Vitoria-Gasteiz | Arqueología.



ESCULTURA ESTATUARIA FUNERARIA DE LA CHINA TANG.

CHINA TANG.


 

LA ESCULTURA ECUESTRE EN EL CONTEXTO DE LA ESTATUARIA FUNERARIA DE LA CHINA TANG.

Yolanda García Quílez.

Dirección del doctor José de las Casas Gómez.

Madrid, 2009. ISBN: 978-84-692-7195-7.

Universidad Complutense de Madrid.

Facultad de Bellas Artes.

Departamento de Escultura.

"A cuantos conmigo recorrieron parte del camino. A los que ya no están y a los que nunca se fueron."

 

ÍNDICE DE CONTENIDOS.

INTRODUCCIÓN.

ANTECEDENTES.

SÍNTESIS DE CAPÍTULOS.

CONSIDERACIONES PRELIMINARES.

I. LOS AJUARES FUNERARIOS CHINOS A LA LUZ DE LAS CREENCIAS EN LA VIDA ULTRATERRENA.

1.1. El culto a los ancestros en los hallazgos arqueológicos del Neolítico chino.

1.2. Primeras fuentes documentales.

1.3. La dimensión de los espíritus.

1.4. La naturaleza del alma humana.

1.5. El mundo de ultratumba.

1.6. La muerte.

1.7. El culto a los ancestros como legitimación del poder real y pilar de cohesión familiar.

1.8. La observancia del luto.

1.9. Creencias que perduran en la dinastía Tang y fuentes documentales.

Notas al capítulo I.

II. ARQUITECTURA TUMULARIA: CONTINENTE DEL AJUAR FUNERARIO.

2. 1. La elección del enclave: el feng shui y el Zangshu (Tsang shu) o “Clásico del enterramiento”.

2.2. Apuntes sobre la evolución de las tumbas y la arquitectura funeraria.

2.2.a. La dinastía Shang.

2.2.b. La dinastía Zhou.

2.2.c. La dinastía Qin.

2.2.d. La dinastía Han.

2.2.e. Arquitectura funeraria tras la dinastía Han: el Periodo de División.

2.2.f. La dinastía Tang.

A. Generalidades.

B. Localización de las principales necrópolis imperiales.

C. Zhaoling y Qianling: paradigmas de la necrópolis imperial Tang.

D. Tumbas de príncipes Tang excavadas: lo que en verdad conocemos.

2.2.g. Arquitectura funeraria tras la dinastía Tang.

Notas al capítulo II.

III. LA ESCULTURA EN LOS AJUARES CHINOS. LOS MINGQI.

3.1. Cuestiones terminológicas.

3.2. Principales funciones de los mingqi. Inmolaciones, símbolos de poder y protección para los descendientes.

3.3. La práctica desde sus orígenes hasta el Mausoleo de Qin Shi Huangdi.

3.3.a. Primeros ejemplos de escultura antropomorfa en el contexto funerario.

3.3.b. Uso generalizado de los mingqi. Madera y Barro.

3.3.c. El ejército de terracota del Primer Emperador y las demás figuras de su mausoleo.

3.4. Consolidación del modelo definitivo.

3.4.a. La eclosión de la Dinastía Han.

3.4.b. Las influencias de los nómadas esteparios en el Periodo de División.

3.5. El apogeo con los Tang.

3.5.a. Tipologías principales.

3.5.b. Ubicación en el cortejo y en el interior de la tumba.

3.5.c. Regulaciones imperiales.

3.6. Los mingqi tras la dinastía Tang: de la estatuaria a la réplica en papel.

Notas al capítulo III.

IV. LA FIGURA ECUESTRE Y SU ICONOGRAFÍA. De lo divino a lo humano.

4.1. Ma: el caballo.

4.2. La serpiente, el dragón y los caballos alados.

4.3. El caballo en los primeros compases de la Historia China: Domesticación, evolución en el tiro, cría y doma.

4.4. El caballo como símbolo de poder en China.

4.4.a. La búsqueda de los caballos celestiales de Fergana.

4.4.b. Equinos en la política imperial Tang.

4.5. El caballo en la corte Tang.

4.5.a. Los caballos danzantes.

4.5.b. Los seis corceles del emperador Tang Taizong.

4.5.c. Refinados pasatiempos: excursiones, caza y polo.

Notas al capítulo IV.

V. ANÁLISIS TÉCNICO Y ESTÉTICO DE LA ESTATUARIA ECUESTRE EN CERÁMICA DE LA DINASTÍA TANG.

5.1. Grandes pasos en la evolución de las técnicas cerámicas hasta la dinastía Tang.

5.2. Apuntes sobre el panorama general de la cerámica Tang.

5.3. Aspectos técnicos de la escultura funeraria en cerámica durante la dinastía Tang.

5.3. a. Producción en serie, moldeado y modelado.

5.3. b. Técnicas decorativas: la policromía en frío y el vidriado.

5.4. El caballo ideal. La formación del modelo estético a través de los Clásicos y los maestros en el arte de enjuiciar caballos.

5.5. La estética Tang. El qiyun shendong y la evolución estilística.

5.6. La escultura ecuestre Tang. Descripción y catalogación de piezas representativas.

5.6.a. El caballo.

5.6.b. 
El equipo.

A. El caballo sin montura.

B. El caballo ensillado. El equipo básico y sus usos.

C. El caballo engalanado.

5.6.c. El caballo y el jinete.

A. La equitación.

B. La caza.

C. Músicos y acróbatas.

D. Jugadores de polo.

E. El ámbito militar.

5.7. Catálogo de algunas piezas representativas.

Notas al capítulo V.

CONCLUSIONES.

BIBLIOGRAFÍA.

1. Fuentes primarias.

2. Monografías, Artículos y obras generales.

Índice alfabético de obras y autores.

Índice alfabético de obras y autores en lengua china.

Catálogos de exposiciones.

Diccionarios.

3. Fuentes en la red.

Portales y páginas web.

Bases de datos.

Bibliografía por capítulos.

ANEXOS.

I. Concordancia de las romanizaciones Pinyin y Wade-Giles.

II. Cronologías.

Cuadro cronológico chino.

Cuadro de la dinastía Tang.

Cronología Comparada.

III. Mapas.

IV. Anatomía equina.

V. Equipos para la equitación.

ÍNDICES.

1. Índice onomástico.

2. Índice de yacimientos arqueológicos mencionados.

3. Glosario de términos.

4. Lista de ilustraciones y créditos fotográficos.

 

 

 

Introducción.

Esta Tesis Doctoral parte de una sencilla sugestión. La contemplación de las figuras ecuestres de la China Tang, si no tanto como la seducción de su caligrafía, proporciona una de las imágenes más consolidadas y difundidas de la cultura China. Un icono abundante y conocido que inevitablemente ha adquirido un cariz atemporal. Su increíble permanencia como símbolo de creatividad, de estilo chino, contrasta paradójicamente con el uso para el que fueron diseñadas.

Efectivamente, han alcanzado la eternidad. 

Descubiertas, desenterradas, expoliadas y finalmente vendidas y colocadas en luminosas cajas de cristal por todo el mundo. Así las cosas, estas piezas, generalmente comisionadas por las clases dirigentes y cargadas de la espiritualidad más antigua de China, herederas de cultos donde el sacrificio de caballos era la norma final, han dado lugar a la consabida y ocasionalmente anodina clasificación tipológica y formal propia de nuestra sensibilidad artística actual. De nuestro querer poseer, de una forma u otra, la magia de la antigüedad.

Esta investigación, junto con todas las que han pretendido penetrar en los misterios últimos de la escultura sagrada, quiere ser una vía para escapar de la materia, de la forma y del color y llegar al punto de partida de una mentalidad humana hace más de mil años. Si las creaciones escultóricas que han llegado hasta nosotros desde la dinastía Tang son el legado de una compleja y bien asentada epistemología cuyas claves han perdurado más o menos inmutadas hasta tiempos recientes, ¿cómo singularizarlas de forma que se conviertan en protagonistas de su propia época? ¿cómo explicar la prestancia y consistencia que sus formas adquieren durante la dinastía Tang?.

Y si nos fuera dado afirmar que estas creaciones son todavía un peldaño o una bisagra en la arquitectura de las mentalidades o revitalizar, para nuestra comprensión al menos, el papel que representaron para ciertos hombres en la historia de la común aspiración a la inmortalidad, si así fuera, entonces, esta investigación procuraría demostrarlo así.

Hubiera sido realmente gratificante y útil disponer de tiempo y recursos para rastrear el origen de la gran cantidad de piezas diseminadas por las colecciones internacionales y que aparecen mayormente con adscripciones inciertas o totalmente descontextualizadas. Y aunque esta es una tarea ímproba que supera los límites de esta tesis doctoral y cuyo éxito no estamos dispuestos a garantizar ni aún en el mejor de los casos, la investigación presente pretende proporcionar los marcos de entendimiento y la justificación metodológica que demuestre que lo anterior es posible y sobre todo, deseable.

Desentrañar los vínculos que unen el pasado dinástico chino y su carga de creencias ancestrales acerca de la vida ultraterrena con la época Tang es tan esencial como, pongamos por caso, considerar la importancia escrituraria de los Padres de la Iglesia Católica en las conclusiones canónicas del Concilio de Trento.

No se ha intentado diseccionar el mundo Tang. 

Tampoco aislar la naturaleza del ajuar del espíritu atemporal que le da origen. Los lectores que se acerquen a esta tesis dispondrán de las herramientas necesarias para contextualizar-conceptualizar una escultura funeraria Tang. Más allá de los valores estéticos, iconográficos o meramente tipológicos, a los que también tendrá la posibilidad de acceder, el enunciado y concatenación de los capítulos - en sí una primera selección de claves fundamentales para la interpretación -, manifiestan una vocación integradora y a la vez metodológicamente lineal y narrativa de la investigación. 

Esta investigación narrativa confiere continuidad cronológica y cohesión histórica y evita intromisiones de naturaleza multidisciplinar o exabruptos interpretativos.

Por ejemplo, no es una tesis de Historia de las Religiones, tentación disciplinar quizá cercana, pero modificar sustancialmente el entorno interpretativo de una pieza cerámica Tang de la forma en que lo hace esta investigación posibilita la interacción entre campos de estudio cuyos objetivos pueden ser muy diferentes. Y desde el punto de vista de una distancia recorrida, ésta es una gran ventaja. Ahora bien, la dimensión y alcance de este planteamiento son casi moneda corriente en nuestra tradición investigadora occidental. 

Especialmente en lo que a disciplinas históricas se refiere, desde la Numismática hasta la Historia de las Mentalidades. Los éxitos cosechados han sido numerosos y provechosos sobre todo en lo que concierne a abrir nuevas rutas de investigación. Nosotros hemos pretendido otro tanto en un campo casi inexplorado en nuestro país, doblemente útil por así decir. 

La cantidad y calidad de los complementos informativos proporcionados en el desarrollo de la tesis nos han parecido no sólo adecuadas por cuanto se ajustan al planteamiento metodológico, sino sobre todo necesarios en tanto las fuentes de las que se extraen están lejos del alcance de la comunidad investigadora española, docentes y alumnos por igual. 

Una parte significativa de conocimientos que podríamos denominar previos: lingüísticos y de transcripción, arqueológicos, histórico-dinásticos y artísticos, aparecen formando parte de la naturaleza de la tesis por derecho propio en virtud de una coincidencia de factores. 

En primer lugar, y como se afirma arriba, son esenciales para la consecución de los objetivos de la investigación y en segundo lugar constituyen un verdadero corpus de fuentes documentales por primera vez sintetizadas y reunidas para su empleo posterior por parte de la comunidad académica.

No podemos presumir de haber sido exhaustivos, empero. 

La revisión de la totalidad de las fuentes pertinentes a este tipo de estudios está lejos de la capacidad investigadora de quien esto suscribe, mas en lo que toca a la particularidad de la estatuaria funeraria Tang confiamos haber cubierto una laguna.

Que presentemos este trabajo como Tesis de Bellas Artes requiere alguna aclaración. El lector inmediatamente comprobará el protagonismo que cobran las imágenes en el desarrollo de casi todos los capítulos. 

La fuerza evocadora de algunas de ellas, emotivas y sugerentes, contrasta con el valor documental de otras más esquemáticas o explicativas. La virtud que todas ellas adquieren al aparecer en este trabajo pretende ser el reflejo de la aproximación que cualquier escultor, de antes o de ahora, realiza al planteamiento de su obra: ¿quién, si alguien, la comisiona? ¿qué materiales resultan más convenientes para el destino que le espera? ¿existirán restricciones importantes a la creatividad del autor en función de parámetros sociales o políticos? ¿quién contemplará la obra? ¿cuál es el significado de la escultura y cómo materializarlo plásticamente? 

Preguntas antiguas sin duda para las que, en el caso de la escultura funeraria Tang, se ha procurado dar respuesta. Preguntas también actuales, sin embargo. 

El contexto creativo hoy, salvo excepciones escasas, tiende por un lado a la inmediatez y por otro a desligarse, ya inconscientemente, de tradiciones culturales y sociales (cuanto menos de las espirituales) y a pesar de ello, los creadores reconocen la necesidad de proporcionar un contexto creativo a su obra que no sea meramente pecuniario. Y se han producido pocos avances. 

La enseñanza de técnicas, de escuelas y corrientes artísticas y las motivaciones que hoy en día conducen a la creación artística, justas e inevitables como son, han conseguido eliminar en la actualidad presupuestos históricos de largo aliento que respiran aun en el corazón de las piezas antiguas ¡las mismas piezas que tantas y tantas veces nos han servido de inspiración creadora!.

Creemos que la recuperación o la recreación de contextos creativos tan importantes como los de la China Tang son fundamentales en la educación de nuestros jóvenes estudiantes de Bellas Artes, porque si bien estamos al corriente de las soluciones estéticas de otras culturas de acento funerario, la egipcia por caso, los grandes mausoleos imperiales chinos están en su mayor parte por descubrir o se han descubierto muy recientemente. 

Sólo desde 1974 sabemos de los secretos tesoros de la tumba de Qin Shi Huangdi. Y esto es como decir antesdeayer. 

La yuxtaposición de un planteamiento metodológico clásico deudor de la investigación histórica con el recuento pormenorizado de los pasos y condiciones del bien morir imperial Tang, amén de la propia profusión iconográfica (modelos de referencia, piezas aisladas, creaciones sobresalientes), los mapas y planos de situación y los informes arqueológicos y técnicos recogidos en esta Tesis Doctoral constituyen el universo propio de la Estatuaria Funeraria Tang. Posiblemente quepan más cosas, pero no menos.

De los caballos reales, primeras víctimas del celo imperial y principesco, nos quedan apenas huesos y polvo. De los caballos de barro, de bronce y piedra también, nos quedan afortunadamente numerosas estampas y figuras. 

Ambos, los que vivieron y murieron y los que fueron creados para la eternidad, las creaciones del hombre y las de la naturaleza, fueron contemplados durante la Dinastía Tang como las monturas ideales en esta vida y en la otra, capaces de transcender ambas y a la postre efigies visibles de lo invisible, correlatos de lo divino, de otros caballos, esta vez celestiales, que aparecen aquí y allá en las magníficas ensoñaciones de la cultura china.