Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

 

Arkeologi Ikerketa-Investigación Arqueológica

 

AMURRIO.

A.2.1. Elexazar II Campaña.

Dirección: Juanjo Hidalgo.

Financiación: Ayuntamiento de Amurrio; Aunia Kultura Elkartea.

 

 

The intervention in the Roman site of Elexazar aims to open up an avenue of research into this kind of settlement along the coast of the Bay of Biscay, located on high ground far from the valleys, but near to primary mineral, forest or livestock resources, which were exploited in order to supply markets and trade routes.

 

 

La importancia del yacimiento arqueológico de Elexazar, valorada ya en 2009, nos obligó en 2010 a replantear nuevas estrategias antes de abordar una segunda campaña de excavación con garantías de éxito.

El fin principal era acometer una serie de labores de acondicionamiento del lugar para lograr un mayor desahogo y mejor organización de espacios donde poder desarrollar en óptimas condiciones el trabajo puramente arqueológico en sucesivas campañas. Así, las principales actuaciones efectuadas durante el 2010 se concretaron en un vallado de todo el perímetro que permitiera preservar el yacimiento del acceso eventual de animales y personas; y un desbroce de todo el espacio vallado, colmatado de espinos, helechos y argomas, incluidas determinadas podas a los árboles más altos del recinto. Finalmente, se contrató una máquina excavadora para readecuar los montones de piedra y tierra que fueron depositados a lo largo de la primera campaña de intervención y que, de alguna manera, veíamos que iban a interferir en el desarrollo del trabajo arqueológico. La tierra se extendió de manera adecuada al exterior del recinto, y las piedras se amontonaron en dos lugares al interior del vallado en previsión de una posible reutilización de dicho material.

Era de suma importancia tratar de conocer la extensión real de la llamada Construcción 1 (C1), parcialmente identificada en 2009, para intentar definir su plano, con sus recintos y, si fuese posible, su tipología y funcionalidad. Para ello, se determinó intervenir en un amplio espacio de 17 m en sentido E.-W. por otros 22,5 m en sentido N.-S., que englobaría a la citada construcción en toda su dimensión.

El primer trabajo consistía en quitar la capa vegetal (UE.1) de varios centímetros de espesor (entre 10 y 20 cm), compuesta de hierba, alguna piedra y sobre todo raíces de diferentes tamaños y grosores, las cuales conformaban una tupida malla natural difícil de extraer.

Sin embargo, dicha labor es especialmente agradecida en Elexazar debido al carácter de superficialidad que presenta todo el yacimiento, ya que una vez quitada esta capa, los restos conservados de los muros afloran en superficie con bastante nitidez. Así, a los muros identificados en 2009 hay que sumar los aparecidos en 2011, lo que ofrece una visión de conjunto mucho más completa y enriquecedora de cara a determinar las estrategias a seguir. También podemos diferenciar una serie de recintos perfectamente compartimentados por estructuras murales, dispuestos intencionadamente de manera casi simétrica respecto a un eje central. Una intervención más en detalle se ha centrado en los recintos 3 y patio de esta misma construcción, aunque sin abordar toda su extensión ni estratigrafía.

 

Elexazar. A la izquierda: planta de la construcción 1. A la derecha: Ara Taurobolio de Elexazar.


Este mismo método de trabajo fue aplicado también, aunque de manera parcial, sobre la supuesta Construcción 2, separada de la C1 por una amplia calle y a la vez unida a ella mediante un estrecho enlosado que continua por todo el lateral oriental de la misma. Igualmente, algo más al noroeste, decidimos quitar la capa forestal (UE.1) en una amplia zona sobre la que sobresalía un amontonamiento de piedra suelta con forma de cuarto creciente, con el objeto de valorar la relación de éste con el yacimiento arqueológico.

Finalmente, se consideró imprescindible la realización de un estudio de muros aplicado a la Construcción 1, con el objeto de determinar tanto las diferentes fases constructivas como los distintos materiales empleados en la ejecución de la misma.

Estructuras constructivas identificadas. 

Al día de hoy podemos decir que Elexazar consta, al menos, de tres construcciones individualizadas, dos de ellas (C2 y C3) parcialmente conocidas por no haber sido objeto de una intervención en amplitud, y otra más (C1), perfectamente identificada en toda su extensión.

 

Elexazar, calle enlosada entre la construcción 1 al fondo y la construcción 2.

 

La Construcción 1 deja a la vista una gran estructura cuadrangular de más de 15 metros de lado, formada por varios recintos de diferente tamaño, todos ellos distribuidos en torno a un amplio patio central, siguiendo los modelos constructivos originarios del arco mediterráneo y exportados al resto de territorios controlados por el Imperio Romano.

Ninguno de los muros conservados supera en alzado más de seis o siete hiladas de piedra, todas ellas en mampostería de arenisca propia del lugar. Se trata de zócalos arrasados a nivel de umbrales o ligeramente por encima de ellos, por lo que desconocemos buena parte de su morfología, recubrimientos, vanos, e incluso la naturaleza de las cubiertas que preservaban el interior de los recintos.

Los recintos de la C1 presentan tamaños muy diferentes, desde los 7 m² de superficie del R2 hasta los 25 m² de cada ala (R1 y R4), o los 45 m² del R5, todos ellos con salida o acceso a un patio central de más de 50 m², que se constituye en un gran espacio de distribución. A día de hoy no estamos en condiciones de asegurar que se trate realmente de un patio a cielo abierto, pero ciertos indicios nos hacen barajar esta hipótesis, que además le convertiría en una amplia zona de trabajo donde desarrollar actividades de tipo artesanal, todavía insuficientemente valoradas.

Según el estudio de muros, los pequeños recintos 2 y 3 constituirían, junto al recinto patio, la estructura original de la C1, ampliada más tarde, en un momento aun por determinar. Dicha ampliación se hizo de manera simétrica, mediante dos alas, alargadas y estrechas, adosadas a cada lado de la primitiva construcción y comprendiendo toda su longitud.

Quizá en otro momento, algo posterior, la C1 se cerraría al sur mediante el adosamiento de otro gran recinto (R5) y de otro más pequeño (R6), adosado a su vez al anterior.

Sin duda, albergaron funciones prácticas, pero también estructurales, de contención de los empujes que los muros de patio y alas derivarían necesariamente hacia el sur debido al desnivel existente. Aun hoy es posible apreciar la diferencia de cota entre el centro del patio y el recinto más meridional de la C1.

Sí estamos en condiciones de asegurar que la superficie de asentamiento de la C1 fue debidamente preparada de antemano mediante el picado del sustrato rocoso, constituido mayoritariamente por lutita blandas con alternancia de bandas de arenisca más duras. Es verosímil la hipótesis de que estas bandas funcionaran como canteras de extracción, proporcionando buena parte del material de construcción de Elexazar (tanto lajas como bloques trapezoides), aun en estudio. La abundancia de piedra habría facilitado no sólo la erección de muros pétreos desde el cimiento a la cubierta, sino también el enlosado de suelos de los recintos y calles del entorno. A falta de excavar la mayor parte de la unidad estratigráfica correspondiente (UE.3), colmatada de lajas de piedra arenisca dispuestas en sentido horizontal, aunque también superpuestas e imbricadas, podría decirse que fueron utilizadas como suelos, a modo de enlosados sobre las arcillosas y descompuestas lutitas para evitar humedades directas y proporcionar un cierto aislamiento. Por tanto, no especulamos con muros mixtos (zócalo de piedra más paramento de entramado vegetal con barro) y cubiertas de losa, sino con muros enterizos de piedra, suelos enlosados y cubiertas de tipo vegetal.

Separada de esta construcción principal por una calle de apenas tres metros de anchura, encontramos hacia el norte los muros en escuadra de la C2, situados al borde de un talud en el que se aprecia importante derrumbe. Ambas construcciones (C1 y C2) se unen por un pasillo de losas localizado al este, utilizadas seguramente para caminar por ellas y evitar el lodazal que debía crearse en un terreno tan arcilloso como el de Elexazar. Así pues, pensamos en la existencia de una relación estrecha entre ambos espacios constructivos, seguramente con actividades interdependientes.

En cuanto a la C3, decir únicamente que sabemos de su existencia y que, a juzgar por la longitud de los muros descubiertos en ángulo recto (7,75 m x 3,9 m), esconde un recinto o recintos bastante amplios, si bien, ignoramos sus verdaderas dimensiones, su plano y también la funcionalidad que pudo haber tenido, además de la cronología.

 

Posible función industrial, artesanal y/o ganadera.


No obstante lo dicho, sí tenemos más información que en 2009, al hilo de los últimos hallazgos y avances en la excavación derivados de la intervención en 2011. En este sentido, hay que mencionar la abundancia de elementos de hierro, posibles herramientas y clavos, todos ellos producto de una forja que pudo haberse realizado in situ, ya que en el referido recinto Patio se ha encontrado un yunque de herrero fabricado en hierro, junto a una zona de suelo rubescente ­aun por excavar­ que podría indicar la presencia de un taller de forja.

Pero no sólo hay que mencionar esta posible función relacionada con el afinado secundario del metal, destinado a la producción de piezas e instrumentos mediante el forjado y martillado, sino otra más primaria de la que se derivaría ésta. Así, en la zona del talud situado al norte del yacimiento (C2), se ha encontrado una masa de hierro de aspecto redondeada y de cinco kilogramos de peso, resultado de una reducción del mineral de hierro, por otra parte relativamente abundante en afloramientos naturales del entorno del
yacimiento. No es más que una hipótesis derivada de este hallazgo, ya que también podría tratarse de hierro no elaborado en Elexazar y sí traído de fuera. Estamos, pues, a falta de pruebas más concluyentes que determinen la funcionalidad del asentamiento, tales como la aparición de hornos de reducción y los escoriales que originan este tipo de labores.

Sí se ha hallado alguna escoria de plomo y algún trozo de este metal ­quizá un pequeño lingote y un pondus de balanza­ que podrían haberse originado in situ, lo cual no sería extraño si tenemos en cuenta los afloramientos de blenda y galena localizados y explotados en la zona de San Antón, en Baranbio, a muy corta distancia de Elexazar y a una altitud similar.

De ser esto cierto, y recalco de nuevo que nos movemos en el terreno de la hipótesis, estaríamos ante un asentamiento de carácter industrial, relacionado con la producción de hierro y plomo a partir del propio mineral ­ambos presentes en el entorno­, debidamente mezclado con carbón vegetal ­producido con la abundante madera de los bosques que rodean el yacimiento­, y reducido en pequeños hornos adecuados para lograr la temperatura requerida. Además, podría haberse desarrollado una labor de forja y transformación del metal en objetos útiles y/o lingotes para su posterior comercialización. No descartamos, sin embargo, una posible dedicación ganadera de Elexazar en los amplios espacios de montaña que rodean el yacimiento para abastecer las necesidades de núcleos de población cercanos y/o contingentes militares, lo cual no invalidaría la presencia de un taller de forja para las necesidades propias de fabricación de útiles relacionados con la actividad.

 


Función Espiritual y/o religiosa.


Debemos destacar el hallazgo de un taurobolio en el curso de las excavaciones de 2011, aparecida en dos trozos y en posición no original, el mayor tumbado dentro del recinto 3 y el menor en el enlosado exterior de la C1. Se trata de un ara anepigráfica labrada en un bloque cuadrangular de arenisca con un bajorrelieve en su cara frontal, donde aparece representada la cabeza de un toro enmarcada por una doble cuerda rematada en frontón clásico. El bloque pesa entre 50 y 60 kilogramos, y mide 50 cm de altura por 30 cm de ancho. Estaríamos, pues, ante un elemento de carácter simbólico relacionado con el culto a lo sagrado, ante el que orar, sacrificar o pedir la necesaria protección para el propio individuo y/o para la buena marcha de todas las actividades desarrolladas en Elexazar.

Los taurobolia o sacrificios de toros son ceremonias que debemos relacionar con el culto a Cibeles, una divinidad de origen frigio, especie de gran madre de la naturaleza y de la fertilidad que era venerada en Roma como la Magna Mater. Tuvo un importante arraigo desde inicios del s. II hasta la primera mitad del s. III, precisamente las fechas en que nos movemos al día de hoy para Elexazar. Sin duda, en alguno de los recintos de la C1 hubo un pedestal sobre el que se dispuso el ara taurobolio para las ofrendas, un lugar íntimo destinado al culto, lo cual no quiere decir que se realizaran sacrificios de toros a imitación de los grandes focos de poder. 

 

Cronología.


La datación por radiocarbono realizada en 2009 proporcionó una fecha situada entre los últimos años del siglo I y finales del siglo II, correspondiente al período de la dinastía Antonina (96-192 d. C.). A ésta hay que añadir la datación de una única moneda, aparecida también en el recinto 3, muy cerca del taurobolio. En el anverso se distingue el busto laureado a derecha del emperador Marcus Aurelius Severus Alexander, conocido como Alejandro Severo. Se trata de un sestercio acuñado en Roma, cuya emisión es del año 227 d.C., por tanto, y a falta de más dataciones tanto directas como indirectas, podemos situar a Elexazar en un arco cronológico comprendido entre los años finales del siglo I y el año 227, al menos, como fecha ante quem. Un siglo largo de ocupación que necesariamente debe dar cierta estabilidad a las actividades allí desarrolladas.

 


Síntesis de resultados.


Continuamos sin saber al día de hoy el momento en que surge este asentamiento de época romana, el momento en que se abandona y el porqué, así como las distintas fases que pueden operar en él y, lo más importante, la razón de su existencia, sus objetivos productivos y la función y perfil de las personas que lo pusieron en marcha y/o que lo atendieron y habitaron. No obstante, la intervención arqueológica nos va dando una información cada vez más precisa sobre muchos aspectos ya considerados en el presente artículo, a pesar de la preocupante escasez de materiales de todo tipo que aparecen, o mejor, que no aparecen, en el curso de la excavación.

Las estructuras construidas ya identificadas nos hablan de la importancia del yacimiento, con más de un siglo de permanencia constatada y un carácter estable en el tiempo. Un largo período de actividad durante el que necesariamente debieron darse relevos generacionales, seguramente de población indígena, en mayor o menor grado romanizada, y al servicio de las estrategias del Imperio. En este sentido, la presencia de un taurobolio en el yacimiento negaría un posible carácter de eventualidad del propio lugar, reforzando aun más los vínculos con los centros de poder no sólo en los aspectos económico y productivo, sino también en el espiritual y religioso.

Todo ello ayuda a la consolidación de Elexazar como yacimiento a tener en cuenta, en su justa importancia, dentro del panorama arqueológico de época romana con que contamos no sólo en Álava sino en todo el ámbito vasco y norte peninsular. Y creemos que las características constructivas del mismo, su situación en altura, los objetivos productivos y el interesante aspecto espiritual de quienes lo poblaron, insuficientemente conocidos al día de hoy, avalan su potencial y el deseo de que esto sea así. 


 

 

 

 
AÑANA.