Arqueología - Vitoria-Gasteiz.


 
 
 

 

EL ESPACIO CELESTE EN LA INTERPRETACIÓN ARQUEOLÓGICA: ARQUEOASTRONOMÍA. 

Departamento de Prehistoria Facultad de Geografía e Historia Universidad Complutense de Madrid.

TESIS DOCTORAL.

MEMORIA PARA OPTAR AL GRADO DE DOCTOR.

Javier Mejuto González.

Directoras: María Luisa Cerdeño Serrano, Facultad de Geografía e Historia.

María de Gracia Rodríguez Caderot, Facultad de Ciencias Matemáticas.

Madrid, 2013.


ARQUEOASTRONOMÍA: EL ESPACIO CELESTE EN LA INTERPRETACIÓN ARQUEOLÓGICA.

 

Índice general.

Agradecimientos.

Extended abstract.

Capítulo 1.Introducción.

Capítulo 2.Historiografía.

2.1 Inicio y evolución de los estudios arqueoastronómicos.

2.2 Estudios arqueoastronómicos en España.

2.3 Los estudios arqueoastronómicos en España durante el último lustro.

Capítulo 3. Metodología.

3.1 Definiciones astrogeodésicas.

3.1.1 Sistemas de Coordenadas Geodésicas.

3.1.2 Geoide y Elipsoide.

3.1.3 Sistemas de Referencia.

3.1.4 Sistemas de Coordenadas Astronómicas.

3.2 Determinación del acimut por métodos astrogeodésicos.

3.2.1 Mediante observación a la Polar.

3.2.2 Mediante observación al Sol.

3.3 GNSS-Sistemas de Posicionamiento Global por Satélite.

3.3.1 Sistema GPS.

3.3.2 Otros Sistemas de Posicionamiento Global por Satélite.

3.3.3 Funcionamiento, Observables y Errores GNSS.

3.3.4 Potenciación de Sistemas de Posicionamiento Global por Satélite.

3.3.5 Determinación del acimut por GNSS.

3.4 Infraestructura de Datos Espaciales (IDE).

3.4.1 Sistemas de información Geográfica e Infraestructuras de Datos Espaciales.

3.4.2 Servicios ofertados por una IDE.

3.4.3 Componentes de una IDE.

3.4.4 Las IDEs en los trabajos arqueoastronómicos.

3.4.5 Representando Datos Astronómicos.

3.5 Estudio metodológico comparativo.

Capítulo 4. Estudios arqueoastronómicos realizados.

4.1 Las necrópolis de incineración.

4.1.1 La necrópolis celtibérica de Herrería.

4.1.2 Otras necrópolis celtibéricas.

4.1.3 Las necrópolis catalanas y aragonesas del Bronce Final.

4.1.4 Conclusiones.

4.2 Castilmocho: Un posible santuario celtibérico.

4.2.1 Descripción del yacimiento.

4.2.2 Metodología utilizada.

4.2.3 Estudio arqueoastronómico.

4.3 Recintos de Fosos Neolíticos.

4.3.1 Recintos de Fosos en el Alentejo portugués.

4.3.2 Metodología.

4.3.3 Resultados.

4.3.3.1 Moreiros.

4.3.3.2 Santa Vitória.

4.3.3.3 Monte do Olival I.

4.3.3.4 Outeiro Alto.

4.3.3.5 Xancra.

4.3.3.6 Perdigões.

Capítulo 5.

Trabajos en preparación.

Capítulo 6.

Conclusiones.

Bibliografía.

Anexo I.

A1 Datos del estudio de las necrópolis del Bronce Final.

A2 Datos del levantamiento del santuario de Castilmocho.

A3 Resultado del análisis estadístico de los datos de las necrópolis.

A4 Datos de la comparativa metodológica.

A4.1 Cálculo del acimut de la Referencia.

A4.2 Datos recogidos con el teodolito.

A4.3 Datos recogidos con la Estación Total.

A4.4 Resultado de la corrección PPP GPS Monofrecuencia.

A4.5 Datos recogidos con el receptor GPS Bifrecuencia.

Anexo II.

A5 Software utilizado.

A5.1 Software desarrollado.

A5.2 Software propietario.

A5.3 Software libre.

Anexo III.

A6. Artículos publicados.

A6.1 ”GIS Techniques in Archaeology:An Archaeoastronomical Approach”.

A6.2 ”El ”calendario celta” como fuente para el estudio de la cultura céltica, arqueoastronomía y etnohistoria”.

A6.3 ”Estudio arqueoastronómico de la necrópolis Kerma de Abri-Amir ’Abdallah (Nubia sudanesa)”.

A6.4 ”La metodología en los estudios arqueoastronómicos”.

A6.5 ”Astrokeltoi: an archaeoastronomical project in the Celtiberian area”.

A6.6 ”Trabajos geodésicos para la documentación y georreferenciación precisa de yacimientos arqueológicos”.






Agradecimientos.

Quiero agradecer a mis directoras de tesis Marisa y Gracia la confianza inicial que depositaron en mí para realizar esta tesis, desde aquella idea inicial en una de aquellas ferias Madrid por la Ciencia donde nos conocimos tantos. 

También quiero agradecer a todos aquellos que en algún momento compartieron mi viaje y mis ilusiones, a mis compañeros de la 506 y la 208. A todos mis compañeros de Físicas y de la especialidad en Astrofísica, muy especialmente a Omar, Judith y Nora, mis eternos compañeros. A mis sufridores colegas y compañeros de la Sección Departamental de Astronomía y Geodesia: Gonzalo, José Luis, Pablo, Maite, Roberto, María, Adriana y Bea. 

Gracias por compartir tantos cafés y comidas entre risas, agobios, tristezas y sueños, por compartir la vida en definitiva. A Tino y las antonias, gracias por darme de comer a cualquier hora y por vuestra amistad, vosotros sois los que hacen que funcione la Facultad de Matemáticas. Siempre estaré agradecido a Gema Rodríguez por el tiempo que pasamos preparando tantos geocaching y por apoyarme cuando lo necesité. A Pilar Romero por ser directora, compañera y amiga.

Y, desde luego, a Miguel Herráiz por posibilitarme la entrada al mundo de la investigación.

Quiero agradecer a Gerardo Oleaga la disposición que tuvo siempre para ayudarme pese a tener esperando más trabajo que el que podía manejar, esos detalles solo están al alcance de las mejores personas. Por supuesto a mi amigo y compañero Antonio Brú, al que nunca podré agradecer lo suficiente el tiempo que pasamos peleando contra el mundo entre el tambor y Agustina de Aragón. Gracias por tu amistad y opinión que tanto valoro.

Me gustaría acordarme en estos momentos de mi cuadrilla, no hace falta decir nada, vosotros me visteis crecer. También de Gabriel y Miriam, compañeros de yacimientos, deseos, ilusiones y excursiones pero sobretodo amigos, aunque vuestros gestos van más allá de la amistad. 

Vosotros habéis compartido esta tesis de primera mano, noche tras noche en La Galana. Hablando de La Galana no puedo olvidarme de Marina y Josan, mis amigos, gracias por compartir mis sueños y por devolverme la confianza en las personas. También quiero dar las gracias a Miki y Jorge, sin su confianza no estaría aquí, gracias hermanos. 

Quiero agradecer a Julián, el aizkolari incombustible, conocerle ha hecho que mi trabajo tenga sentido. 

Y, por supuesto, a Luis, persona de gran corazón, por confiar tanto en mí.

Muy especialmente quiero agradecerle lo que me ha dado a Ángeles, amiga, compañera y todo lo que una persona puede ser para otra. Esta tesis es tan tuya como mía, siempre creíste más en mí que yo mismo, simplemente gracias desde el fondo de mi corazón.

Por último, quiero dedicar todo mi trabajo plasmado en estas líneas a mis padres.

Siempre estaré en deuda con vosotros por hacer el esfuerzo para que pudiera estudiar, sé que nunca fue fácil -a veces imposible- espero que mereciera la pena y estéis orgullosos. Sois mis guías para mi vida futura, espero saber hacerlo tan bien como vosotros lo habéis hecho. 

También quiero dedicarle este trabajo a mi hermano José que siempre me pone los pies en la tierra, pragmático, realista y compañero de juegos tantos años. Y por último a mi abuela Elvira que siempre preguntaba por el final de este trabajo. Pues bien, por fin aquí está.

Aunque en estos casos uno nunca quiere olvidarse de nadie, han sido largos años de trabajo compartidos con muchas personas. Si no menciono a alguien en estas líneas solo es fruto de mi falta de memoria nunca motivado por el desagradecimiento.

Así que si estás entre esas personas víctimas de mi mala memoria, gracias por compartir mi vida y ten la seguridad que lo que consiga será en gran parte gracias a tu ayuda y a tu amistad.

De verdad, gracias a todos.

Tegucigalpa, 19 de Mayo de 2013.

Amicus certus in re incerta cernitur.

 



Extended abstract.

The work involved in this Thesis could be included in archaeometry field, in the intersection between natural, human and social sciences. The term includes a big amount of disciplines and demonstrates the possibilities that offer the use of the natural sciences techniques in cultural contexts. Since time ago Archeology is in an increasing technification process that is based on the results obtained from other disciplines to obtain the most solid record possible.

We understand archaeometry as the interdisciplinary field responsible for developing techniques and methodologies in order to obtain information to archaeology and social sciences, being the final objective getting the most complete knowledge of ancient peoples’ cultural aspects. That is the reason why we believe archaeoastronomy can be included inside archaeometry as its objective is understand the way in which past societies related to the cosmos.

It is a discipline with a short existence in the academic world, especially in Spain and that lays between two very different and strong paradigms (astronomy and archaeology). It has originated some typical problems in interdisciplinary works. The parallel trajectories of astronomers and archaeologists have produced some incomplete studies lacking of appropriate cultural interpretation or technical accuracy.

We believe that archaeoastronomy must have an own work methodology that allows to develop works and conclusions based in scientifically strong principles and design them properly was the motivation of this Thesis. That is the reason this Thesis is divided in two main parts: the first one dedicated to methodological aspects, to lay the foundations of a strong, testable and useful for every researcher.

The second part is dedicated to the study of several archaeological cases in which the proposed methodology has been applied.

The first part shows a number of techniques: classic astrogeodetical, global navigation satellite systems and Spatial Data Infrastructures that allows the development of spatial studies. These techniques can give a much better accuracy than classical methods -used yet- in archaeoastromy, as compass or naked eye observations.

Besides that allow the studies are repeatable, always including in the studies the gathered data and the methodology used.

The second part presents three of the specific work made, two of them belongs to Celtiberian people’s sites or very related to it. In first place, the work made over incineration necropolis is presented. The aim of this study is to corroborate the orientation pattern observed in Herreria necropolis (Guadalajara) to the major lunar standstill and solstitial solar events. We have studied all Celtiberian necropolis in Guadalajara and Soria provinces as other Final Bronze Age and Iron Age’s cemeteries

from Cataluña and Aragon trying to have a proper sample.

The second of the works has focused in the possible celtiberian sanctuary of Castilmocho (Guadalajara). Its particular situation in a rocky peak and the cupstones groups discovered seems to indicate that could be a stargazing point and several time and spaces marker according to moon and solar Celtic calendar. The total amount of cupstones is 29 that can correspond with a sinodic month, very important in agriculture, cattle and even in human fertility cycles.

The third study presented was made in Portugal and it was focused in several non digged ditched enclosures of Neolithic and Chalcolithic periods but of whom is wanted to obtain some archaeoastronomical information before the intervention.

This represents an important methodological contribution as it is the first time that Spatial Data Infrastructures were used in Archaeoastronomy and with undoubtedly success and interest. This way we can explore the uses of astronomy across thousands of years and changes in mentality and social interests related to sky observation.

It seems to be clear that all these sites were intentionally designed in area designation and in the enclosure’s building. At least they are in connection to one solar event. The data of this archaeoastronomical study give us new arguments for the understanding of the role of these enclosures in death management and its cosmological relationship in different and wide periods of time.

When we analyze these examples we can see that Archaeoastronomy offers a huge study perspective to every cultural context or chronological period. It can give us information of less tangible aspects of human activity as ideas, believes and rituals even over sacred and profane time counts that rules the life of any community.

According to that, Archaeology should incorporate this type of studies in the research projects as complementary to the other, more traditional, technical studies that offer data over more material aspects of the culture.



Introducción.

El trabajo realizado en esta Tesis Doctoral podría insertarse en el ámbito de la Arqueometría que podemos definir como ”... el campo interdisciplinar entre las Ciencias Naturales y las Ciencias Humanas encargado de desarrollar una serie de técnicas para obtener información sobre aspectos culturales históricos y medioambientales” (Maniatis, 2002).

La existencia de disciplinas en la intersección entre las ciencias naturales, humanas y sociales ha sido siempre complicada y a menudo desdeñada (Esteban, 2009). Sin embargo, con la misma frecuencia se ha visto la necesidad simbiótica de complementar el conocimiento que aporta la propia disciplina con el que aportan otras ajenas (García, 2003; Montero y otros, 2007; Brothwell y Higgs, 1990; Capel, 1999; Feliú Ortega y otros, 2003; Martin-Torres y Rehren, 2008; Tite, 1991). 

En el caso de la arqueometría, término dentro del que se engloban una gran cantidad de disciplinas, los resultados que se obtuvieron en su aplicación a la conservación del patrimonio mostraron a los profesionales de la arqueología las posibilidades del uso de las técnicas propias de las ciencias naturales a contextos culturales. 

La necesidad que tiene la arqueología por utilizar el mayor número de fuentes de información, que permitan extraer información de los pueblos del pasado, obligó a que los métodos de trabajo trascendieran los clásicos de observación y catalogación de materiales.

Por ejemplo, el estudio de la estructura de los materiales que se recuperan (arqueometalurgia, paleomagnetismo, datación por carbono-14, dendrocronología, termoluminiscencia, etcétera) y del contexto geográfico y natural donde se ubicaron los pueblos antiguos (palinología, geoarqueología, arqueobotánica, arqueozoología) son ya una realidad en muchos estudios arqueológicos y ha tenido como consecuencia una creciente tecnificación de la arqueología como disciplina (D. Ashkenazi y otros, 2013; Ferrarese y Lella, 2013; Albaréde y otros, 2013; Hillam y Tyers, 1995).

El objetivo, por lo tanto, de la arqueometría es desarrollar una serie de técnicas y metodologías adaptadas a las necesidades de las ciencias humanas en general y a la arqueología en particular, siendo el fin último conocer de la forma más completa posible aspectos culturales de los pueblos antiguos. 

Esto implica que los estudios arqueométricos no deben ser tan solo una herramienta a la que acudir al no tener disponible otra fuente de información, sino que deben formar parte de la estrategia científica desde un primer momento y deben ser utilizados para responder las preguntas que plantea la investigación arqueológica. 

Obviar estas premisas trae como consecuencia la obtención de datos meramente descriptivos y no valorativos, motivando la inutilidad de los análisis arqueométricos para la arqueología y eliminando la razón de ser de la arqueometría (Tite, 2002). 

La inclusión de la arqueoastronomía dentro de la arqueometría es una propuesta que nuestro grupo de investigación ha realizado a la vista del desarrollo de esta disciplina y que quedó plasmado en nuestro apoyo y participación en la primera sesión específica de arqueoastronomía en el VIII Congreso Ibérico de Arqueometría de la Sociedad de Arqueometría aplicada al Patrimonio Cultural(SAPaC) Cerdeño y Rodríguez-Caderot (2010a,b).

Propuesto el marco donde pensamos que debería desarrollarse la Arqueoastronomía la podemos definir como la disciplina que trata de averiguar el grado de conocimientos astronómicos de las sociedades antiguas, relacionados con el cosmos (Belmonte, 2000). 

Aunque dentro del texto comentaremos con más detenimiento estos conceptos añadiremos aquí la matización que realizó César Esteban teniendo en cuenta el aspecto cultural ”... estudia el desarrollo de las astronomía de las sociedades prehistóricas dentro de su contexto cultural” (Esteban, 2003), y la definición de la profesora Cerdeño y colaboradores que abundan aún más en este aspecto ”...la manera en la que las sociedades de épocas pasadas se relacionaron con el cosmos, a partir de los datos arqueológicos, etnográficos e históricos” (Cerdeño y otros, 2006). 

Sea cual sea la definición que usemos hay que tener en cuenta que se trata de una disciplina que se encuentra a caballo entre dos paradigmas científicos muy diferentes y marcados (la Astronomía y la Arqueología), que ha ocasionado ciertos problemas típicos de los trabajos interdisciplinares. Las trayectorias paralelas y no convergentes de astrónomos y arqueólogos en los inicios de esta disciplina ha propiciado la existencia de trabajos incompletos bien por falta de rigor metodológico o bien por falta de una interpretación cultural adecuada. Por lo tanto, una colaboración estrecha solamente puede redundar positivamente en ambas disciplinas. 

No podemos olvidar que todas las culturas sin excepción, aunque en diferente medida, elevaron su mirada hacia el cielo, un entorno que se encuentra permanentemente sobre nuestras cabezas, dirige nuestra vidas y cuya observación cubrió la necesidad humana de controlar el tiempo y de aprehenderlo dentro de su espacio cultural y su entorno. El paisaje celeste se encuentra inexorablemente unido a la cultura de los pueblos y por ello la Arqueoastronomía encuentra su razón de ser ya que la información que proporciona es de interés para la Arqueología.

Como cualquier otra disciplina científica que se integre dentro de la arqueometría debe poseer una metodología propia de trabajo que permita desarrollar trabajos y conclusiones apoyadas en bases científicamente sólidas. Este es el objetivo principal de esta Tesis, sentar las bases para una metodología fuerte, contrastable y que pueda ser utilizable por cualquier investigador. 

Como se ha comentado con anterioridad la arqueometría debe responder preguntas arqueológicas y también se ha querido cubrir este objetivo ahondando en el conocimiento que tenían las culturas del pasado de la astronomía, en particular la celtibérica aunque en este trabajo también se han tratado las culturas del neolítico y calcolítico peninsular.

La elección del tema de esta Tesis es el resultado de mi propia trayectoria profesional.

Aunque mi formación académica es en astronomía y astrofísica, siempre tuve un gran interés por la historia y la arqueología y probablemente por ello me sentí muy pronto interesado por los aspectos culturales de la astronomía. 

Una vez que entré en contacto con la profesora Caderot, que trabaja en estos temas desde la sección departamental de Astronomía y Geodesia en la Facultad de Ciencias Matemáticas de la Universidad Complutense, pude participar en los trabajos que estaba realizando en la necrópolis de Herrería dirigidos por la profesora Cerdeño desde la Facultad de Geografía e Historia de la misma universidad. 

Por ello me pareció necesario tener un buen conocimiento arqueológico, ya que sería el contexto en el que iba a trabajar. 

Por lo tanto, como complemento a mi formación original me matriculé en los dos años del, en aquel momento nuevo, Máster en Arqueología de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. Siempre me pareció importante confrontar los conocimientos astronómicos con los arqueológicos y culturales pues creo son la clave para un mejor acercamiento al papel que otorgaron las sociedades -en mi caso especialmente las ágrafas- al cielo y a cómo contemplaron la bóveda celeste.

Por todas estas razones he elegido el título de esta memoria ”Arqueoastronomía: El espacio celeste en la interpretación arqueológica” porque creo que tener en cuenta la visión que tuvieron del cielo las culturas que estudiamos en arqueología puede facilitar una información añadida sobre estos mismos pueblos, precisamente sobre un aspecto menos tangible, y por ello más difícil de alcanzar, que es el mundo de las ideas, de creencias y mitos ya que el cielo fue siempre un referente simbólico.

Esta Tesis Doctoral se divide en dos bloques principales bien diferenciados, el primero de ellos comienza con un rápido repaso historiográfico de la disciplina desde sus orígenes, haciendo especial hincapié en el caso español y revisando la situación de la disciplina en nuestro país en el último lustro. 

El capítulo 3 consideramos que es uno de los más importantes ya que se estandariza, tras unos conceptos generales geodésicos y astronómicos, las más modernas metodologías en estudios espaciales aplicadas a los estudios en arqueoastronomía. 

Especialmente interesante, dentro de la propuesta metodológica, es la aplicación de las Infraestructuras de Datos Espaciales a la información astronómica en contextos culturales. Se trata de incluir una capa más de información a las clásicas en este tipo de estudios: hidrografía, uso del suelo, etcétera. 

Esta nueva propuesta ha demostrado su utilidad en el trabajo que hemos realizado en los recintos de fosos neolíticos y que se exponen con detalle en la segunda parte de esta memoria.

En el segundo bloque de la Tesis se detallan tres de los estudios concretos en los que hemos aplicado la metodología antes propuesta. El primero de ellos presenta los resultados del trabajo realizado sobre las necrópolis de incineración y, en particular, las de la cultura celtibérica. Estos trabajos partieron que los que hicieron las profesoras Cerdeño y Caderot y en los que participé. 

En segundo lugar desarrollamos el estudio inédito del santuario de Castilmocho en el que se aplicaron tanto geodésicas como topográficos realizados en el mismo. Se hace especial hincapié en el estudio lunar, astro que ha sido considerado importante en el ideario celta, según relatas las fuentes clásicas. 

El tercer trabajo realizado plasma la investigación llevada a cabo en el Alentejo portugués sobre los recintos de fosos del Neolítico y Calcolítico. 

Además del estudio propiamente astronómico se realizó una valoración rigurosa de los lugares estudiados para confirmar la elección de la ubicación de estos lugares así como su arquitectura y construcción.

Por último hemos incluido un breve resumen de los estudios arqueoastronómicos sobre los que estamos trabajando en la actualidad. 

En último lugar se ha decidido añadir una serie de anexos para no interrumpir la fluidez del texto. El primero de ellos incluye los datos de las necrópolis de incineración, el estudio estadístico detallado de los datos, los datos del levantamiento realizado en el santuario de Castilmocho y los datos que se han utilizado para realizar el estudio comparativo de los diferentes métodos que aparecen en la metodología propuesta. 

En el segundo anexo aparecen los diferentes softwares desarrollados o utilizados para la realización de esta Tesis. 

En el último anexo se han añadido los artículos publicados relacionados con la Tesis Doctoral que ahora se presenta.

 

 

Capítulo 2.

Historiografía.

2.1. Inicio y evolución de los estudios arqueoastronómicos.

Este término fue acuñado, por primera vez, por el escocés Euan MacKie en el año 1971 (McKie, 1971) en su revisión del libro de Alexander Thom ”Megalithic lunar observatories”. En ella se refiere a la arqueoastronomía como el estudio de las prácticas astronómicas en tiempos antiguos. Sin embargo, a lo largo de la historia de la disciplina se han propuesto gran cantidad de nombres (Iwaniszewski, 1994, pág. 19) junto con sus diferentes definiciones.

El primer término que hizo referencia a este tipo de estudios fue astroarqueología y aparece en 1963 (Hawkins, 1963; Hawkins y White, 1965, pág. 121), definida como el estudio de orientaciones de monumentos megalíticos, auxiliar de la arqueología, antropología, historia, etcétera. Cinco años más tarde el mismo Hawkins (Hawkins, 1968) se refiere a ella como parte de la historia de ciencia, en particular de la historia de la astronomía.

También es atribuido a Hawkins la definición de la arqueología estelar como sinónimo de astroarqueología (McKie, 1981). 

Existen aún dos definiciones más de astroarqueología; la primera (Baity, 1969) la define como una subdisciplina antropológica, una técnica para estudiar las ciencias exactas en la antigüedad. La segunda la realiza Aveni (Aveni, 1981) apoyándose en la citada definición de arqueoastronomía, subdisciplina de la arqueoastonomía, referente a las ciencias exactas: las mediciones en el campo y los cálculos posteriores.

Alexander Thom usa diversos nombres: astronomía megalítica, ciencia megalítica y ciencia de la Edad de la Piedra para referirse al tratamiento del conocimiento astronómico de los constructores de monumentos megalíticos como un saber científico (Thom, 1967, 1971).

Aparece también el término arqueoastrofísica (Brecher, 1978) como enfoque particular de la arqueoastronomía orientado a contribuir al desarrollo de la ciencia moderna (novas, supernovas, cometas, colores de estrellas...). 

Ya en fechas más recientes Stanislaw Iwaniszewski (Iwaniszewski, 1991) define la astronomía cultural como el estudio de las relaciones entre el hombre y los fenómenos astronómicos dentro del contexto cultural; se compone de 4 subdisciplinas: la arqueoastronomía, la etnoastronomía, la historia de la astronomía y la socioastronomía. 

A pesar de todas estas definiciones, Arqueoastronomía es el término que mayor aceptación ha tenido entre investigadores de dentro y fuera de la disciplina. Tanto es así que en la actualidad el término astroarqueología ya solo es aprovechado por los estudios pseudocientíficos que pueden verse abundantemente en diversas páginas electrónicas en internet. Sin embargo, aunque el término parece bastante consensuado -salvo por la astronomía cultural anteriormente citada- dista mucho de tener una definición unívoca. Además de la de Mackie, existen diversas posteriores:

Nueva subdisciplina relacionada directamente con la astronomía, la ingeniería y la arqueología (Baity, 1973).

Interdisciplina que resulta de la cooperación entre investigadores procedentes de las ciencias exactas (astrónomos, sobre todo): y de las humanidades (arqueólogos, antropólogos, etnólogos, etc. (Aveni, 1975).

Parte de la Historia de la Astronomía (Gibbs, 1979).

Parte de la historia de la ciencia que estudia también el contexto social de la ciencia (McCluskey, 1982).

En el caso más actual español cabe referirnos a las definiciones realizas por Belmonte (Belmonte, 2000, pág. 14), la disciplina que trata de averiguar el grado de conocimientos astronómicos de las sociedades antiguas, relacionados con el cosmos o por César Esteban disciplina que estudia el desarrollo de las astronomía de las sociedades prehistóricas dentro de su contexto cultural (Esteban, 2003, pág. 309).

Personalmente, la definición con la que más conforme me siento es la que identifica la arqueoastronomía como la disciplina encargada de estudiar la manera en que las sociedades de épocas pasadas se relacionaron con el cosmos, a partir de los datos arqueológicos, etnográficos e históricos (Cerdeño y otros, 2006).

Dentro de esta definición cabe tratar cualquier aspecto social en el que hayan formado parte los conocimientos astronómicos en el pasado, y permite hacerlo desde un prisma antropológico, etnográfico, arqueológico, etc. 

En mi opinión, la arqueoastronomía no debe buscar el conocimiento astronómico en el pasado per se, si no usarlo para acceder a los aspectos de las sociedades del pasado que no son accesibles por medio de otras disciplinas. 

Si bien es cierto que los puntos de partida son diferentes -en el caso americano se poseen, en muchos casos, de códices específicos de conocimiento astronómico- el mejor ejemplo de ello es cómo se ha intercalado el trabajo arqueoastronómico en el mundo pre-colombino con gran aceptación por parte de los investigadores de las ciencias sociales. 

Extraños son los trabajos en los que aparecen solamente arqueoastrónomos en solitario sin la colaboración de algún antropólogo y/o arqueólogo. Lamentablemente los paradigmas teóricos y metodológicos son cada vez más distantes de los europeos.

En este sentido la Arqueoastronomía es una ciencia auxiliar de la Arqueología, una arqueometría. O dicho de otra forma, una disciplina científica que utiliza los métodos de las ciencias naturales para los estudios arqueológicos. Ejemplos de ello son: Arqueometalurgia, Arqueozoología, Arqueobotánica... En todos estos casos el especialista es requerido por el arqueólogo para estudiar un aspecto específico del registro arqueológico. Una vez realizado, el arqueólogo usa los datos específicos junto con el resto para interpretar el yacimiento en su conjunto.

Sin embargo, la arqueoastronomía posee ciertas diferencias con el resto de arqueometrías.

Requiere de una retroalimentación mayor que en otras arqueometrías, por ejemplo la datación por 14C. Este es el argumento más plausible para acabar, de una vez por todas, con el aislamiento de las ciencias sociales por un lado y las naturales por otro. Sin una colaboración real y fluida se sufre de incomprensión y rechazo por parte de los arqueólogos e indiferencia por parte de los arqueoastrónomos.

Sin este intercambio de información los trabajos arqueológicos adolecen de una importante componente cultural en sus interpretaciones y los arqueoastrónomos cometemos, en muchos casos, errores culturales al interpretar los resultados obtenidos en mediciones de campo.

Por lo tanto, podemos ver la Arqueoastronomía como la arqueometría que se encarga del espacio celeste de las culturas del pasado en todas sus vertientes, tanto físicas (orientaciones, registro material arqueológico con carácter astronómico...), como ideológicas (cosmovisiones, creencias...) para concluir aspectos culturales de las mismas.

 

    1973/75-1981.                                                                                                                                                                                                      

    - ”Arqueoastronomía y las raíces de la Ciencia”, AAAS. San Francisco, EUA. (1980)

    - Universidad de Newcastle-upon-Tyne, Inglaterra. (1981)

    - ”Etnoastronomía y Arqueoastronomía en los Trópicos Americanos”, NYAS. Nueva York, EUA. (1981)

 

    1981-1986.                                                                                                                                                                                                           

    - ”Historia de la astronomía en México”. Ensenada, México. (1982)

    - ”Cosmología africana, astronomía y cosmovisión”, ASA. Washington, D.C., EUA. (1982)

    - Primer simposio Internacional de Etnoastronomía, Washington D.C., EUA. (1983)

    - ”Astronomía y Ceremonia en el SurOeste Prehistórico”, Alburquerque, EUA. (1983)

    - ”Primera Conferencia Regional Occidental sobre Arqueoastronomía”, Northridge, EUA. (1983)

    - ”Arqueoastronomía y Etnoastronomía en Mesoamérica”, México, D.F., México. (1984)

    - ”Arte Rupestre y Arqueoastronomía”, Little Rock, EUA. (1984)

    - ”Investigación arqueoastronómica en Italia”, Padova, Italia. (1985)

 

    1986-1990.                                                                                                                                                                                                           

    - Primer Simposio Nacional sobre Arqueoastronomía, Tolbukhin (Dobrikh), Bulgaria. (1988)

    - ”Astronomia e Archeologia”, Venecia, Italia. (1989)

 

    1990-1993.                                                                                                                                                                                                           

    - ”Problemas actuales y el futuro de la arqueoastronomía”, Varsovia, Polonia. (1990)

    - ”Problemas actuales y el futuro de la arqueoastronomía”, Székesfehérvar, Hungría. (1991)

    - ”El Tiempo y la Astronomía en el Encuentro de Dos Mundos”, Frombork, Polonia. (1992)

    - ”Conferencia pan-americana sobre las matemáticas, astronomía y modos de pensar precolombinos”, Guatemala-Tikal, Guatemala. (1992)

    - Conferencia Europea sobre Arqueoastronomía, Estrasburgo, Francia. (1992)

    - 4 Conferencia Europea sobre Arqueoastronomía, Smolyan, Bulgaria. (1993)

 

Tabla 2.1: Principales reuniones arqueoastronómicas hasta el año 1993. Adaptado de (Iwaniszewski, 1994, pág. 20).

Los primeros trabajos que se interesaron por los aspectos astronómicos dentro de los yacimientos arqueológicos datan del siglo XVIII de mano del anticuario William Stukeley (Stukeley, 1740) y el arquitecto John Wood El viejo (Wood, 1747).

Sus trabajos hacían referencia especialmente a Stonehenge aunque también existen trabajos sobre los monumentos megalíticos de Callanish, Castle Rigg y Sarsen Circle.

Así comienzan dos tendencias que se prolongarán ampliamente en el tiempo. La primera de estas tendencias es la preponderancia del interés por los yacimientos megalíticos frente a lugares arqueológicos de otras épocas, hecho que se da hasta nuestros días. El segundo punto importante es el dominio británico en estos estudios que se ha mantenido hasta fechas recientes.

Tras los estudios de Wood y Stukeley hubo que esperar hasta el siguiente siglo para conocer la recopilación, realizada por el anticuario Alfred Lionel Lewis, de los yacimientos con posible interpretación astronómica (Lewis, 1878), utilizada y ampliada posteriormente por el capitán de la marina británica Henry Boyle Townshend Somerville (Somerville, 1909, 1912, 1922) y el astrónomo Joseph Norman Lockyer (Lockyer, 1894, 1901, 1905, 1906). 

Otro de los grandes hitos, ya fuera de las fronteras del Reino Unido, fue llevado a cabo por Alexandre Baschmakoff publicando su estudio sobre las alineaciones astronómicas de Carnac (Baschmakoff, 1930).

En lo referente a la historia de la disciplina a partir de los años 40-50 haré uso de la distinción que realiza Iwaniszewski en (Iwaniszewski, 1994). Siendo así, el primer periodo (1963-1973/75) en la historia de la disciplina es el denominado periodo de expansión, dando comienzo con dos artículos y un libro de Gerald Hawkins sobre Stonehenge (Hawkins, 1963, 1964; Hawkins y White, 1965). 

Es un periodo marcado por el debate metodológico que tuvo su comienzo en la revista Antiquity con artículos de, entre otros, Thom, Hawkes, Hoyle, Charriére y Roos (Thom, 1966; Hawkes, 1967; Hoyle, 1966; Charriére y Roos, 1964). 

Estas discusiones se apoyaron en los trabajos de Thom cuyo primer libro se publica en estas fechas, a pesar de que sus primeros trabajos (Thom, 1954, 1955) fueron publicados 10 años antes.

Sin duda, el principio de la disciplina como rama científica no se entendería sin la figura de Alexander Thom que llena todo este periodo. Tanto es así, que incluso aparece lo que podría denominarse la ”saga de los Thom”, ya que asimismo aparecen publicaciones con su hijo Archibald Stevenson Thom, por ejemplo, (Thom y Thom, 1972, 1974) y su nieto Alexander Strang Thom (Thom y otros, 1974, 1975).

Además de la aplicación, por primera vez, de los métodos topográficos y matemáticos al estudio de las orientaciones astronómicas en yacimientos arqueológicos Thom propuso dos hipótesis que tuvieron mucho impacto en posteriores estudios: la existencia de la llamada ”yarda megalítica” y el calendario de 16 meses.

En este periodo los estudios se centran en Stonehenge y en los monumentos megalíticos casi en exclusividad. Se presentan continuamente nuevos datos de yacimientos desconocidos desde el punto de vista astronómico. 

Se apunta el grado de complejidad científica de una cultura observando aquellos restos que presentan una menor exactitud o complejidad. También se formula la tesis sobre la existencia de una élite intelectual que atesoraba y manejaba el saber científico en el Neolítico y la Edad del Bronce. 

También en este periodo comienzan los trabajos en América (Dow, 1967).

Se celebra la primera reunión sobre este tipo de estudios en el año 1969 en la Universidad de Glasgow y en 1972 el primer congreso titulado ”El lugar de la astronomía en el mundo antiguo” financiado por la Real Sociedad y la Academia Británicas en el que continuó el debate metodológico. 

También comienzan a aparecer artículos de la disciplina en la revista británica Journal for the History of Astronomy.

Desgraciadamente también aparece un rechazo generalizado desde las ciencias sociales ”La actitud de reserva e incluso de hostilidad, entre arqueólogos, antropólogos e historiadores provocó un ”desarrollo desequilibrado” de la astroarqueología: su parte técnica y relacionada con los métodos del trabajo de campo se estabilizó antes de que el debate teórico, arqueológico, antropológico o histórico hubiera sido iniciado... 

Como resultado a finales de la década de los sesenta aumentó el caos conceptual” (Iwaniszewski, 1994, pág. 7). 

Lamentablemente este rechazo y el caos conceptual siguen existiendo en la disciplina en la actualidad.

El siguiente periodo abarca desde 1973/1975 hasta 1981/1982 y se denomina periodo de consolidación. Tras la publicación de Baity, que sirve a la par como resumen de la disciplina hasta ese momento y como aparición y redefinición de conceptos (Baity, 1973), en este periodo aparecen dos posiciones enfrentadas: mientras una defendía la arqueoastronomía como una rama interdisciplinar otros veían en dicha interdisciplinariedad la manera de convertirla en un estudio científico superficial y accesorio (Krupp, 1981). 

La primera postura era defendida por la mayoría de investigadores entre los que destaca Aveni, cuyas colaboraciones con historiadores (Aveni y otros, 1982) y antropólogos (Zuidema, 1977), entre otros, dieron interesantes resultados. 

Esta colaboración se incrementó mediante la organización de dos conferencias internacionales, la primera en México D.F. en 1973 (junto al historiador Horst Hartung) y la segunda en la Universidad de Colgate en 1975. 

Aveni también propuso el concepto de arqueoastronomía tropical para diferenciarla de la megalítica que se promulgaba en Europa.

En los estudios realizados en América -principalmente, Mesoamérica, Perú, California y suroeste norteamericano- se apostó por un enfoque más orientado a la idea que Jonathan Reyman tenía de los estudios arqueoastronómicos. 

Según Reyman, los estudios arqueoastronómicos deberían orientarse a resolver los problemas particulares de los sistemas sociales y no limitarse a demostrar ciertos alineamientos astronómicos.

Mientras, en Europa se continuaba sin situar los estudios arqueoastronómicos en su contexto sociocultural, en muchos casos solamente se incluía una descripción astronómica de las orientaciones del yacimiento arqueológico en cuestión.

Quizás esta falta de inclusión de conceptos culturales y sociales haya que buscarla en la falta de participación de investigadores de las ciencias sociales, al contrario que lo que ocurría en América donde rápidamente los antropólogos mostraron su interés por este tipo de estudios.

Las ideas de MacKie y Wood sobre el papel de los sacerdotes en el desarrollo y conservación del conocimiento astronómico y la diferencia de precisión entre el Neolítico y la Edad del Bronce dieron lugar al debate entre astronomía científica y astronomía ritual (Mackie, 1977a,b; Wood, 1978). 

A principios de los años 80 empezó a decaer la preponderante astronomía megalítica a favor de un uso de los monumentos megalíticos en relación a actividades religiosas, rituales y/o simbólicas. 

Ello hace que comience la búsqueda de un método objetivo para evaluar la intencionalidad de los alineamientos, postulándose rápidamente la estadística como método universal (Freeman y Elmore, 1979; Freeman, 1982; Thom y Thom, 1982).

Continuó creciendo el número de simposios, congresos y reuniones. A partir de 1979 se organiza un simposio sobre temática arqueoastronómica durante los Congresos Internacionales de los Americanistas- ello da una idea de la relevancia que toma rápidamente la Arqueoastronomía en el mundo americano- y, a partir de 1980, en las de la Sociedad Americana de Folklore. 

También se presentan sesiones durante las reuniones anuales de la Sociedad Astronómica Americana.

También cabe mencionar, por su relevancia, en 1980 el organizado por la Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia bajo el título ”Arqueoastronomía y las raíces de la Ciencia” en San Francisco, EUA y el mismo año el celebrado en Inglaterra en la Universidad de Newcastle-upon-Tyne. 

Un año más tarde Nueva York, hospedó el simposio ”Etnoastronomía y Arqueoastronomía en los Trópicos Americanos” organizado por la Acedemia de Ciencias de Nueva York.

En cuanto a revistas especializadas aparece en 1977 Archaeoastronomy Bulletin, que pasó a llamarse más tarde The Journal of the Center for Archaeoastronomy y Archaeoastronomy. Su temática era principalmente americanista, editado por John B. Carlson y roy A. Williamson. 

También con el nombre Archaeoastronomy aparece en 1979 el suplemento de la Journal for the History of Astronomy. La temática era tanto megalítica como de estudios de arqueoastronomía americana editada por Michael A. Hoskin.

Entre los años 1981/1982 y 1986, siguiendo de nuevo a Iwaniszewski, comienza un nuevo periodo -el de ruptura- coincidiendo con la celebración de la Primera Conferencia Internacional Sobre Arqueoastronomía. 

En ella aparece una verdadera división entre los estudios que se realizan en el continente europeo, básicamente en Reino Unido, relacionados con el grado de precisión en la medición y la validez de los conceptos estadísticos para validar los estudios arqueoastronómicos, y los que se realizan en el continente americano, utilizando evidencias antropológicas (registros etnohistóricos, pervivencias etnológicas ...) y arqueológicas, documentos (mayormente códices) y la historia del arte (grabados y petroglifos en estelas).

Heggie publicó una recopilación de los trabajos existentes hasta la fecha de estudios sobre astronomía y geometría megalítica desde un punto de vista revisionista y crítico (Heggie, 1981a,b, 1982). 

El trabajo de Clive Ruggles (Ruggles, 1981, 1982a,b, 1983, 1984a,b) tuvo como fin, durante este periodo, revisar el trabajo de A. Thom quien, por su parte, continuó refinando sus orientaciones lunares. (Thom y Thom, 1983).

Desde América se continuó pidiendo un enfoque contextualizado culturalmente y se publicaron relevantes contribuciones etnoastronómicas sobre la cosmovisión andina (Urton, 1981), de los pueblos indígenas norteamericanos y mesoamericanos (Chamberlain, 1982; Zeilik, 1984, 1986; McCluskey, 1981; Tedlock, 1982; Broda, 1982).

Continuaron aumentando el número de reuniones científicas (ver tabla 2.1) apareciendo a un ritmo de una y media por año. Como novedad y por primera vez, aparece una realizada fuera del Reino Unido, en particular en Padova, Italia en 1985 titulada ”Investigación arqueoastronómica en Italia”.

En la Segunda Conferencia Internacional OXFORD 2 sobre Arqueoastronomía celebrada en Mérida, México durante 1986 la diferencia entre los dos enfoques americano y europeo se hizo físicamente separando en dos volúmenes temáticos cada uno de los enfoques, debido a que cada uno de los volúmenes tenía diferente color y por asociación el primer enfoque pasó a llamarse arqueoastronomía café (Figura 2.1) y al segundo arqueoastronomía verde (Figura 2.2). 

Con esta conferencia se abre el periodo entre 1986-1990 (Nueva generación), en Europa la conferencia OXFORD 2 supone el abandono del paradigma de la arqueoastronomía verde y la adopción mayoritaria de la contextualización de los estudios astronómicos en la coyuntura social.

 

Figura 2.1: Volumen que dio nombre a la Arqueoastronomía Café (Aveni, 1982).

Aparece una corriente revisionista que tiene como mayores exponentes Ivan Sprajc y Schaefer. Pero este periodo destaca por ser el momento en el que los estudios arqueoastronómicos se extienden e intensifican por todo el continente europeo, acabando con el ”monopolio” del Reino Unido. 

Aparecen estudios, sobretodo, en países del Este de Europa, como Bulgaria (ver tabla 2.1). 

El interés que demostraron Pierre Erny y sobretodo Carlos Jaschek de acercar las ciencias sociales y naturales en los estudios arqueoastronómicos fructificó en las reuniones semestrales tituladas ”Astronomie et Sciences Humaines”. Se desarrollaron en la Universidad de Estrasburgo desde 1988 y dieron lugar a la publicación de una revista homónima.

 

Figura 2.2: Volumen que dio nombre a la Arqueoastronomía Verde (Heggie, 1982).

Los esfuerzos de institucionalizar la disciplina por parte de Jaschek se vieron reflejados en el siguiente periodo 1990-1993 (Transformación) con la fundación de la Sociedad Europea para la Astronomía Cultural (SEAC). 

La tercera Conferencia Internacional OXFORD 3 sobre Arqueoastronomía trajo consigo el intento de separar y de dar entidad a la que se denominó arqueoastronomía azul -por la portada de los abstract de la Primera Conferencia Mundial sobre Etnoastronomía de 1983 2.1- mientras otros investigadores consideraron la arqueoastronomía como una subdisciplina de la astronomía cultural, esta nomenclatura prevaleció en la anteriormente referida SEAC.

En Europa se consolidaron los estudios en países como Italia, Francia, Bulgaria, Hungría y Polonia con la incorporación, como novedad, de la arqueoastronomía al discurso arqueológico. 

Y en el Reino Unido Clive Ruggles desarrolló tres nuevos campos de la astronomía cultural: la reconstrucción del paisaje simbólico; uso de nuevas estadísticas y aplicación de Sistemas de Información Geográfica. En América se discutió la metodología de la etnoastronomía y aparecieron publicaciones sobre las líneas de Nazca y la reconstrucción del paisaje cultural de México Central. 

En 1991 y debido a la mayor diversidad idiomática y a la nueva ”amplitud de fronteras” aparece en Estados Unidos el Astronomy and Ethnoastronomy News, The Quarterly Bulletin of the Center for Archaeoastronomy, editado por John B. Carlson, David Dearborn y LeRoy Doggettse con la intención de agilizar el intercambio de información entre investigadores de los diferentes países. 

A partir de 1993 comienza con la Conferencia OXFORD 4 el último periodo que reconoce en su artículo Iwaniszewski como periodo de crisis o saturación donde parece que no se han podido crear nuevos modelos sobre el saber calendáricoastronómico en los sistemas culturales. El número de Conferencias científicas se multiplica así como el número de publicaciones