Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

 

LUCHAS SOCIALES Y LUCHAS DE BANDOS EN PAÍS VASCO EN BAJA EDAD MEDIA.

ESTUDIOS ALAVESES.

LUCHAS SOCIALES Y LUCHAS DE BANDOS EN EL PAÍS VASCO DURANTE LA BAJA EDAD MEDIA.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ DE DURANA.

 

CONSECUENCIAS: EL TRIUNFO DE LA BURGUESÍA Y LA GENERALIZACIÓN DE LA HIDALGUÍA.

Al final de la Edad Media, las luchas sociales que convulsionaron el País Vasco durante los siglos XIV y XV se habían resuelto o, al menos, su resolución se había encauzado jurídicamente. El resultado de las mismas fue desigual pero, entre las consecuencias que se derivan de ellas, cabe destacar el triunfo de las oligarquías de las villas sobre la nobleza rural y la generalización de la hidalguía en Guipúzcoa y Vizcaya. 

En cuanto a la primera cuestión, J. A. García de Cortázar expresó con claridad los procesos que vertebraron el fortalecimiento de la burguesía como grupo social dirigente de la sociedad vascongada durante los siglos XIV y XV: el gradual dominio de los núcleos urbanos sobre el mundo rural y la progresiva toma del poder dentro de las villas de un grupo de familias cuya fortuna procede esencialmente de las actividades comerciales.

El control de los resortes del poder concejil, les permitió situarse por encima del resto de los habitantes de las villas, aunque era especialmente en el estrecho territorio de éstas donde su hegemonía económica, social y política no tenía prácticamente contestación alguna. En el ámbito provincial monopolizaron también los oficios. 

En el caso vitoriano y alavés los integrantes de ese grupo de poder, que antes controlaban los oficios municipales mediante el reparto de los mismos entre los Ayala y los de la Calleja, continuaron con las riendas del ayuntamiento vitoriano y, desde su nacimiento, del gobierno de la provincia, monopolizando durante esta primera etapa el oficio de diputado general. Además uno de los dos comisarios de la Hermandad era siempre de Vitoria, ciudad donde se celebraba una de las dos reuniones anuales de las juntas. 

En definitiva, la influencia social y el poder económico de la oligarquía vitoriana en el resto de la provincia se completan ahora con un gran protagonismo político que les permitió influir decisivamente en la toma de decisiones y determinar, desde sus intereses de grupo, las directrices políticas que les fueran más favorables. La derrota política de los Parientes Mayores, que se tradujo en su alejamiento de las juntas Generales y las Diputaciones, nuevos órganos del poder político provincial, consolidó el monopolio y la perpetuación al frente de los oficios de los elementos más significados de las oligarquías urbanas de cada uno de los territorios 

En cuanto a la generalización de la hidalguía, ésta se restringió a Vizcaya y Guipúzcoa, quedando al margen las tierras alavesas. El llamado Fuero Nuevo de Vizcaya de 1526, proclamó «...que todos los naturales, vecinos e moradores de este dicho sennorio de Vizcaya, tierra llana, villas, ciudad, encartaciones e durangueses eran notorios hijosdalgo e gozaban de todos los privilegios de homes fijosdalgo...» (.6 ). 

Sobre la hidalguía de los guipuzcoanos, es entre 1608 y 1610 cuando la provincia logró que desde la monarquía se hiciera explícito reconocimiento de la hidalguía territorial. ( 7 ). 

En ambos casos, el último tramo del camino que condujo a una gradual extensión a vizcaínos y guipuzcoanos de determinadas exenciones fiscales, estuvo asociado a la limpieza de sangre, es decir, a la obligatoria necesidad de probar la inexistencia de sangre musulmana o judía en los antepasados.

Paralelamente fue gestándose la justificación ideológica del igualitarismo. Era necesario razonar la victoria de las gentes de las villas y acreditar la generalización de la hidalguía al conjunto de la población. La construcción se apoyó sobre dos mitos que, como ha señalado juaristi, estaban muy difundidos entre los españoles cultos del siglo XVl. El primero era la antigua tesis de que los primeros pobladores de España fueron los seguidores de Túbal, nieto de Noé. El segundo que la primera lengua que se habló en toda la península fue el vasco.

Esteban de Garibay, cronista de Felipe II, unió por vez primera a Túbal con la lengua vasca. La construcción ideológica fue cerrándose inmediatamente: los vascos descienden de Túbal y han vivido siempre aislados en su actual territorio, gracias a lo cual han mantenido su limpieza de sangre. La prueba más evidente es el mantenimiento de la lengua vasca que ha pervivido gracias a que el pueblo vasco jamás ha sido contaminado, ni colonizado por otros pueblos. 

De este modo, los vascos no solamente eran nobles, sino que su nobleza era la más antigua de España y por tanto no necesitaban demostrarla para acceder a los oficios de la Corte. Incluso cuando se cuestionaban estos privilegios se defendía la superioridad de la nobleza originaria sobre la otorgada por los reyes.( 8 ). 

La ideología igualitarista, defendida hasta el extremo por las instituciones forales, se convirtió en la ideología oficial de las élites vascongadas y logró explicar lo inexplicable: sustituir la imagen de una sociedad de señores y vasallos por la de una gran comunidad de casas solares iguales en honor y respetabilidad. ( 9 ).

Sin embargo, no todos eran iguales en el interior de cada territorio tal y como demuestran los pleitos entre los hidalgos y los labradores censuarios en Vizcaya o el mantenimiento de campesinos solariegos en Guipúzcoa. A tenor de las exigencias que se realizaban desde la Chancillería de Valladolid o desde las órdenes de Santiago, Alcántara o Calatrava, tampoco desde el exterior se consideraba hidalgos a todos los vizcaínos y guipuzcoanos. ( 10 ).

 


( 6 ) Fuero Nuevo de Vizcaya, Ley XVI, fol. 12 r, Bilbao, 1976.

( 7 ) J. M' Portillo: «República de hidalgos. Dimensión política de la hidalguía universal entre Vizcaya y Guipúzcoa», en J. R. Díaz de Durana (editor): La Lucha de Bandos en el País Vasco. Guipúzcoa: de los Parientes Mayores a la Provincia (ss. XIV a XVI), Universidad del País Vasco, Bilbao, 1998, pp. 425-437.

( 8 ) J. Juaristi: Vestigios de Babel. Parra una arqueología de los nacionalismos españoles, Siglo XXI. Editores, Madrid, 1992, pp 20-25 y 55.

( 9 ) J. C. Martínez Gorriarán: Casa, Provincia y Rey. Para una historia de la cultura  del poder en el País Vasco, Alberdania, San Sebastián, 1993, p 57.

( 10 ) E. Fernández de Pinedo: «Epílogo», en J. R. Díaz de Durana (editor): La Lucha de Bandos en el País Vasco. Guipúzcoa: de los Parientes Mayores a la Provincia (ss. XIV a XVI), Universidad del País Vasco, Bilbao, 1998, especialmente pp. 608-617.



JOSÉ RAMÓN DÏAZ DE DURANA.

PROFESOR DE HISTORIA MEDIEVAL DE LA UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO.


 

 

«La derrota política de los Parientes Mayores, que se tradujo en su alejamiento de las juntas Generales y las Diputaciones, nuevos órganos del poder político provincial, consolidó el monopolio y la perpetuación al frente de los oficios de los elementos más significados de las oligarquías urbanas de cada uno de los territorios»

«Era necesario razonar la victoria de las gentes de las villas y acreditar la generalización de la hidalguía al conjunto de la población. La construcción se apoyó sobre dos mitos[...]. El primero era la antigua tesis de que los primeros pobladores de España fueron los seguidores de Túbal, nieto de Noé. El segundo que la primera lengua que se habló en toda la península fue el vasco»


BIBLIOGRAFÍA.

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J. Aranzadi: Milenarismo vasco. Edad de oro, etnia y nativismo, Siglo XXI Editores, Madrid, 1982.


l. Arocena: «Los parientes mayores y la guerra de bandos en el País Vasco», en Historia del Pueblo Vasco, Ed. Erein, San Sebastián, 1978.

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