Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica.

A.23.2. Santa Coloma (Astúlez).

Dirección: Paquita Sáenz de Urturi.

Financiación: Ministerio de Cultura - Instituto Alavés de Arqueología.


The work carried out in Santa Coloma has confirmed the existence in this area of a fairly large village with numerous constructions and a medieval cemetery. It has been dated as belonging to the High Middle Ages (8 -13th century AD).


La intervención arqueológica en el yacimiento de Santa Coloma de Astulez se enmarcaba en el Programa Ondare del Instituto Alavés de Arqueología, financiado por el Ministerio de Cultura y tenía como objetivo determinar su entidad real, potencial estratigráfico, grado de conservación y delimitación, así como su adscripción cronológica correcta.

Santa Coloma situado al oeste del pueblo de Astúlez, se asienta sobre una colina amesetada con fuertes escarpes por el este, norte y, en menor medida, por el sur. Su superficie se presenta aterrazada y cubierta por una densa vegetación de monte bajo, entre la que se observan numerosas acumulaciones de piedras a modo de grandes morcueros que se ha comprobado corresponden a los restos de estructuras edificadas. Entre ellas, los trabajos de prospección documentaron un total de 35 conjuntos estructurales, que se han clasificado en tres categorías:

­Estructuras edificatorias: Amontonamientos de piedras, consecuencia del derrumbe de las construcciones de las que formaron parte.

­Terrazas artificiales terreras. Espacios aterrazados para la sujeción y nivelación del terreno, distribuidos por todo el poblado.

­Explotaciones de carbón. Restos de carboneras para la obtención de carbón vegetal Las mejor definidas se localizan en las terrazas de la zona sur.

Con la finalidad de estudiar estos conjuntos se realizaron varios sondeos estratigráficos. Los sondeos 1, 2 y 3 fueron de escaso interés arqueológico, ya que bajo lo niveles superficiales aparecía la roca.

De mayor interés fueron los resultados obtenidos en el sondeo situado en el marco del Conjunto Estructural 19-20. Este conjunto de estructuras se ubica en la mitad sur del poblado. Se trata de una gran terraza que desciende suavemente hacia el sur, donde se corta para dar paso a un amplio espacio cuadrangular a nivel inferior. En los extremos norte y este, se detectaba la presencia de varias alineaciones de muros, cuya destrucción había provocado un gran derrumbe. Para recabar más información sobre estas estructuras se decidió realizar un sondeo que se ubicó en la zona de confluencia de ambas, en la parte más alta de la terraza y en sentido transversal a ella.

En resumen, además del descubrimiento de dos estructuras murarias de fases distintas y un importante lote de material cerámico este sondeo ha servido para comprobar como la C.E.19, terraza con orientación N-S, es de cronología medieval. El abandono se dio en los siglos XII-XIII, mientras que no ha sido posible conocer el momento de su construcción.

Tampoco se ha podido comprobar la relación existente entre las C.E.19 y C.E.20, aunque suponemos que serían coetáneas y que ambas tendrían la función de nivelar la zona.

En el marco de lo que hemos definido como estructuras edificatorias, se eligieron tres de ellas, ubicadas en distintas áreas: la C.E-01, C.E-09 y la C.E-22, al norte, al este y al sur respectivamente.


Conjunto Estructural 1 (C.E-01).

Se ubica al norte del yacimiento, en un espacio abierto en el que existía una importante acumulación de piedras que no respondían a una tipología tumular, como ocurre con la mayoría de los conjuntos, sino a una superficie prácticamente plana. Los trabajos realizados permitieron documentar los restos de una gran construcción.

Se trata de un edificio de planta rectangular irregular con una superficie cercana a los 200 m², distribuidos en varios espacios, destacando el de la zona norte que supera el marco del conjunto. En la zona sur también se ha descubierto su distribución interior en varios recintos.

Los muros que delimitan este edificio presentan unas características constructivas similares: todos ellos se apoyan directamente en la roca trabajada. La mampostería siempre es la fábrica utilizada. En su mayoría son mampuestos de lajas de calcarenita de tamaño mediano, aunque también hay, sobre todo en la parte sur, algún bloque de mayores dimensiones. Se hallan colocados a canto seco distribuidos en dos hojas con relleno de piedras de menor tamaño en el interior y sin ningún tipo de argamasa que los trabe. Para su levante se debieron utilizar materiales perecederos revestidos por manteados de barro de los que se ha recuperado una importante muestra en el sondeo realizado en el ángulo NE. Se han localizado también dos apoyos para pies derechos, posiblemente asociados a este fin.

Igualmente materiales perecederos debieron constituir su techumbre, ya que no se ha documentado ningún fragmento de teja en el derrumbe del edificio.

Las medidas de los muros son: El muro W tiene una longitud de 13,50 m, una anchura de entre 0,65 y 0,70 m, y una altura máxima conservada de 0,70 m. El muro N una longitud de 11,53 m, una anchura de 0,60-0,65 y 0,70 m de altura; por el E se prolonga mediante un añadido superando al resto del límite oriental del edificio y cerrando el conjunto con otros dos muros menores. La longitud resultante de la unión de ambas paredes es de 14,20 m. El Muro E tiene una longitud de 9,70 m no alcanzando la totalidad de ese lateral al quedar dividido el edificio por el muro divisorio que separa los dos grandes recintos interiores. El añadido posterior de un muro que cierra el recinto por este lado le da una longitud total de 14,70 m. La anchura se sitúa entre los entre 0,65 y 0,90 m para evitar las presiones del terreno, que en este punto presenta una ligera pendiente. El muro S tiene una longitud de 10,30 m, una anchura de entre 0,60 y 0,75 m, conservándose su paramento en una altura de 0,35 m Adosándose de forma perpendicular a esta estructura se ha documentado un tabique de mampostería y un apoyo para pie derecho. La zona de unión de este muro S con el muro W parece corresponder con el acceso principal al edificio.

Todo el interior del conjunto ha sido excavado en la roca natural, habiendo preparado el suelo rocoso para conseguir una superficie homogénea. La extracción de lajas y bloques de ese espacio permitió el levante de los muros. Este hecho nos permite hablar de una construcción semirrupestre. La roca en la parte interior del edificio estaría rebajada y allanada para servir de suelo, mientras que al exterior estaría a su cota original, estando los muros perimetrales directamente apoyados sobre ella, estableciéndose así una especie de sótano. La preparación del suelo es perfectamente visible en los pequeños habitáculos de la zona sur y en la esquina NE, donde se han retirado los rellenos que lo cubrían.

Destaca el relleno del sondeo realizado en el ángulo NW del edificio, asentado directamente sobre la roca trabajada, que presenta grandes muestras de haber soportado una fuerte combustión. En él se han recuperado un importante número de restos de manteado, algunos con marcas de su uso en la cubrición de entramados, que nos indican cómo pudieron ser los levantes de los muros del edificio; abundante escoria con un fuerte porcentaje de arena y destaca una significativa cantidad de restos de équidos, todos ellos calcinados, y pertenecientes a un individuo joven. Un fragmento de estos restos faunísticos fue seleccionado para realizar una muestra de C14 (1 904-1017 y 2 896-1022). Por lo tanto, el abandono de este recinto debió darse en el siglo X o en los primeros momentos de la centuria siguiente.

 

Santa Coloma. A la izquierda: sondeo en la esquina NW del Conjunto Estructural 1. A la derecha: restos del Conjunto Estructural 22.

 


Conjunto Estructural 22 (C.E-22).

En la zona sur del poblado, al borde del cortado que por este lugar existe y en las cercanías del arroyo procedente de la fuente de San Miguel, se observaban varias acumulaciones de piedras, entre la que destacaba ésta que además se hallaba entre las terrazas donde predominan las carboneras. Por esta razón se eligió para su estudio.

Tras la retirada de gran parte del escombro que allí existía se puso al descubierto un edificio de planta rectangular irregular, del que se han podido definir correctamente las paredes de la mitad sur. El resto de los muros ha planteado grandes dificultades para que fueran sacados a la luz debido a no contar con ningún tipo de trabazón que permitiera mantener unidos los diferentes elementos que lo componen.

El muro S, con orientación de este a oeste, y el único descubierto en su totalidad, tiene una longitud de 5,80 m por una anchura media de 0,85 m, superior a la de los otros muros para evitar el empuje del terreno.

Conserva un total de 8 hiladas con una altura de 0,65 m. En la parte oriental se le añadió un tramo de muro con menor anchura, 0,40 m, como consecuencia de la apertura de un corte al interior. La finalidad de este rebaje pudo ser la de servir de acceso al edificio. Los muros W y E, solo se descubrieron en la mitad sur. La longitud de estos dos muros se ha estimado en torno a los 8 m.

La técnica constructiva de estas estructuras es igual a la observada en el C.E-1: de mampuestos irregulares de calcarenita, dispuestos a canto seco; los paramentos tanto exterior como interior están careados y entre ambos existe un relleno de piedras de menor tamaño.

En el interior del recinto, en el extremo sureste, se realizó un sondeo de 3,5 x 1,20 m que ha permitido analizar varios rellenos de abandono con materiales cerámicos y metálicos, así como estudiar la zona de acceso y comprobar que la roca de base se encuentra trabajada para el asentamiento del edificio, aunque no presenta los signos de preparación documentados en el C.E.1.

Los muros se apoyan en la roca trabajada que haría las veces de suelo interior del recinto. Respecto de la funcionalidad de este edificio, no contamos con datos suficientes que nos permitan asignarlos a una finalidad concreta, pudiendo haberse utilizado como vivienda o para el desarrollo de algún tipo de actividad artesanal.

Su desarrollo cronológico es difícil de concretar ya que los restos cerámicos recogidos en el relleno son muy fragmentarios y poco concluyentes. Las pocas formas reconocibles, así como la mayoría de pastas de Grupo VI nos inclina a datar provisionalmente el abandono del edificio en torno a los siglos X-XII.


Conjunto Estructural 9 (C.E-9).

En el marco de este conjunto que se sitúa al borde del escarpe del lado nordeste, se observaba una pequeña estructura de forma rectangular.

Tras proceder a la retirada del escombro que la tapaba, se descubrió una pequeña construcción de forma cuadrangular irregular con acceso abierto por la parte oriental. Sus paredes de 2,30 x 2,10 m de longitud y una anchura media de 0,60 encerraban un espacio de 1,40 x 1,10 de anchura. En su construcción se utilizaron mampuestos irregulares, sin trabazón, de pequeño y mediano tamaño, dispuestos en dos hojas con un relleno de piedras menudas en el centro. La altura media conservada era de 0,30 m conservándose hasta cuatro hiladas. En el relleno que cubría el acceso a este pequeño recinto se han recuperado los únicos dos fragmentos de cerámica vidriada de la Época Moderna.


Necrópolis.

La retirada de los rellenos, tanto del interior como del exterior de ese recinto, C.E-9, permitieron descubrir dos sepulturas, con sendas inhumaciones en ellas, que clasificamos en el grupo de las tumbas de lajas, con orientación de oeste a este, como suele ser habitual en las necrópolis de la Alta Edad Media. A partir del estudio antropológico realizado por Teresa Fernández Crespo, se ha podido deducir que ambos esqueletos corresponden a mujeres de entre 30 a 50 años, que fueron madres o llevaron algún embarazo a término durante su vida.

Para ajustar la cronología de ambas inhumaciones se llevaron a cabo sendas analíticas de C14. El primero (1 863-967 y 2 802-974) y el segundo (1 685-771 y 2 662-782). Si algo llama la atención es la distinta cronología que tiene cada individuo, de hecho se observa como no llegan a solaparse las fechas resultantes ni a 1 ni a 2. Además, también sorprende la cronología tan antigua que tiene el individuo nº 2. Por lo tanto, se trata de dos enterramientos con una misma tipología y situados en un entorno inmediato, pero que tienen una gran diferencia cronológica. Además, las fechas tan tempranas de uno de los individuos está indicando la antigüedad de la necrópolis.

No se ha descubierto el recinto religioso al que se adscribiría este conjunto funerario, pero tenemos la sospecha que corresponde a los conjuntos estructurales cercanos nº 8 y 10, situados al NE de la necrópolis, donde, en superficie, se pueden observar grandes concentraciones de piedras.


Conjunto C.E-30.

En las cercanías de la necrópolis se había observado la existencia de una gran plancha de piedra cuyas características se desconocían. Para determinarlas se procedió a su limpieza comprobando que se trataba de una zona de extracción de piedra ­grandes lajas­ para su empleo en las construcciones cercanas y quizás en las propias tumbas de la necrópolis. En el relleno del espacio adjunto se recuperó el mismo tipo de material que en el resto del yacimiento, de la fase medieval.


Sondeo en Carbonera-UP-24.

En las terrazas situadas en la parte sur del poblado, eran visibles en superficie pequeñas depresiones de forma ligeramente ovalada, con una fuerte concentración de restos vegetales carbonizados, que no dudamos en relacionar con las explotaciones para la obtención de carbón vegetal. Debido a los problemas cronológicos que plantean este tipo de estructuras, se decidió realizar un sondeo en una de ellas, con la finalidad tanto de concretar su datación como de estudiar este tipo de explotación y observar su relación
con el resto del poblado.

Tras la delimitación de la estructura, se comprobó que presentaba forma ovalada, respondiendo a la tipología típica de estas explotaciones. Sus medidas eran 5,20 m de longitud por 2,70 de anchura. Además, se marcaba perfectamente el corte en el terreno con una profundidad de 0,20 m. Tomando como referencia el centro de esta estructura, se abrió un sondeo que, tras la retirada de los rellenos propios de la actividad carbonera, permitió comprobar la existencia de depósitos anteriores, con presencia de material cerámico de la misma tipología de época medieval del recogido en el resto de los sondeos, que hacen descartar la coetaneidad de estas carboneras con el poblado.


Conclusiones.

Los resultados obtenidos en este yacimiento de Santa Coloma han sido de gran interés, ya que han permitido poner al descubierto los restos estructurales de un poblado con su correspondiente necrópolis, adscrito a una fase alto - pleno medieval.

Se ha delimitado una superficie total de 35.000 m2 en la que se han localizado los restos de más de 30 estructuras constructivas, entre las que sobresale por sus grandes dimensiones y por haberse estudiado con mayor detalle la C.E-1. De proporciones más modestas también se analizó en mayor profundidad la C.E-22; y por último, la C.E-9 bajo la que se han localizado 2 sepulturas de lajas de una necrópolis relacionada con el centro religioso del poblado.

La mayor parte de los restos localizados corresponden a la Edad Media, en un amplio margen entre los siglos VIII-XII d.C. con posibles perduraciones en el siglo XIII. A esta datación se ha llegado tanto por el estudio de los restos materiales recuperados como por las fechaciones de C-14 efectuadas.

También existen restos de cronología posterior, de la Época Moderna, en un momento en que la mayor parte de las estructuras del poblado parecen abandonarse. Por un lado, las carboneras y por otro, el pequeño recinto excavado sobre la necrópolis, C.E-9 y que parece estar relacionado con la pasada actividad desarrollada en este punto, considerando esa estructura como un posible humilladero.

En relación con las construcciones y con el material que se ha recogido queremos destacar los siguientes aspectos:

­los edificios de este poblado, al menos los dos conjuntos mayores intervenidos, responden a una arquitectura de carácter semirrupestre, ya que en ambos casos, en un primer momento se ha procedido a excavar el sustrato rocoso, no sólo para cimentar las paredes, sino también para utilizar ese espacio a modo de sótano, como ha quedado reflejado en la parte sur del C.E-1 y emplear los elementos extraídos en los levantes de los muros.

­el material arqueológico recuperado ha sido escaso en relación con la superficie abarcada, aunque significativo, limitándose casi exclusivamente a cerámicas. Se ha recogido un total de 1.550 fragmentos de cerámica (la mayoría no supera los 3 cm) que corresponde a los grupos tipológicos G-I, cerámica grosera, y G-VI, anaranjadas-rojizas con desgrasantes minerales, que se fechan en la fase plena de la Edad Media.

­entre los restos faunísticos, escasos y muy fragmentados, se ha constatado el dominio de las especies domésticas, siendo el más importante el de las ovejas y cabras. Los suidos también están presentes en un buen número. Los restos de vacuno han sido muy escasos. Destaca el elevado número de restos de équido pertenecientes a un mismo individuo sometido a una fuerte combustión. No se han encontrado restos de caza pero es significativa la presencia de dos posibles fragmentos de codorniz, poco frecuente en otros yacimientos del entorno.

El análisis arqueobotánico realizado sobre 10 muestras de tierra ha destacado alguna evidencia de cereal en siete de ellas. Es significativa la presencia de chaff o subproductos del trillado lo cual evidencia que en un lugar próximo a este contexto hubo algún tipo de proceso de tratamiento del cereal.

Hasta el momento no se ha podido documentar su identificación con alguna población determinada, que posiblemente figure en los numerosos textos que sobre la etapa medieval existen para la zona de Valdegobía, pero no se descarta una posible relación con el cercano castillo de Astúlez, que se ubica enfrente, y al que se le asigna una fecha entre los siglos IX ó X para su fase de construcción.



P. Sáenz de Urturi Rodríguez; M. Loza Uriarte; J. Niso Lorenzo.



 

 


Cabaña de pastores de la Mesta (Parque Natural de Valderejo)