Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica

A.9. BERNEDO.

A.9.1. HIRIGUNE HISTORIKOA / CASCO HISTÓRICO

A.9.1.1. Murallas. Tramo II.

Dirección: F. Javier Ajamil Baños.

Financiación: Arabarri.

Stretch II of the Bernedo walls is located on the north-western side of the walled perimeter, and is the stretch that best preserves its original appearance. Before the restoration work began, two sondages were carried out, with two important discoveries: the outward movement of the structure and the existence of a defensive turret on the western corner. This was the basis upon which the restoration of the stretch was carried out, under archaeological supervision.

 

El tramo II de las murallas de Bernedo es el que se localiza a lo largo de la parte trasera del edificio de las antiguas escuelas y actual Udaleku propiedad de la Junta Administrativa, visible desde la calle Las Cárcavas.

Este alzado era el que mejor conservaba el aspecto original de la muralla de la villa, ya que a lo largo de sus 46 m no presentaba interrupción alguna, salvo las producidas por el adosamiento a su estructura en el último cuarto del siglo XX de un muro de ladrillo y hormigón levantado en su extremo occidental. Con una altura media de 4 m contaba con una anchura media de 1,30 m, donde era claramente visible su fábrica de mampostería ordinaria, con bloques de piedra caliza de diferentes tamaños simplemente careados en sus paños exteriores y un relleno de piedras de diferentes tamaños y formas irregulares trabadas con un mortero de arena y cal de color ocre.

Sin embargo, la exposición continuada de este tramo a los agentes climatológicos desde su construcción provocó una seria degradación de su estructura, principalmente con la pérdida del mortero de rejunteo de los mampuestos de su fábrica. Además contribuyó al crecimiento de líquenes y vegetación arbustiva que causó importantes daños mecánicos en su estructura, habiendo desplazado hacia el exterior parte del paño.

Como intervención arqueológica previa a la restauración de este tramo se excavaron dos sondeos para que los arquitectos encargados de redactar el proyecto concretaran las medidas más adecuadas a adoptar durante las obras. El primero de ellos, con unas medidas en planta de 1,5 m de ancho y 5 m de longitud, se situó a los pies del paño interno de la muralla, entre ésta y el edificio del Udaleku. Su excavación se hizo manualmente y el objetivo de este sondeo era propiciar el análisis del estado de conservación del paño interno de la muralla en el punto en el que se advertía un desplazamiento hacia el exterior de su estructura como consecuencia del empuje de las raíces de los árboles y el crecimiento de una hiedra sobre su cumbrera. En la parte externa del extremo occidental del tramo se abrió, con ayuda de una excavadora, un segundo sondeo de 8,50 por 7 m de lado. El objetivo de este sondeo era la localización de los restos de la muralla en este punto y su identificación para constatar la existencia de un torreón que hiciera esquina o, por el contrario, desestimar esta posibilidad.

 

Murallas de Bernedo. Restos del torreón defensivo descubierto.


Con la excavación del sondeo 1 quedaron visibles hasta 2 m de su alzado interno, comprobándose que tenía una inclinación de 17 cm entre su cumbrera y la cota más baja del sondeo, lo que suponía una desviación hacia el exterior respecto a su eje vertical de 8,5 cm por cada metro de altura. Sin embargo, las tres últimas hiladas conservadas tenían una inclinación aún mayor, sobre todo en lo que al extremo oeste del sondeo se refiere. Al margen de todo ello, era obligado aludir a la falta casi total de mortero que sujetaban las piedras, algo que sorprendía al considerar que este paño de muralla ha estado cubierto y, por lo tanto, protegido de la erosión producida por los agentes atmosféricos. 

 

Murallas. Aspecto final de este tramo de muralla tras su rehabilitación.

En el sondeo 2, el afloramiento del sustrato geológico a escasa profundidad facilitó la documentación de los restos de la base del torreón, que finalmente apareció en parte bajo
la estructura de una arqueta de desagüe, el muro que se adosaba a la muralla hasta desaparecer bajo el cantil de la zona excavada. Se trataba de una estructura de entre 1,60 y 1,70 m de anchura, sobresaliendo un total de entre 2,10 y 2,40 m respecto a la línea de muralla y que contaba con zanja de cimentación. Su fábrica era de mampostería ordinaria y estaba construido con grandes bloques de piedra caliza, simplemente careados para evitar aristas, colocados en los paños externos mientras que su interior es una amalgama de piedras de diferentes tamaños y formas irregulares trabadas con abundante argamasa de arena y cal de color ocre.

Una vez conocidas las necesidades de la muralla y el remate original en su extremo oeste se procedió a la restauración del tramo, en el que se excavó una zanja a lo largo del paño interno para colocar una tubería de drenaje. También se procedió a limpiar su cumbrera de hiedras y otras plantas que crecían entre las piedras, antes de desmontar la parte de la muralla desplazada hacia el exterior, reconstruyéndose después con las mismas piedras retiradas y otras, procedentes de la propia estructura. Finalmente se regularizó la cota de coronación de este tramo de la cerca medieval, hasta alcanzar la altura que conservaba en su extremo este.

Estos trabajos se hicieron mediante la recolocación de las piedras caídas que en su día pertenecieron a la muralla y con la superposición de gaviones desde la mitad de la estructura hacia el oeste, donde la pérdida de altura de la muralla era más evidente. Con ello se conseguiría reforzar la presencia de este elemento como delimitador de la trama urbana del Casco Histórico de Bernedo. Al que se le añadió el nuevo elemento descubierto, el torreón noroeste.

El control arqueológico de las obras se llevó a cabo mediante sucesivas visitas técnicas, tanto por iniciativa propia como por aviso del encargado de la obra. Otras se hicieron coincidir con las visitas de obra de modo que se fueron recogiendo las recomendaciones del arqueólogo director de la intervención a la vez que se documentaba todo el proceso de forma exhaustiva.

Este seguimiento sirvió también para constatar que la estructura del torreón era diferente a lo que pensábamos en un principio. Las paredes laterales de éste sobrepasan la línea de muralla hacia el interior y los lienzos de la cerca venían a dar a éstas, por lo que la construcción del cubo defensivo tuvo que ser por fuerza anterior a la muralla. Si hacemos extensivos estos datos al resto del recinto amurallado podríamos asegurar que, exceptuando las obras de refuerzo de la muralla en el siglo XV, la construcción de la muralla comenzaría por los torreones, levantando posteriormente los lienzos de la muralla hasta unirlos con ellos. En consecuencia, sobre la marcha, tuvo que modificarse el proyecto de reconstrucción de esta estructura, con la previsión de colocar los gaviones según el nuevo dibujo.

El resultado final ha sido la puesta en valor del tramo de las murallas de Bernedo en el que se conservaban más restos de la muralla original de la villa. A éste se le ha añadido la estructura que reproduce las dimensiones del torreón desaparecido, cuyos restos se han descubierto durante los trabajos arqueológicos derivados de las obras de rehabilitación de la muralla. Todo ello ofrece una visión muy cercana a lo que serían las imponentes defensas de la villa durante la Edad Media, siempre respetando la evolución histórica del monumento, lo que se ha logrado huyendo de la reconstrucción ideal de las murallas.


F.J. Ajamil Baños.


 


De Abajo, 9.