Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

 

Casa torre de Nograro en Valdegobía - Álava.

Daniel Luengas Carreño.
Santiago Sánchez Beitia.
Maite Crespo de Antonio.


 

Análisis del sistema constructivo de una residencia señorial bajomedieval defensiva: la casa-torre de Nograro en Valdegobía (Álava).

 

Las Casas-Torre eran el símbolo de poder por antonomasia de la nobleza rural vasca en la Baja Edad Media. Tenían dos funciones principales: ser el baluarte defensivo principal del clan y servir de hogar al Pariente Mayor o cabeza de familia. Esta dualidad quedaba reflejada en la variedad de diferentes espacios que se daban dentro de una Casa-Torre, muchos de ellos heredados del «Palatia» o complejo residencial altomedieval (Duby2001). 

La forma de estas construcciones está inspirada en gran parte en los castillos roqueros altomedievales: grandes volúmenes verticales realizados en mampostería y rodeados por una pequeña cerca. No obstante, a diferencia de estos castillos que se ubicaban en las cimas de los montes a modo de vigías, las Casas-Torre fueron construidas en lo profundo de los valles, con el objetivo de controlar puntos geoestratégicos del territorio, como vados, puentes, cruces de caminos, estrechamientos de valles o puertas de villa. Además, estas construcciones también sirvieron como centro de administración del linaje, desde donde controlaban las células productivas banderizas y sus fuentes de ingresos: las rentas procedentes de la tierra y del dominio sobre los hombres, las procedentes de la explotación del monte, los impuestos de pontazgo o portazgo, las rentas de patronazgo de iglesias, o los ingresos provenientes de molinos y ferrerías (Díaz de Durana 2004). 

Aunque estos solares controlaban pequeños lugares, las alianzas familiares y la conexión entre diferentes Casas-Torre, posibilitó que algunas grandes familias controlasen grandes extensiones del territorio. Así sucedió con el poderoso linaje Salazar, dueño de la Casa-Torre de Nograro, que llegó a controlar prácticamente la totalidad de las Encartaciones y el Valle de Valdegobía, así como sus vías de comunicación (figura 1).

 

Figura 1. Territorio controlado por el linaje Salazar y sus Casas-Torre.

El solar de Nograro fue el centro de operaciones del linaje de Salazar en la zona de Valdegobía y noreste de Burgos. La edificación está emplazada en un estrecho valle, sobre un altozano que domina el pueblo. El complejo consta de dos partes: el cuerpo de la torre y un palacio anexo, ubicado en la parte noreste (figura 2).

 

Figura 2. Fotografías de los lados oeste y norte de la construcción, con la torre y el palacio.

Ambos volúmenes están unidos en la parte sur mediante una cerca defensiva, de la que apenas queda el arranque del muro. Además, en la parte sur de la torre se observan restos de un pequeño oratorio. Desgraciadamente, todo el edificio presenta un mal estado de conservación, debido principalmente al abandono y casi nulo mantenimiento del mismo. 

Tanto la torre como el palacio están huecos por dentro en la actualidad, aunque se conservan algunos fragmentos de su estructura de roble empotrados en las paredes. La torre tiene una planta de 12,12 x 8,59 m y una altura aproximada desde su cota más baja hasta el almenado de 21,7 m (figura 3). 

Su interior consta de cuatro plantas, donde destaca la gran altura del primer piso, que mide 8,3 m.

El palacio ha llegado hasta nuestros días mucho más desfigurado y, a diferencia de la torre, solo tiene tres pisos. Este volumen tiene una fachada principal de 12,95 m de lado y una altura de 8,46 m.

Con el objetivo de determinar la forma, sistema constructivo y elementos arquitectónicos originales de la Casa-Torre de Nograro, se han llevado a cabo tres estudios complementarios: la labor de campo, la investigación documental y el análisis de la evolución histórica constructiva.

Figura 3. Primera planta del edificio y sección aa', con la fachada este de la torre al fondo.

ANÁLISIS HISTÓRICO-DOCUMENTAL.

Las primeras menciones del lugar de Nograro datan de los siglos X y XI, cuando varios señores, como Lope González en 1091 y Gonzalo Núñez de Lara en 1095, entregan sus pertenencias en Nograro al monasterio de San Millán de la Cogolla (Tinti 2016, doc. 477 y 480). 

No obstante, cabe destacar que en estos documentos no aparece ninguna casa solar vinculada a dichas posesiones. De hecho el archivo más antiguo en el que se menciona la edificación es bastante tardío, de 1441, y se corresponde a un poder otorgado por Diego López de Salcedo II para el cobro de las rentas pertenecientes a su «casa de Nograro» ( 1 ).


La primera Casa-Torre de Nograro.

Lope García de Salazar (1399-1476), Pariente Mayor de los Salazar de las Encartaciones y autor de la obra «Bienandanzas e Fortunas» ( 2 ), atribuye la fundación de la primitiva Casa-Torre a Fortún Ortiz de Calderón, que «fizo la casa e solar de Nograro e otras en Oteo e en Quincoses e en Goruendes». 

Este Fortún Ortiz era hijo bastardo de Fortún Sánchez de Salcedo, señor de Ayala, del que posiblemente heredase estas tierras en Valdegobía. Hizo carrera en la corte y participó activamente en la conquista de Baeza, siendo uno de los ricoshombres mejor heredados por Alfonso X en Sevilla en 1253 (Diez de Salazar 1983).

Probablemente, fueron estos ingresos los que permitieron a Fortún Ortiz levantar la primera Casa-Torre de Nograro a mediados del siglo XIII.

Fortún Ortiz casó a su hija y heredera, Elvira Ortiz, con Lope García de Salazar I, un antecesor del cronista, pasando a pertenecer el solar desde entonces al linaje Salazar. El hijo de ambos se llamo igual que el padre, Lope García, que fue educado por su abuelo Fortún Ortiz en Nograro, debido a la prematura muerte de su padre. Este Lope García de Salazar II utilizó la Casa-Torre de Nograro como su base de operaciones en sus luchas contra los Angulo y los Velasco, sus acérrimos enemigos (García de Salazar 1967).

El sucesor de éste fue Juan Sánchez, que cambio su apellido de Salazar por el de Salcedo ( 3 ). 

Juan Sánchez de Salcedo fue un defensor acérrimo de la causa de Pedro I en su guerra contra Enrique II de Trastámara, muriendo junto a su rey en 1369. Debido a esta derrota las cabezas principales del linaje Salazar fueron desterradas, circunstancia que fue aprovechada por los Velasco para de derribar hasta un total de 37 «casas fuertes del linaje de Salazar» ese mismo año, entre ellas las «casas e palaçios de Nograro» (García de Salazar 1967).


La reconstrucción de la Casa-Torre de Nograro.

La Casa-Torre fue reconstruida a finales del siglo XIV o principios del siglo XV por Diego López de Salcedo I, el heredero de Juan Sánchez. Diego López vivió la mayor parte de su vida como alcaide del castillo de Soria, ajeno a la Guerra de Bandos. No obstante, decidió volver a construir «la casa e palaçios de Nograro sobre los çimientos primeros e de aquella mesma forma». La nueva construcción fue utilizada por los miembros del linaje residentes en Valdegobía como hogar y cuartel general en sus luchas contra los Angulo. Así lo explica Lope García de Salazar:

E porque no dexaron la tierra a los enemigos, posiéronse a la guerra, por que fue mucho afincada. E Diego López de Salazar, que vivía en Soria, dávales la casa de Nograro con toda su renta ... E tenían todos estos, o los más, sus mugeres e fijos en la dicha casa de Nograro, con sus fogarejos e cámaras apartados; e de allí salían muchas vezes a fazer sus guerras e çeladas. (García de Salazar 1967).

El hijo de Diego López fue Diego López de Salazar II, que vivió también en Soria ajeno a todo lo de Nograro. Su heredera, Hurtada de Salcedo, casó con Lope de Salazar, hijo y heredero del cronista Lope García de Salazar. A partir de este momento el edificio pasó a manos de la rama salazariega de las Encartaciones. 

En 1448 ya aparece como poseedor de la construcción Ochoa de Salazar ( 4 ), hijo de Hurtada y Lope. 

Este Ochoa funda en 1488 el mayorazgo de los Salazar de Portugalete, donde figura la «casa de Salazar de Nograro con todos los basallos, e rrentas, e molienddas, y heredades e terminos, e señorios y con todas las cosas a ella pertenesçientes» (Diez de Salazar 1983). Cabe destacar que en este documento, al igual que en los anteriores, no se menciona oratorio o capilla alguna.

Además, hay que destacar que las siguientes generaciones no utilizaron el solar de Nograro como residencia habitual, que fue dejada en manos de alcaides (5 ).

 

El abandono de la Casa-Torre de Nograro.

En los siglos XVI la construcción permaneció dentro del mayorazgo de los Salazar de Portugalete. En un apeo realizado en 1602 se describe brevemente que el solar de Nograro estaba compuesto por «casas, solares y heredades, molinos y ruedas, así las moliendas caídas como las molientes y corrientes» ( 6 ).

Precisamente las rentas de estos molinos y ruedas fue lo que más interesó a los Salazar durante el siglo XVII, que abandonaron a la Casa-Torre a su suerte ( 7 ).

La primera mención del oratorio data 1708, cuando se realiza un nuevo apeo por encargo de Esteban de Salazar. Aparte del oratorio, también se describe la existencia de un posible foso:

La casa solar infanzona y torre fuerte de Nograro, con sus almenas, barbacanas, cubo, saeteras, fosso y un tiro de artilleria de fierro que se hallo en ella y un oratorio hermita o capilla de la advocacion del glorioso Apostol Santtiago, Patron de las Españas...con una campana pendiente en una puerta ventana azzia la parte del mediodia y en la dicha hermitta se hallo un alttar con la imagen del bulto de Stto Apostol Santtiago ( 8 ).

Se vuelven a mencionar tanto el foso como el oratorio en un auto de 1730, así como un escudo que no existe en la actualidad. Este escudo constaba de «treze estrellas tres Basijas, y un animal el qual ni dichas Basijas pude distinguir de que eran por allarse desechas en parte con el transcurso de tiempo» ( 9 ).

En el auto de posesión de 1752 vuelven a figurar el oratorio y el foso, esta vez con un supuesto contrafoso. En la descripción realizada se diferencian claramente el «Palacio torre y cassa solar ynfanzona que esta pegante uno de otro». Al parecer, la torre se encontraba ocupada ilegalmente y se tuvo que echar «fuera los que dentro de dicha torre y cassa se hallavan». Además, en el documento figura que entre el palacio y la torre existía un espacio sin construcción alguna, donde se planto trigo ( 10 ).

Aunque en esta y otras veces los inquilinos hicieron el auto de posesión de la edificación la herencia, parece que nunca más volvieron a residir en ella.

Tampoco ha quedado constancia de que la torre fuese arrendada a inquilino alguno. Así pues, la edificación sufrió un deterioro por abandono en los siguientes siglos. Las primeras fotografías que se han podido obtener datan de mediados del siglo XX, cuando el oratorio todavía conservaba sus muros perimetrales (figura 4).



Figura 4. Fotografías del exterior e interior de los restos del oratorio, de mediados del siglo XX. (Archivo del Territorio Histórico de Álava).

 

ANÁLISIS HISTÓRICO-CONSTRUCTIVO.

Se han identificado cinco periodos constructivos principales: la Casa-Torre de Fortún Ortiz de Calderón, la reconstrucción de Diego López de Salcedo I, las obras de división del piso principal de la torre, la construcción del oratorio y las reformas efectuadas en los últimos siglos.

Fase 0: La Casa-Torre primigenia de Fortún Ortiz de Calderón.

No se han encontrado restos arquitectónicos de la Casa-Torre construida por Fortún Ortiz de Calderón a mediados del siglo XIII. Aunque un primer barrido con la cámara termográfica reveló diferencias en la parte baja de la torre (figura 5), en el análisis exhaustivo de los paramentos no se localizaron discontinuidades en el estrato. Si que se observó, no obstante, una ligera diferencia en el material calizo empleado en esta zona: a diferencia del palacio y de la parte alta de la torre, las piedras calizas apenas presentan margas en la parte baja, lo que explica porque en las termografías aparecen reflejadas con diferente emisividad ( 11 ).

Posiblemente, los constructores de la torre optaron por utilizar las piedras con menos margas y de mayor resistencia a compresión en la parte sometida a mayor carga. Otra posibilidad es que estos mampuestos menos rosáceos fuesen elementos reaprovechados de la Casa-Torre de primigenia, que como se ha visto en el estudio documental fue destruida por los Velasco en 1369. Sea como fuere, de acuerdo con los mapas geológicos (12 ), ambos tipos de piedra parecen sacados del emplazamiento de la Casa-Torre o de sus proximidades, donde se concentra este tipo de estrato de caliza margosa.

 

Figura 5. Termografías de la torre donde se observan diferencias de emisividad en la parte baja y en algunos sillares de las esquinas.

Así pues, lo que vemos hoy en día en Nograro es la Casa-Torre construida por Diego López de Salcedo I. De la construcción primigenia solo se puede decir que seguramente estaba emplazada en el mismo lugar y que tenía una forma similar, ya que como se ha visto en el estudio histórico-documental, la nueva construcción se construyó «sobre los çimientos primeros e de aquella mesma forma». 

En este sentido, es posible que en origen también fuese una Casa-Torre con Palacio anexo, puesto que en repetidas ocasiones se menciona como «casa fuerte e palaçios de Nograro».


Fase 1:
La Casa-Torre de Diego López de Salcedo I.

La Casa-Torre de Nograro fue reconstruida por Diego López I a finales del siglo XIV o principios del XV. Parece que esta construcción no ha sufrido muchas alteraciones desde su construcción: tanto los paramentos verticales de la torre como los del palacio no presentan discontinuidades y los vanos parecen bien trabados con los muros. 

En este sentido, de acuerdo con los elementos arquitectónicos de las Casa-Torre de la zona y su datación (Portilla Vitoria 1978), la forma de los arcos ojivales sin ornato nos lleva a este periodo de finales del siglo XIV o principios del XV. Igualmente, el almenado de la torre, sin vuelo y con matacanes, también se puede adscribir a este periodo (Cooper 1991). 

En el interior de la torre, los mechinales originales son identificables ya que son totalmente rectangulares y se encuentran perfectamente nivelados en altura, a diferencia de los posteriores. Algunos de ellos todavía conservan vigas y viguetillas empotradas en sus huecos.

Además, dentro del recinto defensivo se han localizado restos de dos puertas: una en la parte noroeste del palacio, de gran anchura, y otra que arranca de la esquina sureste de la torre, que daba acceso a las escaleras que llevaban al acceso alto. También han perdurado restos de un muro en el interior del recinto, que parte en perpendicular desde el centro de la fachada norte del palacio (figura 6).

Figura 6. Perspectiva de los lados sur y este con las fases constructivas.

Posiblemente este muro fuese el cerramiento del palacio por su cara oeste, dejando entre palacio y torre el espacio sin construcción alguna mencionado en el texto de 1752.


Fase 2:
Las obras de división del piso principal de la torre.

Los edificios históricos suelen sufrir con el paso del tiempo reformas interiores, con el fin de adaptar sus espacios a las necesidades de cada época. En este sentido, la Casa-Torre de Nograro se vio sujeta a una reforma que dividió el piso principal en dos alturas, convirtiendo a la torre en una edificación de de cuatro pisos habitables. 

En la parte norte del nuevo forjado se reutilizaron los mechinales y vigas de la escalera original. En la zona sur, en cambio, se abrieron nuevos mechinales para sujetar dos nuevas vigas. Igualmente, dos ménsulas fueron colocadas en el muro sur como refuerzo de la viga lateral. Además, con el objetivo de aumentar la superficie útil, la escalera original fue sustituida por otra que arrancaba desde el muro norte y subía en «L» hasta el piso de los aposentos.

En el primer piso se realizó una separación entre la nueva escalera y la sala, que quedo totalmente aislada del resto de la edificación. Así pues, se tuvo que abrir un nuevo acceso a esta estancia: una puerta que será adintelada al exterior y en arco escarzano al interior. Parece ser que esta sala se convirtió en la zona noble de la edificación, o la única habitada, ya que solo esta estancia cuenta con un enlucido. Además, en dichas obras se tapió parcialmente una de las saeteras de la parte oeste y se altero el acceso alto del palacio.

También es de este periodo una chimenea situada en la esquina sureste de la torre, cuya huella vertical es perfectamente visible (figura 7). 

Esta chimenea tuvo su fuego en la sala del primer piso, aprovechando el hueco de una de las saeteras, que fue tapiada por el exterior. En la zona norte de la torre, la puerta ojival

primigenia quedó como único acceso a la nueva escalera, desde donde se subía a la nueva entreplanta y al piso superior. Aunque no hay constancia documental de reforma alguna, la tipología de la puerta y escalera empleada nos lleva a un momento tardío, posiblemente al siglo XVI.


Figura 7. Interior de la torre, que presenta algunas transformaciones.

 

Fase 3: La construcción del oratorio.

Desgraciadamente, apenas quedan restos arquitectónicos del oratorio adosado a la fachada sur de la torre. No obstante, en las fotografías de mediados del siglo XX todavía eran visibles algunas de las características de su bóveda nervada apeada sobre ménsulas decoradas por ovos, detalle común en las pequeñas ermitas de la zona de finales del XVI o principios del XVII. 

Son de este periodo las rozas de la bóveda y cubierta a dos aguas de la fachada sur de la torre.

También es de esta época la reforma de la ventana conopial de la torre, que como se ha visto en el apeo de 1708 se utilizó para colocar una campana ( 13 ).

Tampoco se ha encontrado información documental de dichas obras, ni se han podido averiguar las armas del escudo descrito en 1730, que podría haber estado relacionado con los constructores del oratorio. No obstante, de acuerdo con los detalles ornamentales observados, esta fase constructiva parece corresponderse con un momento de finales del XVI o principios del XVII. Es más, teniendo en cuenta que dicho oratorio no aparece en el apeo de 1602, es probable que se construyese después de dicha fecha.


Fase 4:
Las reformas de los últimos siglos.

El último periodo constructivo se corresponde con las alteraciones que ha sufrido el edifico en los últimos siglos. El elemento más destacado de esta fase es el nuevo hueco abierto en planta baja de la torre, que seguramente fue realizado por algún aldeano con el objetivo de meter animales dentro, práctica habitual en otras torres abandonadas la zona. 

De acuerdo con los restos conservados no parece probable que hubiese anteriormente ningún vano en dicho lugar, donde se emplazaba una escalera exterior que comunicaba la puerta de la esquina sureste con el acceso alto de la torre. El resto de transformaciones son de carácter menor y se limitan a pequeños tapiados exteriores de saeteras, como sucede con las dos aspilleras altas del palacio que fueron cegadas con ménsulas del piso inferior, con el fin de evitar la entrada de aire.

 

EL SISTEMA CONSTRUCTIVO Y ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS DE LA CASA-TORRE DE NOGRARO.

La Casa-Torre de Nograro puede catalogarse, dentro de los tipos evolutivos de Residencias Señoriales Bajomedievales, como una Torre con Palacio anexo (Luengas-Carreño 2014). El cuerpo vertical es una Torre con Sala (González Cembellín 2004); es decir, consta de un piso principal de gran altura donde se desarrolla una gran parte de la actividad diaria del linaje. El palacio puede identificarse como un Palacio Apaisado Culto (Luengas-Carreño 2015). 

La torre esta realizada en mampostería, con sillería en vanos, esquinas y almenas. El aparejo del palacio en cambio parece mejor elaborado, tanto en el interior como en el exterior (figura 8). Como se ha comentado anteriormente, se utilizaron piedras calizas con menos margas y de mayor resistencia en la parte baja de la torre.

La edificación fue construida siguiendo las unidades de medición castellanas de la época. El análisis realizado ha revelado que tanto la planta como los alzados del complejo fueron construidos usando como unidad de medición los codos reales (55,73 cm) ( 14 ). 

La planta de la torre mide 10x22 codos reales (cr), formándose así un rectángulo áureo. Igualmente, esta torre mide desde la cota más baja del arco exterior hasta las almenas 29 cr, repartidos de forma proporcional en cada planta: tanto la planta baja como la más alta miden 10 cr, la sala mide lo mismo que el ancho de la torre miden 15 cr, y las almenas 4 cr.

Además, estas proporciones son aplicables a otros elementos arquitectónicos: las saeteras más grandes se sitúan a 1 cr del suelo, las ventanas tienen su antepecho a 2 cr, las claves de los arcos escarzanos interiores de las ventanas están a 4 cr del suelo...

El palacio y cerca defensiva presentan en planta una forma trapezoidal, con el objetivo de adaptarse al pequeño montículo en el que se asientan. Estos muros también se ajustan a las medidas castellanas. La fachada principal del palacio, orientada al lado norte, tiene una longitud de 23 cr y una altura de 15 cr. 

 

Figura 8. Diferencias de aparejo entre la parte baja de la torre y la del palacio.

Espacios, elementos arquitectónicos y estructura de la torre El interior de la torre presenta cuatro alturas originales. La parte interior de los muros tiene un retranqueo de un pie castellano a la altura del primer piso, y de dos pies en el piso de las almenas. Así pues, esta construcción tiene un grosor en planta baja de 1,53 m, que se reduce a 1,25 m en los pisos superiores y a 0,84 m en las almenas.

La función principal del piso bajo era la de servir como almacén de alimentos y provisiones. Este espacio desempeñaba una función importante dentro de la dinámica de las luchas banderizas: la mayoría de Casas-Torre eran tomadas por rendición después de largos asedios, ya que los atacantes rara vez disponían de artillería o un número elevado de tropas para asaltar estas construcciones (García de Salazar 1967). 

Es por esto que, disponer de grandes reservas de comida y agua posibilitaba a los ocupantes realizar una defensa pasiva hasta la llegada de refuerzos. Además, estos pisos también eran utilizados frecuentemente como cárceles privadas. Por consiguiente, esta planta no tiene apenas aberturas: solo tres saeteras de grandes dimensiones situadas en la parte alta de las paredes, a modo de luceros.

El piso principal se ubicaba la Sala principal de la torre, un espacio público-privado que tenía sobre todo una función ceremonial, lo que explica su desproporcionada altura y alejamiento respecto a la escala humana. 

En este espacio el señor realizaba la mayoría de actividades diarias como la recepción de visitantes, la impartición de justicias, las reuniones con sus atreguados, o las comidas y banquetes diarios (Duby 2001). 

Normalmente, también se ubicaban en este piso los fuegos o cocina de la torre. Además, al llegar la noche, la Sala también era utilizada como dormitorio de escuderos, criados, familiares y visitantes. Los vanos más significativos de esta planta son una ventana conopial y la entrada principal de la torre, realizada en arco ojival de gran dovelaje. Esta planta cuenta también con un número significativo de saeteras, trece en total, todas situadas a ras de suelo, excepto una que defendía la entrada y otras dos que eran accesibles desde la escalera original.

En el piso superior se ubicaban los aposentos de los señores, la zona más privada de la torre. En esta altura se han localizado varias hiladas verticales de pequeños mechinales, que indicarían la presencia de unos tabiquillos que separaban el espacio en varias cámaras. Este piso tiene los vanos más grandes y mejor elaborados. Las fachadas norte, oeste y sur tienen una ventana ojival por fachada, realizada con una rosca simple de dos dovelas y sin ornamentos. 

La fachada este, que es la que mira al pueblo, es la que cuenta con el vano de mayor factura de la torre: una ventana geminada ojival con aristas naceladas. Todas las ventanas tienen saeteras en sus costados, que son de mayor tamaño que las de la planta primera.

El último piso era el espacio más defensivo de la torre. En él se ubicaba el almenado y una serie de matacanes que protegían la parte baja de la construcción.

El matacán de la fachada este es el único que no se encuentra centrado, ya que se ubica justo encima del acceso alto de la torre. En esta altura también se han localizado ocho pequeñas saeteras en el antepecho de los almenas.

A diferencia de las torres castellanas, este edificio carecía de bóvedas de piedra y la estructura interior estaba formada íntegramente por elementos de madera de roble, como la mayoría de las Casas-Torre del País Vasco. Además, tampoco tuvo pies derechos o muros centrales, seguramente debido a la escasa luz (5,46 m en el primer piso y 6,01 m en los superiores). En el primer piso los solivos iban directamente apoyados sobre el retranqueo de los muros. 

Las plantas segunda y tercera, en cambio, tenían tres vigas centrales de gran escuadría empotradas en los paramentos, sobre las que se apoyaban los solivos. Estos tres pisos estaban conectados mediante una escalera de dos tramos dispuesta en la zona norte. Siguiendo el modelo de otras torres de la zona, es muy probable que el edificio se rematase con una cubierta a cuatro aguas, que volaba hasta la línea de los matacanes. 

Dos pies derechos arrancaban desde el centro de las vigas laterales del tercer piso, para soportar una viga cumbrera donde se apoyaban las viguetillas. Estas a su vez también reposaban sobre unas durmientes colocadas sobre el almenado. El conjunto estaba rigidizado mediante una serie de tornapuntas que, partiendo de los pies derechos, trababan con la viga cumbrera y con tres viguetillas (figura 9).

 

Figura 9. Reconstrucción de la Casa-Torre de Nograro. Alzado sur y secciones transversal y longitudinal.

Espacios, elementos arquitectónicos y estructura del palacio El palacio tenía tres alturas originales: un bajo destinado posiblemente a caballeriza y almacenaje; aposentos en la planta primera, donde a principio del siglo XV los escuderos del linaje vivían con«sus fogarejos e cámaras apartados»; y por último un bajocubierta habitable. Al igual que la torre, también presenta retranqueos tanto en el primer piso como en el segundo, aunque los grosores de sus muros es inferior: 1,2 m en planta baja, 0,87 m en el primer piso y 0,59 m en el bajocubierta.

Los vanos del palacio tienen una forma y acabado prácticamente idénticos a los ubicados en la torre, lo que corrobora que ambos edificios son coetáneos. En la planta baja los únicos vanos conservados son una saetera de grandes dimensiones en la fachada norte y, junto a la esquina noreste de la torre, el arranque de una puerta que media 2,21 m de ancho. Del piso principal solo han perdurado dos saeteras, idénticas a las del primer piso de la torre, así como un acceso alto del que solo queda el arco escarzano interior. Por último, en el bajocubierta, se han conservado dos pequeñas saeteras similares a las del almenado de la torre.

Los pequeños mechinales dispuestos cada poca distancia localizados en los retranqueos del primer y segundo piso indican que en ambas plantas los solivos iban directamente apoyados en los muros. En el lado opuesto, estos solivos iban apoyados sobre los muros de cierre del palacio. En este sentido, se han encontrado huecos de vigas a la altura de los retranqueos del palacio en la fachada este de la torre. Además, el piso principal tiene varias ménsulas dispuestas por debajo del retranqueo del muro, que posiblemente sujetaban una durmiente donde se apoyaban una serie de tornapuntas (figura 10). 

 

Figura 10. Estado actual y reconstrucción de la estructura del palacio.

Este detalle es bastante frecuente en los salones de los Palacios Apaisados Cultos del País Vasco.


NOTAS.

( 1 ). Archivo del Territorio Histórico de Álava, FVAR,028,007,02.

( 2 ). Las «Bienandanzas e Fortunas» es una obra de 25 tomos en la que se mezclan historia, leyenda y tradiciones. Cubre desde la creación del mundo hasta mediados del siglo XV. Fue escrita a finales del siglo XV por Lope García de Salazar estando preso en su Casa-Torre de San Martín de Muñatones.

( 3 ). Lope García de Salazar II fue el cabezalero y hombre de confianza de Juan Sánchez de Salcedo, señor de Ayala. Es probable que por ese motivo decidiese ponerle el nombre de su señor a su hijo.

( 4 ). Archivo del Territorio Histórico de Álava,FVAR,045,003,07.

( 5 ). Por ejemplo, en 1520 aparece como alcaide Francisco Vázquez de Acuña en la «cruzijada de Villanani» (Portilla Vitoria 1978).

( 6 ). Archivo de Escribanos de Valdegobía, Domingo de Molinuevo, Caja 99, Carpeta 17.

( 7 ). Archivo de la junta administrativa de Nograro, Caja 8, Carpeta 3.

( 8 ). Archivo de Escribanos de Valdegobía, Domingo de Molinuevo, Caja 99, Carpeta 17.

( 9 ). Archivo histórico municipal de Hondarribia. Subfondo histórico. Relaciones con autoridades y particulares. Hidalguías. Lib. 36; reg. 3.

( 10 ). «Una heredad zercada de pared de pan traer que esta y coxe en medio dicho palazio torre y casa fuerte». Archivo de Escribanos de Valdegobía, Francisco de Angulo, Caja 25, Carpeta 15.

( 11 ). La emisividad es la capacidad que tiene un material para irradiar la energía térmica.

Una cámara termográfica recoge la temperatura superficial de un material. Por lo que, materiales diferentes, aunque tengan la misma temperatura, aparecen en colores diferenciados en una termografía.

( 12 ). http://www.geo.euskadi.net/s69-bisorea/es/x72aGeoeuskadiWAR/index.jsp 

( 13 ). Se describe como «una campana pendiente en una puerta ventana azziala parte del mediodia». Archivo de Escribanos de Valdegobía, Domingo de Molinuevo, Caja 99, Carpeta 17.

( 14 ). El codo real (cr) o de rivera equivale a dos pies castellanos (27,86 cm). A diferencia de lo que sucede en otras partes de España, Los pies vizcaínos, burgaleses y alaveses median igual que el pie castellano (Instituto Geográfico y Estadístico de España 1886).