Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica.

A.27.1. Dólmenes de La Rioja Alavesa: Chabola de la Hechicera (Elvillar) y Alto de la Huesera (Laguardia).

Dirección: J. Fernández Eraso; J. A. Mujika Alustiza.

Subvención: Diputación Foral de Álava.


During this year's season, work continued on the archaeological intervention initiated in 2010 near the La Chabola de la Hechicera (Elvillar) and Alto de la Huesera (Laguardia) dolmens. In the first of these sites, which was widely excavated in 1974 by J Mª Apellániz, part of a well preserved burial mound was uncovered and the elements (moat, wall) added during the nineteen seventies were removed. As a result, the monument is now ready for future consolidation and renovation work.

At the Alto de la Huesera site, on the other hand, the archaeological intervention was limited to the excavation of the area in which the corridor was believed to be located. After removing various layers of stone, the existence of said structure was confirmed, although the work stopped level with its roof. On the surface, abundant archaeological remains have been recovered, although the element most worth highlighting is a decorated stele located outside the chamber, next to two orthostates.

 

 

Durante el año 2010, promovidas y subvencionadas por la Diputación Foral de Álava se iniciaron intervenciones arqueológicas en tres monumentos megalíticos de la Rioja Alavesa: El Montecillo (Villabuena),

Chabola de la Hechicera (Elvillar) y Alto de la Huesera (Laguardia). En la presente campaña los trabajos se han centrado en estos dos últimos monumentos y se han iniciado distintos estudios dentro del proyecto HAR2008-03976/HIST.

 

Chabola de la Hechicera (Elvillar).

El año 2010 se dio inició la campaña abriendo varias bandas (18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26/J, K; G, H, I/23, 24, 25) hasta aflorar la superficie del túmulo, tal como la dejó J. Mª Apellániz. Tras esta primera aproximación, durante la presente campaña se han excavado todos los cuadros adyacentes alcanzando el muro de mampostería que delimitaba y protegía la estructura funeraria, así como el sector exterior del foso, construidos en 1974. Estos elementos han sido eliminados por afectar a la estructura tumular del sepulcro de corredor e impedir una visión integral del monumento.

La ampliación de los trabajos en el sector oriental ha permitido observar que el límite de «grandes» losas dispuestas en el perímetro del túmulo de la plataforma superior ­un metro más alto que su entorno próximo­, que se conservaba a lo largo de unos 4 metros, se prolonga con bloques con características similares hacia el norte en otros 6 metros. Hacia el corredor sus características son distintas, ya que aquí se trata de un murete.

 

Vista general del sepulcro de corredor de La Chabola de La Hechicera.

 

Parte del túmulo construido en la plataforma superior se asienta sobre un nivel arcilloso-arenoso de color marrón grisáceo cuyo espesor varía en función del buzamiento de los estratos sobre los que se asienta. La base del túmulo está construida por bloques y losas de notables dimensiones, ya que su eje mayor supera en todos los casos los 40 cm. Su disposición no es aleatoria y se aprecia que están colocadas de forma oblicua o casi vertical, e inclinadas hacia el centro en su parte superior, y solapándose unas a otras desde las losas que conforman la cámara y corredor hacia el exterior. De esta forma, además de consolidar los elementos arquitectónicos fundamentales desde el punto de vista funcional se conseguía alzar el túmulo, aproximadamente 40 cm, gracias a esta primera capa de bloques y lajas.

Los bloques y losas que constituyen la base del túmulo conforman una especie de plataforma y sobre las caras de algunos de los bloques más destacados de la zona perimetral del rellano se observan profundos surcos de arado longitudinales a ambos lados del corredor de orientación N-S, o dirección E-W en el lado norte. Las labores agrícolas practicadas -visibles en una foto aérea de 1932-, y durante las cuales se eliminó una notable capa del túmulo, explican la aparente existencia de dos túmulos superpuestos. Parte de estos bloques pudieron reutilizarse para construir un muro de «aterrazamiento» y linde de parcelas existente en el sector NE (cuadros 25, 26/R, Q). Sus dimensiones son 4,30 m de longitud, 1,20 m de anchura y una altura máxima conservada de unos 50 cm.

Al exterior de la serie de los bloques que jalonan la base del túmulo del rellano superior, se observa que el relieve natural presenta una pronunciada pendiente (de unos 55º) hacia el lado este y sur sobre él que se depositaron cantos y bloques, constituyendo en la actualidad una especie de «anillo» concéntrico, respecto del túmulo de la plataforma superior, de 1-2 metros de anchura. Sus actuales características y dimensiones se deben a las labores agrícolas que eliminaron el extremo del túmulo.

Nuestra intervención apenas ha aportado en las dos campañas restos arqueológicos en esta zona, sin embargo en la campaña de Apellániz (1975, 188) se señala, además de otros restos dispersos sobre el túmulo (un anillo o aro de bronce de sección triangular, un colgante ovalado, etc.), la posible existencia de un enterramiento campaniforme: «Junto al borde oriental de la losa de cubierta, tal como la encontramos al iniciar la excavación, y a la altura del vértice del ortostato mayor de la pared E de la cámara, directamente bajo la capa superficial de tierras y sobre las primeras piedras que forman el núcleo del túmulo, hallamos huesos humanos fragmentados junto a varios trozos de un vaso campaniforme. Cerca de éste, aunque a 0,75 m de distancia y junto al mismo borde de la losa, aparecieron otros objetos». El hallazgo de más restos en la cúspide de túmulo nos lleva a sospechar que pudieran proceder de saqueos en el interior de la cámara.

Durante la intervención de Apellániz (1975, 193) éste consideró el sector occidental como el mejor conservado, por lo que procedió a su excavación por lechos, recogiendo distintos restos arqueológicos (fragmentos cerámicos, unos pocos restos humanos, etc.). Dentro del área rebajada se ha localizado un sondeo de 1 m2, que profundiza por debajo del túmulo, lugar donde se ha practicado un muestreo.

Finalmente, en los sectores occidental y noroccidental, pero ya en el límite actual del túmulo, se observa la presencia de un depósito longitudinal de bloques sueltos de pequeño-mediano tamaño que se asienta sobre un potente nivel de tierra de color marrón grisáceo con algo de cascajo, Los bloques del propio talud del túmulo parecen ser parte de un muro de separación de las dos parcelas (además de morcuero) cuya prolongación se define claramente hacia el norte (bajo la encina), un muro de un metro de anchura y una altura, de al menos, 50 cm.

El sector meridional muestra la particularidad de que aquí se sitúa el acceso al corredor, área que tendrá un destino distinto al del resto del túmulo porque inicialmente fue diseñado para una función específica (tránsito y además, quizás, lugar de prácticas rituales). Esta zona está muy alterada, entre otras razones, porque el relieve natural, continuación del descrito en el lado oriental, muestra una fuerte rampa, así como por la actividad agrícola, de la que apenas hay indicios aquí. A estas alteraciones habría que añadir la propia excavación de 1974, donde esta zona es descrita ya entonces con características propias.

Observando la entrada del corredor desde enfrente, en el lado derecho y como prolongación de la serie de lajas oblicuas o subverticales visibles que jalonan el perímetro de la plataforma natural del lado oriental, se aprecia un murete de 4,30 metros de longitud, ya descrito por J. Mª Apellániz, que converge en el extremo exterior de la primera losa del corredor.

El murete conserva en su extremo occidental una hilada de altura, pero hacia el este conserva al menos dos y tres hiladas, alcanzando una altura de unos 45 cm de altura.

Aproximadamente a un metro de la primera losa del corredor y del extremo del murete se define el empedrado señalado por Apellániz, que todavía se conserva intacto, y prácticamente en paralelo con él, a unos 80 cm, otro de 180x70 cm. Parece que creaba un pequeño atrio o vestíbulo ante la entrada al corredor, ya que entre el remate norte de este empedrado y la única losa del corredor del lado izquierdo se intercala el extremo de un murete de 1 metro de longitud y 0,40 de anchura, que se inicia en el túmulo y que se alinea con el ya descrito murete visible en el lado derecho del túmulo, del que se encuentra a unos 120 cm.

La intervención arqueológica desarrollada en la cámara y corredor se ha limitado a la limpieza de los elementos utilizados en la cubrición del suelo (levantar la corteza que se ha ido vertiendo en el lugar, etc.) con el fin de proteger el recinto. Los testigos que había dejado J. Mª Apellániz en la década de los setenta habían mermado de forma considerable, conservándose algunos restos únicamente en el lado izquierdo de la cámara. Consecuencia del desmantelamiento eran los numerosos bloques de pequeñas dimensiones que se constataban sobre el suelo se observaban de dicho testigo. En la presente campaña se ha intentado preservar este legado, dejándolo prácticamente intacto, salvo en lo que se refiere a la recogida de muestras.

Los ejes de la cámara miden, aproximadamente, 4,80x3,70 m y en su mitad oriental se ha practicado un sondeo de un metro cuadrado con el fin de cerciorarnos de que efectivamente se había alcanzado el paleosuelo estéril, tal como señalaba Apellániz.

A finales de agosto de 2011 se dio por finalizada la intervención arqueológica procediéndose por parte de las empresas Enviande y Petra, en dos fases, al proceso de restauración el mes de noviembre. Estos trabajos proseguirán en 2012.

 


Alto de La Huesera (Laguardia).

El dolmen de La Huesera fue descubierto en 1947 por D. Fernández Medrano y excavado ese mismo año, hallándose abundantes restos materiales: varios cráneos completos junto a la losa oeste, fragmentos cerámicos, etc. A partir del mes de abril de 2010 se inició otra intervención arqueológica en un área limitada con el fin de conocer y evaluar el estado de conservación del monumento funerario, ya que había indicios de que distintas actividades agrícolas le habían afectado.

Durante esta campaña se delimitaron los diámetros norte-sur y este-oeste del túmulo, que inicialmente alcanzaban los 20 metros, lo que permitió valorar su asimetría actual y el grado de afección desde su construcción. Por otra parte, se pudieron conocer las características de las estructuras constructivas del túmulo y su estado de conservación. El monumento se hallaba alterado en las capas más superficiales (por remoción, acarreo, etc.), pero en profundidad la estructura tumular se conservaba mejor de lo esperado y la
parte superior del túmulo está recorrida por una especie de ribazo/morcuero situado en el extremo de la parcela donde se acumularían las piedras que se removían al arar la plataforma que se había preparado en el cuadrante norte del monumento. Una de las aportaciones fundamentales de la campaña fue que en lugar de ser un dolmen poligonal, cabía la posibilidad de que se tratase de un sepulcro de corredor, siendo la localización del corredor y su delimitación uno de los objetivos fundamentales para la campaña de 2011.

 

Corredor del dolmen del Alto de La Huesera.

 

 

La estela del Alto de La Huesera en su emplazamiento original.


La campaña de excavación del año 2011 en el dolmen de El Alto de La Huesera se desarrolló entre finales de agosto y noviembre. Se cuadriculó una superficie de 29 m2, con el objetivo principal de identificar indicios del posible corredor, así como valorar esa especie de «cresta» que recorre el monumento. Las bandas en las que se inició la excavación son las siguientes: 6/D-I; 7/C-I; 8/C--J; 9/D-J; 10/H-I y 11H. Sin embargo, el número de cuadros en los que se intervino fue disminuyendo progresivamente al adaptarnos al corredor.

La intervención realizada ha aportado abundante material, cerca de 700 evidencias, de distinta tipología: cerámica (lisa; decorada con impresiones de instrumento o digito-ungulaciones; campaniforme inciso-impreso, etc.), lítica (raederas, punta de flecha de pedúnculo y aletas...-; fragmento de útiles con pulimento, etc.) y varios restos antropológicos. La abundancia de los restos, sus características tipológicas y el hecho de que algún trozo cerámico tenga idéntica decoración a la de otro hallado durante la excavación de la cámara por D. Fernández Medrano y J. M. Barandiaran, además de los restos antropológicos, nos lleva a proponer que la mayoría, sino la totalidad, están en posición secundaria por haber sido expoliada la cámara. El espesor medio del morcuero existente sobre el túmulo es de unos 40 cm. Estos vestigios parecen poder atribuirse a las últimas reutilizaciones del dolmen, producidas durante el II milenio a.C. en fechas no calibradas (Edad del Bronce).

La posible existencia de corredor era una hipótesis de trabajo desde que se inició la excavación del Alto de La Huesera, al existir una losa vertical que aparentemente formaba casi escuadra con la entrada a la cámara, lo que parecía confirmarse al hallar en la campaña de 2010 huesos largos que parecían salir de los límites del posible corredor. En la presente campaña a partir del lecho 4 había netas evidencias de la existencia del corredor, entre ellas una losa de cubierta, de 140x50x17 cm, in situ ligeramente basculada apoyada sobre dos ortostatos del corredor. Provisionalmente, ya que únicamente se ha excavado el techo del corredor y aún desconocemos su entrada, parece que el corredor, del que hemos identificado 7 ortostatos en el lado izquierdo (según se mira del interior al exterior) y únicamente 3 en el derecho, tendría una anchura de 1-1,20 m y una longitud de al menos unos 6 metros.

La novedad más destacable, además de confirmar la existencia de un corredor, ha sido la identificación por su exterior, entre las losas 4 y 5, de una estela antropomorfa (concretamente un busto) decorada con 5 profundos surcos transversales paralelos que se cierran en un extremo. Además, se intuyen otros elementos grabados (en estudio) con finas incisiones.

Tras finalizar las campañas de excavación de 2010 y 2011 se espera proseguir en 2012 con los trabajos de restauración y puesta en valor del monumento de la Chabola de la Hechicera y dar continuidad a la intervención del Alto de la Huesera.



J. Fernández Eraso; J.A. Mujika Alustiza.


 

 


Carretera A-3314 (Kuartango, Ribera Alta).