde su potenciación como elementos que pueden ofrecer algún interés y uso a la sociedad.

El uso más adecuado para estos elementos se decanta por el lado de la asignación educativa o cultural. La mejor forma de acceder al conocimiento se puede complementar fácilmente con la enseñanza de la cultura a través de elementos que son, ya de por si Bienes Culturales. Como se aprecia, la conservación se apoya en el uso viable del Patrimonio Cultural; no hay objeto o elemento mejor conservado que aquel que produce "utilidades". Una forma inteligente de conservación es parte de la política de su uso.

En palabras de Cantú (Cantú, María Antonieta, 1984) el Patrimonio Cultural no es solamente una riqueza que hay que custodiar celosamente para que no se deteriore o se pierda; es al mismo tiempo, un valor que debe ser puesto en contacto inmediato con el público para que éste lo conozca, lo aprecie y lo incorpore a su vida.

Tampoco se ha de olvidar la inclusión de estos objetos culturales dentro de recorridos etnográfico-naturales, como se ha mencionado arriba. En este sentido, la Carta de Itinerarios Culturales, (ICOMOS, 2008) promulga el diseño de itinerarios culturales y dice "respetando el valor intrínseco de cada elemento, el Itinerario Cultural rescata y enfatiza el de todos y cada uno de los que lo componen, como partes sustantivas del conjunto".

Estas rutas representan procesos interactivos y evolutivos que pueden reflejar, si son bien utilizadas los progresos del ser humano y su resultado sobre el entorno natural.

La Carta hace un llamamiento muy conciso sobre este nuevo concepto o categoría patrimonial porque guarda armonía y no se solapa con otras categorías o tipos de bienes (monumentos, ciudades, paisajes culturales, patrimonio industrial, etc.) que pueden existir en su seno y simplemente los encuadra en un marco superior que potencia su significado y "los interrelaciona a través de una perspectiva científica que proporciona una visión plural, más completa y justa de la historia".

 

CONCLUSIONES.

La anastylosis o reconstrucción razonada y categorizada (siempre perfectamente justificada y documentada) es un recurso enérgico y eficiente para dotar de estabilidad las estructuras intervenidas y asegurar su futuro. También suele facilitar la lectura del bien completando su visión global

Si se realiza siguiendo unos criterios acordes con los preceptos internacionales queda firmemente asegurado su grado de autenticidad.

La conservación preventiva mediante intervención ambiental se ha mostrado como un sistema fiable, eficaz y adecuado para recuperar Bienes Culturales ubicados en parajes naturales.

Consideramos que cualquier tipo de intervención sobre monumentos ubicados en parajes naturales debería solucionar previamente a la intervención aspectos determinantes para su pervivencia como:

La caracterización de dos sistemas de diferenciación entre añadido y original: separación física y distinción perceptiva (moderadamente visible) con demarcadores específicos.

La evaluación y valoración del grado de riesgo y vulnerabilidad y aplicación de medidas para su contención y el diseño de un protocolo de mantenimiento.

La selección de la disposición final de la estructura del Bien Cultural para hacerla visitable y estable a la vez y el estudio y colocación de sistemas combinados de exposición y protección.

El diseño de un procedimiento de musealización, que abarque tipologías de cierre, puntos de observación globales y parciales, trazado de itinerarios internos y sistemas de señalización e información en el monumento y en sus accesos.

 

BIBLIOGRAFÍA.

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Baceta Gobantes, Fernando 2007. “La conservación preventiva mediante intervención medio ambiental en monumentos en parajes naturales. Un ejemplo en Bizkaia” en Revista Internacional del Patrimonio Histórico. Restauración y Rehabilitación. Núm. 102.

Cantú, María Antonieta, 1.984, "La Conservación del Patrimonio cultural en la Museografía de Exposiciones Arqueológicas e Históricas" en AAVV "Encuentro Nacional de Conservadores, México", INAH-SEP, México

Caleca, Luigi y De Vecchi, Antonio, 1.990, "Tecnologie di Consolidamento delle Strutture Murarie", Dario Flacovio Editore, Palermo.

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Daifuku, Hiroshi, 1.968, "The Significance of Cultural Property" en AAVV The Conservation of Cultural Property, UNESCO, Bèlgica.

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Diaz-Berrio, Salvador, 1.984, "El Patrimonio Cultural Urbano" en AAVV "Encuentro Nacional de Conservadores", INAH-SEP, México.

G. Jones, Barclay, 1.986, "Preventing Damage" en AAVV G. Jones, Barclay, "Protecting Historic Architecture and Musseum Collections from Natural Disasters", Butterworths, USA, G. Jones, Barclay, Melvin Green, P. E. 1.986,"Reducing vulnerability" en AAVV G. Jones, Barclay, Protecting Historic Architecture and Musseum Collections from Natural Disasters, Butterworths, USA.

Litva King, Jaime, 1.984,"Conservación: un Punto de Vista", en AAVV "Encuentro Nacional de Conservación", INAH-SEP, México.

 

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CARTA INTERNACIONAL SOBRE TURISMO CULTURAL, La Gestión del Turismo en los sitios con Patrimonio Significativo (1999) Adoptada por ICOMOS en la 12ª Asamblea General en México, octubre de 1999.

 

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