Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica.

A.21. SALVATIERRA / AGURAIN.

A.21.1. HIRIGUNE HISTORIKOA / CASCO HISTÓRICO.

A.21.1.1. Santa Clara, 1. Convento de las Hermanas Clarisas.

Dirección: F. Javier Ajamil Baños.

Financiación: Hermanas Clarisas.


Prior to the renovation of San Pedro Convent of the Order of Saint Clare, in Salvatierra-Agurain, five sondages were carried out which resulted in the discovery of diverse sites related to the village which stood on this spot prior to the fire of 1564. The intervention also uncovered one of the graves from the church enclosure which was demolished to make way for the current building at the end of the 17th century, as well as part of the foundations of the facade of the convent which stood on the site prior to the current, now renovated, building. The monitoring of these works uncovered another grave (which had been turned into an ossuary), along with more remains of earlier structures belonging to both the convent itself and houses which predate its construction.

 

Con motivo de la rehabilitación del Convento de San Pedro de las Hermanas Clarisas, dentro del Casco Histórico de la villa de Salvatierra-Agurain, se abrieron cinco sondeos con ayuda inicial de una excavadora hasta alcanzar estructuras o cortes de origen antrópico o depósitos asociados a ellos para, posteriormente, proceder a la excavación manual de los sondeos desde el punto en que lo había dejado la máquina. Las dimensiones y localización de los sondeos se vieron en todo momento condicionados por la distribución interna de la planta baja y las dificultades de maniobrabilidad de la excavadora, lo que contribuyó a que la intervención arqueológica resultara muy complicada.

El primer sondeo se abrió en el centro de la estancia situada más al norte entre las que eran susceptibles de valoración arqueológica. En este sondeo se registró un primer depósito de tierra blanquecina, poco compactado con trozos de yeso y material constructivo, identificado como un nivel de recrecimiento y preparación del suelo actual del convento. Bajo éste encontramos una sucesión de diferentes aportes de tierra y escombro para recrecimiento del terreno y una gran acumulación de piedras de gran tamaño que sostenían la base de un pilar de madera del entramado de viguería actual. Esta acumulación de piedras propició la destrucción de una antigua sepultura que perteneció al
encajonamiento interior de la primitiva iglesia del convento. Con fábrica de sillería, contaba con un hueco de 70 cm de anchura y una longitud indeterminada al no poder quitar la totalidad de las piedras que sustentaban el pilar. Esta tumba estaba amortizada como osario, al ser colmatado su interior por gran cantidad de huesos procedentes de las sepulturas correspondientes a esa primera iglesia, demolida totalmente para la construcción de la que ahora ocupa el extremo norte del convento, en la década en el último cuarto del siglo XVII. Esta estructura estaba excavada en un potente depósito compuesto de las margas de descomposición de la roca caliza y restos de piedras procedentes de la fractura de la roca madre, todo ello destinado a la regularización del terreno salvando la fuerte pendiente natural hacia la muralla y creando una superficie raseada con objeto de construir el convento a comienzos de ese mismo siglo.

El sondeo 2 se excavó en la estancia situada inmediatamente al sur de la anterior y su secuencia estratigráfica, en cuanto a los depósitos se refiere era muy parecida a la del primer sondeo, si bien no se hallaron en éste estructuras pertenecientes a ninguna de las fases constructivas del convento de San Pedro. Sin embargo, sí se descubrieron restos de un muro que conservaba una hilada, de entre 60 y 65 cm de anchura y 2,75 m de longitud hasta perderse bajo el cantil. Asociado a éste, aparecía de un nivel de uso compuesto por una fina lechada de arcilla de color ocre y restos de cascajo sobre el que aún se extendían los restos de un nivel de carbones, en su mayor parte eliminado al vaciarse esta zona de la villa de las ruinas generadas por el incendio de 1564 con objeto de levantar el nuevo convento de San Pedro.

El tercer sondeo se localizó a los pies de la fachada del edificio, en mitad de la planta baja. La principal característica de este sondeo fue el hallazgo de un muro prácticamente paralelo a la fachada, a muy escasa profundidad, sólo por debajo del nivel blanquecino de preparación del suelo actual. Con una anchura de 75-80 cm, se perdía por los cantiles norte y sur del sondeo, asentando en el nivel de margas y piedras común al resto de los sondeos. Pensamos que se trata de la fachada original del Convento de San Pedro, que posteriormente se amplía, a lo largo del siglo XVII, ganando terreno a la calle carnicerías.

El sondeo 4 se ubicó a los pies de la pared del convento que sigue el trazado de la muralla, en el espacio libre inmediatamente más al norte de la recepción del convento. Como en los demás sondeos, el primer nivel de tierra era el de nivelación del suelo del convento actual, compuesto de tierra blanquecina poco compactada con trozos de yeso. Al eliminarlo apareció un segundo paquete de tierra, muy potente, compuesto de sucesivos aportes de tierra que se adosaban tanto a la muralla de la villa, que aparece bajo la pared actual del edificio, como a un muro de dirección E.-W. y hacía esquina a los 2,85 m para dirigirse al norte, desapareciendo en este cantil a los 2,90 m. Este muro, con una anchura de 70 cm, no llegaba a adosarse a la muralla, salvo por una piedra de su primera hilada y estaba construido a base de piedras de diferentes tamaños y formas irregulares, ripios y sillares reaprovechados, todo ello trabado con abundante argamasa de cal. Dos grandes piedras se hallan imbricadas a su base por la parte interna, como conformando alguna especie de apoyo para unas escaleras u otro tipo de estructura. Por debajo afloraba el depósito compuesto de margas y piedras calizas que aparece en todos los sondeos y que, a su vez, cubría a un muro oculto en parte bajo en cantil norte que también soportaba una gran piedra en su cumbrera. Este segundo muro sí se adosa a la muralla y llegaba a alcanzar los 80 cm de altura. La disposición de estos muros dentro de la secuencia estratigráfica de este cuarto sondeo indica que si el primero debió construirse tras el incendio de 1564, cuando los vecinos intentan reconstruir sus propiedades, el segundo pertenecería a una de las viviendas anteriores al desastre.

 

Restos hallados en los diferentes sondeos abiertos en el interior del convento de San Pedro.

 

El sondeo 5 se localizó en una pequeña estancia situada en el lado sur del convento, siendo el único en el que no se halló ningún tipo de estructura. Bajo el nivel superficial de nivelación del suelo actual se repetía la secuencia de sucesivos aportes, pero, en este caso, entre ellos aparecía una capa de tierra de color negro con gran cantidad de carbones, maderas y fragmentos de tejas calcinados, aunque no se trataba de un depósito que apareciera en posición primaria. Su disposición dentro de la secuencia estratigráfica indica que se trataba de un vertido más de entre los que colmataban este espacio.

Colmatación que comienza, como en todos los casos con el nivel de margas y piedras calizas arrancadas de la propia roca madre del entorno y bajo el cual aparece un depósito similar pero mucho más compacto, que buza considerablemente hacia el este, y al norte en menor medida, anunciando la presencia de la roca natural.

Como complemento de la valoración arqueológica del subsuelo del convento de San Pedro, también se procedió a la documentación del paño interno de su fachada este, coincidente con la línea de muralla. De este análisis se desprende que la cerca de la villa se ha remodelado considerablemente en este tramo a lo largo de los siglos. Por su lienzo externo aún puede observarse que alcanza la altura de la primera planta del convento, si bien con numerosos vanos abiertos.

Por el interior, sin embargo, no aparecen restos de la muralla en la planta baja salvo en parte de los dos torreones integrados en la estructura del convento. La anchura de esta pared, 2,10 m, sugiere, no obstante, que el relleno interno de ella si pertenecería a la cerca. El paño interno de la muralla es visible en todo caso, tal y como se puede observar en el sondeo 4, en el subsuelo del convento, donde el recrecimiento del suelo para la construcción del edificio ha hecho que se conserve en aceptables condiciones.

La excavación de los sondeos arqueológicos ha puesto de manifiesto que el subsuelo del convento de San Pedro se hallaba enormemente alterado debido a la construcción del edificio, al contrario de lo que nos encontramos en la zona donde se localiza el actual obrador y donde se excavó en el año 2010. Si allí se conservaban los restos de las edificaciones que sufrieron el incendio del año 1564 que asoló la villa y diversos niveles de escombro y abandono producto de este desastre, en el espacio valorado ahora únicamente se han hallado en su posición primaria restos de algunas estructuras pertenecientes a algunas de aquellas edificaciones, también con evidencias de intentos reconstructivos. No obstante, no se han localizado niveles de escombro como consecuencia del derrumbe de las viviendas, y sólo en el sondeo 2 se han documentado los restos de un fino nivel de cenizas y carbones sobre el suelo de una de las estancias. Esta diferencia se explica por la distinta incidencia en el terreno de la acción humana a lo largo de los siglos en ambos espacios.

Así, la zona en la que se excavó en el año 2010 estuvo dedicada a huerta desde comienzos del siglo XVII y, anteriormente, numerosas viviendas se habrían abandonado por ausencia de sus moradores a consecuencia de la peste y posterior incendio. El subsuelo del edificio del convento, por el contrario, habría sufrido un proceso de vaciado del escombro y posterior raseamiento, nivelación y recrecimiento del terreno, para construir el nuevo convento primero y como consecuencia de las posteriores reformas que tuvieron lugar en su interior a lo largo del tiempo.

El control de las obras de rehabilitación del convento vino a refrendar estas hipótesis. Entre otros restos de estructuras, se halló la continuación de la cimentación de grueso muro que constituía la antigua fachada del convento mientras se rebajaba el terreno.

También se localizó una tumba más del encajonamiento de la iglesia anterior a la actual durante la excavación de una de los pozos para los pilares de sustentación de la nueva estructura.

 

F.J. Ajamil Baños; I. Azcune Fontecha.


 


SAN MILLÁN / DONEMILIAGA.