Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

ESCULTURAS ROMANAS INÉDITAS DE CLUNIA.

Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos.

Tomo LXI, 2.-1954.

POR BASILIO OSABA Y RUIZ DE ERENCHUN.
DIRECTOR DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO DE BURGOS.

 

TORSO DE FAUNO.

Lámina 5, 1.

Lám 5.-Museo Arqueológico de Burgos Torso de Fauno.

Pasemos a estudiar uno de los dos torsos varoniles acéfalos, sin brazos y sin piernas. Es de mármol blanco, con ligeras variantes de coloración verdosa y amarillento-rojiza. Mide 40 centímetros de altura. Por todo vestido lleva una piel de pantera. 

La cabeza de este felino, aunque incompleta, ya que le falta el hocico, cuelga del hombro derecho, cayendo sobre el tórax de la escultura, juntamente con una de las garras. Una vez rodeado el tórax del Fauno, cuelga el resto de la piel por la espalda, en la que figuran otras dos garras de la fiera situadas a distinta altura. La falta de la cabeza del Fauno, así como el hocico y de un fragmento de piel de la fiera, están señaladas por restos de hierro que aún quedan incrustados.

E l Fauno fue una de las divinidades importantes de Roma.

Era considerada como deidad protectora de los rebaños, a los que defendía de los lobos, y procuraba su abundante fecundidad. Se le atribuía el don de la profecía. En un principio fue adorado como único, pero después fue adoptando varias formas : Fauno pastor, flautista, cazador, con una ninfa, con Baco niño, en forma de .cariátide, etc.

Creemos que este torso es de Fauno más bien que de Hércules porque la piel no es de león ; la cabeza del felino no cae sobre el brazo izquierdo, como ocurre con los Hércules de Baltimore y Torrejones (22); el tórax no es de un hombre maduro, sino, por el contrario, es de un joven ; la caída del hombro izquierdo y la indolente postura señalan más a un Fauno que a Hércules.


(22) E. ESPINOSA DE LOS MONTEROS; Sobre el tipo de Hércules. AEA. volumen 24. pgn. 221.



Y a sabemos que una de las esculturas famosas de Praxiteles fue la del Fauno que figuraba en Atenas en la Vía de los Trípodes (23). Las réplicas de esta estatua han sido numerosísimas. Sospechamos que este torso sea una de ellas, pues los músculos del tórax, la caída del hombro izquierdo, la manera de estar colocada la piel y la indolente postura que produce la curva praxitélica así parecen indicarlo; y, además, que existe gran parecido con el torso del Fauno descubierto en el Palatino de Roma, actualmente en el Museo del Louvre, acrecentándose aún más esta semejanza con la copia entera del Museo de Berlín. 

El agujero que figura en la parte derecha del tórax, destinado a soportar el tronco en el que apoyaría su brazo derecho, viene a confirmar aún más nuestra hipótesis. Por todo lo cual el Fauno de Clunia completo sería joven, bello, ágil, poco musculoso ; el brazo lo apoyaría sobre un tronco de árbol, y con la mano sostendría la flauta; el brazo izquierdo indolentemente caería sobre la respectiva cadera. 

La cabeza tendría orejas cabrunas y el rostro una sonrisa irónica, al propio tiempo que graciosa y amable. Nada, por lo tanto, de bestialidad, furor, ebriedad y lujuria que ofrecen otros Faunos (24). Tiene más parecido al del Museo Arqueológico Provincial de Barcelona, aunque difiere en la posición de la piel, siendo la postura del hombro izquierdo idéntica (25).

Procedente del mismo lugar ingresó asimismo una peana en la que figura parte de un tronco de árbol y un pie calzado con una protuberancia en su punta. Aunque la clase de mármol es la misma, Carrara, no obstante creemos que no tiene relación directa con esta escultura, puesto que los Faunos figuraron siempre descalzos.


(23) J . PIJOÁN : Summa Artis.

(24) Vid . «El Fauno del Museo Arqueológico de Córdoba». Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales, vol. VI, año 1945.

(25) Hallado en Ampurias en las excavaciones realizadas por M . Almagro el año 1940.


 

 

TORSO DE ATLETA JOVEN.

Lámina 5, 2.

Lám 5.-Museo Arqueológico de Burgos Torso de Atleta joven.

E l otro torso varonil, también acéfalo, sin brazos y sin piernas, representa a un atleta. Es de mármol blanco y mide 40 centímetros de altura. Está completamente desnudo. El muslo izquierdo avanza un poquito, y la pierna derecha sostendría el peso del cuerpo. E l codo izquierdo lo apoyaría sobre un espigón que partiría de la cadera del mismo lado, como así lo indica el resto de hierro que aún se conserva.

Aunque esta escultura podría representar un torso infantil, no creemos que así lo sea, pues los músculos del tórax están muy desarrollados, propio de un atleta, así como el vientre y las nalgas.

Guarda cierto parecido con el torso de atleta ingresado en el Museo Arqueológico Provincial de Valladolid en el año 1941, excepto las guedejas, que en éste caen sobre los hombros (26), y con los torsos infantiles del Museo Arqueológico Provincial de Sevilla (27), recordando mucho a los niños de la Colección Brummer (Nueva York) y de la Galería Burghesa (Roma), así como el del Museo de Palma de Mallorca. Estamos conformes con la fecha que indica la señorita C. Fernández Chicarro, es decir, la primera mitad del siglo II.

La anatomía de este torso, robusto y delicado a la vez, es admirable ; la morbidez del cuerpo, exquisita, y, a pesar de su sencillez, el acabado es detallista.


(26) Mem. de los Mus. Arq. Provinciales. Año 1941.

(27) C. FERNÁNDEZ CHICARRO: Mem. de los Mus. Arq. Prov., 1949. láminas. XCV y  XCVI.



 


BUSTOS TOGADOS ACÉFALOS.

Lámina 6, 1 -Museo Arqueológico de Burgos Busto acéfalo de mármol.

 

Lámina 6, 2 -Museo Arqueológico de Burgos Busto acéfalo de ónix.

Procedentes también de Clunia han ingresado, juntamente con las esculturas antes descritas, estos dos bustos, sin brazos y sin llegar al ombligo. 

El de la lámina 6, 1, de trabajo escultórico cuidado, es de mármol, con pátina de color siena; mide 34 centímetros de altura y su superficie está muy afinada y sin desgaste. 

Está casi completo, pues únicamente le falta parte de la toga a ambos lados, en los que figuran aún los agujeros en que estarían embutidos los trozos de hierro que sostendrían los fragmentos que faltan.

Después de haber examinado con toda minuciosidad y detalle la oquedad destinada a la cabeza, nos preguntamos : ¿ Llegaron a tener estos bustos cabeza? 

Lo ignoramos; pero, en vista de que no quedan huellas de ningún hierro en el orificio destinado a sujetar la cabeza al tronco, creemos que no. Pues es de sobra conocido que en la época de Trajano, en los talleres de escultores romanos, se labraban gran cantidad de estatuas de personajes togados, sin cabeza, y para transformarlos en retratos era sólo suficiente añadir la cabeza, que se encargaba por separado. 

Es muy verosímil que los escultores romanos se limitaran a enviar a provincias cabezas-retratos de personajes oficiales para añadir a esta clase de bustos (28).


(28) JOSÉ PIJOÁN : Summa Actis,



En el interior presenta tenue y sutil túnica con pliegues minuciosos, casi caligráficos, incisos en el mármol. Exteriormente figura la consabida toga con amplios pliegues, hábilmente combinados, que le dan armonía y prestancia.

E l de la lámina V I , 2, es de ónix, de gran vistosidad y trabajo escultórico correcto. Mide 34 centímetros de altura y le falta, aproximadamente, su mitad derecha.

Como el anterior, en su parte interna ostenta la túnica recogida en el hombro izquierdo con un botoncillo, y en el exterior la toga, de amplios y vistosos pliegues.

Por la parte posterior estos dos bustos no son lisos, sino que están vaciados, presentando únicamente una especie de prisma cuadrangular en su parte central, terminado en cuña o plano inclinado.

Estos dos bustos representan la casi totalidad del pecho y nunca tuvieron brazos. Por la forma material pertenecen a la época final de los flavios o a la de Trajano, pues ya sabemos que anteriormente a esta fecha solamente se representaba el cuello o parte de los hombros y algo del pecho, y posteriormente aparecen los brazos, llegando el busto hasta la cintura.

Estas esculturas están ya expuestas en la Sala de Clunia del nuevo local del Museo Arqueológico Provincial de Burgos, sito en la famosa Casa de Miranda, hoy en trance de instalación. En esta misma Sala, y procedentes del mismo lugar, se pueden ver capiteles, mosaicos, estelas y relieves de arcos triunfales, en los que se representan arreos militares, corazas, escudos, cascos, trompetas, etc., que van muy bien con la época de Trajano, y que nos recuerdan los trofeos mandados erigir por este emperador.

En el transcurso de este trabajito hemos ido señalando las características de cada una de las esculturas y la época. Ante todo lo expuesto réstanos únicamente por añadir que, según nuestra modesta opinión, las esculturas que acaban de ingresar en el Museo de Burgos, excepto la Venus púdica, muy bien podrían ser obra de escultores romanos, bien importadas o bien labradas en Clunia, pues, como dijimos arriba, en esta ciudad hubo un taller de escultores, como nos lo demuestra la parte posterior de una cabeza a medio labrar que apareció juntamente con los restos estudiados. 

Se trata de un pequeño bloque de mármol, cercenado por la parte delantera, para encajar con el resto de la cabeza. La cabellera está solamente señalada con leves trozos por el trépano, la oreja derecha está acabadísima y en cambio la izquierda está sin señalar. Todas estas esculturas están grandemente influenciadas por Praxiteles y pertenecen a la primera mitad del siglo II de nuestra era. En cuanto a la Venus púdica, suponemos salió de los talleres áticos, fué llevada a Roma y posteriormente importada a España.

 



LA ARIADNA DE CLUNIA.

por BASILIO OSABA Y RUIZ DE ERENCHUN DIRECTOR DEL MUSEO DE BURGOS.

En esta misma revista (1) dimos a conocer cierto número de esculturas desconocidas que procedían de la antigua ciudad romana de Clunia (Burgos). Pocos días después de haberse impreso nuestro estudio, ingresaba en Museo de Burgos otra nueva escultura, también de Clunia, y que se hallaba, asimismo, en el palacio de los condes de Miranda y Montijo, en Peñaranda de Duero. Por proceder del mismo sitio, y por tener esta Ariadna las mismas características que las esculturas anteriores, nos animamos a publicarla en este número (lám. 1).


(1) Esculturas romanas inéditas de Clunia».. REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS v MUSEOS, tomo LX , 2, pág. 559.


 

Nosotros creemos que la Ariadna posee tal fuerza y tal arte que puede considerarse como la más feliz producción y muy superior a las restantes esculturas ya publicadas, y que su belleza debe sorprender a todo aficionado al arte.

El elemento mitológico ha constituido siempre uno de los factores más elocuentes de inspiración en los artistas.

Es de mármol blanco finísimo y mide 0,80 m. de longitud. Le falta la 0cabeza, el brazo izquierdo, el antebrazo derecho y la totalidad del pie derecho. Conserva el cuello y los extremos de las guedejas de la cabellera. Las dos rodillas están deterioradas, así como el pie izquierdo, del que no se conserva más que el talón y parte de la planta. 

En la extremidad superior del brazo izquierdo figura un agujero en el que se insertaría un espigón de hierro que sostendría el brazo. Está tumbada y, a juzgar por la posición del cuello, levantaría algo la cabeza, las rodillas las tiene algo alzadas y el pie derecho lo cruza sobre el izquierdo. Viste sutil túnica con diminutos y finos pliegues, destacando ambos senos. Un manto ornamentado con vistosos pliegues le cubre las piernas, a modo de manta o colcha. 

Reposa sobre un lecho tan bien trazado que parece palparse el mullido, figurando sobre el mismo la sábana o lienzo, cuyos pliegues maravillan. Las dos únicas partes del cuerpo que están al descubierto, el fino y elegante cuello y el talón de uno de los pies bastarían para consagrar a un artista.

Esta escultura representa a la diosa Ariadna en el momento en que Teseo la dejó abandonada vestida y dormida en una de las playas de la isla de Naxos, al recibir éste orden de Minerva de alejarse inmediatamente de Naxos y encaminarse a Atenas. Ariadna es una de las deidades femeninas griegas que con harta frecuencia se ha reproducido en la escultura y la pintura. Hija del rey de la isla de Creta, Minos, y de Pasifae, se enamoró ciegamente de Teseo al desembarcar éste en la isla de Creta para matar al Minotauro que moraba en el laberinto. Fue Ariadna quien le ayudó en su cometido, dándole el hilo que habría de servirle de guía para encontrar la salida. A l ser abandonada por Teseo, se casó con Baco.

La hermosa, vigorosa y elegante escultura de Ariadna en reposo revela la mano de un maestro inspirado en modelos de la mejor época helénica.

Los pliegues de la túnica y del manto están tratados con tan gran valentía técnica y con tanta minuciosidad y detalle que producen un claroscuro verdaderamente sorprendente, al propio tiempo que una transparencia que deja traslucir la anatomía viviente de un cuerpo femenino joven y robusto lleno de armonía, belleza, gallardía y voluptuosidad. E l artista trató con sumo cuidado las ropas con sus plegados, logrando un realismo y un movimiento dignos de todo encomio, resultando un conjunto armónicamente estudiado y un equilibrio perfecto.

Por las características apuntadas, esta bella escultura pertenece también a la primera mitad del siglo II de nuestra era.

Se halla ya expuesta en la Sala de Clunia del nuevo local del Museo, sito en la Casa de Miranda, hoy en trance de instalación.

 

Lámina 1, -Ariadna de Clunia en el  Museo Arqueológico de Burgos.

 

 

 


Lámina 4, -Isis descubierta en Clunia  en el año 1857.  Museo Arqueológico de Burgos.

 

 

 


Lámina 3, 1. -Venus Anadiomena.  Museo Arqueológico de Burgos.

 

 

 

 

Lámina 3, 2. -Parte inferior de una Isis.  Museo Arqueológico de Burgos.