Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica.

A.12. IRUÑA OKA / IRUÑA DE OCA.

A.12.1. Iruña/Veleia.

II Campaña (UPV).

Dirección Julio Núñez Marcén.

Financiación: Gobierno Vasco, Departamento de Cultura.


During 2011, the excavation work begun during last season in sector 22 continued. Also, and as in the first intervention, in addition to the archaeological excavation itself, archaeological work linked to the monitoring of the restoration work, landscaping, topographic documentation and, of course, education / guided tours (which this year have increased notably) was also carried out. Obviously, all this work has affected both sector 22 and the old excavated zones inside the «oppidum» and wall.



Durante el año 2011 se han continuado los trabajos de excavación comenzados en el sector 22 en la campaña del pasado año. También y, del mismo modo que en la primera intervención, se han realizado, además de la excavación arqueológica propiamente dicha, labores arqueológicas relacionadas con el control de la restauración, el paisajismo, la documentación topografía y, como no de la didáctica ­visitas guiadas­ que este año afortunadamente han aumentado notablemente. Todas estas últimas labores han afectado, lógicamente, tanto al sector 22, como a las antiguas zonas excavadas en el interior del «oppidum» y en la muralla del mismo. 

 

La excavación del sector 22 (sudeste).

Los trabajos estrictamente de excavación arqueológica realizados se llevaron a cabo durante 4 meses, y han sido desarrollados sobre una superficie de aproximadamente 745 m², extensión que forma parte del mismo complejo edilicio ­situado al noreste de la terraza central de las 3 documentadas­ al que pertenecerían al menos 2 de las estancias excavadas en 2010, los denominados Recinto 1 y 2, ya analizados en nuestra comunicación anterior en esta misma sede.

Con la actuación proyectada para el 2011 se pretendía dar coherencia a los elementos ya excavados, delimitando la extensión exacta del edificio al que pertenecían y conseguir, de este modo, una comprensión global del mismo, todo ello, para intentar definir su carácter y funcionalidad, así como tratar de datar su construcción, las etapas de funcionamiento y abandono, las diferentes fases constructivas, y también comenzar a comprender las relaciones de esta edificación con los ámbitos constructivos más inmediatos a él.

En total, se ha intervenido sobre 12 nuevas «estancias» pertenecientes al mencionado edificio (Recintos 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, patio central y peristilo) que han permitido documentar 2 importantes momentos constructivos, uno correspondiente al de la fundación del edificio y otro, al de una importante reconstrucción posterior del mismo, documentada en varias de sus habitaciones, ambos datables, desde el punto de vista material, en la etapa altoimperial. Además, se han observado reparaciones y refacciones de menor índole durante su funcionamiento, y una fase de notable reutilización en época tardorromana. Por último, se ha identificado su paulatino abandono hasta el colapso total de las estructuras a causa de un incendio, con posterioridad al que se documentan sucesivos expolios y saqueos de materiales constructivos que en ningún momento parecen ir más allá del periodo romano tardío.

Bajo la construcción original del mismo edificio, se documentaron también una serie de estructuras preexistentes que, evidentemente, resultaron amortizadas en el momento fundacional del conjunto arquitectónico excavado.

 

Fase de construcción, funcionamiento y abandono del edificio excavado.

Construcción del edificio porticado.

El gran edificio excavado durante las campañas de 2010 y 2011 tendría su origen en un momento aún indeterminado entre mediados del siglo I d.C. y mediados del siglo II d.C.

Se sitúa al oeste del tramo de la vía XXXIV documentado en la zona oriental de la zona de la zona de excavación, y se comunica con la misma a través de las habitaciones situadas en su lateral oriental. Este complejo constructivo se distribuye en torno a un gran patio porticado de planta cuadrangular, de unos 130 m² de superficie, al que rodea un pasillo, de 3m de anchura, que actúa como elemento articulador del complejo, ya que las estancias situadas al norte, sur, este y oeste tienen sus accesos abiertos hacia él.

Ya durante la intervención del pasado año se observaron evidentes diferencias constructivas entre los muros correspondientes a la cimentación del edificio (UUEE 22111, 22045, 22047, 22049, 22048, 22470, 22192, 22856, 22168, 22663, 22740, 22030, 22016, 22028) y los zócalos del alzado, es decir la obra vista (UUEE 22041, 22036).

A pesar de que todas las estructuras se realizaron en mampostería trabada con arcilla, la obra de las fundaciones es mucho más descuidada, realizada con calizas margosas sin ningún tipo de tratamiento y colocadas a «sacco» en la zanja constructiva de los muros.

Además, las diferencias de tamaño entre los mampuestos de cimentación y alzado resultan también considerables, dando como consecuencia unas cimentaciones con hiladas muy irregulares, ya que al haber sido colocadas a «sacco» solo presentan careadas la superficie exterior del muro de cimentación. Los zócalos de los alzados, aunque se realizaron utilizando el mismo tipo de piedra, son mucho más uniformes, puesto que los mampuestos utilizados se desbastaron convenientemente consiguiendo, de este modo, piezas de tamaño regular. La puesta en obra de los alzados se realizó de una forma mucho más cuidada, aparejada en hiladas regulares y careando ambas facetas de los muros. Parece de esta forma, y lógicamente, que estas diferencias constructivas responden únicamente a una más cuidada ejecución de los elementos visibles, ya que no se ha podido documentar ninguna solución de continuidad entre la cimentación y el alzado de la obra original.

 


Reconstrucciones en el edificio.

No obstante, sí se ha podido reconocer la reconstrucción total de algunas habitaciones del edificio, reconstrucción que obedece, quizás, simplemente a un nuevo proyecto de distribución de las mismas, o porque la inestabilidad del terreno provocó en ciertos puntos de la construcción los suficientes daños como para plantearse una refacción completa de esas estancias, en lugar de la simple reparación de los desperfectos. Esta última hipótesis, explicaría el porqué de la descomedida profundidad ­más de 2 m­ en la cimentación del recinto 3 (excavada en la pasada campaña), que se cajearía con tanta profundidad con la intención de contrarrestar mejor las cargas portantes, intentando de este modo fortalecer la estabilidad del edificio. Durante este año, hemos podido comprobar cómo esta habitación no es la única cimentada de este modo. En las zanjas de robo (UUEE 22402, 22407 y 22420) de los muros de los recintos 5, 6, 7, 8 y del patio se han documentado fundaciones ( 45 ) semejantes (UUEE 22470, 22168).


( 45 ) Es cierto que en ningún caso se ha documentado tanta profundidad en las cimentaciones como en las del Recinto 3, pero en estos recintos sólo se ha excavado hasta el propio nivel de robo, y se observa como las cimentaciones continúan en profundidad.


 

Iruña/Veleia. Planta del conjunto edilicio con la zona intervenida en 2010 y 2011.


Más en concreto, hemos podido documentar como fueron reconstruidos los recintos 4-5 - 11 y 12, y probablemente también el 3, ya que se observan nivelaciones realizadas con rellenos constructivos en las cumbreras de los muros preexistentes para asentar los muros de nueva fábrica, así como algunas reorientaciones o correcciones en la dirección de los nuevos muros respecto a los originales. Además, las estancias 11 y 12 fueron redistribuidas, dando como resultado la ampliación espacial de la primera y la reducción de superficie en la segunda.

Los nuevos muros, de estos recintos modificados, se levantan en mampostería sobre la cimentación de las estructuras anteriores, pero con una técnica mucho más depurada que la empleada en la que sería la construcción original del alzado del complejo. Las lajas de caliza margosa local, en estos casos, fueron correctamente desbastadas y regularizadas, levantando de este modo muros de hiladas bastante regulares y bien careados.

 

Pequeñas reparaciones.

Aunque todavía desconocemos si pertenecen a un momento coetáneo en todos los puntos comprobados, se han documentado una serie de pequeñas reformas durante el uso del edificio, reformas que, sobre todo, responden a cambios relacionados con la distribución de los accesos a las diferentes estancias, así como a la compartimentación de alguna de ellas. Concretamente estas reparaciones menores han podido ser reconocidas en los recintos 4-5 y también en el 8.

 


Abandono.

En esta fase el edificio dejó de ser utilizado para la función que respondía al diseño original. De esta forma, el complejo edilicio se abandonó, pero todavía es pronto para determinar si fue durante un largo periodo de tiempo o, simplemente, por un corto lapso temporal. Durante esta etapa se documentan algunas unidades de saqueo (UUEE 22529, 22667, 22727 y 22742), aunque de manera muy puntual ya que resulta evidente que las reutilizaciones posteriores han destruido o enmascarado buena parte de las UUEE,
correspondientes a este momento. Como se verá reflejado en la fase posterior, el desmonte de elementos constructivos queda perfectamente documentado, lo que desconocemos, es si el mismo se realiza ex profeso para la edificación de nuevas estructuras, o si se van produciendo robos durante un tiempo más prolongado que van desmembrando paulatinamente el edificio. La inexistencia de derrumbes, nos podría llevar a pensar en un abandono muy reducido en el tiempo, pero es de suponer, que en el momento en que el edificio se vuelve a reutilizar, estos derrumbes se retirasen, e incluso que el material constructivo que contenían fuese reaprovechado.

Iruña/Veleia. Vista panorámica de la excavación.

 

Fase de reutilización: pérdida de la función original.

Se han podido documentar algunas unidades que dadas sus características, y en muchos casos su ubicación, nos indican un uso del edificio de índole diversa a la que este debió de tener en origen. Parece que una vez producido el cese en el uso del complejo edilicio con la funcionalidad original con la que se proyectó, algunas de sus estancias se reaprovecharon para actividades domésticas y posiblemente, también artesanales, ya que se han podido documentar 2 hornos, uno en el recinto 11 y otro en el patio central (UUEE 22753=22788, 22789 y 22796). Para la construcción de ambos, se desmontaron estructuras portantes de algunas de las estancias (UUEE 22037 y 22172).

 


Abandono definitivo.


Abandono.

Esta fase está encuadrada entre el último periodo de uso del edificio y el derrumbe de las estructuras.

Una vez abandonado, se produciría un doble proceso: por un lado los elementos constructivos fueron deteriorándose de forma natural por el desuso y por otro, se sucederían una serie de robos de material constructivo, que en muchos casos precipitaron la ruina de las construcciones (UUEE 22393, 22491, 22496, 22604). Suponemos, que debido a las diferentes reutilizaciones de los espacios este proceso se prolongaría en el tiempo y además, no se desarrollaría de forma homogénea en todas las zonas del edificio.

 

Colapso.

Se ha podido documentar el desplome de al menos la zona norte del edificio, en un momento puntual, sin dilación temporal, causada casi con toda seguridad por el incendio de este sector. Esta acción se ha traducido en una gran unidad de derrumbe (UE 22222) que se extiende por las estancias 8, 9, 10, 11, 12, el pasillo norte y parte del este y un tramo
de la vía, al este del edificio. Este depósito está formado por restos de las estructuras desmoronadas y presenta tonalidades muy heterogéneas (rojos, naranjas, amarillos, marrones, etc.) que obedecen a la variedad de los materiales constructivos que contienen y a su desigual contacto con el fuego. La cantidad de arcilla documentada posiblemente pertenezca a alzados de tapial y/o adobe de las paredes, los mampuestos pertenecerían a los zócalos y contiene también restos del revestimiento y pintura que cubrirían las paredes, e incluso las vigas carbonizadas de paredes y techos.

Algunas de las zanjas de expolio (UUEE 22492, 22493, 22510, 22516 y 22593) documentadas durante la fase del abandono del complejo se han encontrado amortizadas por esta gran unidad de incendio y derrumbe por lo que podemos afirmar que al menos una etapa de robo se desarrollo con anterioridad a la ruina del edificio.

 


Expolios y saqueo.

El momento más reciente que se ha podido reconocer en este sector del yacimiento, responde a una serie de robos (UUEE 22455, 22482, 22498, 22504 y 22677) que se seguirían produciendo con posterioridad al colapso definitivo del complejo constructivo.

Como peculiaridad, una vez excavadas estas zanjas de robo de los mampuestos de los muros, en muchas de ellas se ha documentado como los revestimientos parietales permanecieron intactos en su lugar original.

Este fenómeno sólo puede explicarse, si en el momento del saqueo, las estancias se encontraban colmatadas por la unidad de derrumbe, que actuaría como sujeción de las pinturas una vez extraído el muro que les servía de soporte.

De forma simultanea, a estos periodos de saqueo, se han podido registran algunos agujeros de poste (UUEE 22414, 22417, 22446, 22458 y 22523) que, con toda seguridad, tengan que ver con algún tipo de estructura relacionada con las acciones del robo de materiales constructivos. Como ya hemos avanzado, estos últimos signos del reaprovechamiento de los materiales arquitectónicos de este sector, no se pueden datar por el momento más allá del siglo V d.C.

 


Conclusiones.

La complejidad y potencia estratigráfica que presenta el edificio estudiado no ha permitido dar por finalizada su excavación, por lo que para la correcta interpretación del conjunto constructivo es estrictamente necesaria la continuidad de los trabajos en el mismo. El conjunto de fases documentadas, resultantes de la sucesión de distintas actividades, ha podido ser bien encuadrada en ocasiones pero la perdurabilidad y refacción de algunos elementos, así como la pérdida de información originada por los abundantes expolios, ha ocasionado la complejidad estratigráfica a la que nos referíamos, ocultando y opacando la información necesaria para la explicación satisfactoria de todas las etapas.

Algunas de las unidades que restan por excavar, se han revelado imprescindibles durante la sistematización de los datos en laboratorio para la correcta comprensión de toda la secuencia estratigráfica, por ello, la superficie a intervenir planificada para la próxima campaña será la misma que la del 2011 con la intención de completar la excavación del edificio de forma completa y conseguir la interpretación del mismo, sí bien, como podrán suponer, tenemos muy claro a qué tipo de construcción nos enfrentamos ­de hecho
lo sabemos con certeza-, pero preferimos esperar hasta su excavación completa.

A pesar de todo ello, parece que la construcción sobre la que se ha trabajado responde a un importante complejo de funcionalidad pública, ya que sus dimensiones y distribución, algunos de los materiales constructivos utilizados en ciertas estancias, parte del material mueble recuperado, su continuidad de uso durante un largo lapso de tiempo (al menos desde fines del Siglo I d.C. al IV d.C.), y la comunicación directa de las habitaciones localizados en la zona más oriental del edificio (Recintos 12 y 13) con la vía, así parecen indicarlo. Obviamente, lo descrito hasta ahora, nos permitiría hipotetizar sobre el carácter funcional del edificio ante el que nos encontramos ­de hecho estamos seguros de ello­ pero consideramos que lo lógico es esperar a su completa definición arqueológica.

 


Otras actividades.

De forma paralela al desarrollo de los trabajos arqueológicos, se han realizado también las tareas de seguimiento arqueológico imprescindibles en el resto de actividades llevadas a cabo en el yacimiento. En concreto, se han supervisado las labores de limpieza, consolidación y restauración de los cubos 03 y 02 del lienzo occidental de la muralla; las tareas de paisajismo llevadas a cabo en el mes de noviembre en el área de acceso-aparcamiento, los lienzos de muralla adyacentes a la puerta sur y la zona boscosa del interior de oppidum, donde se sitúa el predio medieval -por fin localizado-; y el control de la colocación de la nueva cartelería y señalización del yacimiento. Por último es necesario señalar que las visitas guiadas también formaron parte de nuestra gestión durante 2011.


J. Núñez Marcén; G. Dilla Rabilero; D. Martínez Izquierdo; P. Pardo Fuentes; S. Saiz Alonso


 


KUARTANGO.