Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
 

ARQUEOLOGÍA DE LOS ESPACIOS AGRARIOS MEDIEVALES EN EL PAÍS VASCO - EUSKADI.


HISPANIA. Revista Española de Historia, 2009, vol. LXIX, núm. 233, septiembre-diciembre, págs. 619-652, ISSN: 0018-2141.


JUAN ANTONIO QUIRÓS CASTILLO. Universidad del País Vasco.

Juan Antonio Quirós Castillo es profesor en la Universidad del País Vasco. Dirección para correspondencia: Dpto. Geografía, Prehistoria y Arqueología, C/ F. Tomás y Valiente, s/n, 01006, Vitoria-Gasteiz. E-mail: quiros.castillo@ehu.es

Grupo de Investigación en Arqueología Medieval y Postmedieval. Área de Arqueología.
Universidad del País Vasco, C/ F. Tomás y Valiente s/n, 01006, Vitoria-Gasteiz
,
quiros.castillo@ehu.es

Trabajo realizado en el marco del proyecto de investigación HUM2009-07079 financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia en el ámbito del Plan Nacional de I+D+I titulado «La formación de los paisajes medievales en el Norte Peninsular y en Europa: Agricultura y ganadería los siglos V al XII».


 

3.1.2. Zornoztegi.


El yacimiento de Zornoztegi (Salvatierra, Álava), se sitúa sobre una colina alargada formada por un sector superior de monte bajo que ha escapado milagrosamente a la concentración parcelaria por las acusadas pendientes que presenta, y un segundo sector escalonado que ha sido intensamente modificado por las prácticas agrarias que han tenido lugar en esta zona a partir de los años sesenta. En la actualidad se ha intervenido sobre una superficie equivalente a una hectárea, aunque también se ha evaluado otra media hectárea que ha sido intensamente alterada en los últimos años (fig. 6).

FIGURA 6. VISTA GENERAL DEL DESPOBLADO DE ZORNOZTEGI (AGURAIN, ÁLAVA), DONDE SE OBSERVA LA LOCALIZACIÓN DE LAS VIVIENDAS DEL SIGLO V, LA IGLESIA DE SANTA MARÍA (S. XII) Y LA PLATAFORMA DONDE SE HAN HALLADO LAS ESTRUCTURAS DOMÉSTICAS ALTOMEDIEVALES (SIGLOS VIII-XI)

 

Narrando de forma muy sucinta su secuencia estratigráfica diremos que Zornoztegi cuenta con una amplia secuencia ocupacional. Las evidencias arqueológicas más antiguas datan de la Edad del Bronce, a la que pertenecerían un fondo de cabaña y un silo excavado en el extremo meridional de la colina de Zornoztegi. Nuevamente el yacimiento fue ocupado en el período romano, ya que se han encontrado en el extremo septentrional de la colina dos viviendas realizadas con zócalos de piedra atribuidas a este período y amortizadas en el siglo V.

Aparentemente sobre el abandono de esta granja tardorromana ( 40 ) se ha fundado hacia el siglo VIII una amplia aldea que cubre una extensión aproximada de 1,2 Ha. Una estimación aún provisional nos lleva a pensar que sería una aldea formada por una docena de unidades domésticas que ocuparon toda la colina de Zornoztegi y la base donde se localizaban las estructuras romanas.

Durante los siglos VIII-XI estas unidades domésticas fueron profundamente transformadas mediante la reconstrucción con ciclos generacionales de las viviendas y las estructuras domésticas. Únicamente los límites entre las unidades domésticos y los sectores de almacenaje parecen haber tenido una amplia duración.

Fue en el siglo XI cuando se produjo una transformación del espacio aldeano. Las unidades domésticas situadas en el tramo meridional de la colina de Zornoztegi ( 41 ) se amortizaron y las viviendas se concentraron en el extremo septentrional, donde luego se construiría en el siglo XII la iglesia de Santa María de Zornoztegi ( 42 ).

En el tramo meridional, donde se localizaban toda una serie de viviendas, silos, cubetas y estructuras altomedievales, se construyeron en el siglo XI ( 43 ) una serie de bancales de uso agrario que amortizaron estos elementos de carácter doméstico. Se han reconocido tres de ellos, tienen una anchura de unos 9-10 m y una longitud mínima de 42 m., adaptándose a la morfología irregular del sustrato rocoso. Como en el caso de Aistra, el proceso formativo de estas terrazas no alteró la pendiente existente, y se realizaron mediante un proceso de desmonte de la ladera con relleno sistemático dispuesto directamente sobre el nivel de abandono doméstico previo. 

Los rellenos tienen potencias variables, y se han localizado derrumbes en la excavación que podrían pertenecer a muros o paramentos de sujeción de los frentes de los bancales. Una primera estimación nos permite pensar que se movilizaron entre 1 600-1 800 m3 de tierra con el fin de crear estos espacios agrarios (fig. 7).

Justo por encima de este terrazgo, en la ladera occidental de la colina que presenta una pendiente mucho más acentuada, las excavaciones han mostrado la construcción de bancales formados por rebajes de pequeña entidad destina- dos a nivelar superficies de no más de 1 m de profundidad que pudieron emplearse para cultivos que no requieren de suelos muy profundos, como por ejemplo los frutales. Esta es, de hecho, una práctica todavía hoy bien documentada en varios sectores alaveses. Estos bancales parecen haber sido realizados mediante un proceso de desmonte de ladera con relleno episódico.


( 40 ) 40 Nuevos análisis radiométricos en curso deberán establecer si ha existido o no una solución de continuidad entre la granja tardorromana y la aldea altomedieval.

( 41 ) Datación de una de las estructuras, unidad estratigráfica 1949 (DSH 1111), 992-1052 (60%), 1081-1128 (31%), 1134-1152 (9%) cal AD.

( 42 ) La iglesia de Santa María de Zornoztegi está documentada en el siglo XV, pero fue construida sobre una estructura previa de uso doméstico: unidad estratigráfica 1235 (DSH 1112), 954 ± 24 BP, 1023-1059 (30%), 1064-1155 (70%) cal AD.

( 43 ) 3 Datación de la base del relleno agrícola, unidad estratigráfica 1784 (DSH 1109), 960 ± 23 BP, 1021-1058 (33%), 1076-1154 (65%) cal AD.


FIGURA 7. TERRAZAS AGRARIAS DE ZONORZTEGI (AGURAIN, ÁLAVA), FECHABLES EN EL SIGLO XI.

3.1.3. Zaballa.


Nuestro último ejemplo analizado será el despoblado de Zaballa, cuya excavación acaba de concluirse. La realización de obra pública de interés general de grandes dimensiones ha comportado la excavación integral de un espacio aldeano, llegando a afectar casi 4,5 Ha. La calidad del registro arqueológico obtenido permite realizar un análisis exhaustivo de la microhistoria de esta aldea.

El yacimiento se ubica en la ladera septentrional de los Montes de Vitoria, ocupando parte de un profundo valle que alcanza la llanada alavesa en su tramo SW. La aldea medieval se estructura en torno a un fondo de valle central de unos 13 000 m2, la ladera occidental donde se encuentran una serie de terrazas agrarias, la ladera oriental, que presenta pendientes más acusada y donde se ubica únicamente una gran terraza agraria, y una plataforma elevada situada en el tramo final del valle, de unos 5 000 m2.

Hispania, 2009, vol. LXIX, nº. 233, septiembre-diciembre, 619-652, ISSN: 0018-214

La aldea de Zaballa, citada en la mencionada «Reja de San Millán» en el año 1025, aparece de forma muy esporádica en las fuentes escritas, y aunque se abandona en la Baja Edad Media, el topónimo se mantiene asociada a una Venta situada en el trazado del camino que se dirigía a Madrid por las Conchas de Arganzón.

De forma previa a la intervención arqueológica el yacimiento estaba definido como una Zona de Presunción Arqueológica que cubría una amplia extensión de unas 46 Ha que de forma solamente marginal tocaba el yacimiento. La detección del yacimiento fue posible gracias al hallazgo, en el fondo del valle, de cerámicas medievales fragmentadas carentes de depósitos arqueológicos asociados y que generalmente se clasifican como materiales revueltos. De hecho, son muy numerosos los informes de prospecciones y seguimientos de obra que menciona el hallazgo de estos materiales sin lograr darles un sentido.

Para comprender mejor la entidad de las estructuras agrarias halladas en este yacimiento, será preciso recorrer su secuencia ocupacional, teniendo en cuenta que la ocupación del yacimiento durante un milenio ha hecho que sean más legibles las fases más recientes, y que en cambio una parte significativa de las estructuras más antiguas hayan sido destruidas (fig. 8):

 

FIGURA 8. VISTA GENERAL DEL VALLE DEL DESPOBLADO DE ZABALLA (IRUÑA DE OCA, ÁLAVA), EN EL QUE SE APRECIAN LAS VIVIENDAS DEL SIGLO XIII Y LOS RELLENOS AGRARIOS DISPUESTOS EN EL FONDO DE VALLE.

 

Periodo 1: Siglos V-VII. Se puede atribuir a este momento la realización de algunas granjas a lo largo del valle, de dimensiones limitadas caracterizadas por la presencia de algunas estructuras negativas (silos, algún agujero de poste y zanjas). Son estructuras que han quedado muy alteradas por las fases posteriores, pero que en cualquier caso permiten pensar en la existencia de ocupaciones unifamiliares estables dedicadas a la agricultura.


Periodo 2: Siglos VIII-X. Corresponde a este momento la densificación del asentamiento y la formación de una verdadera comunidad campesina. Se han reconocido una decena de unidades familiares que ocupan tanto la plataforma superior del yacimiento como el fondo del valle formadas por viviendas realizadas sobre zócalos de piedra o estructuras semiexcavadas, con alzados realizados en materiales perecederos. Son muy abundantes los silos asociados a estas estructuras, destacando la existencia en una de las unidades familiares de grandes silos que probablemente haya que interpretar con la existencia de una jerarquía interna dentro de la aldea.


Periodo 3: Siglos X-XII. A partir de este período contamos con indicadores significativos para comprender aspectos básicos del paisaje aldeano (fig. 9).


FIGURA 9. VISTA GENERAL DEL DESPOBLADO DE ZABALLA (IRUÑA DE OCA, ÁLAVA), DONDE SE HA LOCALIZADO LA ALDEA ALTOMEDIEVAL (SIGLOS VIII-XI) Y EL MONASTERIO DE ZABALLA.

 

En la plataforma superior de la aldea, donde se encontraban las viviendas dotadas de grandes silos, hacia el 900 ca. se funda una iglesia, que probablemente tengamos que identificar con el monasterio de Zaballa recordado en un documento del monasterio de San Millán de la Cogolla del siglo XI. La construcción de este templo, con varias estructuras anexas y un cementerio, comportó el desplazamiento de la aldea campesina al fondo del valle, que había estado ocupado ya en el período anterior aunque únicamente en su tramo septentrional. La disposición de las viviendas campesinas en el fondo del valle comportó que se regulase la circulación de los cursos de agua que circulaban por el mismo y que se artificializase sus laderas.

Pueden ser fechadas en este momento un conjunto de tres series principales de terrazas situadas en la ladera occidental del valle ( 44 ). Tienen unos 15 metros de anchura y una longitud máxima de unos 60 metros, cubriendo un espacio aterrazado de aproximadamente 4 000 m2 . Para la construcción de estas terrazas se produjo el desmantelamiento del horizonte vegetal y se colocaron profundos rellenos artificiales de forma sistemática que en ocasiones (sectores 5200, 5300, 5400), superaban el metro de espesor. Sobre este relleno se ha localizado un potente horizonte A resultado de las prácticas agrarias desarrolladas en época medieval. Los bancales estaban rematados en taludes de 45° y nunca se han localizado muros o estructuras que sustentasen las pendientes. 

La técnica empleada para la realización de estas terrazas es la denominada por P. Ballesteros como desmonte de ladera con relleno sistemático. Este proceso consistiría en el desmonte hasta el horizonte mineral, aportando a continuación los depósitos de tierra necesarios para construir la terraza (fig. 10).


Período 4: siglos XII-XIV. Corresponde a la última transformación significativa de los paisajes aldeanos de Zaballa y, de hecho, son los más legibles.

Hacia finales del siglo XII se produjo una profunda transformación en la estructura de la aldea.

Por un lado, todo el fondo de valle, donde se ubicaban las viviendas de los campesinos, fue rellenado por un potente depósito agrícola que supera con frecuencia el metro de espesor, quedando delimitado al norte por un potente muro de cierre. Se ha calculado que han sido dispuestos casi 10 000 m3 de tierra para amortizar todas las estructuras domésticas previas.

A su vez, se ejecutó un sistema hidráulico mediante la realización de una acequia que discurría en el tramo más elevado del fondo del valle (el occidental), y que se abastecía de una red de canales procedentes de las laderas y los manantiales situados en la zona superior del yacimiento. De esta manera se mantiene el cauce elevado respecto al valle y a una serie de parcelas irrigadas utilizadas como huertas, que aparecen delimitadas por un muro principal de trazado quebrado según se disponen las distintas parcelas. 

Este muro se ha construido exactamente en la caída de la pendiente que marca el afloramiento de la roca base, con el fin de mantener la cota por la que discurre el agua y poder irrigar las parcelas situadas por debajo de este paramento. El muro, que ha sido aparejado sin argamasa, podría interpretarse como el límite de la terraza superior que sujetaba los rellenos realizados para crear suelos arables y regularmente irrigados. De forma perpendicular a este muro principal se han localizado otros menores situados a distancias regulares (6-7 m cada uno) que quizás deban atribuirse a diferencias en propiedades o en usos agrarios. Se configuraría de esta manera un espacio útil formado por una decena de parcelas de unos 60-70 m2. 

Se trataría por lo tanto de un sistema hidráulico de vertiente de pequeñas dimensiones, con la captación en el fondo de valle, que constituye uno de los modelos más frecuentes atestados en época medieval en otros sectores peninsulares ( 45 ).

FIGURA 10. VISTA DE LA SECCIÓN DE UNA DE LAS TERRAZAS AGRARIAS DEL DESPOBLADO DE ZABALLA (IRUÑA DE OCA, ÁLAVA).


La acequia principal, tras abastecer estas parcelas, circulaba a los pies de un nuevo barrio residencial construido en la ladera occidental, donde previamente se habían realizado varias terrazas agrarias. Es posible que parte de ellas se desmontasen para acoger este nuevo barrio en el que se agruparon todos los habitantes de la aldea de Zaballa.

Estas viviendas han sido realizadas siguiendo una planificación muy rígida, por lo que pensamos que responden a una acción señorial. El barrio, que ocupa unos 1 150 m2 y en el que se han identificado una decena de viviendas, ha sido construido en torno a un patio central. Las casas comparten muros, una red de alcantarillado y servicios comunes, por lo que pensamos que el conjunto ha sido realizado en un período breve de tiempo. Y aunque se han producido numerosas modificaciones de pequeña entidad, la cohesión colectiva de la comunidad sometida al dominio señorial se mantiene. A los pies de este barrio llegaba la acequia principal que alimentaba la decena de huertos irrigados antes señalados.

Mientras, la plataforma superior donde se ubicaba la iglesia se mantuvo como un espacio de referencia de la memoria colectiva de la comunidad, a través del cementerio, y del poder a escala local.


Periodo 5: Siglos XIV-XV. Se corresponde con el abandono paulatino del asentamiento y pérdida de su identidad. Se detectan entonces usos residuales de la necrópolis y algunos saqueos en estructuras que, posiblemente, estuviesen a la vista en estado ruinoso. En los siglos XV y XVI surge un conflicto entre varias instituciones por la gestión de las tierras del despoblado de Zaballa, en particular por la explotación de sus recursos ganaderos.

Este ejemplo es paradigmático de cómo historiar el paisaje agrario desde la óptica de la realidad aldeana, buscando sujetos y encuadrando social y diacrónicamente las modificaciones de los espacios más próximos a los lugares de residencia. Aquí, donde la acción antrópica es más intensa, es posible comprender que aquéllas cerámicas carentes de depósitos arqueológicos coherentes que se habían detectado en un principio, no eran sino el testimonio de los procesos de abonado realizado con residuos domésticos en los campos de cultivo más próximos a las viviendas en los siglos XIII y XIV.

En la construcción de los espacios agrarios de Zaballa, tanto aterrazados como en el fondo de valle, llama la atención el enorme volumen de tierra desplazada.

Para la construcción de las terrazas del período 3 ha sido preciso excavar la ladera para buscar la base y desplazar casi unos 1 000 m3 de tierra para realizar los espacios aterrazados. Fue, en cambio, mucho más oneroso el relleno sistemático del fondo de valle en el período 4 y la construcción de las parcelas irrigadas. Como se ha señalado, ha sido necesario desplazar casi 10 000 m3 de tierra para amortizar todas las viviendas anteriores y construir el nuevo espacio de cultivo intensivo. Algunos autores que han realizado cálculos teóricos basándose en analogías etnográficas, han calculado que un excavador podría extraer 1 m3 (=1,5 Tn de tierra poco compacta) en unas 2,7 horas, y una media de 5 Tn al día (equivalente a casi 3,5 m3) ( 46 ). 

Si consideramos adecuados estos cálculos, para extraer la tierra necesaria para la realización de las terrazas del período 3 habrían sido necesarias unas 285 jornadas de excavación, que en una comunidad de 10-12 aldeanos tendría un coste de tiempo no indiferente. En cambio, para realizar los rellenos del período 4 habrían sido necesarias 2 850 jornadas de excavación ( 47 ).

A ello habría que sumar, además, las personas empleadas en el desplazamiento de la tierra en una distancia relativamente breve; podrían ser 2-3 personas por cada excavador. Teniendo en cuenta que la tierra viene del desmonte de las laderas, el desplazamiento habría sido igualmente más complejo de realizar. Todos estos cálculos, teóricos y aproximativos, dan a entender que la construcción del paisaje aldeano no puede considerarse como una iniciativa espontánea y descoordinada de grupos familiares aislados. La existencia de liderazgos aldeanos o de formas de dominio externos son necesarios para explicar estos procesos, tanto en términos de planificación como de liderazgo y hegemonía a la hora de ejecutar una obra de estas características.


( 44 ) Datación de la unidad estratigráfica 5450 (DSH 1051), 1001 ± 51 BP, 899-919 (3%), 950-958 (1%), 961-1161 (96%) cal AD.

( 45 ) SITJES, E., «Inventario y tipología de sistemas hidráulicos en Al-Andalus», Arqueología Espacial, 26 (2006), págs. 280-284.

( 46 ) MAN, J., L'esercito di terracotta. Il primo imperatore cinese e la nascita di una nazione, Milano, Mondadori, 2009, págs. 104-105.

( 47 ) Aplicando esta misma estimación para el caso de las terrazas de Zornoztegi, el desplazamiento de 1 600-1 800 m3 habría comportado de 450 a 500 jornadas. En el caso de Aistra el desplazamiento de unos 2 500 m3 habría comportado unas 700 jornadas de trabajo.


 


3.2. Los sectores de almacenaje y de tratamiento.


El estudio integral de los paisajes aldeanos permite comprender aspectos básicos de las prácticas agrarias medievales que no se realizan únicamente en los campos de cultivo. En este caso se hará una breve referencia únicamente a dos aspectos que merecen la pena ser señalados en el estudio del urbanismo aldeano: los espacios vacíos y los sistemas de almacenaje.

Uno de los primeros aspectos que llama la atención a quien se enfrenta a la excavación de un espacio aldeano es la existencia de frecuentes vacíos en los que no se detecta la existencia de estructuras, construcciones o elementos antrópicos de ninguna naturaleza. Es cierto que, como ya se ha señalado, las prácticas agrarias recientes han condicionado la conservación de las estructuras de los pueblos y las aldeas, de tal manera que salvo en el caso de las estructuras negativas, difícilmente localizamos otro tipo de evidencias. Pero hay que comprender que, hoy como ayer, una aldea no es una sucesión de viviendas compactas, sino que hay muchas áreas vacías que han de ser interpretadas e integradas en la comprensión de los espacios aldeanos. Otra consecuencia que se deduce de esto es que, para localizar una aldea, hay que excavar una extensión que no sea nunca inferior a los 300-600 m2 continuos, ya que la posibilidad de encontrar espacios sin estructuras es muy alta.

¿A qué corresponden estos espacios vacíos? En nuestra experiencia pensamos que se corresponden a dos tipos de usos principales: por un lado huertos y espacios de cultivo intensivo situados en proximidad de las viviendas, y con frecuencia en los límites de las unidades domésticas, y por otro, eras y zonas de trillado, como lo demuestra el hallazgo de piezas de sílex empleados para este tipo de procesos ( 48 ). 

Estos hallazgos, ya presentes en rellenos de amortización formados en los siglos VIII-IX en yacimientos como Zornoztegi, nos dan una indicación muy relevante sobre el papel que la actividad cerealícola (así como la presencia de ganado) desempeñaba en este proceso.

El segundo elemento al que tenemos que hacer brevemente referencia a la hora de comprender los espacios agrarios medievales en el País Vasco es el estudio de los silos. Los silos excavados en la roca o en los depósitos naturales, constituyen quizás el indicador más precioso que tenemos para localizar las aldeas medievales, aunque solo sea por su visibilidad. Sabemos, que en períodos más recientes los simples agujeros excavados en la roca han sido sustituidos por grandes contenedores cerámicos igualmente enterrados y situados en la plaza y en la proximidad de la iglesia, como ha sucedido en lugares como Cucho (Condado de Treviño, Burgos).

El valor de los silos es doble; por un lado nos proporciona una fotografía precisa sobre el tipo de residuos que genera una aldea en un momento determinado, ya que de su relleno de amortización se obtiene un cuadro coherente de las actividades domésticas y productivas que se realizan cotidianamente. Pero por otro lado el estudio de los silos nos proporciona información muy relevante sobre el proceso de almacenaje y tratamiento de los cereales que se realizaba en estas aldeas ( 49 ).

Sin poder ahondar demasiado sobre la cuestión en esta ocasión, se prestará atención únicamente a las dimensiones de los silos hallados en las aldeas medievales del País Vasco ( 50 ).

En general pensamos que la mayor parte de los silos altomedievales han funcionado como formas de almacenaje a largo plazo por parte de las comunidades campesinas.

Aunque creemos que cada unidad doméstica contaba con un único silo, se han hallado casos que permiten pensar que alguna vivienda de Zornoztegi podía tener hasta dos silos en uso contemporáneamente. Este sería, indudablemente, un factor socialmente diferencial en el seno de las comunidades aldeanas.

Las dimensiones de estos silos familiares, que documentamos entre los siglos VIII-X, se mueven entre los 20 y los 30 hectólitros de capacidad. Hay que recordar que los testimonios escritos medievales indican que aproximadamente son necesarios unos 32 Hls de cereal para alimentar una familia de 8-10 componentes. Estaríamos hablando, por lo tanto, de una reserva de carácter familiar válida para un año ( 51 ).

Por otro lado hay que señalar que los silos hallados en las iglesias altomedievales del País Vasco tienen dimensiones similares a los que encontramos en las aldeas de este momento, por lo que se ha excluido que tengan una función directamente relacionada con la obtención masiva de rentas ( 52 ).

No obstante, a partir del año mil y en contextos señoriales, las diferencias se hacen muy notables. En lugares como el castillo de Treviño encontramos silos con capacidades de almacenaje para 40 o 60 hectólitros, y pensamos que dos de ellos estarían en uso a la vez. En este caso nos encontramos lógicamente ante un sistema de almacenaje masivo de rentas de cereales, ligado indudablemente a una práctica especulativa en los años de malas cosechas por parte de los feudales (tabla 2).


( 48 ) Ver por ejemplo BENITO DEL REY, L., BENITO ÁLVAREZ, J.M., «La taille actuelle de la pierre
a la manière préhistorique. L'exemple des pierres pour Tribula à Cantalejo (Segovia-Espagne)»,
Bulletin de la Société Préhistorique Française, 91, 3 (1994), págs. 214-222.

( 49 ) A escala global, SIGUAT, F., Les réserves de grains a long terme: techniques de conservation et fonctions sociales dans l'histoire, Lille, Universite de Lille, 1978.

( 50 ) Un estudio sobre la distribución de estos silos en Álava y el uso social que se ha hecho de ellos en QUIRÓS CASTILLO, J.A., «La génesis del paisaje medieval en Álava: la formación de la red aldeana», Arqueología y Territorio Medieval, 13, 1 (2006), págs. 49-94.

( 51 ) FERNÁNDEZ UGALDE, A., El fenómeno del relleno de silos y la implantación del feudalismo en Madrid y en el reino de Toledo, IV Congreso de Arqueología Medieval Española, Alicante, 1993, vol. 3, págs. 611-617, pág. 615, n. 4.

( 52 ) QUIRÓS CASTILLO, J.A., «Las iglesias altomedievales en el País Vasco. Del monumento al paisaje», Archivo Español de Arqueología, en prensa.





TABLA 2. DIMENSIONES DE LOS SILOS DE RENTA DE TREVIÑO.

 

3.3. Las especies cultivadas.


Una nueva línea de trabajo que se ha empezado a desarrollar en los últimos años ha sido el estudio de las especies cultivadas a partir del análisis de las semillas halladas en los distintos depósitos arqueológicos.

Los análisis bioarqueológicos con los que contamos en Álava aún no son cuantitativamente muy significativos, por lo que tenemos que movernos con mucha prudencia. De momento solamente se ha publicado un pequeño avance sobre los cultivos documentados en la aldea de Gasteiz en los siglos VIII-X, en el que predomina el trigo común, la cebada vestida, leguminosas, frutos y el lino. Hay que señalar además, la importancia que han tenido cereales de primavera como el panizo, que ayudan a las comunidades campesinas en momentos de necesidad. Asimismo permite diferenciar la existencia de una producción orientada al pago de rentas respecto a otra producción de autoconsumo que no aparece en los testimonios escritos ( 53 ).

Los análisis que se están realizando en Zornoztegi (fig. 11) y en otras aldeas similares arrojan resultados muy parejos, aunque se encuentran en una fase de elaboración inicial ( 54 ).

 

FIGURA 11. ANÁLISIS DEL RELLENO DE UN SILO DEL SIGLO X DE LA ALDEA DE ZORNOZTEGI ( 55 ) (AGURAIN, ÁLAVA).

 

 

En todo caso, hay que señalar que a partir de los primeros análisis arqueofaunísticos que se están realizando, lo que resulta muy evidente es la existencia, al menos desde el siglo VIII, de una fuerte e intensa integración entre la ganadería y la agricultura para desarrollar un modelo productivo complejo. Predominan sustancialmente los bóvidos, que presentan edades de sacrificio muy avanzadas, así como los ovicápridos, que se explotaban para leche, carne y otros derivados. Es más escasa, en cambio, la presencia del cerdo, que raramente alcanza edades óptimas para la producción de carne ( 56 ).


( 53 ) AZKARATE, A., ZAPATA, L., «Agricultura altomedieval en Vitoria-Gasteiz: La aportación de la arqueobotánica», en: Jornades sobre Sistemes Agraris, Organització social i poder als Paisos Catalans, Lleida, págs. 701-710.

( 54 ) Itxaso Sopelana está realizando en la actualidad una tesis doctoral sobre esta temática en el Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la Universidad del País Vasco. SOPELANA, I., ZAPATA, L., «Primeros resultados de los estudios carpológicos del despoblado de Zornoztegi (Salvatierra-Agurain, Álava)», en: QUIRÓS CASTILLO, J.A, The archaeology of early medieval village in Europe, Bilbao, págs. 439-447.

( 55 ) Unidad estratigráfica 1606 (DSH 350), 1115±29 BP, 871-997 (99%) cal AD.

( 56 )  Idoia Grau está realizando en la actualidad una tesis doctoral sobre esta temática en el Departamento de Geografía, Prehistoria y Arqueología de la Universidad del Pais Vasco.


 

 

4. ALGUNAS CONCLUSIONES.


De todo lo dicho hasta el momento, y teniendo en cuenta que no resulta sencillo evaluar la representatividad de los ejemplos de los que disponemos hasta el momento, podemos formular una serie de conclusiones para el territorio alavés en el período comprendido entre los siglos V-XIII:

­ En primer lugar, los tenues indicios arqueológicos que estamos empezando a detectar en los últimos años sobre la Arqueología del campesinado en el período comprendido entre el 450-700 no permiten aún trazar un cuadro muy preciso sobre las formas de ocupación y explotación del territorio ( 57 ). En todo caso, ideas como la inestabilidad, la dispersión del poblamiento, el predominio de la ganadería o la regresión económica no parecen ajustarse a los indicadores que tenemos. Los habitantes de las cuevas de Los Husos practicaban una agricultura intensiva, lo mismo que los habitantes de la granja de La Erilla (donde se han hallado varios silos para el almacenaje del cereal) ( 58 ). 

Pero son sin ninguna duda las terrazas agrarias de Aistra fechadas entre los siglos V-VI las que permiten pensar en la existencia de una actividad agraria intensiva desde los primeros momentos de la fundación de la aldea medieval. Es cierto que aún tenemos que analizar con mayor detalle las aldeas de Zornoztegi o Aistra en este período, pero es bastante probable que las diferencias no sean muy marcadas, al menos en términos cualitativos, respecto a los modelos productivos documentados con posterioridad.

­ En segundo lugar hay que señalar que hacia el siglo VIII se documenta la existencia de un cambio relevante en el paisaje rural alavés, que no podemos aún caracterizar en términos de «crecimiento». De hecho no se observa la existencia de un proceso gradual de «crecimiento», sino que los indicadores con lo que contamos muestran ya desde el primer momento una estructura productiva muy articulada y compleja, basada en la llanada alavesa en la integración entre una agricultura y una ganadería intensiva.

Aún no se conocen estructuras agrarias que podamos atribuir a este período con claridad en nuestro territorio, pero no se observan variaciones significativas por ejemplo en la capacidad de almacenaje de los silos durante los siglos VIII-X o cambios cualitativos en las prácticas agrarias ( 59 ). 

En otros contextos del norte de Europa sí se ha podido verificar arqueológicamente una intensificación de la producción a partir de los siglos VIII-IX, que con frecuencia se ha traducido en nuevas prácticas agrarias, como la introducción de la rotación o en el incremento de algunas producciones como el centeno, aunque las variaciones regionales son muy notables ( 60 ).

­ La producción campesina altomedieval alavesa produce excedentes que satisfacen no solamente las necesidades inmediatas de la comunidad, sino que permiten además un almacenaje de emergencia para años difíciles y el pago de rentas. Parece además que existe un equilibrio entre la producción de cereales de primavera, orientados hacia el autoconsumo, y los cereales de invierno utilizados para el pago de las rentas. Hasta el momento en nuestros yacimientos no se han observado los efectos que podría haber tenido la potenciación que realizan las élites sociales alavesas de la ganadería extensiva que se puede observar a partir de la documentación escrita ( 61 ). 

Esto podría deberse, entre otros motivos, a que esta tendencia está más documentada en el occidente alavés que en la propia llanada, que probablemente en este período ya se encuentra densamente ocupada por redes de aldeas dedicadas a la producción cerealícola.

­ A partir del año mil la escenificación del poder aristocrático se hace más visible, bien a través de la fundación de redes de castillos bien con la multiplicación de las iglesias y los monasterios propios. En términos cuantitativos si que creemos que podemos hablar en este momento de un crecimiento de la capacidad de captación de rentas por parte de los señores. Los silos hallados en Treviño o el aumento de las zonas de cultivo intensivo en Zornoztegi podrían ser indicadores de este tipo de procesos. Aún no estamos en condiciones, en cambio, de determinar si este crecimiento cuantitativo supone un cambio cualitativo en las prácticas y los usos agrarios. Esta es una tendencia que se observa en otros contextos europeos en los que si bien durante la Alta Edad Media el poder se basa en la extracción creciente de rentas ( 62 ), a partir de un determinado momento los señores ordenan a una esfera más compleja la producción campesina, imponiendo estrategias y orientaciones productivas ( 63 ).

­ A partir del XII-XIII se produce un nuevo giro de tuerca en un contexto fuertemente señorializado y de alta competencia entre poderes locales y subregionales. El ejemplo de Zaballa representa, en términos de planificación señorial de la producción, un caso muy significativo. La modificación del paisaje agrario y del paisaje habitado es muy profunda, y no queda ningún margen para la improvisación ni para la «espontaneidad» del campesinado.


( 57 ) QUIRÓS CASTILLO, J.A, «Las aldeas altomedievales...».

( 58 ) Sobre La Erilla ver QUIRÓS CASTILLO, J.A, VIGIL ESCALERA, A., «Networks of peasant villages between Toledo and Uelegia Alabense, Northwestern Spain (Vth -Xth
centuries)», Archeologia Medievale, XXXIII (2007), págs. 79-128; sobre las ocupaciones rupestres QUIRÓS CASTILLO, J.A, ALONSO, A., «Las ocupaciones rupestres en el fin de la Antigüedad. Los materiales cerámicos de Los Husos (Elvillar, Álava)», Veleia, 24-25 (2008), págs. 1123-1142.

( 59 ) Este tipo de modelo económico mixto y con este tipo de orientaciones presenta paralelos en muchas otras aldeas coetáneas europeas. Una de las mejor estudiadas es la de Saleux, en Somme (PERRIN, P., «The origin of the village in Early Medieval Gaul», en: CHRISTIE, N., Landscape of change, Leicester, 2004, págs. 262-265).

( 60 ) HAMEROW, Early medieval settlements..., págs. 140 y ss.

( 61 ) GARCÍA DE CORTAZAR, «La sociedad alavesa medieval...».

( 62 ) HAMEROW, Early medieval settlements..., págs. 4 y 140.

( 63 )  BARCELÓ, «Crear, disciplinar y dirigir el desorden...».


 


AGRADECIMIENTOS.


Lorena Elorza leyó una versión inicial de este texto. Este trabajo debe mucho a todos mis colaboradores y compañeros con los que trabajamos en varios proyectos, especialmente M. Fernández, A. Reynolds y P. Ballesteros y todos los miembros del Grupo de Investigación en Arqueología Medieval y Postmedieval de la Universidad del País Vasco. Agradezco igualmente a dos evaluadores externos sus comentarios, que han mejorado el texto.


Recibido: 17-03-2009
Aceptado: 09-12-2009


Hispania, 2009, vol. LXIX, nº. 233, septiembre-diciembre, 619-652, ISSN: 0018-214