Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica.

A.17. NAVARIDAS.

A.17.1. Alto de Castejón

Dirección: José Manuel Martínez Torrecilla.

Financiación: Diputación Foral de Álava Departamento de Obras Públicas y Transportes.

 

Archaeological excavation of two lower terraces and assessment sondages in the higher area of Alto de Castejón, a settlement dating from the 1st Iron Age.

 

Introducción.

El presente texto recoge los resultados de los trabajos desarrollados en el yacimiento del Alto de Castejón (Navaridas), entre los meses de noviembre de 2009 y julio de 2011. Estos trabajos arqueológicos son consecuencia del «Proyecto de mejora de trazado y ampliación de plataforma de la carretera A-3212», que incluían la afección directa al yacimiento.


Prospección y sondeos.

En un inicio se realizó un proyecto de valoración arqueológica para el entorno al yacimiento del Alto de Castejón. Esta valoración arqueológica previa tenía una triple finalidad:

­Actualizar la escasa información que se tenía acerca de esta entidad patrimonial, adquiriendo una mejor caracterización de su estratigrafía y de su estado de conservación, ya que el yacimiento ha sufrido varias alteraciones diferenciales, sobre todo por la construcción de la carretera y por la actual configuración del paisaje, orientado al cultivo de la vid.

­Ofrecer un mejor entorno de protección del mismo.

­Estimar unas medidas correctoras adecuadas a la hora de ejecutar la obra de ampliación de la carretera.

Para ello se definieron tres fases de trabajo que nos permitiesen cumplir dichos objetivos. En un primer momento se ejecutaron las dos primeras fases, cuyos resultados nos llevaron a implementar y ejecutar la tercera.

 

Alto de Castejón. Fotografía aérea con la delimitación de zonas.

 

Fase I. Prospección arqueológica.

En esta primera fase se realizó una prospección arqueológica en toda el área del yacimiento, siendo más intensiva en el entorno de la carretera. En esta prospección se documentó una gran dispersión de material cerámico de la Edad de Hierro, hallando, además, una zona de concentración de cerámica Terra Sigillata Hispanica al norte del yacimiento.

 

Fase II. Zanjas Valorativas.

Una vez evaluado en superficie el grado de afección de la obra, se realizaron nueve zanjas valorativas.

Los resultados fueron negativos en siete zanjas, aunque se recogieron fragmentos cerámicos en casi todas ellas (que se consideraron como hallazgos residuales); en una de las zanjas se registraron un hogar y un basurero, y en otra un sistema de terrazas antiguo.

 


Fase III. Excavación Arqueológica.

Debido a los resultados de las fases anteriores se realizó una excavación arqueológica en las dos zonas del yacimiento donde se habían documentando estructuras (zonas 1 y 2) y, además, se realizaron sondeos en otras dos zonas (zonas 3 y 4) con el fin de contextualizar mejor los datos obtenidos durante los trabajos previos, permitiendo de esta manera una mejor caracterización del yacimiento.

 


Resumen de los resultados.

A modo de resumen general, se puede decir que nos encontramos ante un yacimiento mejor conservado y con una complejidad estratigráfica mayor de lo que se estimaba en un inicio, con áreas diferenciales en cuanto a su funcionalidad (habitación, cultivo).


Zona 1.

En esta zona se excavó una superficie de 378 m², registrando una serie de rellenos de cultivo de cronología reciente. A falta de los análisis específicos consideramos que esta terraza se vino utilizando, al menos, desde el siglo XIX hasta los años 70 del siglo XX.

En la excavación mecánica de estos rellenos se recuperó gran cantidad de cerámica pero muy fragmentada y rodada.

Bajo los rellenos más recientes se identificó, parcialmente, una antigua terraza bastante arrasada, compuesta por dos estratos a diferente cota y, entre ellos, los restos de un muro de contención. Como nos encontrábamos a unos 2 metros de profundidad, se decidió realizar una zanja que cortase la terraza, identificando bajo ella un nivel de arcillas muy limpias y sin material.

En el momento actual de la investigación desconocemos la cronología de uso de esta terraza, su contextualización dentro de la amplitud cronológica del yacimiento, así como el tipo de cultivo.


Zona 2.

En esta zona se excavó una superficie de 1000 m², excavando una serie de rellenos y nivelaciones de piedra que cubrían parte de un poblado muy bien conservado y donde se han delimitado dos fases principales de ocupación, establecidas en base a dos modelos de hábitat que se solapan en el tiempo.

 

Fase 1.

En esta fase el poblado estaba formado por una serie de cabañas de planta circular u ovales, situadas fundamentalmente en la mitad sur de esta zona. Las cabañas se realizaban mediante la construcción de zócalos de mampostería y, posiblemente, muros de adobe. En su interior, casi todas responden al mismo patrón de distribución, con varios hogares (en el centro y/o en el lado sur de la cabaña), desechos de cenizas de su uso y algún agujero de poste, lo cual nos indica una disposición radial dejando mucho espacio libre de estructuras para poder desarrollar las actividades domésticas. No todas estas cabañas circulares fueron abandonadas en la Fase 2, o al menos lo fueron pero de forma progresiva, ya que se construyen edificaciones rectangulares entre ellas o, como vemos en el caso de la cabaña circular central, adosándole una de estas edificaciones.

Sin embargo, en la mitad norte apenas han quedado restos de esta fase, debido al arrasamiento producido por el urbanismo posterior. Se trata de varios postes situados delante del acceso a una de las viviendas rectangulares, correspondientes a una estructura lígnea que debió mantenerse en funcionamiento hasta la construcción de estas estancias, ya que se encuentran amortizados con el mismo relleno que sirve para nivelar el terreno. Además, bajo el muro de cierre oriental de la vivienda ubicada al norte encontramos lo que parecen ser los restos de una cabaña circular y de un gran poste central en el interior y otro al exterior, amortizados todos ellos por un cenizal antes de acometerse la construcción de la vivienda rectangular, y por extensión de todas las de esta zona. Sin embargo, las ruinas debían ser visibles ya que parte del muro circular se reaprovecha para la entrada a la casa.

A pesar de las pocas viviendas circulares excavadas, el hábitat parece definido por la presencia de ámbitos domésticos de cabañas erigidas con materiales perecederos sobre zócalos de piedra, con un bajo índice de espacio construido y una alta disponibilidad de espacio libre entre viviendas. Este esquema se va modificando a lo largo del tiempo, en función de las necesidades constructivas, como vemos en la cabaña ubicada al sur, que con su construcción amortiza una pequeña zanja, probablemente relacionada con varios rellenos de carbones y arcillas quemadas que hay a su lado.

 

Fase 2.

En esta fase se crea un nuevo sistema urbanístico, formalmente diferente al anterior, en la parte norte del área excavada. Aquí se han identificado 4 estancias rectangulares de un modelo o esquema de distribución de espacios y usos similar, con el uso compartido de medianiles y de un muro zaguero, lo que nos indica un mismo esfuerzo constructivo.

Corresponderían probablemente a ámbitos domésticos, con unidades familiares diferenciadas, ya que cada una de ellas tiene un acceso independiente, un hogar principal y carecen de comunicación entre ellas.

En tres de las viviendas el esquema de distribución es muy similar, tratándose de construcciones de planta rectangular divididas en dos espacios, con la entrada situada en el extremo oriental del muro sur.

Esta división es completa en el caso de la estancia ubicada más al norte, con una clara separación en dos habitaciones con un muro entre ellas, aunque ambas pertenecen sin duda a la misma unidad, ya que el acceso a la primera se hace a través de la segunda.

El escaso número de viviendas excavadas impide en el caso del Alto de Castejón proponer un modelo generalizado. De hecho la distribución interna puede y debe responder a una multiplicidad de factores (superficie disponible, ventilación de las casas, inclinación de la ladera original, etc.) y al habitual proceso de mantenimiento y reforma de las viviendas, documentado con claridad en los diferentes manteados de los suelos, que en algunos casos remodelaría el espacio interno en función de las necesidades específicas de sus habitantes.

En un momento dado se realiza una importante reforma en una de las estancias rectangulares, creando una nueva superficie aterrazada al sur de estas, amortizando estructuras de la fase anterior y creando un ámbito no doméstico donde se ponen en funcionamiento dos hornos. Estas estructuras estaban formadas por sendos agujeros de cierta profundidad, con paredes de adobe y, en su interior, una sucesión de placas de arcilla prensada (hasta 7 en uno de los hornos) con los respectivos restos de uso de los hornos entre las placas. En el momento actual de la investigación desconocemos la funcionalidad de los mismos, no habiéndose documentado en su entorno ni escorias, ni restos de cerámica ni teja.


Zona 3.

En la zona más alta del yacimiento se abrieron tres sondeos de 4 por 4 metros, limpiando, además, una zona de afloramiento natural en el lateral sudoeste; en la terraza inmediatamente inferior al alto por el sur se excavaron dos sondeos de 6 por 4 metros. Uno de los sondeos fue negativo (3c), pero en el resto se identificaron importantes estructuras:

­En el sondeo 3a, se documentaron parcialmente dos estructuras de gran tamaño, una circular y otra rectangular, amortizadas por restos de adobe, arcilla quemada, cenizas y carbones. En el alzado interior de la estructura rectangular se empezaba a ver un revestimiento muy fino de adobes quemados. Estas estructuras no se han excavado pero parece que se puede tratar de algún tipo de horno.

­El sondeo 3b resultó, estratigraficamente, el más complejo, registrándose varias fases de uso de este espacio. En primer lugar se excavó una fosa, posiblemente de decantación, amortizada por un relleno de arcillas muy limpias. Bajo el estrato en el que se abría la fosa, había un nivel con restos de dos hogares más o menos circulares, pero muy arrasados, así como varios estratos de cenizas. También se excavaron las amortizaciones de cinco posibles agujeros de poste, probablemente asociados a las actividades de los hogares.

Finalmente, a 1,30 metros de profundidad se documentaron indicios de una habitación, de la cual se identificó el cierre sudeste, los restos de un muro con un hueco para el acceso. Hacia el interior había restos del suelo de la habitación y un hogar ovalado, formalmente diferente a los anteriores, ya que este presentaba unas pequeñas paredes de adobe delimitando su forma y dejando un hueco hacia el nordeste.

 

Alto de Castejón. Planta con las dos fases principales de ocupación.

 

­El sondeo 3d también tenía cierta complejidad estratigráfica, con varios rellenos de terraza amortizando una serie de restos de cenizas y carbones y una zanja, muy parcialmente delimitada. En el perfil del lado oeste del sondeo se excavaron, también parcialmente, los restos de un horno, similar a los de la zona 2, compuesto por varias placas de arcilla sucesivas y sus respectivos restos de uso en el interior de un rebaje. Bajo esta estructura y un estrato grisáceo se identificaron cinco agujeros de poste, alguno de ellos de bastante profundidad.

­Por último, en el sondeo 3e se hallaron indicios de actividad antrópica, aunque mucho más arrasados que en los sondeos anteriores. Se trata de los restos de un posible hogar y restos de cenizas, así como cinco cortes en el sustrato natural, tres de ellos posiblemente agujeros de poste.

En la limpieza del afloramiento natural se documentó el derrumbe y los restos de una torre cuadrangular, así como varios rebajes circulares realizados en la roca.

Como vemos, en la cima del yacimiento se han conservado gran cantidad de elementos arqueológicos, a pesar de estar en una zona muy expuesta a los agentes atmosféricos o actividades agrícolas más o menos recientes. Estas actividades nos muestran un uso continuo de este espacio a lo largo de la Edad de Hierro I, puesto que la gran cantidad de cerámica recogida nos remite a esta fase y es, además, muy similar a la de la fase principal del asentamiento de la zona 2.

 

Zona 4.

Hemos podido documentar el proceso de formación de la moderna terraza actual, constatar la inexistencia de estructuras arqueológicas coetáneas al poblado y valorar el interés histórico del muro de aterrazamiento, ya que este espolón era una de las zonas de afección directa para la ampliación de la carretera; con los datos que hemos obtenido sabemos que el muro se construyó como contención, apoyándose sobre un relleno donde se recuperaron cerámicas modernas.

 


Valoración Final.

Nos encontramos ante un yacimiento sin duda excepcional, tanto por su estado de conservación y su interés histórico, como por su potencial de futuro. Como hemos visto, su conservación es excelente ya que han quedado a la vista cabañas y habitaciones completas, con los muros de adobe caídos, en algunos casos.

El Alto de Castejón, además de ser un poblado de gran tamaño, es un lugar destacado en el paisaje puesto que es un lugar visible desde diferentes puntos de su entorno y desde el que se tiene un amplio control de las vías de tránsito. Sin duda, su elección como poblado responde a criterios estratégicos y no tanto de subsistencia, como se ve en los yacimientos de épocas anteriores.

Por ahora no disponemos de dataciones absolutas, pero sí de un conjunto cerámico muy homogéneo que nos remite a ámbitos fundamentalmente domésticos, de cocina y almacenaje, con una cronología aproximada de la Edad de Hierro I. Sin duda, el poblado se encontraba abandonado en el Hierro II, ya que no se ha recuperado material alguno que nos remita a esta fase, y probablemente debido a un abandono intencionado porque, salvo en una de las cabañas circulares, no se han hallado indicios de destrucción sistemática de las viviendas; por otro lado, el material recuperado es fundamentalmente cerámica común, sin apenas objetos de metal, decorativos o simbólicos. Desconocemos cuándo se inició la construcción del poblado, pero las cerámicas asociadas a este contexto, más finas, tiene perfiles, decoraciones y acabados que pueden llevarnos a momentos finales de la Edad de Bronce.

 

Alto de Castejón. Vista general de la zona 2, con las viviendas de la fase 2 en primer término.

 

Por último incidir en la presencia de una torre en la zona más alta del yacimiento que, por su planta y su aparejo nos remite a una cronología más tardía que la ocupación del poblado, aunque aún no tenemos datos para fijar la fecha de su construcción.

 

 

J.M. Martínez Torrecilla, L. Sánchez Zufiaurre y A. Rodríguez Costas.


 


OYÓN / OION.