Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica.

A.20. RIBERA ALTA / ERRIBERAGOITIA.

A.20.1. Yacimiento prehistórico de Socuevas (Pobes).

III Campaña.

Dirección: Alfonso Alday Ruiz.

Financiación: Diputación Foral de Álava; Universidad del País Vasco (Grupo de Investigación en Prehistoria)



The 2011 season, focusing on the Socuevas rock cave enabled us to broaden our knowledge of the last Palaeolithic episodes in the Upper Ebro Valley. The lower levels of the stratigraphic sequence, from bottom to top, VII, VI, Vc, Vb and Va, are believed to date from the twelfth millennium BP. They are characterised by an elaborate flint industry with a high number of backs, although they also feature burins and some splendid scraper blades with carefully retouched points. Unfortunately, fauna remains are scarce, apparently due to post-depositional processes, and extremely fragmented. Socuevas is believed to have formed part of a larger settlement which included also Berniollo (an open-air site located close to the cave), Atxote, Martinarri and Kukuma. During the transition from the Pleistocene to the Holocene the roof of the cave collapsed, although this did not prevent human groups from returning once again to the site. The occupations appear to belong to the Sauveterrian culture, as well as (closing the cycle of the last hunter-gathers) to the geometrical Mesolithic.

 

Trabajos de campo en 2011.

El abrigo prehistórico de Socuevas se ubica en la localidad de Pobes, en un área con concentración importante de yacimientos. Su apariencia actual no se corresponde con la original cuando el hombre lo ocupó por primera vez la actual pared caliza de desarrollo vertical con una pequeña terraza a sus pies, fue un abrigo con una amplia cobertera con un frente longitudinal de unos 7 metros y un suelo de, al menos, ocho de anchura. Era un lugar adecuado para el acomodo de los grupos prehistóricos, referente visual en el paisaje, emplazado en un estratégico lugar.

Los trabajos del 2011 son continuidad de las dos campañas precedentes, con el objetivo de profundizar en el conocimiento de sus ocupaciones más antiguas, del final del Paleolítico. Lógicamente se ha seguido idéntica metodología de trabajo, en cuanto a organización del área de excavación, procedimiento de rebaje de los suelos y recuperación y tratamiento del material arqueológico.

Se ha trabajado sobre dos áreas con el fin de alcanzar el nivel V, infrapuesto al derrumbe de la techumbre. Hacia el sur se abrieron cuatro cuadros (no todos alcanzaban el metro cuadrado por situarse junto a la pared del abrigo) a primera vista no afectados por el derrumbe de la cubierta: al ser un área separada de lo excavado en años anteriores, se optó por denominar a los niveles con letras en vez de con números, ensayando, posteriormente, su correspondencia.

Hacia el este se trabajó sobre tres cuadros ampliando así la excavación hacia el exterior.

 


Secuencia estratigráfica.

En la primera de las áreas se identificaron dos niveles precedidos de un suelo vegetal de tierras sueltas (no muy consistentes), polvorientas en ocasiones, con abundantes raíces.

Dicho suelo es producto del desarrollo vegetal y de la acumulación de tierras retiradas por un clandestino antes de nuestras intervenciones.

 


Nivel A.

Con una potencia máxima de 15 cms. de tierras grisáceas, limosas y poco compactas, sin raíces ni elementos de fracción mayor salvo por la presencia, en sectores tocantes a la pared de cantos rodados.

Se oscurece tras la primera semitalla, ganando en compacidad. No tiene mucho interés arqueológico: se recogieron algo más de dos centenares y medio de restos óseos y poco más de un centenar de evidencias líticas, con una docena de elementos retocados (tres dorsos, dos geométricos y dos denticulados como más significativo).

 


Nivel B.

Alcanza los 20 centímetros de potencia, con media de unos 15 cms. Las tierras son de tonos marrones claros con pequeñas motas carbonosas, rojizas y anaranjadas, como producto de posibles fuegos. Limoso y compactado puede presentar áreas húmedas al tacto, así como calizas descompuestas. Abundante en cantos rodados y con algunos bloques de grandes dimensiones formaliza, en la base, un «encachado» que, en realidad, corresponde al desprendimiento de la techumbre.

El nivel es muy pobre (se trabaja sobre áreas degradadas afectadas por la caída del techo). Industria lítica: con casi un centenar y medio de elementos, siendo pocos los retocados: una decena de pequeños dorsos, la mitad de raspadores y algún denticulado.

Restos de fauna: 300 fragmentos menores ­pocos los identificables a nivel de especie­ más cuatro decenas de huesecillos de fauna menor ­destacando la presencia de conejo­.

En la segunda de las áreas de trabajo se han identificado los niveles IV, V, VI y VII. El V subdividido en tres tramos menores en razón a diferencias texturales. Antes de acceder a ellos se retiró hasta un metro treinta centímetros de tierra vegetal, poco consolidada al ser resultado de la acción del clandestino y de posteriores procesos naturales.

 

Yacimiento prehistórico de Socuevas. Vista general del yacimiento al terminar la campaña del 2011 y detalle de un hogar.

 


Nivel IV.

De 15 y 20 cm de potencia con tierras de coloración marrón clara, composición limosa, estructura apelmazada con abundantes cantos rodados de entre 5 y 10 centímetros de diámetro. El material arqueológico se reduce a:

Restos de fauna: un centenar de pequeños fragmentos, donde más del 90% no podrán ser identificados a nivel de especie.

Industria lítica: en torno a centenar y medio de restos de talla (incluyendo una treintena de láminas) y una veintena de objetos retocados (con los pequeños dorsos como protagonistas, buriles, raspadores y otros).

Otros materiales: un hueso manipulado.

 

Nivel Va.

Alcanza los 30 centímetros de potencia media. La coloración inicial, de tonos marrones oscuros, va oscureciéndose progresivamente, con mayor acento en los alrededores de un hogar (que llegó a rubefactar las tierras). Los sedimentos son limosos, ligeramente húmedos y de textura granulosa, conjunto de características que se acentúan según progresamos. La presencia de cantos rodados de en torno a 5 centímetros de diámetro es discrecional, apareciendo esporádicamente bloques mayores. Desde este horizonte, y a todo lo largo del nivel V (incluyendo las subunidades b y c) se observa que las tierras tienden a ser más ligeras hacia el este. Los materiales arqueológicos rescatados son:
Industria lítica: casi dos mil evidencias silíceas, la mayor parte restos de talla, con dos centenares y medio de láminas, una treintena de núcleos y centenar y medio de objetos retocados. Entre estos destacan los dorsos ­más de medio centenar­, los denticulados ­una veintena­, los raspadores ­docena y media­, los buriles ­una decena­ y, por su significado, algunas llamativas láminas raederas.

Restos de fauna: tres mil fragmentos óseos, de los que centenar y medio podrán catalogarse con cierta precisión.

Otros materiales: un par de cantos rodados manipulados.

 


Nivel Vb.

En sus 20 centímetros de potencia llama la atención la graduación oeste ­ este en cuanto dureza y presencia de cantos rodados (más hacia el oeste). Las tierras tornan a gamas de grises, ni excesivamente compactas ni sueltas, secas, de composición más arenosa que limosa. Incluye manchones anaranjados, carbonosos ­no verdaderos carbones­ y blanquecinos, así como fenómenos localizados de deshidratación caliza. Son abundantes los cantos rodados de en torno a 5 centímetros de diámetro, contando con la presencia de algunos mayores. El material arqueológico es: Industria lítica: tres centenares y medio de objetos sobre sílex, con más de medio centenar de láminas, seis núcleos y seis decenas de piezas: dorsos ­una docena­, denticulados ­media docena­, raspadores ­una decena­, buriles ­una decena­, truncaduras, y raederas. La estructura industrial del subnivel es muy similar al del anterior.

Restos de fauna: dos mil fragmentos siendo mayoritarios los pertenecientes a fauna menor ­de conejo en su mayoría­.

Otros materiales: un canto rodado manipulado (en materia prima diferente a la propia del abrigo).

 


Nivel Vc.

Se desarrolla a lo largo de 20 centímetros, caracterizándose por su extrema compacidad y dureza. Los cantos rodados se complementan con bastantes bloques mayores (a menudo con trazas de deshidratación), de tal manera que su base, hacia el oeste, apenas si contiene tierras. Son sedimentos grisáceos, limoarenosos y secos con multitud de motas anaranjadas y negruzcas. El material recuperado se resume a: Industria lítica: menos de tres centenares de elementos silíceos, con tres decenas y media de láminas, algún núcleo y medio centenar de piezas con retoques: de nuevo es significativa la presencia de los dorsos ­una decena­ que conviven con denticulados, raspadores, buriles, truncaduras, raederas y láminas raederas. De nuevo todo indica uniformidad respecto a los anteriores horizontes V.

Restos de fauna: siete centenares de óseos, con pérdida llamativa de la fauna menor.

Otros materiales: cuatro huesos manipulados.

 


Nivel VI.

Horizonte de 30 centímetros de espesor, con sedimentos muy compactados, anaranjados /blanquecinos, muy granulosos y con cantos rodados de 8 a 10 centímetros de diámetro y abundantes bloques. Creemos observar fenómenos de lavado, a confirmar en futuras analíticas. El registro arqueológico se compone de: Industria lítica: tres centenares y medio de objetos sobre sílex, de los que una quinta parte son soportes laminares sin retocar. Los retocados superan las ocho decenas: el protagonismo recae en los buriles ­docna y media, sumándose una treintena de recortes-, a los que siguen las láminas con retoques menores y, denticulados, raspadores, truncaduras o dorsos.

Restos de fauna: menos de un centenar de pequeños fragmentos.


Nivel VII.


Se accede tras levantar el conjunto de bloques del horizonte que le precede. Con presencia esporádica de algunos cantos y/o bloques en los centímetros de transición, nos encontramos con unas tierras secas, anaranjadas, muy compactas, de textura arenosa algo granulosa en alguna zona. Homogéneo de toda la secuencia debe constituir la base del yacimiento ­a confirmar a futuro­. El contenido arqueológico es: Industria lítica: más de medio millar de restos silíceos, con llamativa presencia de más de un centenar de láminas.

Son unos ocho decenas los objetos retocados: dominan los buriles y láminas con retoques menores, seguidos de dorsos, denticulados, truncaduras, perforadores, raspadores y raederas.

Otros materiales: un canto rodado manipulado (en materia prima ajena al entorno).

Es aún pronto para obtener una lectura cultural completa del registro arqueológico de Socuevas: los niveles inferiores han sido rebajados en una pequeña superficie, suficiente para observar la importancia del campamento pero escasa para su comprensión integral, a pesar de la densidad de los materiales prehistóricos. De arriba hacia abajo, el primer horizonte se corresponde con el Mesolítico geométrico en el tránsito, contando en años hasta el presente, entre el octavo y el séptimo milenio (nivel II). Le sigue un nivel de densa y compleja ocupación con utensilios propios del Sauveterriense, encajado aquí en el décimo milenio (nivel III). El depósito IV está muy afectado por el derrumbe de la cobertera, incluye escasos materiales de fines del Pleistoceno, cifrados en el duodécimo milenio. Para el horizonte V contamos con evaluaciones cronológicas de mediados del duodécimo milenio, encajando bastante bien, desde el punto de vista industrial en el Magdaleniense. Los niveles VI y VII parecen pertenecer a un Magdaleniense más antiguo,
dado el cambio de orientación instrumental.

El inventario de los restos arqueológicos de la campaña del 2011 suman unas 10.100 evidencias, el 60% restos de fauna y el 40% elementos líticos ­incluyendo unos 400 elementos retocados­. Más allá de las cifras, Socuevas se está revelando como un depósito prehistórico de gran interés. Nada hacía sospechar al iniciar los trabajos arqueológicos ­más teniendo en cuenta la merma sufrida por las intervenciones ilegales­ un recorrido cultural tan amplio: si bien para el contexto geográfico el episodio mesolítico geométrico está bien consolidado, las referencias a situaciones sauveterrienses son realmente novedosas; a su vez los niveles que atribuimos al final del Paleolítico permiten avanzar en el conocimiento de unas sociedades prehistóricas muy poco conocidas, entregando los horizontes VI y VII de Socuevas una estructura industrial no descrita aún en Álava.

 


Perspectivas de trabajo futuro.

Tras la anterior campaña habíamos pronosticado la necesidad de continuar los trabajos arqueológicos en Socuevas durante los años 2011 y 2012. Sin duda los resultados de la actual no solo lo confirman, sino que plantean su prolongación durante algún año más. Los niveles V a VII son de por sí relevantes para comprender el tránsito de la última fase glaciar a los tiempos climáticos actuales, pero además constituyen una de las bases más sólidas para comprender el poblamiento de las tierras del sur del País Vasco en esos momentos, dinámica histórica poco conocida. Para ello será necesario extender el área de excavación de esos niveles ­restringida a dos metros cuadrados­ tanto hacia el in-
terior como al exterior del abrigo.


A. Alday Ruiz; A. Cava Almuzara.

 


 

 


Riberón-Ruines.