Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

Iconografías del arte antiguo: Grecia y Roma.

Jorge Tomás García.

Prólogo de Pilar Diez del Corral Corredoira.

* Queda expresamente autorizada la reproducción total o parcial de los textos publicados en este libro, en cualquier formato o soporte imaginables, salvo por explícita voluntad en contra del autor o en caso de ediciones con ánimo de lucro. Las publicaciones donde se incluyan textos de esta publicación serán ediciones no comerciales y han de estar igualmente acogidas a Creative Commons. Harán constar esta licencia y el carácter no venal de la publicación.

* La responsabilidad de cada texto e imagen es de su autor o autora.

 

Para María,
Ersilia cada día.

 

Resumen.

El estudio de la iconografía del arte griego y romano refleja la complejidad y la cantidad de variantes que encontramos en las manifestaciones artísticas clásicas. Algunas figuras, algunos mitos y algunas escenas son especialmente significativas porque su conocimiento revelan una parte de la realidad griega y romana que tan sólo a través del arte podemos conocer. 

El objetivo de este trabajo es ­desde una perspectiva histórica clara y delimitada- describir y definir algunos de los modelos iconográficos y de los temas que son comunes en el arte griego y romano para, posteriormente, generar conclusiones y modos de conocimiento de la sociedad antigua como un todo en la que el arte tiene un claro papel estructurador. 

Hemos intentado, por lo tanto, exponer además de los temas y modelos iconográficos que se vienen repitiendo desde hace décadas en los manuales (la religión, la guerra, la mujer, la muerte), otros que por menos conocidos no dejan de arrojar tanta o más luz sobre cuestiones fundamentales para el espíritu griego y romano (la frontera y la migración, la cotidianeidad, el ocio, el juego).

 

Abstract.

The study of the iconography of Greek and Roman art reflects the complexity and the number of variants found in classical art forms. Some figures, some myths and some scenes are especially significant because they reveal a knowledge of Greek and Roman reality that only through art we can know. 

The objective of this book is, from a delimited historical perspective, describe and define some of the iconographic models and subjects that are common in Greek and Roman art to subsequently generate conclusions and modes of knowledge of ancient society as a whole in which art has a clear structuring role. 

We have tried, therefore, to expose further the subjects and iconographic models that have been repeated for decades in the handbooks (religion, war, women, death and other less known but are also fundamental in the knowledge of Greek and Roman culture (migration, the everyday life, leisure).

 

Índice.

Prólogo, por Pilar Diez del Corral Corredoira.


GRECIA.
1. Contexto histórico arte griego.
1.1. Período Geométrico.
1.2. Arte griego en el Período Arcaico.
1.3. El arte de la Grecia clásica (ca. 480-323 a.C.).
1.4. La Grecia Helenística (ca. 323 a.C.-31 a.C.).

2. Iconografías de la pintura de vasos.
2.1. La pintura de vasos ateniense.
2.2. El estilo de la Magna Grecia.
2.3. La expansión del modelo del sur de Italia.
2.4. El ejemplo de las hidras.

2.5. La cotidianeidad como iconografía.

3. Iconografías de la escultura.
3.1. El triunfo del bronce.
3.2. La técnica de la estatuaria de bronce.
3.3. Jugando con la escultura.
3.4. Una visión cultural de la escultura.

4. Iconografías de la mitología y la religión.
4.1. Dioses griegos y prácticas religiosas.
4.2. Hércules, paradigma y trabajos.
4.3. Teseo, héroe de Atenas.
5. Iconografías de la muerte.
5.1. La guerra y el guerrero.
5.2. El camino hacia el Más Allá.
5.3. Pintando la muerte en Alejandría.

6. Iconografías de la mujer.
6.1. La imagen de la mujer a través del arte.
6.2. La vestimenta femenina como seña de identidad.
6.3. La mujer de Tanagra.
6.4. Joyería helenística.

7. Iconografías culturales.
7.1. La música griega.
7.2. Cultura helenística.
7.3. Actividades intelectuales de la época helenística.

8. Iconografías de la migración y la frontera.
8.1. Chipre como frontera.
8.2. La antigua colonización griega.
8.3. Sardes y la frontera de Asia Menor.
8.4. La frontera africana.

ROMA.
1. Contexto histórico arte romano.
1.1. La República romana.
1.2. El poder de Augusto (27 a.C.-14 d.C.).
1.3. La dinastía Julio-Claudia (27 a.C.-68 d.C.).
1.4. La dinastía Antonina (138 d.C.-193 d.C.).
1.5. La dinastía de los Severos y los Emperadores-Soldados (193-284 d.C.).
1.6. Diocleciano, Constantino, y el Imperio Tardío (284-476 d.C.).

2. Iconografías del espectáculo y el ocio.
2.1. El otium romano: una forma de vida.
2.2. Animales en la arena.
2.3. Teatro y cultura popular.
2.4. Anfiteatro.
2.5. Arte y vida en el banquete romano.

3. Iconografías de la pintura.
3.1. Pintura romana.
3.2. La Villa de Augusto en Boscotrecase.
3.3. Los frescos de Boscoreale.
3.4. La importancia de la villa.

4. Iconografías del vidrio y del cristal.
4.1. Vidrio romano.
4.2. Cristal de barro.
4.3. Cristal soplado.
4.4. Cristal de cameo.

5. Iconografías del lujo.
5.1. Roma y la recepción de la riqueza .
5.2. El cristal como símbolo del lujo.
5.3. Presencia y valor de los estucos romanos.
5.4. La vivienda romana.

6. Iconografías de la escultura y los sarcófagos.
6.1. La segunda vida de la escultura clásica: Roma 192-196.
6.2. Color y vida de la escultura en mármol.
6.3. El retrato como estilo.
6.4. Esculpiendo en el tránsito: los sarcófagos romanos.

7. Iconografías de la frontera y la religión.
7.1. Arte popular y provincias romanas.
7.2. Las religiones orientales en el arte romano.
7.3. A modo de ejemplo: la cista de Praenestina.
7.3. El vínculo entre Roma y Asia.
7.4. El arte del Egipto romano.

Índice de figuras.

Bibliografía.

 

 

Prólogo.

EL AUTOR DE UN MANUAL carga sobre sus espaldas con una enorme responsabilidad para con sus lectores, muy superior a la de cualquier académico que se enfrenta a un tema altamente especializado, puesto que el objetivo principal de su obra es acompañar en sus primeros pasos al lego y, por tanto, el modo en
que transcurra esa fase de transición hacia el conocimiento deseado, marcará profundamente su percepción de la disciplina. 

Sin embargo, en demasiadas ocasiones escuchamos que se trata "sólo de un manual", "algo sin importancia", "es para estudiantes", desvirtuando así el valor intrínseco de la transmisión del conocimiento, porque no hay que olvidar que todos fuimos principiantes alguna vez y que la mayoría de las áreas del saber muchas veces adolecen de una terrible falta de obras de referencia de calidad para orientar a los lectores curiosos.

La Historia del Arte disfruta del raro honor de haber contado entre sus filas con el historiador Sir Ernst Gombrich, que dotó a la disciplina del manual más popular de la historia. Cuando en 1950, Gombrich, ya exiliado en Londres, publica su The Story of Art, lo hizo básicamente para sobrevivir y poco podía imaginar la larga fortuna que tendría su libro, convirtiéndose en un éxito de ventas desde ese mismo momento hasta hoy (más de siete millones de ejemplares en inglés y traducido a treinta lenguas) ( 1 ). 

No sólo escribió una historia del arte global sino que lo hizo de una manera muy accesible para un público no necesariamente especializado. Una de las mayores virtudes de su libro es que habla para todos, para el que empieza y para el estudioso, pues se trata de una obra tan bien escrita que cada vez que uno vuelve a ella encuentra nuevos matices y aspectos que se habían escapado a una primera lectura. Qué mejor carta de presentación para un libro que seguir siendo imbatible más de sesenta años después de su primera edición.

Es indudable que las aspiraciones de una colección como Cuadernos de Bellas Artes son por razones extrínsecas más modestas, pero ello no es óbice para afanarse en la excelencia de la misma manera que el legado de Gombrich nos ha transmitido. Es por ello que siempre es un placer ver que, a pesar de las dificultades que atraviesa la edición de textos académicos, nuevas perspectivas se van abriendo camino para los estudiosos e interesados en el arte antiguo.

En esta área son múltiples los ejemplos de grandes clásicos de introducción al tema como las numerosas publicaciones de Sir John Boardman o Gisela Richter, y más recientemente y desde un enfoque más novedoso el fabuloso libro de John Onians, Classical Art and The Cultures of Greece and Rome ( 2 ), que no por casualidad es uno de los más brillantes "hijos intelectuales" de Gombrich.

En el ámbito de la historiografía en lengua española, cualquiera que se dedique al mundo del arte antiguo habrá detectado la carestía de publicaciones que sufrimos e incluso de traducciones de obras ya plenamente asentadas en la historiografía internacional. Si en España tuvimos a nuestros propios clásicos, Antonio Blanco Freijeiro ( 3 ) y Antonio García y Bellido ( 4 ), y más recientemente Miguel Ángel Elvira Barba ( 5 ), lo cierto es que este campo suele ser dominio exclusivo de nuestros colegas los arqueólogos, dejando el arte en un segundo plano, pues su verdadero objetivo es la cultura material en su conjunto y no las manifestaciones artísticas. 

Resulta muy necesario recalcar ese matiz entre la Arqueología y el Arte porque, especialmente en la Antigüedad, tienden a desdibujarse los límites de la disciplinas, provocando no en pocas ocasiones que los historiadores del arte abdiquen de su papel en el estudio del arte griego y romano para perjuicio de las nuevas generaciones de estudiosos.


( 1 ) Phaidon, Londres, Nueva York.

( 2 ) Yale University Press, 1999.

( 3 ) Arte Griego, CSIC, Madrid, 1956.

( 4 ) Arte Romano, CSIC, Madrid, 1955.


 

La Antigüedad en su conjunto necesita no sólo de historiadores y arqueólogos, sino también de historiadores del arte y obviamente de filólogos clásicos que, en mi opinión, son prácticamente los únicos que mantienen la antorcha de los estudios clásicos en España. Por desgracia, en los planes de estudio de historia del arte en nuestro país el arte antiguo sigue ocupando un lugar marginal y el número de tesis dedicadas a esta parte no pequeña de nuestro legado artístico sigue siendo muy inferior a su importancia. 

Por ello es un verdadero placer tener entre las manos este manual de Jorge García Tomás, que aúna su formación artística con la filológica, un rara avis en el panorama de especialización extrema de la universidad española.

Tomás García ha optado por ofrecernos una particular visión del arte griego y romano organizada a partir de las imágenes y los contextos. Así las cosas, el libro se organiza bajo epígrafes dedicados a diferentes tipos de iconografías, junto a los consiguientes capítulos históricos introductivos, haciendo muy amena su lectura y desgranando diferentes aspectos de una forma fluida y natural. 

Por un lado, el autor se centra en las iconografías vinculadas a los soportes artísticos, como la pintura de vasos, el vidrio o la escultura y, por otro, estudia iconografías de género, de contexto geográfico o ritual, ofreciendo así una enorme variedad de aspectos que normalmente se escapan en los manuales de arte más clásicos. Es reseñable su interés por abarcar todas las manifestaciones artísticas, incluyendo un capítulo sobre joyería o las áreas periféricas, como Chipre o Etiopía, así como su afán globalizador, una aspiración necesaria en la historia del arte, dedicando una parte del estudio a la música, la literatura y la filosofía.

El lector hispanoparlante puede congratularse de poder leer en su lengua un manual tan completo y serio, que pone a su disposición una visión globalizadora de la Antigüedad grecorromana desde una perspectiva nueva y de fácil aproximación. A todo ello hay que añadir el interés activo del autor por hacer accesible bibliografía poco presente en las bibliotecas españolas, a pesar de ser en muchos casos obras ya clásicas. 

Es por ello que este libro se convierte en una obra ideal para acercarse al fascinante mundo antiguo, seguro de partir sobre una base sólida para adentrarse en el complejo legado que ha dado lugar a la civilización occidental.


Dr. Pilar Diez del Corral Corredoira.

Instituto de História da Arte.

Faculdade de Ciências Sociais e Humanas.

Universidade Nova de Lisboa.

 


GRECIA.

Contexto histórico arte griego ( 6 ).

1.1. Periodo Geométrico.


( 6 ) Este trabajo se ha realizado dentro del Proyecto HAR2012-34154 del Ministerio de Economía y Competitividad.


 

LAS RAÍCES DE LA GRECIA CLÁSICA se encuentran en el denominado tradicionalmente como Período Geométrico (ca.900-700 a.C.), un momento de profunda transformación que llevó a la creación de las primeras instituciones griegas primarias, que articularon la forma de vida desde el más temprano despertar del espíritu y del arte heleno. 

Fue el momento en el que se comenzaron a sentar las bases de la ciudad-estado griega, el alfabeto griego se fue desarrollando, y las nuevas oportunidades para el comercio y la colonización se llevaron a cabo en las ciudades fundadas a lo largo de la costa de Asia Menor, en el sur de Italia y en Sicilia. Con el desarrollo de estas ciudades-estado griegas se construyeron grandes templos y santuarios dedicados a divinidades protectoras, que señalaban el lugar de la religión del estado. Cada polis se identificaba con su propio héroe legendario. 

A finales del siglo VIII a.C., los griegos fundaron una serie de importantes santuarios panhelénicos dedicados a los distintos dioses del Olimpo.

Durante esta época Grecia experimentó un renacimiento cultural de su pasado histórico a través de la poesía épica y las artes visuales. El siglo VIII a.C., época de Homero, cuyos poemas épicos describen la campaña griega contra Troya (La Ilíada) y las aventuras posteriores de Ulises en su regreso a Ítaca (La Odisea). Una aristocracia emergente se distinguió por la riqueza material a través de referencias al pasado homérico. Sus tumbas fueron decoradas con objetos de metal, innatamente preciosos por la escasez de cobre, estaño y yacimientos de oro en Grecia.

La evidencia de la cultura geométrica ha llegado hasta nosotros en forma de poesía épica, a través de representaciones artísticas, y gracias a los distintos registros arqueológicos. Los versos de Hesíodo (Trabajos, 639-640), nos dicen que la mayor parte de los griegos del siglo VIII a.C. vivían de la tierra, ya que el poeta épico describe la difícil vida de los agricultores. Hay, sin embargo, pocos restos arqueológicos que describen la vida cotidiana durante este período.

Cráteras monumentales, utilizadas originalmente como lápidas, representan rituales funerarios y tumbas guerreros heroicos. La presencia de fina orfebrería testimonia la prosperidad y el comercio. En el período geométrico anterior, estos objetos, armas, fíbulas y joyas se encuentran en tumbas, muy probablemente en relación con la situación de la persona fallecida. A finales del siglo VIII a.C., sin embargo, la mayoría de los objetos de metal son pequeñas figuras de bronce ofrendas-votivas asociadas a santuarios.

Los exvotos de bronce y terracota, y las escenas pintadas en los complejos monumentales atestiguan un renovado interés en la imaginería figurativa que se centra en los rituales funerarios y el mundo heroico de los guerreros aristocráticos y sus acompañantes. El guerrero armado, el carro y el caballo son los símbolos más conocidos de esta época geométrica. 

En cuanto a la iconografía, las imágenes geométricas son difíciles de interpretar debido a la falta de inscripciones y la escasez de identificación de los atributos. No cabe duda, sin embargo, que las imágenes representan a muchos de los principales personajes y de las historias de la mitología griega existente, y que simplemente no habían recibido todavía la forma visual explícita.

Los materiales que han llegado hasta nuestro tiempo muestran un gran dominio de los grandes medios de creación escultórica, de la decoración, de los jarrones de terracota, de la fundición y del bronce fundido, además de gemas grabadas ( 7 ). 


( 7 ) RICHTER, 2006:54.


 

El único medio significativo que aún no se había desarrollado era la de imágenes de culto en esculturas a gran escala monumentales de piedra, que fueron construidas ­probablemente- en un material perecedero, como la madera. En cambio, las poderosas figuras de bronce y vasijas de barro monumentales manifiestan la claridad y el orden, en las que son, quizás, las características más sobresalientes del arte griego.

 


1.2.
Arte griego en el Período Arcaico.

Un cambio notable aparece en el arte griego del siglo VII a.C., durante el comienzo del período arcaico. El patrón geométrico abstracto que fue dominante entre 1.050-700 a.C., es suplantado en el siglo VII a.C. por un estilo más naturalista que refleja una influencia significativa del Cercano Oriente y Egipto. 

Las estaciones comerciales en el Levante y el delta del Nilo, continuando la colonización griega en el Este y el Oeste, así como el contacto con los artesanos orientales, sobre todo en Creta y Chipre, propició que los artistas griegos se inspiraran para trabajar en técnicas tan diversas como la talla de piedras preciosas, el marfil tallado, la joyería, y la metalurgia.

Motivos pictóricos orientales fueron introducidos tales como la palmeta y composiciones de loto, la caza de animales, y otras figuras tan complejas como los grifos (mitad pájaro, mitad león), esfinges (mitad mujer, mitad león con alas), y las sirenas (mitad mujer, mitad pájaro). 

Los artistas griegos asimilaron rápidamente los nuevos estilos y nuevos motivos iconográficos comenzaron a aparecer en las representaciones de sus propios mitos y costumbres, forjando así las bases del arte del arte griego arcaico y clásico.

El mundo griego de los siglos VII y VI a.C. consistía en numerosas ciudades-estado autónomas, separadas entre sí por las montañas y el mar. Los asentamientos griegos se extendían hasta el final de la costa de Asia Menor y las islas del Egeo, a la Grecia continental, Sicilia, África del Norte, e incluso España. A medida que creció la riqueza y el poder, las póleis en la costa de Asia Menor y las islas vecinas competían unas con otras en la construcción de santuarios con enormes templos de piedra. La poesía lírica, el medio literario principal de la época, alcanzó nuevas alturas en la obra de poetas notables como Arquíloco de Paros y Safo de Lesbos.

Se pusieron en contacto con centros prósperos como Sardes en Lidia, que estaba gobernado en el siglo VI a.C. por el legendario rey Creso, que fueron enormemente importantes en el arte griego oriental. Escultores en las islas del Egeo, en particular sobre Naxos y Samos, crearon estatuas talladas de gran escala en mármol. Orfebres de Rodas, especializados en joyería fina, y trabajadores de Creta, especializados en placas decoradas con relieves magníficos, eran los artistas más notables de esta época.

Los centros artísticos más importantes de la Grecia continental, en particular Esparta, Corinto y Atenas, también mostraron variaciones regionales significativas. Esparta y sus vecinos en Laconia produjeron notables tallas de marfil y bronce distintivos. Artesanos corintios inventaron un estilo de formas silueteadas, que se centraba en patrones de tapicería como pequeños animales y motivos vegetales.

Por el contrario, los pintores de vasos de Atenas estaban más inclinados a ilustrar escenas mitológicas. A pesar de la varianza en el dialecto, incluso la forma en que el alfabeto fue escrito varió de una región a otra en este momento, ya que la lengua griega era un importante factor de unidad en Grecia. Además, las personas de habla griega se unieron en los festivales y los juegos que se celebraron en los principales santuarios panhelénicos en la Grecia continental, como Olimpia y Delfos. Dedicatorias en estos santuarios incluyen muchas obras de las regiones orientales y occidentales de Grecia.

A lo largo del siglo VI a.C., los artistas griegos hicieron representaciones cada vez más naturalista de la figura humana. Durante este período, dos tipos de independiente, esculturas de gran escala predominaron: los kourói, o jóvenes de pie desnudos, y la koré femenina, de pie, cubierta con distintas vestiduras. Entre los primeros ejemplos de este tipo, los kourói revelan la influencia egipcia tanto en su pose como en sus proporciones. 

Erigidos en santuarios y en cementerios fuera de las murallas de la ciudad, estas grandes estatuas de piedra servían de dedicatorias a los dioses o como lápidas. Aristócratas atenienses encargaron con frecuencia costosos monumentos funerarios en la ciudad y sus alrededores, especialmente para los miembros de su familia que habían muerto jóvenes. Tales monumentos también tomaron forma de estelas, a menudo decoradas en relieve.

Los santuarios eran un foco de captación artística en este momento, y sirvieron como principales depositarios de obras de arte. Los dos órdenes principales de la arquitectura griega, el orden dórico de Grecia continental y las colonias occidentales, y el orden jónico de las ciudades griegas de la costa de Asia Menor y las islas del mar Jónico, estaban bien establecidos a principios del siglo VI a.C. 

La configuración del templo se siguió perfeccionando lo largo del siglo por un proceso de experimentación vibrante, a menudo a través de proyectos de construcción iniciados por los gobernantes, como Pisístrato de Atenas y Polícrates de Samos. 

Estos edificios eran a menudo adornados con figuras escultóricas de piedra o terracota, pinturas (ahora casi todas perdidas), y molduras elaboradas. Escenas narrativas en escultura en relieve aparecieron en la segunda mitad del siglo VI a.C., ya que los artistas estaban cada vez más interesados en mostrar la figura humana a través del movimiento. Sobre el 566 a.C., Atenas estableció la celebración de las Panateneas. Las estatuas de atletas victoriosos se erigieron como dedicatorias en los santuarios griegos, y los trofeos estaban decorados en el caso de que los atletas triunfaran.

La creatividad y la innovación tomaron muchas formas durante el siglo VI a.C. El primer científico griego conocido, Tales de Mileto, demostró los ciclos de la naturaleza y predijo con éxito un eclipse solar y los solsticios. Pitágoras de Samos, famoso hoy por el teorema de la geometría que lleva su nombre, fue un matemático influyente. En Atenas, el legislador y poeta Solón instituyó reformas innovadoras y estableció un código escrito de leyes. 

Mientras tanto, los alfareros (tanto nativos como nacidos en el extranjero) dominaron las técnicas de Corinto. En Atenas sobre el 550 a.C., los llamados "vasos áticos" de figuras negras dominaron el mercado de exportación en toda la región mediterránea. Estos vasos atenienses de la segunda mitad del siglo VI a.C. proporcionaron una gran cantidad de iconografía que iluminó muchos aspectos de la cultura griega, incluyendo los ritos funerarios, la vida cotidiana, los simposios, el atletismo, la guerra, la religión y la mitología. 

Entre los grandes pintores de vasos áticos de figuras negras, destacan Sófilos ( 8 ), Clitias ( 9 ), Nearcos, Lydos, Exequias ( 10 ), y el Pintor de Amasis, experimentado en una variedad de técnicas para superar las limitaciones de la pintura de figuras negras con su énfasis en la silueta y el detalle inciso.

La consecuente invención de la técnica de figuras rojas, que ofrecía mayores oportunidades para el dibujo y finalmente reemplazó a las figuras negras, está fechada convencionalmente alrededor del 530 a.C. y atribuido al taller del alfarero Andócides.


( 8 ) Sófilos fue uno de los más grandes pintores de vasos griegos de cerámica de figuras negras de Atenas que floreció en torno al 580 y 570 a. C. y es el primero conocido que firma sus obras. En lugar de una representación principal o friso como se puede ver en vasijas posteriores de figuras negras como las de Exequias, los frisos de las vasijas de Sófilos representan escenas de animales y motivos florales de estilo corintio, como perteneciente a la segunda generación de ceramistas de figuras negras. Llevan la inscripción . Ver BOARDMAN, 1996: 25-34.

( 9 ) Su obra más famosa es el Vaso François (c. 570 a.C.), una crátera decorada con hasta 270 figuras negras en sus seis frisos, además de inscripciones que sirven de explicación. Fue encontrado en una tumba etrusca. Hoy se la puede contemplar en el Museo Arqueológico de Florencia. Más información en KREUZER, 2001:420.

( 10 ) Para BOARDMAN, 1996:78, los trabajos de Exequias se distinguen por sus grandes composiciones, dibujo preciso y sutil caracterización, que transcienden las inherentes limitaciones de la técnica de figuras negras. Exequias estaba interesado en la representación de los grandes momentos de la vida, muerte y religión, más que en detalles de mitología. Sus pinturas están cuidadosamente organizadas, mostrando primeros planos de los personajes en momentos simbólicos. Fue el trágico de la pintura de vasos. Su pintura es análoga a lo que en literatura sería llamado alto estilo. Exequias trata de llenar la superficie entera del vaso con la decoración tan densamente como puede. Y aún, cada uno de los escenarios es cuidadosamente limitado; es decir, parece seguir un principio de orden cósmico. Además al cuadro están subordinados otros.Donde no hay cuadros vivos, usa filas de rosetones, pinchos, espirales y franjas planas. A veces rodea el cuadro vivo principal con simple negro, que aparece de repente, fuera de la oscuridad, por así decirlo.


 

(Fig. 1) Estatua de Kourós, 590-580 a.C. Museo Metropolitano de Nueva York.


Este noble figura de un joven (Fig. 1) es una de las estatuas de mármol independientes más antiguas encontradas en el Ática, la región alrededor de Atenas. Es un tipo de escultura conocida como kourós, que muestra desnuda la pierna izquierda a grandes zancadas hacia adelante y las manos apretadas a los lados. La mayoría de estos kourói se hicieron en el periodo arcaico, entre finales del siglo VII y principios del siglo V a.C., y se cree que sirvieron como lápidas o dedicatorias en el santuario de un dios.

Los griegos aprendieron a planificar la ejecución de las estatuas de gran escala de los egipcios, que habían estado trabajando piedras de gran tamaño y dureza durante siglos. La pose de los kourói, una fórmula clara y sencilla, se deriva del arte egipcio y fue utilizado por los escultores griegos. Desde el principio, sin embargo, los griegos representaron sus figuras masculinas desnudas, y basándose en el ideario estético egipcio. 

El artista griego también distribuye uniformemente el peso de la figura, como si en el acto de caminar, lo que elimina el pilar rectangular de piedra que se encuentra en la parte posterior de las estatuas egipcias. Aunque este kourós griego parece rígido y poco naturalista para nosotros, es un ejemplo de dos aspectos importantes del arte griego arcaico: el interés por la vitalidad natural y la preocupación con el diseño.

En esta figura de época temprana, las formas casi abstractas geométricas predominan y los complejos detalles anatómicos como los músculos del pecho y el arco pélvico, son realizados en hermosos diseños análogos. Algunas de las fórmulas, como las utilizadas para las rodillas y las muñecas, son tomadas del arte egipcio. En la cabeza todas las características se colocan en el plano frontal, dejando planos los laterales con un oído colocado demasiado hacia atrás, aunque el artista ha hecho un hermoso diseño de la compleja estructura de la oreja. El pelo largo y rizado se representa como preciosos collares de cuentas, y también se añadieron otros detalles en la pintura, como revelan los restos que se encontraron en la figura.

 


1.3.
El arte de la Grecia clásica (ca. 480-323 a.C.).

Después de la derrota de los persas en el 479 a.C., Atenas dominó Grecia política, económica y culturalmente. Los atenienses organizaron una confederación de aliados para garantizar la libertad de las ciudades griegas en las islas del Egeo y en la costa de Asia Menor.

Los miembros de la llamada Liga de Delos prestaban o bien buques o bien una suma fija de dinero que se mantuvo en un tesoro en la isla de Delos, consagrado a Apolo ( 11 ). 


( 11 ) Esta organización fue una confederación (simaquia) marítima, creada y controlada en un principio por el estadista ateniense Arístides (que redactó los estatutos y la puso en marcha), en el 477 a.C., al finalizar las Guerras Médicas, con el fin de poder defenderse de posibles y nuevos ataques por parte de los persas. Fue también una consecuencia de la pérdida de la hegemonía por parte de Esparta, a la que sucedió Atenas en el mando de las expediciones. Los confederados tenían la obligación de proporcionar hombres, navíos y dinero para las campañas de guerra. Por su parte, la ciudad de Atenas se comprometía a organizar y dirigir dichas campañas y a procurar que las demás ciudades no fueran asaltadas ni invadidas por los persas. Las decisiones importantes se tomaban en las reuniones de un consejo en el que había un representante de cada una de las ciudades confederadas; este representante tenía derecho a voz.


 

Con el control de los fondos y con una flota fuerte, Atenas transformó gradualmente los miembros inicialmente voluntarios de esta alianza. En el 454-453 a.C., cuando el tesoro fue trasladado de Delos a la Acrópolis de Atenas, la ciudad se había convertido en una potencia imperial. También se había convertido en la primera democracia. Todos los ciudadanos varones adultos participaron en las elecciones y se reunían en la asamblea, que sirvió como sede del gobierno y del tribunal de justicia.

Pericles (ca. 461-429 a.C.), el estadista más creativo y hábil del tercer cuarto del siglo V a.C., transformó la Acrópolis en un monumento duradero al nuevo estatus de potencia política y económica de Atenas. Dedicado a Atenea, diosa protectora de la ciudad, el Partenón personifica la grandeza arquitectónica y escultórica del programa de construcción de Pericles. 

Dentro del magnífico templo dórico estaba la colosal estatua de oro y marfil de Atenea hecha por el escultor Fidias. El edificio fue construido enteramente de mármol y ricamente decorado con esculturas, algunos de los mejores ejemplos del estilo clásico alto de mediados del siglo V a.C. Su decoración escultórica ha tenido un gran impacto en otras obras de arte, desde el siglo V a.C. hasta nuestros días.

Artistas griegos de los siglos V y IV a.C. alcanzaron una manera de representación que transmite vitalidad de vida, así como un sentido de permanencia, claridad y armonía. Policleto de Argos fue especialmente famoso por la formulación de un sistema de proporciones que logró este efecto artístico y permitió que otros lo reprodujeran.

Su tratado, el Canon ( 12 ), se ha perdido, pero en una de sus más importantes obras escultóricas, la Diadoumenos, sobreviven sus principios teóricos llevados a estas numerosas copias antiguas de mármol del original de bronce. 

El bronce, apreciado por su resistencia a la tracción y la belleza brillante, se convirtió en el medio preferido para la estatuaria independiente, aunque muy pocos originales de bronce del siglo V a.C. han sobrevivido. Lo que sabemos de estas famosas esculturas proviene principalmente de la literatura antigua y de las copias romanas posteriores en mármol.

La mitad del siglo V a.C. es citada a menudo como la Edad de Oro de Grecia, sobre todo de Atenas. Algunos de los logros artísticos más importantes se hicieron en la pintura de vasos áticos. En particular, la técnica de figuras rojas superó la técnica de figuras negras, y con ello, grandes avances se hicieron en el tratamiento del cuerpo humano, vestido o desnudo, en reposo o en movimiento. El trabajo de pintores de vasos, como Duris ( 13 ), Macrón, Cleofrades y el Pintor de Berlín, exhibe exquisitos detalles.


( 12 ) Término de origen griego () que significa "regla" o "modelo". En bellas artes, y más especialmente en escultura y música, el canon designa el conjunto de las relaciones que regulan las diferentes proporciones de las partes de una obra.

( 13 ) Duris fue un alfarero y ceramista ático del siglo IV a. C. Trabajó hacia los años 500-460 a.C. y fue uno de los artistas más importantes del clásico temprano. ALBIZU, 1985: 54.




Aunque el punto más alto de la expresión clásica fue de corta duración, es importante tener en cuenta que se forjó durante las guerras persas (490-479 a.C.) y continuó después de la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) entre Atenas y una liga de ciudades-estado aliadas dirigida por Esparta. El conflicto continuó intermitentemente durante casi treinta años. Atenas sufrió daños irreparables durante la guerra y una plaga devastadora que duró más de cuatro años. Aunque la ciudad perdió su primacía, su importancia artística continuó sin cesar durante el siglo IV a.C. El elegante estilo caligráfico de la escultura de finales del siglo V a.C. fue seguido por una grandeza sobria en estatuas exentas y monumentos graves.

Una de las innovaciones de gran alcance en la escultura en este momento, y una de las estatuas más famosas de la antigüedad, fue la Afrodita de Cnido desnuda, por el escultor ateniense Praxíteles. Esta creación de Praxíteles rompió una de las convenciones más tenaces en el arte griego en el que la figura femenina había sido mostrada cubierta. Sus proporciones esbeltas y se distintiva postura del contrapposto se convirtieron en señas de identidad del siglo IV a.C. 

En la arquitectura, el estilo corintio, caracterizado por ornamentos y columnas vegetales con capitales, se puso por primera vez de moda. Y también por primera vez, se establecieron escuelas artísticas como instituciones de enseñanza. Entre las más famosas destaca la escuela en Sición, en el Peloponeso, que destacó por el conocimiento acumulado de arte, base del fundamento de la Historia del Arte. Artistas griegos también viajaron más regularmente que en los siglos anteriores. Skopas, escultor de Paros, viajó por todo el Mediterráneo oriental por sus encargos, entre ellas el Mausoleo de Halicarnaso, una de las siete maravillas del mundo antiguo.

Mientras Atenas comenzó a declinar en el siglo IV a.C., la influencia de las ciudades griegas del sur de Italia y Sicilia se extendió a las culturas indígenas que adoptaron fácilmente estilos griegos y emplearon artistas griegos. 

Representaciones del teatro ateniense, que floreció en el siglo V a.C., con la obra de Esquilo, Sófocles y Eurípides, fue un tema muy popular para la cerámica de producción local.

Durante la mitad del siglo IV a.C., Macedonia (norte de Grecia) se convirtió en un poder formidable en tiempos de Felipe II (r.360/59-336 a.C.), y la corte real de Macedonia se convirtió en el principal centro de la cultura griega ( 14 ). 


( 14 ) BARR-SHARRAR, 1982:56.


 

Los logros militares y políticos de Felipe II hábilmente sirvieron a las conquistas de su hijo, Alejandro Magno (c. 336-323 a.C.). Dentro de once años Alejandro sometería al imperio persa de Asia occidental y a Egipto, continuando en Asia Central hasta el valle del río Indo. Durante su reinado, Alejandro cultivó el arte como ningún patrón había hecho antes que él. 

Entre su séquito de artistas destaca el escultor Lisipo, sin duda uno de los artistas más importantes del siglo IV a.C. Sus obras, especialmente sus retratos de Alejandro, inauguraron muchas características de la escultura helenística, como el retrato heroico. Cuando Alejandro murió en el año 323 a.C., sus sucesores, muchos de los cuales adoptaron este tipo de retrato, dividieron el vasto imperio en reinos más pequeños que transformaron el mundo político y cultural durante el período helenístico (ca. 323-31 a.C.).

Los conocedores y los orígenes de la disciplina de la Historia del Arte se iniciaron en la época helenística. Estatuas griegas del siglo V a.C., sobre todo obras de Policleto, Fidias, entre otros, fueron buscadas y con frecuencia copiadas. La pose de la famosa estatua del Diadoumenos de Policleto es reconocible en esta estatuilla, pero las formas esbeltas y elegantes responden al gusto helenístico tardío (Fig. 2).



(Fig. 2) Vista trasera de una copia romana del Diadoumenos. Terracota. s. I a.C. Museo Metropolitano de Nueva York.

A pesar de que la terracota fue uno de los materiales de la producción escultórica en la Antigüedad más abundantemente disponibles y de bajo costo, se utilizó para hacer copias en miniatura de pequeño tamaño. Al parecer, sólo unos pocos centros de producción se concentraron en este género escultórico, que no se vieron limitados en la elección de los sujetos considerablemente. La ciudad griega de Esmirna, en la costa oeste de Asia Menor, fue uno de los centros más importantes en la copia de esculturas, y una serie de gran y pequeña escala, réplicas o variaciones de los tipos de estatuas conocidas de los períodos clásico y helenístico se hicieron allí.


1.4.
La Grecia Helenística (ca. 323 a.C.-31 a.C.).

Durante la primera mitad del siglo IV a.C., las póleis griegas o ciudades-estado, seguían siendo entidades políticas autónomas. A medida que cada polis atendía a sus propios intereses, los conflictos se hicieron más frecuentes y alianzas temporales entre las facciones rivales fueron el resultado de este proceso. En el 360 a.C., un individuo extraordinario, Filipo II de Macedonia (norte de Grecia), llegó al poder. 

En menos de una década, había derrotado a la mayoría de los enemigos vecinos de Macedonia: los ilirios y los peonios al oeste y al noroeste, y los tracios del norte y del noreste. Felipe II instituyó reformas de gran alcance en el país y en el extranjero. Algunas innovaciones fueron determinantes en su política de conquistas como las mejoradas catapultas, así como un nuevo tipo de infantería en la que cada soldado estaba equipado con un enorme lucio conocida como sarissa ( 15 ), poniendo a sus ejércitos a la vanguardia de la tecnología militar. 

En el 338 a.C., en la crucial batalla de Queronea, en Beocia, Felipe II completó lo que iba a ser la última fase de su dominio cuando se convirtió en el gobernante indiscutible de Grecia.

Sus planes para la guerra contra Asia se vieron truncados cuando fue asesinado en el 336 a.C. Las excavaciones de las tumbas reales de Vergina, en el norte de Grecia, dan una idea de las pinturas de colores vivos y de las ricas artes decorativas producidas durante el período real macedonio, que se había convertido en el principal centro de la cultura griega ( 16 ).

El reinado de Alejandro Magno (336-323 a.C.), cambiaría la faz de Europa y Asia para siempre. Como príncipe heredero, recibió la mejor educación en la corte macedonia bajo su célebre tutor Aristóteles. A la edad de veinte años, ya era un líder carismático y decidido, Alejandro aprovechó rápidamente las fuerzas macedonias que las reformas de su padre había hecho en la potencia militar más importante de la región ( 17 ). 


( 15 ) Era una larga pica de 3 a 7 metros de longitud (aunque la media era de 6), usada como arma principal de la falange macedonia. Era muy pesada, de más de 5 kilos. Su gran altura era ideal en la lucha contra hoplitas y otros soldados que portaban armas más pequeñas, porque tenían que esquivar las sarissas para llegar a los pezhetairoi, hecho casi imposible, y de ahí el éxito de las campañas de Alejandro Magno y su padre Filipo II, el creador de esta peculiar lanza. De todas formas, fuera de la falange era inservible y un estorbo en las marchas. Por ello, la sarissa estaba dividida normalmente en dos o más partes que se unían en la batalla, para facilitar su manejo y garantizar la movilidad del ejército. MARKLE, 1977: 325.

( 16 ) TIVERIOS, 2003:68.

( 17 ) SHIPLEY, 2000:33.


 

En el 334 a.C., dirigió un gran ejército a través del Helesponto en Asia. Con unos 43.000 soldados de infantería y 5.500 de caballería, fue la expedición militar más formidable que nunca había salido de Grecia. Alejandro fue el primero en llegar a suelo asiático. En una campaña notable que duró once años, realizó su objetivo prioritario y culminó la conquista del imperio persa de Asia occidental y Egipto, continuando en Asia Central hasta el valle del Indo. 

Al final, fue derrotado por su propio ejército, que insistió en regresar a Grecia. En el camino de vuelta, él murió de fiebre en Babilonia a la edad de treinta y tres. Todas las tierras que había conquistado fueron divididas entre sus generales, y estas divisiones políticas formaron los muchos reinos del período helenístico (323-31 a.C.).

Espejos como éste se empezaron a utilizar a finales del siglo V a.C.

Se compone de una cubierta protectora que lleva un relieve, que se realizaba por separado (Fig. 3). En esta caja de espejo, los bordes alrededor de la cabeza nos dan pruebas del procedimiento ( 18 ). 

 

Al levantar el anillo exterior por debajo, se podría revelar el espejo, un disco de bronce con una superficie muy pulida.

 

(Fig. 3) Espejo caja con representación de Alejandro Magno. Bronce, s. IV a.C. Museo Metropolitano de Nueva York.

La del sátiro Pan como criatura del bosque se asimila mucho en lo que será el futuro retrato de Alejandro. Aquí el sátiro aparece representado con los cuernos, orejas y piernas peludas de una cabra. Aquí se usa la piel de un cervatillo con dos pequeñas patas atadas en un nudo alrededor de su cuello. Sus largos rizos están en desorden, su frente es ligeramente fruncido, y sus cejas se levantan en una expresión que raya en lo patético. 

Esta representación de Pan recuerda los retratos de Alejandro Magno. Después de su muerte en el año 323 a.C., los artistas griegos adaptaron características del gobernante macedonio para sus retratos de dioses.


( 18 ) SMITH, 1991:41.