Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 

 

 

ERMITAS EN NAVARRA.

Autor: Fernando Pérez Ollo.

Fotografías a color: José Luis Zúñiga.

Fotografías antiguas: José Esteban Uranga.


 

ANSOAIN (Cendea de Ansoain).

San Miguel. A la entrada del pueblo. Sin culto. Por una memoria de 13 de octubre de 1714 sabemos que el prior y canónigo de la catedral iruñesa, Manuel de Aguirre, gastó 211 reales y medio en retejar y rehacer las paredes de ermita y pajar anexo. El mismo Aguirre, canónigo enfermero de la misma seo y como tal patrono único, vacante el puesto de ermitaño por muerte de fray Silvestre Iñiguez, nombra a 16 de diciembre de 1726 a fray Miguel de Olaiz, ermitaño hasta entonces de San Cristóbal. Y en 1737, muerto Olaiz, a Mateo de Orobio.

 


AÑEZCAR.

San Salvador. Desaparecida. Estuvo en lo alto de la peña del pueblo. En junio de 1796 Igual de Soria suscribe el mandato de que «se componga la hermita del Salvador de todo lo necesario».

 


AÑORBE.

El obispo en 1799 y el DGH (1802) consignan tres: S. Martín, S. Juan Bautista y S. Esteban. Igual de Soria encuentra la de S. Juan Bautista «indecente y se prohíbe todo acto de religión hasta que se componga y adorne del mejor modo posible». Hoy la ermita, en el camino a Mendigorría, tiene aspecto de cuidada.

La de San Esteban es un edificio sencillo. La de San Martín, sobre la que se eleva una estatua de Jesús, está en lo alto, sobre el pueblo. Antiguo hospital, fue una de las sesenta ermitas autorizadas en 1585 y luego cabeza del quinto distrito de ermitaños de Navarra. De ella dependían los de S. Gregorio de Puente la Reina, Eunate, S. Martín de Tiebas y S. Cristóbal de Biurrun. Sabemos que, por ejemplo, en noviembre de 1627 era ermitaño fray Beltrán de Yzturri, y en abril de 1703, fray Francisco de Ureta, que no sabía escribir.

Durante la comida de cuentas de 1659, el abad Femando de Asiáin le llamó villano y pechero al feligrés y cofrade Miguel Sagüés, ante los demás hermanos de la Cofradía Mayor, cuya sede era la ermita. Hubo sonoro altercado. 

Sagüés demandó al eclesiástico ante la Justicia. Y el abad adujo entonces que Sagüés le había espetado: «Qri bezain ona naiz», que es «soy tan bueno como él». La sentencia reconoció la hidalguía de Sagüés.

 

AÑORBE. San Martín.

 


AOIZ.

Igual de Soria, en agosto de 1798, dice: «Hay cuatro Hermitas, que son las de S. Juan, S. Lorenzo, San Salvador y S. Román». En S. Lorenzo ordenó que no se hiciera lumbre, que se reparase el santo y la ermita. En la de San Salvador, que necesitaba un blanqueado, también mandó que no se prendiera lumbre y que se quitase la chimenea. En San Román, que se pusiera imagen del titular. No queda ninguna de ellas, ni las de S. Bartolomé y S. Joaquín, o Santa Engracia, citadas en otros repertorios.

Algunas de esas advocaciones merecen unas líneas. San Salvador de Zalurribar era monasterio que García el de Nájera y su mujer, la reina Estefanía, donaron el año 1042 a Fortunio López, el cual lo entregó a Leyre en 1052. Allí vivía en 1608 el ermitaño Juan de Raxa. Un siglo después, la ermita necesitaba reparación y la arreglaron como para poder decir misa.

San Román era parroquia de Guendulain. La tradición dice que en ella firmaron las paces en 1479 el Conde de Lerín, Luis de Beaumont, y la regente Dª. Magdalena, cuyas espadas, clavadas en tierra, dieron origen al escudo de la villa. Para acotar esa leyenda es menester recordar que Guendulain ya pertenecía a Aoiz desde 1391. 

En 1573 gastaron unas tarjas en aderezar puerta y cerrajas, echar el suelo y fijar tablizos en la techumbre y empedrar la entrada.

En la de S. Bartolomé celebraban su junta anual los cofrades de S. José, hasta poco antes de la última guerra carlista.

La de S. Lorenzo se documenta en el S. XVI. El herrero Pedro de Villanueva reparó el yugo de la campana en 1578.

El solar de S. Joaquín lo ocupa hoy una urbanización de chalets.

Las ruinas de Santa Engracia duermen en el cordal de la muga entre Aoiz y Gorriz.

 

AOIZ. San Román de Guendulain.

 

ARAMENDIA.

Santo Cristo, o Calvario. En el pueblo, cerca del cemente rio. El DGH (1802) lo describe como «iglesia o ermita de Jesucristo crucificado, de mucha devoción, en una especie de calvario triangular, cubierto de hermosa arquitectura de piedra de sillería». Es crucero (1550) de piedra.

San Martín. Ermita de nave rectangular, con cubierta a dos aguas.

 


ARANARACHE.

Desaparecidas las de S. Cristóbal y Santa Isabel. San Lorenzo se asoma sobre el pueblo desde la crestería de Urbasa. En el núcleo de casas. San Miguel, pegada al cementerio.

 


ARANAZ.

San José. A la derecha de la carretera Yanci-Aranaz. La del Salvador, que los catálogos reseñan, no existe.

 


ARANGOZQUI.

S. Gregorio. Hay testimonio de que existió.

 

ARANGUREN.

Santa Catalina y Santa Cruz, ambas desaparecidas. En junio de 1796, Igual de Soria manda: «Que la efigie del Christo que hay en la Hermita de Santa Cruz se entierre y que la de Santa Catalina se componga y de lo contrario se demuelan».

 


ARAÑO.

San Sebastián y San Roque. La de Jaun Donostiya está a unos minutos del núcleo poblado, sobre la carretera Goizueta-Hemani. Sede de la cofradía de S. Fabián y S. Sebastián. La de S. Roque, al S., en altozano, se restauró en 1899. 

El párroco Atanasio Vertiz, a la vista del estado de la ermita, pensó levantar otra de nueva planta -con orientación al E., que aprovechó parte de la pared norte-, por suscripción pública, que encabezó con 250 ptas. 

El ayuntamiento y secretario aportaron 500 ptas.; Josefa Miqueo, 500; Miguel Qlaizola, residente en Buenos Aires, 250; Fermín Alegría, amo de Plazacoborda, y Leopoldo González, amo del caserío de Teje ría, a 25 ptas.; los Areyzaga, de Alduncin, 25; cada propietario, 10 ptas., e inquilinos, 5. La recaudación montó 1.743,50 ptas. 

Las obras realizadas con arreglo al proyecto del arquitecto donostiarra José María Múgica, 4.539,57 ptas. Los honorarios del arquitecto fueron 145 ptas. La nueva estatua del santo, con las andas, costó 72 ptas. Las campanas -para ambas ermitas de S. Roque y S. Sebastián-, 77,50 ptas. Se inauguró el día de S. Roque de 1899. 

El presupuesto se salvó gracias a las reservas y a la sociedad del molino de Araño, que entregó 1.500 ptas. sin interés, a condición de que se le fueran reintegrando, sin cantidad anual fija, como lo permitieran los fondos. La deuda se saldó en 1916. Este compromiso no impidió que año tras año se realizaran obras de mejora, como el pulpito, viacrucis y vidrieras emplomadas adquiridas en 1903.

 


ARAS.

Desaparecidas, las de S. Martín y S. Roque, cuya imagen obra en la parroquia. En el pueblo, junto a la carretera, el Santo Cristo del Humilladero. A unos minutos, sobre la carretera a Aguilar de Codés, San Isidro. De S. Juan del Ramo, iglesia de Soto (aldea incorporada a Viana en 1219) y luego monasterio franciscano, quedan ruinas.

 

ARAS. San Isidro.

 

ARAS. Sto. Cristo del Humilladero.


ARAZURI.

Santa María de la Peña, sobre unas margas, entre las casas del pueblo. A orillas del Arga existió la de Santa Lucía, arrastrada -al decir de los vecinos- por una riada. De las dos habla en 1796 el obispo visitador.

 


ARBEIZA.

En agosto de 1801 Igual de Soria visita las ermitas de S. Emeterio y Celedonio y la de S. Juan Bautista. En la primera manda retocar «las manos del santo», no sabemos de cuál; en la segunda, que retoquen la imagen, su nicho y que la blanqueen. Sólo existe ésta.

 


ARBIZU.

S. Juan Bautista. A unos minutos, hacia Echarri Aranaz. 

En 1797 el mandato episcopal es «que se ponga un crucifijo o un Bulto en el altar de la basílica titular de San Juan Bautista».

De la de San Blas no hay memoria viva. Igual de Soria no la menciona. Pero sabemos que en 1627 era ermitaño fray Miguel Domínguez.

 

ARBIZU. San Juan Bautista.

 


ARBQNIES.

San Pedro. Desaparecida.

 


ARDAIZ.

Santa Catalina. Cerca del pueblo.

San Pedro Mártir. Es la parroquia de Larraingoa, con pila bautismal.

 

AROAMAZ DE IZAGAONDOA.

El Salvador. Junto al cementerio. La inscripción sobre la puerta recuerda que la hizo a su costa en 1664 el vecino Juan de Mendía. Cuando la visitó en 1799, el obispo mandó reparar «la quiebra de las maderas del techo» y dice que es patrono el monasterio de Leyre. El edificio no está destinado al culto y la imagen se guarda en la parroquia.

 


ARELLANO.

San Bartolomé, a legua y media, dice Igual de Soria, que mandó reparar «la fábrica y habilitar para el culto y en el ínterin se prohíbe su celebración». Abandonada, su imagen estaba en la casa parroquial. Hace una década se hablaba de restaurarla y revivir la romería.

Nuestra Señora de Uncizu. En la misma loma que la Virgen de la Nieva de Dicastillo. La talla es del XIV y la construcción, del XVI, modificada dos siglos después. En 1613, entre las acusaciones del fiscal contra el beneficiado Pedro de las Peñas -le acusa de jugar en público a la pelota, de tañer guitarra y llevar las cuentas de una mujer tratante-figura que festeja a las damas en la ermita de Uncizu. Dañada en la primera guerra carlista -Maroto la utilizó como fortín-, Miguel Imas, párroco, la adecentó y mejoró.

 

ARELLANO. Ntra. Sra. de Uncizu.


ARESO.

Santa Cruz. En el camino al monte Ulizar, a una media hora del pueblo.

 


ARGUEDAS.

EL DGH (1802) dice que «en sus inmediaciones hay cuatro ermitas, de S. Cristóbal, S. Martín, S. Juan Bautista y nuestra Señora del Yugo, que es la más frecuentada y tiene su capellán y unida a su fábrica una venta». Las tres primeras desaparecieron.

San Miguel, en el centro del pueblo, está cerrado al culto.

Fue abadía rural con pila bautismal hasta fines del XVIII, aunque en 1755 se manda reparar la fábrica. Sus bienes se agregaron a la parroquia en 1805. Es edificio renacentista, del XVI, con nave única, remodelada en tiempos recientes, San Martín, en la margen derecha del Ebro, era la iglesia de Puliera. Sancho Ramírez donó sus primicias y diezmos al monasterio de S. Ponde de Tomares en 1093. Puliera debió de despoblarse a fines del XIII o principios del XIV. 

La ermita, S. Martín de las Viñas, dependió de la parroquia de Arguedas. 

Desapareció en 1808: el obispo fray Veremundo Arias, informado de los abusos y también de los desmadres fluviales, prohibió decir misa, la inhabilitó para el culto y dispuso el derribo. El término de Puliera pertenece ahora a Tudela.

La de Nuestra Señora del Yugo, posada en collado que da vista a la Bardena y a la vera del camino que bordea ésta hasta Carcastillo, es iglesia con planta de cruz latina y cúpula elíptica sobre el crucero. 

La comenzó a principios del siglo XVII Pedro de Arrese, alavés de Gaviria, por 8.000 reales menos 3 ducados. Pedro de Aguirre, maestro de Corella, construye a partir de 1677 el crucero. El exterior es de ladrillo, sobre basamento de piedra, que en el lado Norte llega a medio muro. Portada de sillar con arco rebajado. 

El retablo mayor, de hacia 1670-80, barroco, se atribuye a maestros de Tudela del último tercio del XVII. El Yugo es santuario de devoción comarcal. La Junta General de representantes de la Bardena se reunió allá desde 1820 a 1858, en que se trasladó a la Venta de la Espartosa. Entre otras notas históricas, en 1795 fue erigida patrona y abogada del Batallón número 10 de Voluntarios de Navarra, con festejos lucidos el 8 de julio de 1795.

 

ARGUEDAS. Ntra. Sra. del Yugo.

 

ARGUIÑANO.

En 1801, el obispo visitó Nuestra Señora del Camino y San Miguel. En ésta dejó mandato de suspender «la celebración de todo acto de religión hasta tanto que se habilite la fábrica y ponga con la decencia correspondiente». Ya no existe. La del Camino está a la izquierda de la carretera.

Clavería la calificó de «chabola poco adecentada» y la imagen, de copia excesiva de la Virgen azagresa del Olmo.

Icomar fue ermita en Andía, a la que acudían los pastores en domingos y festivos. Se levantó a la izquierda del camino al actual túnel de Lizarraga. La advocación, según el DGH, era la Anunciación; la abadía era de patronato real. Arruinada la ermita, la imagen pasó a la parroquia de Arguiñano. Ya en 1682 el abad de Ntra. Señora de Andía solicitó licencia para repararla. 

Cuatro años antes, Juan Salvador y Polonia de Azanza, vecinos de Salinas de Oro y herederos de Jerónimo de Azanza, beneficiado difunto, demandaron a los administrado res de la abadía de Andía las rentas y diezmas qué su tío Jerónimo tomó en arriendo en 1676.

 

ARGUIÑARIZ.

Santa Agueda. A unos minutos, en el camino a Gorriza.

Santa María de Gorriza. Iglesia del lugar de Gorriza, caserío de tres familias en 1801 y de dos fuegos en 1818, que Madoz define como término redondo perteneciente al señorío de Belascoain, en jurisdicción de Echarren. Igual de Soria mandó hacer un frontal y «una corona a Ntra. Sra., y que se le quite el gorro que tiene y al Niño». Bella imagen, de amplia devoción. La ermita muestra ábside románico. En algunas relaciones figura una ermita de San Agustín, inexistente y desconocida.

 

ARGUIÑARIZ. Sta. María de Gorriza.


ARIA.

Santiago y San Miguel. Desaparecidas. Las vio Igual de Soria en 1796.


ARINZANG.

San Martín. En 1796 el obispo la llama «ermita o abadía rural de Arínzano», en cuyo altar manda poner ara y un Cristo en la Cruz. Es la iglesia del señorío, neoclásica del XIX.

 


ARISTU.

San Miguel. Igual de Soria visita el pueblo a 13 de agosto de 1798 y escribe que «no hay beneficio ni hermita alguna».

 


ARIVE.

San Joquín. Edificio con casa para ermitaño, que el obispo en 1796 cerró al culto, si no se restauraba. Reformada en 1831. Ha recibido procesiones y devotos de toda Aézcoa.

 

ARIVE. San Joaquín.

 


ARIZALA.

Nuestra Señora de la Esperanza. Como tal, desconocida.

Altadill se refiere a Ntra. Sra. de la O, de Eza. Igual de Soria, en 1801, no menciona ermita, pero arbitra mandatos sobre la de Eza.

 


ARIZALETA.

S. Miguel, a un cuarto de hora, según el DGH (1802), en collado entre el pueblo y el vecino Riezu.

De la desaparecida de S. Bartolomé queda la imagen, en la parroquia.

 

ARIZALETA. San Miguel.

 

ARIZCUN.

S. Cristóbal. A un cuarto de hora hacia Errazu.

San Miguel, en Bozate.

Santa Ana. Junto al palacio de los Ursúa, en Bozate.

Lorenzo de Ursúa prestó hacia 1519 a los agotes del barrio 500 ducados, que luego perdonó con la condición de que se hiciera en Santa Ana de Bozate o en la parroquial de Arizcun una función anual de aniversario. Otro Ursúa, Martín, la reedificó entre 1650-1657.

 

ARIZCUN. Sta. Ana.

 

ARIZCUN. San Cristóbal.

 

ARIZCUN. San Miguel.


ARLETA.

San Martín. Desaparecida. En términos del palacio. Una de las sesenta de 1585. En 1586 era ermitaño Juan de Undiano. En 1627, fray Francisco de León. En 1681 solicita el puesto fray Juan de Garaicoechea, ermitaño de Azpeitia. El palaciano lo nombró. Pero el candidato se declaró incapaz en el examen y el título fue para Miguel de Lanz, natural de Mañera.

 

ARMAÑANZAS.

San Juan Bautista. En la izquierda de la carretera a Espronceda.

San Martín. En lo alto del pueblo. Desaparecida. La imagen, en la parroquia.

 


ARRAIZ.

San Bartolomé de Velate, registrado en el Libro Redondo de la Catedral de Pamplona. Villabriga lo sitúa en Arraiz.

 


ARRAIZA.

Nuestra Señora de Arrigorría. En la ladera del Endecelaya, con casa para ermitaño. Imagen de amplia veneración. San Esteban. En la sierra. Desaparecida.

 

ARRAIZA. Ntra. Sra. de Arrigorría.

 

ARRAYOZ.

San Marcos y Santa Bárbara. De aquélla no saben dar razón. De ésta, situada junto al camposanto, se aprovecharon los muros para ampliar el cementerio en 1939.

 


ARRE.

Santa María. La visitaban los de Ezcabarte antes de las disposiciones sinodales de 1590, según recoge Idoate. 

Santísima Trinidad. Hospital, albergue y basílica aledaña en la margen derecha del Ulzama, casi en la muga con Villava. Carecemos de documentación hasta el siglo XVI. 

No figura ni en la prolija relación de hospitales que enumera el testamento de Teobaldo II, ni entre las posesiones de la mitra, ni en las de Roncesvalles. Tampoco consta que la rigiera orden religiosa alguna. El único documento anterior a 1500 es una manda testamentaria del palaciano de Olloqui, en 1422.

En un pleito contra Roncesvalles se dice, en 1765, que «la antigüedad y magnificencia de la fábrica de dicha basílica y todo lo demás dan a entender es fundación o pieza del rey o del reverendísimo, pues sus armas están esculpidas en el retablo principal». 

Y otro testigo, Simón de Larrondo, maestro de obras, declara que «la fábrica que se ve en dicha basílica es semejante a las que se demolieron en la parroquial de San Saturnino de esta ciudad para hacerse la nueva capilla de Ntra. Sra. del Camino». La Trinidad ha tenido dos cofradías, eclesiástica y laica, que no respondían a la condición de sus miembros, sino a su procedencia. 

Un dictamen de 1697 recuerda que la de los legos se componía de hermanos de Pamplona, Villava y valle de Ezcabarte, mientras la otra se componía de seculares y eclesiásticos de la Cuenca de Pamplona y otras partes que incluían Olaibar y Odieta. 

Ambas pleitean en el año 1500 ante la Real Corte de Navarra sobre el nombramiento de vicario que atienda basílica y hospital. Hasta entonces cada año, a partir del día de San Martín, se alterna ban los abades de una y otra cofradía. Los legos rompieron el orden. Don Juan y D.a Catalina, reyes de Navarra, restablecieron la concordia. 

Pero en 1507 una y otra cofradía reconocen la existencia de puntos conflictivos, eligen cinco árbitros y componen una sentencia de 23 artículos que marcan los fines: atender el culto, la hospitalidad de pobres y peregrinos, y el orden y la eficacia, encomendados a seis oficiales que regirían la autonomía administrativa de cada cofradía. 

Los cofrades entregaban el día de cofradías medio robo de trigo. En 1571 sumaron 293 robos; en 1650, 423; en 1700, 186. Era día de mesa copiosa. A la reunión de 1611 asistieron 270 hermanos, que despacharon 27 carneros. En el siglo y medio que va de 1724 a 1865 el promedio de cameros consumidos en esa ocasión es de 12.

Igual de Soria repasó las cuentas de la Cofradía eclesiástica durante su visita a Gorraiz, en junio de 1796. Tenía a su favor 1.510 reales más 150 robos de trigo; también un buen rolde de morosos.

Los bienes de las cofradías caían bajo la ley de Desamortización. Los cofrades defendieron la exención, en Pamplona y Madrid, y entre los hombres influyentes a que recurrieron figura Hilarión Eslava. O'Donnell firmó el decreto de 16 de noviembre de 1865, que define a la cofradía de Arre como «sociedad de socorros mutuos sin carácter religioso alguno». 

Al estallar la última guerra carlista, los oficiales evadieron capital a Bayona, donde confiaron sus depósitos al comerciante Eusebio García.

A dos de diciembre de 1886 el capítulo general acuerda encargar la redacción de unas nuevas constituciones para la cofradía única en que se funden las dos, según declara el artículo 1.°.

El hospital tuvo trece camas. La iglesia, pila butismal. Ya la sentencia de 1507 habla de «las creaturas que echaren en la puerta de la iglesia y de las expensas que se ficieren en criarlas sean a medias» entre ambas fratrías. La Cofradía sigue numerosa y viva.

 

ARRE. Trinidad.


ARRIBA.

Ntra. Sra. del Camino y Santa Agueda. Aquélla, frente a casa Orella, a la que pertenece y dentro de cuya finca quedaba antes de hacerse la carretera a Guipúzcoa.

Clavería recoge la noticia de que se hizo con dinero de Indias en el XVIII. En Santa Agueda, cerca del cementerio de Atallo, termina un Vía Crucis.

 

ARRIBA. Ntra. Sra. del Camino.

 

ARRIETA.

San Martín. Adosada al cementerio. En 1798, el obispo dejó mandato de visita: «Que se habilite y repare la Hermita de San Martín y hasta tanto no se haga función alguna».

 


ARRONIZ.

El libro de Visita reseña en junio de 1796 las basílicas de Nuestra Señora de los Remedios de Mendía, San Pedro, S. Andrés, Santiago, Santa Cecilia, Ntra. Sra. de las Viñas y de la Santa Cruz. De las dos primeras dice que están dentro del pueblo. 

El DGH (1802) escribe que hay seis ermitas «y la principal es una que está extramuros de la villa, dedicada a Nuestra Señora de los Remedios, que aunque no muy grande es muy decente y la portada magnífica, adornada con 4 columnas de orden corintio». Igual de Soria mandó en 1796 reparar «las fábricas materiales de todas las basílicas o hermitas» y prohibió el culto en todas, excepto Mendía y Santa Cecilia. Hoy no existen las de Santa Cruz y Santiago, ni la de S. Martín, cerca de la cual Juan Antonio Fernández copió una lápida funeraria romana.

Ntra. Sra. de las Viñas muestra sobre la puerta dos fechas, 1712, 1911. Esta corresponde a la restauración. No mucho después entró en franco abandono. A una hora del pueblo, es -según Clavería- lo que resta del monasterio de Santa María de Arróniz. Lo dio a Irache y a su abad Veremundo en 1056 Fortún de Arróniz, que con su tío lo había adquirido del rey Sancho de Peñalén y de Juan, obispo iruñense. En cualquier caso, la imagen ahora en paradero desconocido, no correspon día a los tiempos del santo abad iraquense.

San Andrés está cerca del cementerio; S. Pedro, bendecida en 1641, entre calles; Santa Cecilia, muy lejos del núcleo poblado, cerca del caserío Mauleón, es una de las sesenta ermitas autorizadas de 1585.

Los Remedios o Mendía es grande, con casa ermitaña.

Atrae mucha devoción. La imagen fue quizá del XIII, en origen. Entre las piedras crece un olivo, tenido por milagroso.

Igual de Soria mandó que «se proporcione el toque del Rosario que diariamente se reza en la Basílica de Mendía en la hora que no sea incompatible con la de la Parroquia». Entre otros bienes, la ermita tenía entonces un trujal, de cuyo arriendo el obispo dispuso se detrajera «aceite necesaria para las lámpras».

 

ARRONIZ. Ntra. Sra. de los Remedios.

 

ARRUAZU.

San Pedro. A más de un cuarto de hora hacia la sierra, cerca de la de San Sebastián de Lacunza. En 1656 el fiscal eclesiástico de la diócesis demandó a Martín de Simonena, presbítero de Huarte Araquil, por haber predicado sin licencia en esa villa el día de San Juan Bautista y en San Pedro de Arruazu, el día de su fiesta.

Simonena -que murió en 1699 como vicario de Huarte-Araquil- alegó que el vicario estaba impedido y los vecinos se lo pidieron encarecidamente, por ser fiestas patronales.

 

ARRUAZU. San Pedro.


ARRUIZ.

San Miguel, desaparecida, y Santa Lucía, a la derecha de la carretera en el arranque del puerto de San Migeltxo. Suele llamarse a ésta última San Miguel, acaso por la imagen del arcángel que hay en el altar.

 

Arruiz. Sta. Lucía.

 

ARTAIZ.

No existe ninguna, ni las cita Igual de Soria en 1799. En enero de 1541, Miguel de Qllacarizqueta, arcipreste de Ibargoiti y visitador enviado por el obispo Pedro Pacheco, con signa entre las propiedades prediales las adscritas a las ermitas de San Miguel y de Santa Catalina y las de las ya derruidas San Salvador y San Cristóbal. El mismo Ollacarizqueta manda en 1550 que, so pena de diez libras, se repare San Miguel. En 1559 aún consignan en las partidas de gastos 27 reales de tal obra.

 


ARTAIO.

San Adrián y San Pedro Mártir. El obispo visitador en 1799 no reseña ninguna.

 


ARTAJONA.

Nuestra Señora de la Blanca. Es, según Jimeno Jurío la iglesia de Santa María que en 1076 García Aznárez donó a San Juan de la Peña -aunque el documento es falso o está interpolado-, donación renovada en 1077. La imagen, Santa zuría, dio nombre al término. No existe

Nuestra Señora de Jerusalén. Basílica construida entre 1709 y 1714, sobre solar de otra románica (de la segunda mitad del XII), que no era la primera en tal lugar. (Acaso debamos pensar en Elizaldea, lugar que conocemos desde el siglo XII, como precedente). Planta de cruz latina, coricúpula sobre el crucero. Murales de Eustaquio de Esain, artista local.

Un lienzo de Juan Commelerán. La imagen, de 319 mm., románica de comienzos del XIII, en bronce dorado y esmaltado, se llamó hasta principios del XVII Virgen de la Oliva.

La basílica tuvo ermitaño hasta 1936, en que se hicieron cargo los Misioneros de los Sagrados Corazones.

San Gil, en el campo de su nombre, existió hasta mediados del XVII. La de San Miguel, que aparece documentada en 1503, se arruinó el pasado siglo. La de Santa Catalina, al norte de la iglesia del Cerco, contaba con cripta-osario. Hace tres cuartos de siglo, según el citado Jimeno Juno, aún subsistían los pilares.

En abril de 1651 el visitador Muñoz de Castilblanque afirma que «hay una parroquia de San Saturnino y una basílica de San Pedro que hay Santísimo Sacramento».

San Bartolomé. Fue una de las de 1585. Trasladada de emplazamiento en 1854.

 

ARTAJONA. Ntra. Sra. de Jerusalén.

 

ARTAJONA. San Bartolomé.


ARTARIAIN.

San Pelayo, en la cima del monte de tal nombre, es ermita común con Amatriain y Qrisoain. La imagen del niño mártir sube de un pueblo y baja a otro por orden riguroso. Antes se llamaba de S. Juan y S. Pablo. Los regidores de los tres pueblos, reunidos en Orisoain a 29 de junio de 1611 acordaron la reedificación de la ermita y desde 1612 el orden fijado es Artariain, Orisoain y Amatriain, «mientras el mundo sea mundo». 

En 1625 había ermitaño, dependiente en 1627 del de San Pedro de Miranda de Arga, dentro del noveno distrito. En 1801 Igual de Soria deja como mandato de visita, que se retoque la imagen titular, que se blanquee la ermita, cuya puerta «que va a la habitación» debía hacerse mayor, «se haga puerta nueva con su cerradura, se traslade el retablo que está en la casa habitación de D. Antonio Bariain, mediante la donación que él ha hecho a favor de la ermita». 

Desde la altura de San Pelay observó el 4 de octubre de 1822 la Junta realista la batalla y triunfo de sus tropas -que salieron de Lumbier el día anterior y pernoctaron en Lerga- sobre el ejército constitucionalista.

Santa Lucía. Adosada al cementerio. El citado obispo mandó blanquear la ermita y retocar la imagen, a la que debían quitar «el gorro o adorno que tiene en la cabeza».

 

ARTARIAIN. San Pelay.


ARTAVIA.

Igual de Soria, el 19 de agosto de 1801, se refiere sólo a la de San Blas. Mandó reconocer tejado y techo, que «se le ponga al Padre eterno la mano derecha, se retoque el bulto de San Adrián y se perfeccione la mano derecha de San Blas poniéndole dos dedos que le faltan». Junto a la carretera Estella-Zudaire.

 

ARTAZA.

San José. Es la actual casa parroquial.

 


ARTAZCOZ.

San Martín; San Gregorio. De ésta que es la única que menciona, dice en 1796 el obispo: «Una ermita derruida, de la advocación de San Gregorio». La imagen de San Martín está en la parroquia.

 

ARTAZU.

Santa Cruz. A un cuarto de hora hacia Soracoiz. El mandato de visita episcopal, además de blanqueo y reparación de techo y tejado, manda poner «un Crucifijo pequeño para cuando se celebra la misa y se retoque o haga nuevo bulto o cuadro del Ssmo. Cristo».

 


ARTEAGA.

San Andrés. Estuvo en el término de su nombre. No la menciona la visita de 1801.

 


ARTETA.

Nuestra Señora de Ugo, Santa Cruz y Santiago. De ésta, sólo restos a la izquierda del camino viejo a Goñi, a una hora de Arteta. En 1797 el mandato episcopal es que «se reedifique, enlosando su suelo y cubriéndola de un techo decente poniendo puerta y llave con cerrojo, ejecutándolo todo dentro de seis meses». La de Ugo, cerca del nacedero. Santiago, adosada al cementerio. No la cita como visitada Igual de Soria.

 


ARTICA.

Santa Bárbara. El obispo la visitó el 13 de junio de 1796 y dice que «se halla dentro del pueblo» y manda que «se blanquee y repare de lo necesario». López Sellés verificó que resultaba desconocida en el lugar.

 

ARTIEDA.

El DGH (1802) reseña que al otro lado del Irati «hay un collado y en él una ermita que vulgarmente se llama de S. Gregorio, aunque está dedicada a Nuestra Señora del Pueyo, cuyo nombre tiene el término: fue en lo antiguo parroquia y aún se conserva la pila bautismal». El patronato de la fábrica era de la Catedral pamplonesa y en la ermita se celebraban las juntas de los valles de Urraules, Romanzado y Liédena.

El despoblado de Pueyo o Poyo pertenece a S. Vicente.

También cita como cercanas al pueblo, la de Ntra. Sra. de Larraza, la parroquia primitiva, y la de S. Juan Bautista, inmediata al río y lugar donde los eclesiésticos del partido celebraban sus conferencias y las juntas del arciprestazgo de Lónguida.

La de S. Juan Bautista ha desaparecido, así como la de Larraza o de la Nieva, a la que Igual de Soria manda en 1796 «se habilite de lo necesario». La imagen titular, románica y de mérito, según I. Baleztena en 1954, se veneraba en la capilla de la casa Arbeloa, luego casa religiosa femenina. S. Gregorio pertenece a San Vicente.

A un kilómetro de la carretera que de Rípodas se adentra en Urraul Alto, la borda de Arguiroz presenta un ábside, que López Sellés halló convertido en cocina. Arguiroz es despo blado histórico.

 

ARTIEDA. Arquiroz.


ARTOZQUI.

San Miguel. A unos minutos, por el camino de Arizcuren.

En 1798 el obispo manda «al patrono de la hermita de San Miguel acelere la conclusión del tallado del techo». No declara quién es el patrón.

 


ARZOZ.

Santa Cruz, Nuestra Señora de Opacua, San Gervasio, San Juan, San Miguel. Está última la encuentra el obispo el 18 de julio de 1801 en tal estado que ordena «se suspenda la celebración de todo acto de religión hasta tanto se reedifique y ponga con decencia y no haciéndolo se derruya»; en caso de que se restaure, «se haga con bulto nuevo». También mandó demoler las de San Juan y Santa Cruz», cuyo material se debía aplicar a las de San Miguel y S. Gervás. Este mandato no se cumplió en sus términos. Hoy no existen San Juan y S. Miguel (Curiosamente, el DGH dice que sólo hay dos ermitas, cuyas advocaciones no da).

Opacua estaba desolado ya en 1500, pero el 17 de sep tiembre de 1549, cuando Martín de Metauten tomó posesión de la abadía de Arzoz, repitió la ceremonia en la iglesia de Opacua. En 1801 Igual de Soria mandó poner puertas con cerraduras, revisar la bóveda, pintar el nicho y aderezar un dosel a la imagen, cuyo rostro y mano derecha necesitaban un retoque y la mandó librar de «todos los escapularios, cintas y cuadros pequeños que están alrededor».

La ermita de San Gervás era sede de la cofradía del mismo título. Sus ordenanzas de 1572 mandaban que en ella debía decir el capellán las dos misas semanales por los vivos y difuntos de la fratría. También estatuían dos comidas, una de pescado y otra de camero, cuyos sebos serían para el alcalde y regidores «para ayuda de los trabajos que han de pasar».

Cuando el capellán Juan de Urdiáin reclamó a los claveros de la cofradía los 4 almudes de trigo de cada cofrade, ellos se negaron apoyados en la costumbre de no hacerlo, porque esa partida se iba en el viaje a Pamplona para comprar el pescado del ágape fraternal. En ese proceso, a los mayordomos se les llama «guelaris». En 1643, el cirujano de Puente, Bartolomé Hernández, se retiró a San Gervás «convaleciente de una enfermedad que tenía al presente».

Fue una de las sesenta de 1585 y en 1613 era ermitaño Juan de Olio. En 1726, opta fray Vicente de Mélida al puesto, vacante por matrimonio del anterior, Pedro Salvador. Fray Vicente era entonces ermitaño en la del Camino de Arguiñano y durante 26 años había ejercido en Asiain, Olio, Arguiñano y Lacunza. 

Se avenía a ejercer de maestro por medio robo anual de trigo por cada escolar de 6 a 12 años que tuviera en clase.

Se le opuso Jerónimo Pérez de Larraya, presbítero, ausenciero y sacristán, que se ofreció a dar las clases gratis y además, la de doctrina y logró el puesto de ermitaño.

En 1801 Igual de Soria mandó retocar la imagen del titular y hacerle «la mitra nueva quitándole la diadema que tiene; que así mismo se remuevan y entierren los dos ángeles que están colocados a los dos lados del santo y que desde la mitad de la hermita hacia el altar se revoque, alise y blanqueen las paredes, a no ser que se prefiera dar a toda ella un color de piedra que seguramente sería de mayor permanencia por las humedades que hay en ella».

 

ARZOZ. Sta. Cruz.

 

ASARTA.

San Sebastián y Santa Catalina. Ambas desaparecidas. El DGH sólo menciona la primera.

 


ASIAIN.

San Gregorio y San Pedro. La visita de 1796 se refiere a la segunda, que manda blanquear. 

En ella se practicaron enterramientos en 1834. 

Desapareció. La de San Gregorio, antigua iglesia del término de Abaxitas, cerca de la muga con Iza, fue iglesia rural y hoy es un refugio abierto por ambos lados. La traza no es de ermita.

 

Asiain. San Gregorio.


ASNOZ.

Santa Colomba. Hay tradición local de ermita en ese término. Igual de Soria visitó el señorío el 18 de agosto de 1798, confirmó a 5 fieles, dispuso que la parroquial de San Juan en el misterio de su Degollación dependiera en adelante de Nagore --el DGH (1802) dice que la atiende el cura de Arce-, pero no cita ermita.

 


ASPURZ.

San Vicente. Dentro del cementerio.

En Búrzanos, caserío de Aspurz, hay ermita de advocación desconocida.

Igual de Soria mandó hacer cuadro nuevo del titular de la ermita -«por estar indecente el del día»-, y el Libro de la Visita escribe que es San Clemente. San Clemente es el titular de la parroquia.

 


ASTRAIN.

Nuestra Señora del Perdón y San Cristóbal. Esta se levan taba cerca de la parroquia. No existe.

La Virgen del Perdón debió de estar a mitad de camino desde el puerto del Perdón a la cumbre de la sierra, cuyo nombre era Erreniega, Franco o Francoandía. Era una de las sesenta de 1585, con hospital jacobeo anexo. En 1661 el fiscal de la Cruzada demandó a Juan de Guenduláin y Martín de Irisarri, vecinos de Uterga, y a Miguel de Lacunza, ventero de la venta de Nuestra Señora del Perdón, que mataron una ternera que andaba con su madre por los montes de Uterga y Barasongaiz, sin conocerse su amo. Los bóvidos resultaron ser de la Santa Cruzada. El del Perdón y los de Uterga, que no habían dado cuenta de su acción a nadie, se avinieron a pagar cuatro ducados.

En 1796 el obispo reseña las dos ermitas y un hospital frente a la del Perdón, «con su ermitaño para aposentar y conducir pobres pasajeros». La imagen se trasladó a la parroquia a mediados del pasado siglo. Las romerías acuden allá.

 


ATONDO.

Nuestra Señora de Osquía. Al borde de la carretera Ororbia-Irurzun. La ermita se agazapa bajo la peña taladrada por el ferrocarril. Imagen de alabastro, también llamada del Pilar.

Erigió la ermita en 1570 Pedro de Atondo e Yrigoyen, y creó una cofradía.

Atondo pertenece a la cendea de Iza. El viejo lugar de Osquía, a Valdeollo. Osquía, dada su posición junto a la garganta tallada por el Araquil, aparece en el siglo XI como Hosquiate, Osquiate, Oscatea, Hosquiatea, Osquiat. En 1024 Sancho el Mayor dio a Irache Yarte y Hosquiate «con su molino y pesca».

 Entonces la iglesia estaba dedicada a San tiago. En 1078, Eneco Fortuniones lega a Irache «el lugar de los molinos en Hosquiatea». Osquía era en 1217 propiedad del monasterio de San Pedro de Atea -que no cabe confundir con el Atea de Ibargoiti-. 

En 1350 tenía cuatro fuegos; en 1366, dos; en 1427 no lo cita el censo; en 1500 va entre los despoblados de Olio, perteneciente al Condestable y explotado por los de Atondo; en 1800 no quedaba memoria, si bien había vestigios de ermita con advocación desconocida y un corral.

Además de las advocaciones mencionadas, se registran las de S. Miguel y San Esteban de Atea.

En 1627, Juan de Aracochea, abad de Atondo, se opone al nombramiento de Miguel de Oroztieta, natural de Arazuri, como ermitaño de Ntra. Sra. de Osquía, porque la tenuidad de su abadía se agravaría al ver disminuidos los ingresos. La sentencia favoreció al ermitaño, pero el abad se negó a entregarle las llaves, apeló y logró que suprimieran el puesto. 

Entre sus argumentos, dijo que el paraje era poco conveniente para la vida eremítica.

En 1652, Alonso Carrasco, peregrino, obtuvo el título de ermitaño de Osquía y de nuevo Aracochea o Arocechea alega que el sitio no es propicio para tal vida y que la ermita ya está bien cuidada y atendida. La sentencia fue otra vez favorable al abad, pese a que el peregrino Carrasco argüyó que aquél se aprovechaba de las limosnas, que montaban 6 reales semanales.

En 1673, Martín de Ilzarbe, abad de Atondo, se querella contra Martín de Munárriz, vicario de ízurdiaga, porque ambos pretendían haber sido nombrados capellanes de la cofradía de Osquía. El de Izurdiaga acusa a los cofrades de Atondo de haberse reunido por su cuenta y aprobado unas constituciones nuevas, según las cuales el abad de Atondo es a perpetuidad capellán. 

La sentencia favoreció a Ilzarbe. Las constituciones, renovadas en 1667, no decían exactamente lo que suponía Munárriz: muerto Martín de Ilzarbe en 1678, los vecinos de Atondo y el ermitaño de Osquía presentan para la vacante a Juan de Aizpún, vicario de Lete, y la propuesta es aceptada.

Igual de Soria (1796) la llama «Ntra. Sra. del Pilar del Puerto de Osquía». El DHG (1802), Nuestra Señora del Pilar de Osquía.

 

ATONDO. Ntra. Sra. de Osquía.


AYECHU.

San Miguel y ermita de Raja. San Miguel, que en 1798 el obispo Igual de Soria mandó blanquear y dotar de puerta nueva, estaba junto al cementerio. No existe.

La de Raja, que el mismo obispo llama de la Concepción y ordena que «se borre todo lo escrito y se blanquee», está hoy abandonada, en el viejo camino de Ayechu a Larraun, en la loma de Aritzgaña. 

Vieja y robusta construcción, que lleva a pensar en el monasterio de San Juan de Arrosan o Errasa, cuyo abad Mencio demarcó con otros clérigos en el s. X las tierras de Isusa. Hoy Errasa, Raja, lo disfrutan los de Izal. También, cazadores de otoño.

 


AYEGUI.

San Cipriano, o S. Cebrián o S. Cibrián. En la cumbre de Montejurra, hasta la que asciende un Vía Crucis desde la campa de Irache. La visita de Estella se llama San Gervás.

 

AYEGUI. San Cipriano.


AYESA.

S. Juan, S. Miguel, Sta. Agata y Sta. Marina. Las cuatro desaparecidas. Igual de Soria en su visita el 27 de julio de 1802 no menciona la de Sta. Agata y dispone que «Las de S. Juan y S. Miguel se profanen y sus materiales se apliquen a la de Sta. Marina, y que ésta se reedifique y se traslade a otro sitio más proporcionado, sobre que se reservó S.I. tomar la providencia conveniente con mayor conocimiento». 

El DGH ya dice que sólo existe una, que llama de Sta. Martina. La tradición local asegura que la piedra de la de S . Juan se llevó a  Javier.

 

AZAGRA.

San Ginés, desaparecida hace mucho tiempo. San Esteban, levantada hacia 1512 en el término de Argadiel, junto al Ebro.

Tiene adosada una casa.

Ntra. Sra. del Olmo. En el pueblo. Pequeña, de ladrillo.

Conserva la imagen de San Ginés.

 

AZAGRA. San Esteban.

 

AZANZA.

S. Bartolomé, Sta. Agueda y Santa María Magdalena.

Igual de Soria las visitó el 29 de julio de 1797. Le esperaba su amigo, natural del pueblo, José Goya y Muniain, en cuya casa comió y descansó. Visitó la de la Magdalena por la mañana, antes de llegar a Azanza; de la de Sta. Agueda en Sarbil -que el Libro de Visitas llama Santa Lucía-, a las cinco de la tarde, y a la vuelta de ésta, S. Bartolomé. Dio un año de plazo para reedificar las dos primeras «a fundamentis». Las dos han desaparecido.

La de la Magdalena, antigua leprosería según Núñez de Cepeda, está a la izquierda de la carretera a Urdánoz. Abandonada.

 

AZCARATE.

San Fermín. Un memorial de 1586 pide licencia para edificarla con cuarenta ducados que legó Juan de Verona, ya difunto, y con lo que fuera necesario, que darían los vecinos.

En 1704, Juan Martín Olaechea, de Gorriti, se comprometió a cuidarla y a enseñar tres meses al año la doctrina cristiana, letras y escritura a los niños.

 

AZCONA.

Santo Tomás, Santa Catalina y Nuestra Señora de Mendigaña.

La primera, en la muga Arrastia, ha desaparecido. Santa Catalina, románica, admirable y sorprendente por alguno de sus capiteles -tal, el que representa la lucha de caballeros a espada-, amenaza ruina y la misa de romería no se celebra en el interior. Está en la muga con Arizaleta.

Mendigaña se comenzó a construir en 1709, en el casal de la preexistente. La obra duró siete años y costó 40.000 reales vellón. Saqueada por las tropas francesas en 1812.

 

AZCONA. Nuestra Señora de Mendigaña.

 

AZCONA. Santa Catalina.

 

AZCONA. Santa Catalina.

 

AZPARREN.

Nuestra Señora de la Agonía. Así figura en catálogos. Es advocación desconocida y ermita convertida en almacén de paja. Igual de Soria la vio el 14 de agosto de 1798 y escribió: «Que se reedifique y ponga con aseo la hermita de Santa Teresa; se eche llave a la puerta y se lleve a la iglesia la imagen que existe en aquélla, que se retoque y hasta tanto se prohíbe acto sagrado».

 

AZPILCUETA.

S. Bartolomé, S. Fermín, S. Francisco Javier y Santiago.

S. Bartolomé es ermita desconocida por los naturales. S. Fermín, en que termina un Vía Crucis que arranca del núcleo de casas, tiene adosado el cementerio. San Francisco Javier, en el Barrio de Apayoa, la mandó construir en 1687 Juan de Labaqui, natural del caserío Labaquia, vecino del Puerto de Santa María. El hacendado baztanés creía, como otros en el lugar, que el hijo de Juan de Jaso y María de Azpilcueta había sido engendrado allí.

Santiago, en el barrio de Urrasun, jalón de la ruta jacobea de Bayona a Pamplona por Urdax y Velate, ejercía de parroquia para los vecinos del barrio. En 1670 necesitaba repara ción y adecentamiento para que se pudiesen celebrar allí los oficios. 

Pero ahiladas las peregrinaciones, la ermita entró en decadencia y las obras de restauración fueron continuas a lo largo del siglo XVII, así como los pleitos de las parroquias de Azpilcueta y Maya con Velate. La imagen actual sustituyó a la enterrada en 1715.

 

AZPILCUETA. San Fermín.

 

AZPILCUETA. Santiago.

 

AZPILCUETA. San Francisco Javier.

 

AZPILCUETA. Santiago.


AZPIROZ.

S. Bartolomé. En la zona baja del pueblo. Una parte está dedicada a pajar.

 

AZQUETA.

S. Cristóbal. Desaparecida. Cuentan que en el lugar y con sus piedras hicieron el cementerio.

 

AZUELO.

S. Simeón. Ermita a una media hora del pueblo, a la izquierda de la carretera a Torralba del Río. San Simeón fue labrador de Cabredo y según una versión, tardía e inverosímil, ingresó en el monasterio de San Jorge de Azuelo, hoy parroquia que guarda su cuerpo. San Simeón, según Gregorio Argaiz, fue ermitaño.

Desaparecidas San Martín, S. Millán, que Villabriga sitúa en Azuelo; S. Pedro de Valdecuevas, en Santa Gadea, término que ya en 1800 era de Viana; Santa Engracia, en la sierra.

 

AZUELO. San Simeón.