Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica.

Vitoria-Gasteiz Álava Término municipal.

A.24.2. UDAL BARRUTIA / TÉRMINO MUNICIPAL.

A.24.2.1. Arcaya. Parcela 53, finca 7339.

Dirección: Javier Niso Lorenzo.

Financiación: José Antonio Manzanos Báez; Diputación Foral de Álava.

 

Intervention which uncovered various structures of different types, ranging in age from the 2nd Iron Age to modern times. Of particular interest are a number of levels with post holes and cabin cuts dating from the preRoman era, a large late imperial building which was subsequently sacked, probably during the Late Antiquity, and a dwelling level from the 7th-8th century with cabins, which was later abandoned and levelled.


La intención de construir una casa en la parcela 53 de la localidad de Arcaya provocó una intervención arqueológica de urgencia. La zona estaba libre de edificaciones y se encuentra a apenas 15 m al oeste de la iglesia de la Natividad. Se abrieron unos 80 m² en extensión, cerca de un 70% de la superficie afectada, dejando sin valorar su extremo sur y oeste, donde se improvisaron dos zonas de terrera.

Siguiendo con la tónica general de las intervenciones arqueológicas realizadas en Arcaya, esta actuación ha deparado importantes resultados para conocer el pasado de esta localidad. Un pasado muy extenso y que no sólo se encuadra en la etapa romana, sino que abarca una secuencia mucho más amplia que va desde la prehistoria hasta nuestros días. De hecho, dependiendo del solar o parcela en el que se realiza la excavación los resultados son distintos, no siendo siempre el estrato romano el más significativo y existiendo restos de otras etapas culturales de mayor entidad. En esta ocasión, se han documentados testimonios que van desde época prerromana hasta la actualidad, siendo los contextos prerromanos, tardorromanos y tardoantiguos-altomedievales los más importantes.

En resumen, se pueden establecer, siempre de forma provisional hasta la entrega de la memoria final de resultados, seis grandes fases bien diferenciadas entre sí, sin renunciar a la existencia de alguna más que los estudios posteriores puedan identificar.

 


Fase 1 (Siglos III-I a.C).

La primera fase se sitúa en época prerromana (siglo III-I a.C) y engloba a un numeroso conjunto de agujeros de poste y a sus respectivos rellenos de abandono y posterior nivelación. 

Posiblemente, dentro de esta gran fase existan distintas actividades correspondientes a periodos históricos mejor definidos, pero por el momento no ha sido posible confirmar este hecho. Tampoco se ha podido establecer asociaciones entre las distintas estructuras excavadas documentadas para formar otras de mayor entidad y más reconocibles funcionalmente.

Para finalizar el repaso a esta fase histórica es necesario hablar sobre los importantes rellenos de abandono y nivelación existentes. Al contrario que en el resto de las fases documentadas, en la etapa prerromana se observa la gran acumulación de rellenos y la práctica ausencia de arrasamientos. Parece ser que en este momento se prefiere elevar la cota de suelo con rellenos constituidos en muchos casos con los propios restos de las estructuras precedentes, antes que arrasar toda la zona y volver a construir en ella. Esta costumbre, ya vista en otras intervenciones arqueológicas de Arcaya ( Arcaya 18, Arcaya 13, etc.), supone un importante punto de inflexión en la estratigrafía del yacimiento, ya que se pasa de una secuencia muy alterada en la que normalmente las fases más modernas han arrasado con las más antiguas, a otra bastante intacta, normalmente sellada por un importante depósito de abandono-nivelación. Probablemente debido a esto, en todas las intervenciones desarrolladas en Arcaya, siempre se evidencia una secuencia prerromana bastante importante, tanto cualitativa como cuantitativamente.

 


Fase 2 (1ª mitad del siglo I d.C.).

La fase 2 viene dada por una serie de depósitos en la que se observa cerámica romana (T.S.Italica, cerámica común, ánforas, lucernas, paredes finas) pero con la total ausencia de la T.S.H. y una gran mayoría de cerámica de tradición indígena. A consecuencia de esto, esta fase se ha datado en la primera mitad del siglo I d.C.

Estos depósitos están asociados a una estructura excavada de difícil interpretación y, sobre todo, a un muro que parece formar un amplio recinto circular. Se trata de una estructura de mampostería trabada con arcilla, de la cual sólo se tiene un pequeño tramo en la parte central de la excavación con una orientación suroeste-noreste. Este muro está muy saqueado en fases posteriores y, en todo su tramo septentrional no queda ni una sola de sus piedras.

La parcialidad del tramo descubierto y los fuertes saqueos posteriores, impiden establecer una interpretación para esta estructura. Las importantes dimensiones del recinto que debía formar esta estructura, la línea curva que toma y la falta de tabiques dan alguna información al respecto. De esta forma, negarle un uso habitacional y otorgarle otro agropecuario o similar no parece muy descabellado.

En definitiva, esta fase ayuda a conocer un periodo hasta el momento muy oscuro en el yacimiento de Arcaya, como es el paso de los niveles estrictamente romanos con gran abundancia de cerámica de este periodo cultural, con la T.S.H a la cabeza, al mundo prerromano con la cerámica a mano y del tipo celtibérico como únicas producciones relevantes. Si bien es cierto que los datos aun son escasos, sirven para completar la secuencia histórica del yacimiento. Además, la presencia de un muro de cierta entidad, que tuvo que formar un gran ambiente circular, sugiere cierta importancia para esta fase.

 


Fase 3 (siglo IV d.C).

La fase 3 ha dado bastantes problemas a la hora de definirla, fundamentalmente a causa de los potentes saqueos a que fueron sometidos sus principales restos. Sobre todo, los de una construcción perfectamente diseñada y ejecutada con una serie de muros en dirección norte-sur y este-oeste que formarían un gran recinto rectangular con otro en su interior dotado de un suelo de opus signinum. Como ocurría con los restos de la fase 2, la parcialidad de los mismos y los saqueos posteriores dificultan en gran medida la interpretación de esta construcción.

En cualquier caso, se debía tratar de un edificio de entidad, del que sólo se conserva su límite oriental y una habitación interior con un suelo de calidad. Todos los muros están saqueados, prácticamente hasta la base y de sus suelos tan sólo queda el de la habitación interior, posiblemente por estar rebajado respecto a la cota del resto del edificio. Su funcionalidad es un misterio. La aparición de varios ladrillos circulares de hipocausto y de teselas sueltas, sumado a la presencia del fuerte suelo de opus signinum hacen pensar en un ambiente de calor, más de una casa noble a modo de gloria que de un edificio público como posibles termas.

De todos modos, cualquier interpretación es muy atrevida con los escasos restos conservados.

Tampoco es posible ofrecer una cronología de garantías. Parece claro que es posterior al muro circular de la fase 2, además está cortando a rellenos romanos con T.S.H. de transición o incluso T.S.H.Tardia, por lo que, al menos, se puede fechar a partir del siglo IV d.C. Una última pista viene dada porque los saqueos de este edificio y su total abandono están datados en momentos tardorromanos o tardoantiguos, por lo que es de suponer que sería una construcción no muy alejada a esos periodos.

Junto a los restos de esta construcción y tal vez relacionados con ella, se han documentado dos grandes apoyos de planta cuadrada y muy bien cimentados. Uno de ellos también fue saqueado, posiblemente a la vez que los restos del edificio. Además, se ha evidenciado algunas estructuras excavadas y distintos rellenos, alguno con gran presencia de gravas, que se pudo interpretar como suelo. Destaca la aparición en uno de ellos de restos de estucos de alta calidad y con amplia gama de colores.

En conclusión, se trata de una fase datada dentro de una horquilla cronológica larga, posiblemente el siglo IV d.C, y definida principalmente por los restos de un edificio de entidad muy saqueado en fases posteriores.

 


Fase 4 (siglos V-VIII d.C).

Se incluyen los saqueos de las estructuras anteriores, tanto del edificio de la fase 3 como del muro circular de la fase 2. No está claro si todos los robos se realizaron en un mismo momento, ya que las evidencias materiales recogidas en sus rellenos de amortización, no son tan abundantes como para poder datarlos con seguridad. Lo que parece claro es que todos los saqueos se dan a partir del siglo V d.C. como así lo atestigua la presencia en todos los rellenos de T.S.H.Tardía.

Al mismo tiempo que se están produciendo estos robos o en instantes ligeramente posteriores, se documentan distintas estructuras excavadas a modo de agujeros de poste, cubetas o rozas que configurarían otras mayores y que cambiarían completamente con el tipo de hábitat imperante en la zona. Llama la atención la inexistencia de restos constructivos en piedra cuando se está produciendo, casi al mismo momento, el saqueo de muros para llevársela. Tal vez el robo de piedra se utilice para alguna construcción cercana no localizada en la superficie excavada.

Finalmente se incluyen dentro de esta fase los distintos rellenos de amortización de las estructuras excavadas y el posterior relleno de abandono y nivelación.

Estos depósitos, de importante potencia y extensión, han dado un gran número de restos materiales, sobre todo cerámicos y faunísticos, por el momento fechados entre los siglos VII y VIII. Destaca la abundante presencia de cerámica grosera y cerámica pintada.

La importancia de esta fase en la secuencia del yacimiento es muy grande, no tanto por la cantidad y calidad de los restos, que no dejan de ser estructuras excavadas con sus respectivos rellenos, sino por ser la primera vez que se localiza en Arcaya contextos cerrados de la etapa tardoantigua. Hasta ahora no se habían documentado en ninguna de las distintas intervenciones realizadas en Arcaya contextos claros de esta cronología, siendo un periodo oscuro entre los contextos romanos y altomedievales ya vistos en otras actuaciones. Con este hallazgo se cierra la secuencia histórica del yacimiento, comprobándose que la vida en él se desarrolla ininterrumpidamente desde la etapa prerromana hasta nuestros días. Parece que en los siglos VII-VIII, el poblamiento se concentra en la zona oeste de la actual iglesia, dato interesante para posteriores estudios.

Además, hay que destacar la importante colección cerámica recuperada, que, sin duda, va a ayudar a conocer mejor las producciones de este periodo histórico en Álava.

 


Fase 5 (finales del siglo XIII-XIV).

La fase 5 está compuesta únicamente por un posible nivel de obra de la cercana Iglesia de la Natividad. Se trata de un relleno de notable potencia y extendido por toda la superficie de la excavación, que se definía por la alta presencia de restos de talla y argamasa. En él se ha recuperado, como elemento más destacado, un fragmento de escultura correspondiente a la parte inferior del rostro de una persona. La realización de esta pieza mediante gradina permite datarla, y con ello al depósito en el que se encuentra, en los siglos XIII-XIV, fecha también avalada por el importante lote cerámico recuperado.

 

A la izquierda: nivel de agujeros de poste de época tardoantigua y zanjas de saqueo del edificio de época bajoimperial (al fondo). A la derecha: suelo de opus signinum en primer término y zanjas de saqueo de los muros de la edificación de época tardorromana.

 

Teniendo en cuenta la datación de esta fase, llama la atención el salto cronológico existente desde la etapa tardoantigua hasta esta ya pleno o bajomedieval. Posiblemente en su día no existiera este vacío y han sido los distintos arrasamientos posteriores, sobre todo el producido en la etapa plenomedieval, los que han destruido esa estratigrafía intermedia. En relación a esto, sorprende que no exista ninguna construcción vinculada a esta fase que explique este fuerte arrasamiento. Tal vez, la explicación sea tan sencilla como que ese edificio se encontrase a escasos metros en alguna zona no abierta de la parcela o incluso que no lo hubiese y se quisiera nivelar el terreno para adecuarlo a otros usos como calle, plaza, etc. cercanos a la iglesia.

 


Fase 6 (siglo XX).

La fase 6 es la última detectada en la parcela y se corresponde con los distintos rellenos modernos que han servido para nivelar la parcela para su uso como huerta o jardín.

 Parece ser, debido a la total ausencia deestructuras datadas entre los siglos XIV y XX, que el solar ha estado libre de edificaciones durante ese periodo.



M. Loza Uriarte; J. Niso Lorenzo-

 


 


Iglesia de la Natividad (Gamarra Menor).