Vitoria-Gasteiz Arqueológica.


 
ALGUNOS YACIMIENTOS ROMANOS EN LOS ENTORNOS DE BERCEO Y BADARÁN (LA RIOJA)

 


María Milagros Martínez González - (1).Saúl Vitores Bañares.

RESUMEN: El objeto de este articulo es dar a conocer la existencia de tres yacimientos arqueológicos de época romana, entre los que destaca un asentamiento, posiblemente una villa, que podría tener producción cerámica propia.


RÉSUMÉ: Le propos de cet article est faire connaitre trois gisements romains, entre eux une villa avec sa propre production céramique.
Este articulo recoge el resultado de parte de los trabajos Ilevados a cabo con el Proyecto OTRI OTAL 970625, Ordenamiento de los Bienes de Interés Cultural e Históricos depositados en el Ayuntamiento de Badarán (La Rioja). 


El objetivo del proyecto consistía en Ia ordenación y catalogación de diverso material arqueológico depositado por particulares en el Ayuntamiento de la localidad riojana de Badarán, con vistas a una exposición temporal englobada en las actividades culturales realizadas por diversos colectivos de Ia zona (2). El proyecto fue financiado por el Exmo. Ayuntamiento de Badarán y se llevó a cabo a lo largo del curso 1997-1998 bajo Ia dirección J. A. Santos Velasco, profesor titular de Prehistoria de Ia Universidad de La Rioja.


El conjunto de materiales catalogados estaba formado por una importante colección de útiles líticos, molinos manuales, monedas, un ara votiva con epígrafe, y numerosas piezas cerámicas. El presente trabajo pretende dar a conocer diversos materiales de época romana que formaban parte de ese conjunto: una moneda, un epígrafe y un total de 77 piezas cerámicas de diferentes tipos, estilos y calidades (3) (T.S.Hispánica y T.S.H.Tardía, en su mayoría piezas decoradas, cerámica común, engobada, etc).

(1) Estudiantes de la licenciatura de Humanidades en la Universidad de La Rioja.
(2). La mayor parte pertenecía a Ia colección personal del párroco del pueblo, D. Pedro Rioja.
(3). Nuestro agradecimiento para J. A. Santos Velasco, director del proyecto, por su ayuda y supervisión en Ia realización de este trabajo; y para Adela Cepas, del Departamento de Arqueología del C.S.I.C., y Julio Núñez,,profesor de la Universidad del País Vasco, por sus valiosas aportaciones. El epígrafe ha sido estudiado por M. J. Castillo Pascual, a quien agradecemos habernos facilitado sus conclusiones: Una dedicatoria a las Matres en Badarán (La Rioja), 1998, actualmente en prensa. También quisiéramos mostrar nuestro agradecimiento a José M. Ibáñez Rodríguez, alcalde de Badarán, y a Doña Victoria Martínez, Gonzalo Lozano, David Bolaños y Héctor T. Olarte, vecinos de Badarán, por su desinteresada colaboración.

Las piezas forman tres grupos que habían sido recogidos en tres parajes cercanos al pueblo (figuras 1 y 2). 
Tras visitarlos, se constato la existencia de sendos yacimientos que recibieron el nombre del termino en el que están ubicados: Sobrevilla y Vía-Vacas (en el termino municipal de Badarán), y Prados (perteneciente a Berceo). En las visitas a los respectivos yacimientos para constatar su localización, se pudo comprobar la existencia en superficie de abundante material cerámico de todo tipo (especialmente Terra Sigillata Hispánica), y, en menor medida, fragmentos de materiales constructivos (ladrillos, tégulas, ímbrices, sillares) y algunas escorias, datos de evidente interés que serán oportunamente valorados en las conclusiones.

Fig. 1 Mapa de localización de la zona de estudio.

 

Fig. 2 Localización de los yacimientos.


 
Antes de continuar, es preciso señalar un hecho fundamental: los materiales estudiados no proceden de una recogida sistemática sino de colecciones privadas, por lo que el factor estético ha sido determinante en la selección de los fragmentos (preferencia de los fragmentos decorados sobre las formas Iisas de las cerámicas de barniz mas brillante sobre las pastas de peor calidad, etc.). Por lo tanto, resulta imposible extraer datos concluyentes a través del estudio de este material. 

En cuanto a su ubicación, Badarán es una localidad riojana situada a los pies de la Sierra de la Demanda (624 m. de altitud). Se encuentra a orillas del rio Cardenas (afluente del Najerilla), sobre una terraza fluvial que constituye una fértil vega. Respecto a su entorno en la Antigüedad, la localidad se encuentra a poca distancia (aproximadamente 8 km.) al sur de Tricio, la antigua Tritium Magallum romana, alrededor de la cual se centralizaba uno de los mayores centros productores de Terra Sigillata dela Península lbérica. 

Por otro lado, la localidad se encuentra a escasos cuatro kilómetros del río Najerilla y de la vía romana que discurría paralela al mismo: un camino secundario que daba sal ida a los productos mineros de la parte alta del valle (Fig. 3).


Fig. 3 Localidades del valle del Najerilla donde se ubican alfares romanos de Terra Siguillata.


1. VíaVacas.


 
Coordenadas U.T.M.: long. 513.800 km.; lat. 4.691.500 km.; alt: 670 m.
El yacimiento se encuentra en la margen derecha de la carretera que va de Badarán a Villar de Torre, a 2 km. de Badarán aproximadamente, sobre una ladera. 
En la actualidad esta ocupado por un extenso viñedo.
El yacimiento es perfectamente observable a simple vista por el cambio de color que ofrece el terreno (mancha oscura). 
En superficie aparecen abundantes fragmentos de sigillata Iisa y decorada, cerámica común y otros.


1.1. Los materiales


* Terra Sigillata Hispánica. Formas lisas.

FORMA RITTERLING 8.

— VV-13: fragmento de borde, diámetro 18 cm. (fig. 4, n° 1). Tipo de amplia difusión espacial y temporal (mediados del siglo I al siglo IV). Según los criterios de Mezquíriz, este pertenece al tipo mas antiguo: borde perpendicular y altura mayor en proporción a Ia anchura, que ha sido fechado en el siglo I d.C. y la primera mitad del siglo II (MEZQUÍRIZ, 1961: 52).FORMA DRAGENDORFF 15-17.
— VV-7: fragmento de borde, diámetro 26 cm. (fig. 4, n° 2). Forma con amplia difu-siOn en Ia Peninsula lberica (MEZQUIRIZ, 1961: 53 y ss.), que fue fabricada en todos los centros de producción del valle del Najerilla (SOLOVERA, 1987: 104).
Cronología: de finales del siglo I a principios del siglo II (MAYET, 1984: 71).FORMA DRAGENDORFF 44.
— VV-10: fragmento de borde, diámetro 21 cm. (fig. 4, n° 3). Ha sido fechado a par-tir de la segunda mitad siglo I d.C. perdurando, con las características técnicas propias de Ia cerámica tardía, hasta el siglo IV (MEZQUÍRIZ, 1961: 66-67; SOLO-VERA, 1987: 108; SAÉNZ PRECIADO, 1989: 43).FORMA HISPÁNICA 4 DE MEZQUÍRIZ
— VV-8: fragmento de borde, diámetro 37 cm. (fig. 6). Esta considerada como una forma típicamente hispánica, puesto que no existen unos prototipos claros (SÁENZ PRECIADO, P.,1989: 48). De amplia difusión en la Península lbérica, Mezquíriz la considera integrante de un mismo servicio con la Hispánica 5. Según la evolución tipológica realizada por Romero, este vaso pertenece al 2° Grupo (ROMERO CARNICERO, 1985: 229), pero carece de Ia típica decoración a ruedecilla. Ha sido fechado entre finales del siglo I y principios del siglo II (MEZQUÍRIZ,1961:75 y ss.).

 

Fig. 4 Fragmentos de formas lisas de T.S.H. pertenecientes a VíaVacas.

Fig. 5: Fragmentos de producciones cerámicas diversas pertenecientes a VíaVacas.

 

Fig. 6: Fragmento de la forma Hispánica 4 de Mezquíriz procedente de VíaVacas.

 

* Terra Sigillata Hispánica Tardía. Formas decoradas.

Puesto que, debido al pequeño tamaño de los fragmentos, en su mayor parte no ha sido posible determinar a que forma cerámica pertenecen, para la catalogación seguiremos Ia clasificación que divide los motivos en dos estilos decorativos (MAYET, 1984:258). Por la misma razón, tampoco nos resulta posible hablar de composiciones decorativas, por lo que nos limitarernos a identificar cada motivo según Ia tipología establecida por López (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985).

 En un principio se considen5 que la cerámica tardía comenzaba a producirse a finales del siglo III y finalizaba a principios del siglo IV (Mezquíriz, 1961); sin embargo, otros autores alargaron considerablernente Ia vida de estas producciones: para unos continuaban en el siglo V (PALOL y CORTES, 1974), mientras que para otros, el siglo V marcaba su momento de máximo esplendor y difusión, entrando en decadencia a lo largo del siglo VI y desapareciendo por completo en el siglo VII (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 140, 246).


Los últimos estudios parece confirmar esas cronologías tardías aunque limitando-las (según las estratigrafías obtenidas en el medio Ebro se ha fechado el final de la fabricación de la sigillata hispánica a finales del siglo V o principios del siglo VI, talvez en su primer decenio (PAZ PERALTA, 1991: 230-231).
Los dos estilos decorativos aludidos marcan dos horizontes cronológicos de producción. 

El primer estilo se define por motivos decorativos inspirados en el repertorio de la T.S.H. altoimperial, pero mas pequeñas y simples: círculos dentados o simples, rosetas, motivos verticales indeterminados y, excepcionalmente, figuras humanas o animales. Los motivos se disponen en frisos (de dos a cinco, según el tamaño del vaso, siendo mas frecuente la utilización de tres frisos), y la forma predominante es la Hispánica 37. Para algunos autores es un estilo propio de los talleres del Najerilla (MAYET,1984: 258; GARABITO, 1986). Este estilo ha sido fechado entre el siglo III d.C. y primera mitad del siglo IV (PAZ PERALTA, 1991: 105).


El segundo estilo decorativo consiste en motivos compuestos por grandes círculos o semicírculos dobles, rellenos de pequeñas líneas onduladas, líneas en zigzag, perlas, etc., constituyendo composiciones muy complejas. Motivos centrales formados por rosetas de gran tamaño o motivos cruciformes. Se corresponde con el 4° estilo decorativo de Mezquíriz (MEZQUÍRIZ, 1961: 117). Las formas predominantes son la forma 37 tardía y la Hisp. 42, 45 y 47. Para Paz Peralta es un estilo típico de las producciones del valle del Najerilla y su cronología abarca de la segunda mitad del siglo IV, conviviendo un tiempo con el primer estilo, hasta principios del siglo VI (PAZ PERALTA, 1991: 113).


FRAGMENTOS DE PARED DECORADOS DE FORMA 37 B TARDÍA.

VV-14: fragmento de borde, diámetro 28 cm. (fig. 7, n°1). Vaso datado en el siglo IV y principios del siglo V. Segundo estilo decorativo. Decoración consistente en un remate superior formado por una hilera de ángulos (motivo 2B.2) sobre grandes círculos con ángulos en su interior (motivo 3B -sin poder precisar mas- de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 65). Según Beltrán, variante B del 2° estilo decorativo (BELTRÁN, M., 1990: 119).

VV-2: fragmento de borde, diámetro 16 cm. (fig.7, n° 2). Vaso datado en el siglo IV y principios del siglo V. Segundo estilo decorativo. Decoración a base de un gran círculo doble encerrando ángulos y línea ondulada en forma de T invertida (motivos 3A y 2A.1.52 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 60). Según Beltrán, variante B del 29 estilo decorativo (BELTRÁN, 1990: 119).

FRAGMENTOS DECORADOS DE PARED DE FORMA INDETERMINADA.

VV-9: fragmento de pared (fig. 7, n° 3). Primer estilo decorativo: a la izquierda, círculo de línea sinuosa conteniendo otro círculo concéntrico, también de línea sinuosa (motivo 1 B.9 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 53-54). A la derecha, motivos vegetales indeterminados.

VV-15: fragmento de pared (fig. 7, n° 4). Segundo estilo decorativo. Decoración a base de grandes círculos dobles encerrando ángulos y, en el interior, motivos florales realizados con compás (motivos 3A.1.1 y 38.27 de LÓPEZ RODRÍGUEZ,J.R., 1985: 68-71).

VV-16: fragmento de pared (fig. 7, n° 6). Segundo estilo decorativo. Decoración a base de una serie vertical de líneas onduladas separando círculos de líneas sinuosas (motivos 5A.6 y 1 B.8 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J.R., 1985: 52-81).

VV-17: fragmento de pared (fig. 7, n° 5). Segundo estilo decorativo. Decoración a base de grandes círculos dobles encerrando ángulos; en el interior, motivos florales realizados con compás y ángulos (motivos 3A.1.1 y 38.27 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J.R., 1985: 68-71).

VV-18: fragmento de pared (fig. 7, n° 7). Segundo estilo decorativo. Decoración a base de un motivo arboriforme que bordea un semicírculo con una pequeña roseta en el centro (motivo 3D.40 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J. R., 1985: 77 y ss.).

VV-19: fragmento de pared (fig. 7, n° 9). Segundo estilo decorativo. Decoración a base de series verticales y horizontales de líneas onduladas, enmarcando un motivo cruciforme de líneas onduladas (motivos 2A.1.9 y 2A.1.52 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J. R., 1985: 58 y ss.).

VV-20: fragmento de pared (fig. 7, n° 11). Segundo estilo decorativo. Decoración a base de motivos florales de grandes pétalos realizados con compás (motivo36.27 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J. R., 1985: 71 y ss.).

VV-21: fragmento de pared (fig. 7, nº 10). Segundo estilo decorativo. Decoración formada por una serie de pequeñas barras verticales onduladas (motivo 2A.1 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J. R., 1985: 58 y ss.).

VV-22: fragmento de pared (fig. 7, n° 8). Segundo estilo decorativo. Decoración a base de un motivo floral de grandes pétalos realizados con compás (motivo38.27 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J. R., 1985: 71 y ss.).

 

Fig. 7  Fragmentos de T.S.H. Tardía decorada hallados en VíaVacas.

 

 

* Otras producciones cerámicas.

FORMA OSTIA I, 261 / HAYES 196, 1; 0 IMITACIÓN DE LA MISMA.

VV-3: fragmento de borde de tapadera, diámetro 34 cm. (fig. 5, n° 1). Borde engrosado que recibe una banda de ahumado. Muy frecuente en el Mediterráneo occidental y, especialmente, en el valle medio y bajo del Ebro. Aparece en Varela y Calagurris (según Aguarod, las imitaciones locales de dicha forma fueron muy frecuentes entre el siglo II y el III d.C.) Cronología: de finales de Augusto al siglo IV (AGUAROD OTAL, 1991: 239-245).

FORMA TIPO 32

VV-12: fragmento de borde de vasito cilíndrico, diámetro 9 cm. (fig. 5, n° 2). Se trata de un cubilete de borde liso y paredes verticales, de gran difusión en Ia Península Ibérica. La pasta es blanquecina y esta decorado con finas líneas de color grisáceo realizadas con un peine de varios pinceles. Posiblemente se trate de un fragmento de Ia Ilamada "cerámica romana pintada de tradición ibérica" (AMARÉ TAFALLA, y AGUAROD OTAL, 1987: 97-104). Esta forma ha sido fechada en época augústea (VEGAS, M., 1973: 73).

FORMA INDETERMINADA DE CERÁMICA ESTAMPILLADA.

VV-1 1 : fragmento de fondo estampillado (fig. 5, n° 3). Solovera considera que este tipo de cerámica, en el entorno del Najerilla, sólo se producía en el taller de Nájera, iniciándose su fabricación en el siglo IV y perdurando incluso hasta el  siglo VI, puesto que aparece junto a cerámica altomedieval (SOLOVERA SAN JUAN,1987: 125).

 

PONDUS.

VV-23: (fig. 11, nº 1) medidas: ancho: 77 mm.; largo: 46 mm.; alto: 115 mm.

 

 2. Prados.

Coordenadas UTM: long. 513.750 km.; lat. 4 689.000 km.; alt. 670 m. 

El yacimiento se encuentra dentro del término municipal de Berceo, en la margen izquierda de la carretera que va de Badarán a Berceo, a 2,5 km. de Badarán aproximadamente. 

El yacimiento puede observarse en un terreno sembrado de vid, de reducidas dimensiones, aunque es presumible que los restos se extiendan por las fincas colindantes según noticia verbal de los vecinos (estas fincas se encontraban sembradas de cereal en el momento de realizar las visitas, por lo que no pudo verificarse tal afirmación).

En superficie se aprecian abundantes fragmentos de sigillata lisa y decorada, cerámica común, elementos constructivos (tégulae, imbrices), y algunas escorias. También aparece cerámica vidriada de cronología indeterminada.


 2.1. Los materiales.

* Terra Sigillata Hispánica. Formas lisas.

FORMA DRAGENDORFF 36.

— PR-1: fragmento de borde, diámetro 29 cm. (fig. 8, nº 1). Se trata de piezas de gran tamaño (23-29 cm. de diámetro) muy difundidas en toda la Península Ibérica, a las que se considera integrantes de un mismo servicio con la Drag. 35 (MEZQUÍRIZ,1953: 155). Ha sido fechado desde mediados del siglo I (finales de dicho siglo según Paz Peralta) a mediados del siglo IV -con las características técnicas propias de las producciones tardías- (SOLOVERA, 1987: 108; PAZ PERALTA, 1991: 63).

FORMA HISPÁNICA 1 DE MEZQUÍRIZ.

— PR-7: fragmento de borde, diámetro 6 cm. (fig. 8, n° 2). Mezquíriz la considera una forma típicamente hispánica cuya difusión esta limitada al norte de la Península (MEZQUÍRIZ, 1953: 282). Fechada de mediados del siglo I al siglo IV -con las características técnicas propias de las producciones tardías- (SOLOVERA,1987: 110). Para Paz Peralta es una forma fabricada en los alfares riojanos, con una amplia cronología: de mediados del siglo I al siglo IV, aunque probablemente también abarque todo el siglo V (PAZ PERALTA, J. A., 1991: 67). 

* Terra Sigillata Hispánica decorada. Fragmentos de pared decorados de forma indeterminada. 

— PR-2: fragmento de pared con decoración de guirnalda (fig. 9, n° 1). Estilo de imitación gálica. Suele aparecer en las formas 29 y 30, y se considera poco frecuente y reducido al norte de la Península (MEZQUÍRIZ, 1961: 90, 121).

— PR-29: fragmento de pared (fig. 9, n2 2) con decoración de círculos de línea sinuosa, separados por un motivo vertical (elemento vegetal estilizado). Crono-logia: de finales del siglo I d.C. a finales siglo III (MEZQUÍRIZ, M. A., 1961: 130).

— PR-34: fragmento de pared con decoración de rombos en relieve (fig. 9, n° 3). Se considera un estilo exclusivamente hispánico y muy esporádico, fechable en el siglo I y II d.C. (MEZQUÍRIZ, M. A., 1961: 122-127), aunque Garabito documenta su presencia en los talleres riojanos entre el ultimo cuarto del siglo I y el siglo III (GARABITO, 1978: 608-609). * Terra Sigillata Hispánica Tardía decorada. Fragmentos de pared decorados deforma indeterminada. (4) .

— PR-23: fragmento de pared decorado, perteneciente al primer estilo decorativo (fig. 10, n° 1). Decoración a base de círculos de líneas sinuosas conteniendo rosetas; las mismas rosetas en el exterior de los círculos, separándolos (motivos 1B.10 y 1A.1 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, J. R., 1985: 49 y ss.).

— PR-22: fragmento de pared decorado, perteneciente al segundo estilo decorativo (fig. 10, n° 2). Decoración: círculos dobles formados por tres círculos concéntricos que delimitan dos espacios donde se encierran ángulos (motivo 3A de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 68 y ss.). (4) Para catalogar estas piezas seguiremos el mismo criterio anteriormente establecido.

 

 Fig. 8  Fragmentos de Formas lisas de T.S.H. pertenecientes a Prados.

 

 Fig. 9  Fragmentos de T.S.H. decorada pertenecientes a Prados.

 

 Fig. 10  Fragmentos de T.S.H. tardía decorada pertenecientes a Prados.

 

 * Otras producciones cerámicas:

 PONDUS.

— PR-3 (fig. 11, nº 2) Medidas: ancho 70 mm.  largo 40 mm, alto 114 mm. Está fragmentado en la parte superior.

 

 Fig. 11  Pondera perteneciente a VíaVacas (nº 1) y Prados (nº 2).



 
3. Sobrevilla.

El yacimiento se encuentra en la margen derecha del río Cárdenas, a una altitud de 600 m. y a aproximadamente 1 km. de la población, lindando con Ia carretera local LR - 205.

Sus coordenadas UTM son: longitud 517.000 km; latitud 4.691.000 km. 

En Ia actualidad está ocupado por tierras de labor agrícola ( viñedo, cereal). El yacimiento es perfectamente observable a simple vista por el cambio de color que ofrece el terreno. En superficie se constata Ia existencia de abundantes fragmentos de sigillata lisa y decorada, cerámica común, moldes, tegulae, imbrices, etc. También aparece cerámica vidriada de cronología indeterminada. Por otro lado, en los Iinderos de una finca se conservan algunos sillares extraídos en el transcurso de los trabajos agrícolas.

 

 3.1. Los materiales.

 * Terra Sigillata Hisparaca. Formas lisas.

FORMA RITTERLING 8

— SB-1B: fragmento de borde, diámetro 11 cm. (fig. 12, rf2 1). Borde vuelto hacia adentro, rasgo que define su antigüedad (MEZQUÍRIZ, 1961: 53). Cronología: siglo I - primera mitad siglo 11 d.C.

— SB-19: fragmento de fondo con cuerpo curvo, pie no diferenciado y típica moldura hispánica, diámetro de la base 6 cm. (fig. 12, n° 2). Cronología: siglo I  primera mitad siglo II d.C. (MEZQUÍRIZ, 1961: 52).

— SB-20: pieza completa (fig. 12, IV 3). Borde vertical y cuerpo esférico con pie no diferenciado, diámetro de la boca 12,4 cm. ; altura 4,5 cm. ; diámetro de la base5,4 cm. Cronología: siglo 1— primera mitad del siglo ll d.C. (MEZQUÍRIZ, 1961: 52

— SB-32: fragmento de borde vertical, diámetro 20,6 cm. (Fig. 12, n° 4). Cronología: siglo I - primera mitad siglo II d.C. (MEZQUÍRIZ, 1961: 52).

 

 FORMA DRAGENDORFF 46.

— SB-34: fragmento de borde, diámetro 13 cm. (fig. 12, n° 5). Incluida por Romero Carnicero dentro del Servicio B (ROMERO CARNICERO, 1985: 212 - 213), con borde horizontal, su cronología va de Ia segunda mitad del siglo I hasta el siglo III (LUEZAS, 1989: 44).

 * Terra Sigillata Hispánica. Fragmentos decorados de pared de formas indeterminadas,

— SB-11: fragmento de pared (fig. 13, n° 1). Motivos: a la izquierda círculo dentado en cuyo interior hay una roseta de ocho brazos; a Ia derecha hay un elemento vegetal. Cronología: siglo II d.C. aprox. (MEZQUÍRIZ, 1961: 121).

— SB-17: fragmento de pared (fig. 13, nº  2). Motivos vegetales separados por una Iínea vertical de "puntas de flecha". Cronología: siglo II d.C. aprox. (MEZQUÍRIZ,1961: 121 y ss.).

— SB-40: fragmento de pared (fig. 13, n°  3). Decoración vegetal. Cronología: siglo II d.C. aprox. (MEZQUÍRIZ, 1961: 121 y ss.).

— SB-38: fragmento de Enceila. (fig. 13, nº 4)

— SB-2B: fragmento de pared (fig. 13, nº  5). Motivo de roseta de seis brazos con círculo central marcado. Garabito Ia incluye dentro del "estilo de círculos". Cronología: siglo II - siglo III d.C. (GARABITO, 1978: 44, 525; GARABITO - SOLOVERA, 1976, num. 21; fig. 4).

— SB-39 fragmento de pared (fig. 13, n° 6). Motivo decorativo y cronología análogos a SB 2B.

 

 * Terra Sigillata Hispánica Tardía.

 Formas lisas FORMA RITTERLING 8.

— SB-44: diámetro de Ia boca 10 cm.; altura 3,4 cm.; diámetro de la base 5,3 cm.(fig. 14, n° 1). Cuenco liso con borde vertical, pie no diferenciado y moldura his-panica en el fondo. Cronología: siglo III - siglo IV d.C. (LUEZAS y SÁENZ PRECIADO, 1989: 35).

— SB-44B: fragmento de pared y fondo con pie diferenciado y moldura hispánica. (fig. 14, n° 2). Cronología: siglo III - siglo IV d.C. (LUEZAS y SÁENZ PRECIADO,1989: 35).FORMA DRAGENDORFF 36

— SB-24: fragmento de borde y pared. Diámetro 20,8 cm. (fig. 14, n° 3). Presenta características de los ejemplares tardíos como Ia curva de Ia pared menos pronunciada que en los ejemplares altoimperiales. 

Además Ia pared interior tiene acanaladura. Por estos elementos su cronología no excede el tercer cuarto del siglo IV (PAZ PERALTA, 1991: 63 - 65).

— SB-25: fragmento de borde y pared, diámetro 28 cm. (fig. 14, n° 4). Este ejemplar, presenta dos acanaladuras en el exterior por debajo del borde. Su cronología no va mas allá del tercer cuarto de siglo IV (PAZ PERALTA, 1991: 63 - 65).

 

 FORMA HISPÁNICA 63 DE MEZQUÍRIZ.

— SB-31: plato de pared oblicua con una moldura circular muy pronunciada en el interior y fondo convexo, diámetro de la boca 10,6 cm; altura 2,9 cm; diámetro de Ia base 6 cm. (fig. 15, n° 1). Su datación hay que situarla en los siglos IV y V,(MEZQUÍRIZ, 1978: 119, PAZ PERALTA, 1991: 35 - 37).

 

 FORMA HISPÁNICA 74 DE MEZQUÍRIZ.

— SB-28: plato con pared curva y borde vuelto hacia afuera, diámetro 28 cm.(fig. 15, nº 2). Este tipo presenta similitud con las formas Hayes 58 y 59, y con la forma de Ia T.S.H. tardía de Palol, si bien la forma presentada es mas sencilla, de perfil algo mas pesado y superficies lisas sin apenas molduras, características típicas de los alfares del valle del Ebro. Cronología: en torno al siglo IV ó V (MEZQUÍRIZ, 1958: 187; PAZ PERALTA, 1991: 85 - 87)

 

 * Terra Sigillata Hispánica Tardía. Formas decoradas.

 

 FORMA 37 TARDÍA.

— SB-43: fragmento de borde y cuerpo (fig. 16, n° 1), diámetro de Ia boca 24 cm. Se aprecia un primer friso liso enmarcado entre dos molduras. En el nivel inferior se observa otro friso con motivos de círculos dentados.

— SB-3: fragmento de pared (fig. 16, nº 4). Motivos decorativos formados por una serie de líneas onduladas en Ia parte superior, separada por elementos vegetales en Ia zona inferior mediante una moldura. Motivo 2A1.35 en Ia parte superior y 2A1.60 en Ia inferior (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 58 y ss.)

— SB-27: fragmento de borde y cuerpo (fig.16, n° 2), diámetro de Ia boca 26 cm. El cuello es liso y diferenciado en dos frisos, mientras que el cuerpo esta decorado a base de grandes círculos dobles entrelazados (motivo 3A.2/1 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 68).

— SB-50: fragmento de pared (fig. 16, n° 3). Decoración de grandes círculos dobles con relleno en Ia parte superior, y un circulo con decoración de pequeños semicírculos en Ia parte inferior (motivo 3A.2/1 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 68).

 

 FRAGMENTOS DECORADOS DE PARED DE FORMA INDETERMINADA.

Para catalogar estas piezas seguiremos el criterio establecido anteriormente.

— SB-2: fragmento de pared (fig. 17, n° 1). Motivos circulares (motivos 16.6 y 1B.10de LÓPEZ RODRÍGUEZ 1985: 53 - 55).

 

 Fig. 12 Formas lisas de T.S.H. de Sobrevilla.

 

— SB-14: fragmento de pared (fig. 17, n° 2). Serie de círculos dentados en cuyo interior se enmarca una roseta (motivo 1 B.10 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1 985:53-55)

— SB-4: fragmento de pared (fig. 17, n° 3). Motivos circulares de pequeño tamaño en Ia parte superior. En Ia parte inferior otro círculo dentado con roseta en su interior, y al lado, motivo vertical (motivos 16.4,1B.10 y 2A1.56 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 53 y ss.).

— SB-5: fragmento de pared (fig. 17, nº 4). Motivo decorativo de rosetas (motivo 1A.1 de LÓPEZ RODRÍGUEZ 1985: 53 - 55).

— SB-1: fragmento de pared (fig. 17, n° 5). Decoración a base de círculos dentados en cuyo interior hay una roseta (motivo 1B.10 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985:53 - 55)

— SB-9: fragmento de pared (fig. 17, nº 6). Complejo entramado de círculos concéntricos, alternando rosetas de factura muy simple (motivos 1A.4 y 1 B.5 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 52 y ss.).

— SB-36: fragmento de pared (fig. 17, nº 7). Decoración de círculos dentados de pequeña factura, en cuyo interior se hallan rosetas de siete brazos (motivo 16.10de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 53 - 55).

— SB-15: fragmento de pared (fig. 17, n° 8). Motivos circulares, ondulados, rosetas y otros elementos verticales (motivos 1A.1, 16.7 y 2A1.56 de LÓPEZ RODRÍGUEZ,1985: 52 y ss.)

— SB-48: fragmento de pared (fig. 17, n° 9). Motivos: elementos verticales ondula-dos (motivo 2A1.35 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 58 y ss.).

— SB-45: fragmento de pared (fig. 17, n° 10). Decoración a base de pequeños círculos concéntricos formando una serie (motivo 16.5 de LÓPEZ RODRÍGUEZ,1985: 53)

— SB-55: fragmento de pared (fig. 17, n° 11). Decoración de rosetas enmarcadas dentro de círculos (motivo 113/6 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 50 - 54).Cronología: siglos III - IV d.C. (PAZ PERALTA, 1991: 104 - 105)

— SB-49: fragmento de pared (fig. 17, nº 12). Decoración a base de elementos circulares y otros verticales que alternan (motivos 1B.9 y 1C.17 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 53 - 57).

—SB-46: fragmento de pared (fig. 18, n° 1). Complejo entramado decorativo, con una serie doble de grandes círculos con motivos de relleno y separación (motivos 3A.2/2 y 3D.24 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 68 y ss.).

—SB-18: fragmento de pared (fig. 18, n° 2). Decoración: grandes círculos dobles, alternando puntas de flecha. En su interior se enmarca una gran roseta (motivo36.27 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 71 - 72).

—SB-53: fragmento de pared (fig. 18, n° 3). Decoración de círculos dobles entre-lazados. Junto a ellos se puede apreciar una hilera de semicírculos que se disponen Junto a la moldura (motivos 2A1/2 y 3A11/1 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 58-71).

— SB-8: fragmento de pared (fig. 18, n° 4). Motivos ornamentales de grandes círculos dobles con relleno, formando un complejo entramado (motivos 3A.2/1 y3D.24 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 68 - 78).

— SB-10: fragmento de pared (fig. 18, nº  5). Decoración a base de puntas de flecha y círculos dobles (motivos 1C.5 y 3A.2/1 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 56 - 69)

— SB-13: fragmento de pared (fig. 18, n° 6). Motivo decorativo: circulo y relleno de pequeños semicírculos.

— SB-47: fragmento de pared (fig. 18, n° 7). Motivos: grandes círculos entrelazados en cuyo interior hay relleno de pequeños semicírculos (motivo 3C.21 de LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 74 - 76).

 Fig. 13 Formas decoradas de T.S.H. de Sobrevilla.

 

* Otros hallazgos cerámicos.

 

 FRAGMENTOS DE FORMA INDETERMINADA DE PARED DE MOLDE.

— SB-29 (fig. 19, n° 1) Motivo decorativo perteneciente al Primer estilo, consistente en una serie de elementos circulares dentados y otros verticales que alternan (MEZQUÍRIZ, 1961: 121 y ss.; Motivos 16.9 y 1C.26 de LÓPEZ RODRÍGUEZ,1985: 54 y ss.). Cronología: siglo III - siglo IV d.C. (PAZ PERALTA, 1991: 105).

— SB-5: (fig. 19, n° 2). Motivo 1A/5 (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 50-54). El motivo consiste en una roseta de seis brazos con circulo central marcado, que corresponde al Primer Estilo decorativo (SÁENZ PRECIADO, 1995: 113-157; PAZ PERALTA, 1991: 133). Cronología: siglo IV (PAZ PERALTA, 1991: 104-133; MAYET, F.1984: 258).

— SB-52: (fig. 19, n° 3). Motivo 1A/1 (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 50-54). El motivo consiste en una roseta de ocho brazos, incluida dentro del Primer Estilo decorativo (SÁENZ PRECIADO, 1995: 113-157; PAZ PERALTA, 1991: 133). Cronología establecida en los siglos IV-V d.C. (PAZ PERALTA, 1991, 104-133).

—SB-54: (fig. 19, n° 4). Motivos 1A/4 y 18/14 (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 50-54).Consiste en una roseta de 6 brazos y círculos de "línea cortada". Esta dentro del Primer Estilo decorativo (SÁENZ PRECIADO, 1995: 113-157; PAZ PERALTA, 1991:133). Cronología: siglo IV d.C. (PAZ PERALTA, 1991: 119 y ss.).

 

 FRAGMENTOS DE CERÁMICA ESTAMPADA.

— SB-30: fragmento de borde de Hispánica 82 Tipo C. Diámetro 23 cm. (fig. 20,n° 1). Decoración de palmetas en ambas caras del fragmento, a imitación de los modelos africanos. Cronología perteneciente a niveles del siglo IV (PAZ PERALTA,1991: 87-90).

— SB-33: fragmento de fondo estampado con pie diferenciado y moldura hispánica. (fig. 20, n° 2) La decoración es de motivos verticales seriados, (motivo 2A1.56  según LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 56 - 62). Al estar englobada dentro del Primer Estilo de Mayet, su cronología va del siglo III a la primera mitad del IV (MAYET,1985, 258 — 259), si bien Paz Peralta la alarga hasta fines del V o inicios del VI (PAZ PERALTA, 1991, 143).

 

 FRAGMENTO DE CERÁMICA COMÚN.

 FORMA DRESSEL 20.

— SB-21: (fig. 20, n° 3). Fragmento de borde y cuello de un ánfora, englobada dentro de la forma V (BELTRÁN, 1970: 464 y ss.) o el Tipo 55 (VEGAS, 1973: 139).Diámetro de la boca 8,8 cm. Destaca la forma de bastoncillo del borde, típicamente hispánica, originaria del valle del Betis. Hacia el siglo III d.C. decae su producción, que sobrevive en centros de carácter local. Cronología: segunda mitad siglo III — siglo IV d.C. (VEGAS,1973: 139).

 * Hallazgo monetal.

Antoniniano de bronce del emperador Galieno (253 - 268 d.C.).

 

 

 Fig. 14 Formas lisas de T.S.H. de Sobrevilla.


 

* Resto arquitectónico y epigráfico.

La inscripción aparece sobre la parte superior de una columna de arenisca de buena factura, donde destaca el capitel toscano que nos Ileva a pensar en un probable uso arquitectónico de este elemento, englobado dentro del atrium de una villa rústica. Cronológicamente la utilización de este orden es característica de mediados del siglo I (MARTÍNEZ CLEMENTE Y GALLEGO PUEBLA, 1994: 175).

El estudio de Ia inscripción corre a cargo de Castillo (en prensa), quien apunta la preparación y reutilización del capitel como ara, y a tal fin se ha trabajado la parte superior para el fóculus y dos pulvini. La parte del fuste ha sido dispuesta para la inscripción, cuya transcripción según Castillo es Ia que sigue:

(A) emilius Qui

ntilianus 

Matribus 

ApiIlaris

votu (m) 

La inscripción manifiesta la existencia de un culto de carácter indígena dedicado a las Matres Apillarae, divinidades de origen celta que simbolizan Ia fertilidad y la abundancia en Ia naturaleza, y que se encuadran geográficamente dentro de un área en Ia que existen otras referencias a estas divinidades prerromanas. Por otro lado, Castillo apunta una cronología para el epígrafe, y consiguientemente para el culto al que hace referencia, que se deriva de los materiales arqueológicos de superficie (que no sitúa con anterioridad al siglo II) y del antoniniano de bronce de Galieno. 

Un último aporte que Castillo incluye para esta datación lo constituye el hecho del reaprovechamiento del soporte como epígrafe, fenómeno que comienza a darse a partir del siglo III y es típico del IV "ante el coste de la piedra tallada". Será la falta de referencias mas fiables las que Ileven a Castillo a proponer como fecha prudente de la inscripción el siglo III d.C., lo que consecuentemente altera la tradicional cronología que para estos cultos se vengan dando (CASTILLO, Mª. J., en prensa). 

Así pues este epígrafe entra de Ileno en el debate historiográfico sobre las pervivencias de carácter prerromano en un entorno que se venga considerando plenamente romanizado e integrado dentro de las corrientes religiosas de las provincias romanas en la etapa citada, de ahí que se haga especial hincapié en la importancia de este hallazgo.

 

 Fig. 15 Formas Hispánicas 63 y 74 procedentes de Sobrevilla.


 4.CONCLUSIONES.


 
4.1. Bibliografía referente a los yacimientos.

Sólo el yacimiento de VíaVacas parece ser inédito. 

Por el contrario, los otros dos (especialmente Sobrevilla) aparecen con frecuencia en la bibliografía especializada y local. 

La referencia mas antigua sobre Ia existencia de restos cerámicos romanos en el entorno de Badarán aparece en 1942, y consiste en la noticia de la aparición de restos de sigillata en el termino conocido como Campo (al que nosotros hemos denominado Prados), cerámica que el autor catalogaba como "paleocristiana" (TARACENA AGUIRRE, 1942: 38). 

Por otra parte, en 1973 se señalaba la existencia de restos de una villa, probablemente tardorromana, en Sobrevilla (BEGUIRISTAIN y CASTIELLA, 1973:194). Dos años después se incidía en la existencia de restos cerámicos romanos en el alto de Sobrevilla, pero esta vez sin aventurar ninguna adscripción cronológica (MOYA VALGAÑÓN, 1975: 169).

Todas estas noticias fueron recogidas en 1981 en un estudio sobre la bibliografía arqueológica riojana (ESPINOSA RUIZ, 1981: 176), que se convirtió en el referente obligatorio para todos los trabajos posteriores que mencionaban dichos yacimientos por lo que no merece la pena incidir en ello.

Respecto a Ia existencia del alfar en esta localidad, Juan Tovar, en un estudio sobre los alfares de terra sigillata de la Península lbérica, incluía la localidad de Badarán en su listado de centros productores, remitiendo a la tesis doctoral de Solovera (entonces inédita) para un análisis del mismo y ofreciendo el periodo de actividad supuesto por Garabito: siglos I y II (JUAN TOVAR, 1984: 38). 

Parte de la tesis de Solovera fue publicada en 1987 (Estudios sobre Ia historia económica de La Rioja romana). En esta obra la autora consideraba que por Ia existencia de moldes, restos de fabricación y abundante Sigillata, era indudable la presencia de alfares en la localidad (los únicos encontrados en Ia orilla izquierda del Najerilla), pero no daba la localización de los mismos(5). 

Al margen de esa noticia, lo único que se decía era que, puesto que la cerámica aparecida era semejante a la de Tricio del siglo II, el alfar de Badarán fabricó durante dicho siglo (SOLOVERA SAN JUAN, 1987: 81, 159). Sin embargo, a pesar de la explícita referencia a Sobrevilla (pp. 162), la autora no mencionaba la aparición de T.S.H.Tardía en Badarán. 

Quizás por esa imprecisión de la noticia y la falta de pruebas arqueológicas que demostraran la presencia del alfar en Badarán, la localidad no fue tenida en cuenta por M. Beltrán al referirse a los alfares del centro productor del valle del Najerilla (BELTRÁN LLORIS, 1990).

Años después, J. C. Sáenz Preciado, a través del estudio del material cerámico del párroco de Badarán(6), ubicaba en dicha localidad un alfar tardorromano aunque sin poder aportar una localización exacta. 
   

(5) La autora había tenido noticia, a través de la Sociedad de Amigos de Ia Historia Najerillense, dela existencia de dichos restos.
(6) D. Pedro Rioja, colección a la que también pertenecen muchas de las piezas estudiadas por nosotros.

 

El autor fechaba en el siglo V un molde decorado perteneciente a dicha colección y señalaba Ia incidencia del motivo 3B.27 de López Rodríguez. Por otro lado, opinaba que unos fragmentos y moldes contemplados por Paz Peralta, que se conservaban en el museo de Nájera y cuya procedencia era desconocida (PAZ PERALTA, J. A., 1991: 48), pertenecerían a este alfar de Badarán (SÁENZ PRECIADO, J. C., 1995: 113-157). 

Sáenz también analizaba los materiales encontrados en el termino Campo (Berceo) (7) y los interpretaba como producciones de T.S.H. y cerámica estampadas de los siglos V-VI (SÁENZ PRECIADO, J. C, 1995: 125) (8).

Por último, el autor ofrecía un listado de diversos yacimientos de los que no tenía más datos que el municipio en el que se ubicaban y la referencia de la Dra. Solovera, encontrándose entre ellos Sobrevilla, en Badarán (SÁENZ PRECIADO,.J. C., 1995: 132).

En el resto de los trabajos que hemos consultado, Badarán sólo aparece como uno de los centros productores de cerámica bajoimperial, sin mas especificaciones al respecto, por lo que no merece la pena incidir más en ello (9).Antes de continuar es preciso volver a incidir en Ia parcialidad de los datos que nos proporcionan los materiales estudiados.

Como ya hemos indicado, éstos no proceden de una recogida sisternática sino de colecciones privadas, por lo que el factor estético ha sido determinante en la selección de los fragmentos, a lo que hay que añadir la escasez de la muestra. Por todo, resulta imposible extraer valoraciones concluyentes en ningún aspecto, y debemos limitarnos tan solo a constatar la existencia de dichos materiales y contextualizarlos en el ambiente del valle medio de Ebro y, más concretamente, en el del Najerilla. Sin embargo, y a pesar de la mencionada parcialidad de la muestra estudiada y las limitaciones que ello establece, consideramos que los datos resultan de gran interés para el estudio de la T.S.H en esta zona, y que pueden arrojar alguna luz sobre Ia posible ubicación del alfar de T.S.H. de Badarán.

(7) Al que nosotros hemos denominado Prados.
(8) Cronología que coincide con Ia nuestra (para el fragmentos PR.23) si bien otros fragmentos estudiados son mas tempranos.
(9) Somos conscientes de que este breve repaso por la bibliografía previa acerca de los yacimientos no puede estar exento de omisiones, siempre involuntarias, como es el caso de tesis y tesinas inéditas, etc., por lo que pedimos disculpas anticipadamente.

 

 4.2. Los yacimientos: tipos de asentamiento y cronología.

En VíllaVacas y Prados no hemos encontrado elementos suficientes para establecer el tipo de asentamiento en cuestión, y sólo podemos indicar que parecen ser hábitats de carácter rural. En Sobrevilla, la aparición de diversos elementos nos permiten definir el yacimiento como un asentamiento tipo villae (siIlares, elementos constructivos, capitel reutilizado del que hablaremos más tarde y que podría formar parte de un átrio, etc.). En cualquier caso, todos los yacimientos comparten un componente de localización claro: se ubican en las terrazas del río, a escasos metros del curso fluvial, sobre tierras fértiles, características que podrían indicar una preferente actividad agrícola. 

Los materiales de los tres yacimientos aportan amplias cronologías (del siglo I d.C.al siglo IV-V). Tanto en las formas lisas como en las decoradas, así como en la cerámica común, engobada, etc., encontramos fragmentos representativos de todas las épocas (un ejemplo de cerámica de tradición indígena, producciones altoimperiales, fragmentos de T.S.H. tardía), que indican una prolongada ocupación de los asentamientos y, lo que es mas importante, una aparente continuidad en dicha ocupación desde las épocas mas tempranas a las más tardías.

 

 Fig. 16 Formas decoradas de  T.S.H. Tardía  de Sobrevilla.

Estos resultados nos llevan a encuadrar los yacimientos en la línea abierta por las últimas investigaciones en el entorno cercano, que también arrojan cronologías amplias y sin rupturas (10). En cualquier caso, por los motivos antes aludidos, las cronologías propuestas tan sólo están atestiguadas por la presencia de fragmentos cerámicos en superficie y quedan, al igual que el resto de las conclusiones, a Ia espera de confirmación estratigráfica. 

 4.3. Los hallazgos de VíaVacas y Prados.

En cuanto a los materiales, como ya hemos visto, Ia mayor parte pertenece a la tipología y decoraciones comunes en la zona durante el alto y el bajo Imperio. Entre las formas lisas, excepto la Drag. 44 que se considera poco representativa, el resto son formas muy frecuentes, de amplia difusión espacial y temporal, y que se encuentran perfectamente documentadas en el entorno riojano (la Drag. 15/17 fue fabricada en todos los talleres del valle del Najerilla; Ia Ritt. 8, Ia Hispánica 4 y Ia Drag. 36 son muy frecuentes en todo el territorio hispano, mientras que la Hispánica 1 tiene una difusión limitada al norte de la Península y ha sido considerada como una producción de los alfares riojanos).

Entre los fragmentos decorados pertenecientes a la producción altoimperial destacan el de estilo de imitación gálica y el de rombos, ambos poco frecuentes, aunque respecto al segundo debemos indicar que su presencia esta documentada en los talleres riojanos de Bezares y Tricio (GARABITO GÓMEZ, 1978: 608).

En cuanto a la producción de época tardía destaca el motivo 1B.10, el más repetido de las piezas aquí estudiadas. También merece ser señalada la repetición del motivo 3B.27, consistente en una roseta de seis pétalos inscrita en un círculo doble (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 74), que aparece en cinco de los treinta y seis fragmentos de T.S.H. Tardía decorada estudiados por nosotros (11). 

Sáenz Preciado, en su artículo antes mencionado, destacaba la predominancia de dicho motivo decorativo en los restos cerámicos pertenecientes a Badarán por él estudiados (SÁENZ PRECIADO, 1995:124). Por otro lado, el motivo 3B.27 de López Rodríguez ha sido atribuído a los talleres del valle del Najerilla gracias a un fragmento de molde conservado en el museo de Nájera (PAZ PERALTA, J. A., 1991: 48), molde que, como ya hemos comentado, en opinión de Sáenz Preciado procede de Badarán (SÁENZ PRECIADO, 1995: 124). La aparición de dicho motivo en los yacimientos aquí estudiados podría ser significativa para apoyar esa última afirmación.

 

(10) Informe preliminar de la prospección arqueológica en los términos municipales de Murillo de Río Leza y Ribafrecha (Iberia 1, 1998: 213-234). No es nuestra intención incidir en el aspecto histórico de ese periodo (invasiones, desórdenes sociales, bagaudas, crisis general, etc.) que, como es sabido, es fuente de encendidos debates historiográficos, pero es necesario señalar que, en lo referente al entorno riojano, ha ido ganando importancia la tendencia revisionista y todos los autores parecen estar de acuerdo en la necesidad de Intentar nuevas vías de interpretación. (ESPINOSA RUIZ, 1991: 275-288; SÁENZ PRECIADO, J.C., 1995: 113-157).

(11) Se trata de los fragmentos: SB.18, VV15, VV17, VV.20  y  VV.22.

 

 Fig. 17 Fragmentos decorados del I  estilo de T.S.H. Tardía  de Sobrevilla.

Entre las producciones de otros tipos destaca la pieza W. 12 que podría tratarse de un fragmento de lo que se ha denominado "cerámica romana pintada de tradición indígena" (AMARE TAFALLA y AGUAROD OTAL, 1986: 97-104). Los restos de cerámica celtibérica son muy abundantes en los enclaves de esta zona (Baños de Río Tobía, Bobadilla, Libia, Manjarrés, Montemediano, Tricio o Varea). Numerosos autores han señalado que las buenas características físicas (abundancia de agua, arcilla y combustible) no solo fueron motivo de la ubicación de los talleres de cerámica romana, sino también de la industria alfarera anterior. Esta tradición cerámica anterior a la dominación romana(12), que unida a las favorables condiciones de la zona facilitó la implantación de los talleres de sigillata(13) en época julio-claudia (SÁNCHEZ LAFUENTE,1994: 197), continúa apareciendo en esa zona incluso en niveles de los siglos II y III avanzado (ESPINOSA, U., 1994: 108).

Otro aspecto destacable hace referencia a las posibles imitaciones de piezas importadas, entre los que tendríamos que incluir varias de nuestras piezas: el fragmento decorado de imitación gálica, el fragmento de cerámica africana de cocina y los fragmentos estampillados(14). En opinión de J. Sánchez, lo más interesante de las producciones importadas fue el efecto mimético que tuvieron sobre los alfares tritienses, cuya importancia les obligaba a continuas adaptaciones a las nuevas modas o corrientes, por lo que no es fácil deslindar los productos locales de los importados. 

Para este autor existen productos de imitación de las formas itálicas desde mediados del siglo I d.C. (SÁNCHEZ LAFUENTE, J., 1994: 200), es decir, desde la puesta en funcionamiento de los talleres tritienses, lo cual nos indica lo temprano de la producción de dichas imitaciones locales. Por su parte, las decoraciones de estilo de imitación gálica han sido consideradas como los primeros intentos de los alfares hispánicos de copiar este tipo de cerámica. En opinión de MEZQUÍRIZ se trata, por lo tanto, del estilo mas antiguo de la T.S.H. (alrededor del año 50). Debido a los pocos hallazgos, esta autora opina que debió durar muy poco, siendo pronto sustituido por motivos propios inspirados en las tradiciones y en los productos ibéricos (MEZQUÍRIZ, 1961: 90-94).

Tanto si se trata de producciones importadas como de posibles imitaciones locales de las mismas, las piezas resultan de sumo interés: en el primero de los casos podrían señalar la inclusión del entorno de Badarán en los circuitos comerciales de la zona de Tricio (algo por otra parte lógico); mientras que en el segundo caso, podrán corroborar la existencia de talleres dedicados a la producción de estas imitaciones dentro del entorno tritiense, aspecto ya señalado por diversos autores (GARABITO GÓMEZ, SÁNCHEZ LAFUENTE, 1994: 200; LUEZAS y SOLOVERA, 1994: 70-75), pero que siempre ha quedado en segundo plano debido a la prioritaria importancia concedida a los alfares de sigillata. En cualquier caso, ambas hipótesis quedan a la espera de posteriores trabajos que las confirmen o rechacen.

 

(12). La elaboración de cerámica a torno debió producirse, a juzgar por las estratigráfias halladas en yacimientos como Libia, en torno a comienzos del s. III a.C. (SOLOVERA SAN JUAN, M. E., 1987: 122).

(13). Con asentamiento de alfareros gálicos/itálicos. La aparición desde la primera mitad del s. I d.C.de alfareros con nombres indígenas (VERDVLA, LVTEVS, BRITTO) demuestra que estos artesanos indígenas adoptaron rápidamente las nuevas técnicas alfareras sin ningún tipo de problemas (SOLOVERA,1987: 55, 122; ESPINOSA, U., 1994: 107; SÁENZ PRECIADO, M. P, 1994).

(14) Fragmentos PR-2, VV-3, VV-11, SB-30 y SB-33.

 

En resumen podemos decir que entre los materiales estudiados encontramos formas típicamente hispánicas, muy frecuentes en todo el Mediterráneo occidental, especialmente en el valle medio y bajo del Ebro, que en gran medida también han sido halladas en Vareia, Calagurris y el entorno de Tricio. Aunque, naturalmente, con una muestra tan escasa las oscilaciones descritas deben ser matizadas en un futuro.

 4.4. Los hallazgos de Sobrevilla.

El grueso del material aportado por este yacimiento esta compuesto por cerámica de diversos tipos: T.S.H. de época imperial y tardía, cerámica común, estampada,... Entre la cerámica de época altoimperial contamos con ejemplos de las formas más corrientes (Ritt. 8, Drag. 15/17, Drag. 35, Drag. 36) y de los motivos decorativos más frecuentes (pequeños círculos, rosetas). Respecto a las cerámicas tardías, nuestros fragmentos se engloban en el denominado Grupo D (MAYET, 1984: 105 y ss.) o Conjunto A (PAZ PERALTA, 1991: 54 y ss.). Se trata de cerámicas producidas en los alfares riojanos que poseen unas características físicas concretas: pasta de color rojo o anaranjado, porosa, que mancha al tacto, con barnices densos o brillantes de color naranja u oscuro. Las formas aparecidas son las típicas de los yacimientos de esta época (Ritt. 8,Forma 37 t), si bien hay que señalar la presencia de algunos fragmentos menos comunes. Así, contamos con una Hispánica 63, forma poco conocida en esta zona, y con una Hispánica 74. Una tercera forma atípica es la Drag. 36 tardía que, con la características de nuestro fragmento (quiebro, acanaladura interna), sólo ha aparecido en Turiaso, en niveles del tercer cuarto del siglo IV (PAZ PERALTA, 1991: 63-65). Entre la cerámica común contamos con un ejemplar de Dressel 20, ánfora empleada en el transporte oleario o de grano, con una cronología que va de is segunda mitad del siglo III a la primera mitad del siglo IV.

El análisis del conjunto cerámico de Sobrevilla parece señalar, como en los dos casos anteriores, una continuidad en el hábitat a lo largo del Alto y Bajo Imperio. Sin embrago, Sobrevilla ofrece ciertas diferencias respecto a ellos (elementos constructivos de mayor envergadura, el antoniniano, el capitel reutilizado que podría haber formado parte de un atrio ...) que nos Ilevan a pensar en la posibilidad de que se trate de una villa.

Resulta imposible fechar el inicio del asentamiento sin contar con un registro estratigráfico, pero los restos cerámicos y el capitel (de orden toscano) apuntan una cronología temprana (mediados del siglo I d.C.).

Por su proximidad geográfica, podemos intuir una gran influencia de Tritium Magallum en todos los ámbitos (político, económico, comercial, etc.). En ese sentido, el proceso integrador de esta zona dentro del orbe romano fue lento en comparación con otras ciudades como Calagurris (Tritium Magallum y Libia eran enclaves estipendiarios según Plinio). Pero partir de mediados del siglo I d.C. la producción cerámica de esta zona fue tomando fuerza de manera creciente. La producción creó en Tritium Magallum una elite progresivamente enriquecida que organizó la ciudad, y por extensión también el Najerilla medio, con la infraestructura y los servicios propios de cualquier otro foco desarrollado de la época (ESPINOSA, 1994: 113). Dada la proximidad física entre Tritium y los asentamientos que nos ocupan, podemos suponer con bastante seguridad que todos se insertaron en dicho desarrollo. 

Por otro lado, Ia concesión de lotes de tierra a los veteranos de la Legión IV Macedónica hizo que surgieran las primeras villae de Ia zona. Los asentamientos de este tipo aparecidos en el entorno mas próximo (valles del lregua, del Leza y del Jubera) forman una red relativamente densa y que, en los casos que han podido ser estudiados, aparecen de forma sincrónica y aportando cronologías tempranas en comparación con otras zonas hispanas (ESPINOSA, 1994: 122 y ss.; EQUIPO DE PROSPECCIÓN, 1998:213-234). La posible existencia de una villa en Sobrevilla habría que entenderla dentro de este contexto. 

El hallazgo del antoniniano de bronce del emperador Galieno, fechable entre el 253 y el 268 d.C., nos remite a Ia situación de crisis que sacudió el Imperio a mediados del siglo III. Uno de los intentos de hacer frente a esa situación se tradujo en Ia introducción de cambios en las emisiones monetales y en el aumento del número de officinae. La intención era Ia de reforzar la circulación, siendo éste un periodo bastante prolífico en lo que a emisiones se refiere. Recordemos a este respecto los importantes hallazgos monetales de esta misma época encontrados en Varea (ABASCAL PALAZÓN, TIRADO MARTÍNEZ y MARTÍNEZ MINA, 1994: 333-338).

Respecto al epígrafe aparecido en Sobrevilla nos encontramos ante un culto prerromano (esta dedicado a las Matres Apillarae)(15) que ha sido datado en el siglo III (16). Obviamente no es este el lugar para hablar del complejo proceso de la romanización, sin embargo, no deja de resultar curiosa Ia pervivencia de uno de esos elementos indígenas en un entorno tan aparentemente romanizado como es las inmediaciones de Tricio y en fechas tan tardías como puede ser el siglo III. En ese sentido, Abascal considera Tricio "un quiste de romanidad en medio de un paisaje que, de una manera clara, es cada vez más puramente berón" (ABASCAL PALAZÓN, J.M., 1994: 230); y, por otro lado, F. Marco Simón ya ha llamado Ia atención sobre el peligro de obviar las variaciones regionales existentes en favor de interpretaciones generales, especialmente en el caso que nos ocupa pues, en sus propias palabras, Ia persistencia de elementos indígenas en el espacio concreto de los berones es más importante de lo que a veces se hubiera podido suponer (MARCO SIMÓN, 1994: 77).

 

(15). Las Matres son. en opinión de Marcos Simón, las diosas que mejor expresan en el mundo céltico, la fertilidad de la tierra y de las aguas y, en Hispania, tienen su evidencia más intensa en la Celtiberia (MARCO SIMÓN, 1994 : 79)

(16). Como ya hemos señalado, el epígrafe ha sido estudiado por  M.J. Castillo, quien amablemente nos ha proporcionado sus conclusiones.

 

Fig. 18 Fragmentos decorados del II  estilo de T.S.H. Tardía  de Sobrevilla.

 

Fig. 19 Moldes para la fabricación de Terra Sigillata provenientes  de Sobrevilla.

 

Fig. 20 Cerámicas estampadas y común de Sobrevilla.

 


4.5. Consideraciones de conjunto.

El estudio de los materiales aportados por estos tres yacimientos plantea dos cuestiones de interés: por un lado, parece arrojar algo de luz sobre la ubicación del alfar de Badarán; por otro, permiten suponer una continuidad en la ocupación de los asentamientos a los que pertenecen, que esta en consonancia con los datos de las últimas investigaciones pero no tanto con la visión tradicional que se tenía del periodo tardío. Somos conscientes de la parcialidad de los datos arqueológicos que hemos manejado en este estudio, no obstante, creemos que aportan interesantes observaciones sobre las dos cuestiones arriba mencionadas. 

Respecto a la producción cerámica, como ya hemos visto en el repaso bibliográfico previo, todos los investigadores parecen estar de acuerdo en la existencia de un alfar en el término de Badarán, del que sin embargo no se conocía su ubicación. Sobre su funcionamiento, todo lo que suele afirmarse en relación a los alfares de Tricio, resulta válido para Badarán ya que, debido a su proximidad física, compartía los mismos condicionantes naturales, económicos y sociales previos que hicieron viable la existencia, puesta en funcionamiento y pervivencia de los alfares tritienses. Respecto a su ubicación, la aparición en Sobrevilla de los fragmentos de molde aquí estudiados soluciona, siempre pendiente de confirmación arqueológica, el problema de la localización de dicho alfar(17). Por otro lado, esto no condiciona la posibilidad de que existan otros alfares en el entorno de la localidad, tal y como es habitual en el contexto del valle del Najerilla. 

En cuanto a la datación del alfar, el estilo decorativo al que pertenecen los moldes aquí estudiados indica una cronología tardía: pertenecen al Primer Estilo de Mayet, fechado en los siglos III y IV (MAYET, 1985: 258-259), dato de evidente interés en relación a la evolución del entorno tritiense entre el Alto y el Bajo Imperio. En ese sentido, la datación de estos moldes no sólo es significativa para el contexto riojano (ya que supone una producción tardía en el alfar de Badarán que podría ser paralela a la de Tricio, Arenzana de Abajo y Nájera), sino que tiene repercusiones en el ámbito dela producción peninsular: según López Rodríguez y Paz Peralta estas producciones, especialmente las del valle del Najerilla, no se estancaron respecto a sus antecesoras y, aunque no tuvieron el peso de las dos primeras centurias, tampoco consistieron en un fenómeno puramente local, sino en algo mas extendido y diversificado de lo que en un principio cabe pensar (LÓPEZ RODRÍGUEZ, 1985: 44-45; PAZ PERALTA, 1991: 50) opinión que podría verse corroborada por la aparición de estos moldes de cronología tardía.(18).

La otra cuestión a la que hacíamos referencia es la de la aparente continuidad de los asentamientos estudiados desde el siglo I d.C. hasta principios del siglo V. En el ámbito territorial que nos ocupa la situación de crisis de los siglos Ill-V está Ilena de incertidumbres. Si bien en algunos núcleos se aprecia una decadencia del mundo romano(19), no podemos olvidar que Ia zona de Tricio estuvo protegida por una guarnición de Ia Legión VII Gémina al menos desde el siglo II (NAVARRO CABALLERO,1989-1990: 217-225). 

A falta de trabajos arqueológicos que permitan comparar la evolución de esta zona con la de otras más alejadas, nos resulta imposible valorar la incidencia de esta protección sobre el entorno tritiense, sin embargo, los últimos trabajos en esa zona atestiguan un aumento de los asentamientos bajoimperiales y un importante repoblamiento del eje Nájera-Tricio (SÁENZ PRECIADO, 1995: 118), en el que podría encuadrarse Ia continuidad de estos asentamientos de Badarán.

En ese sentido, un reciente trabajo de Santiago Castellanos ha puesto de manifiesto Ia existencia en esta zona del valle del Ebro, a mediados del siglo V, de grupos aristocráticos (honorati y possessores) con base en la propiedad y con suficiente status como para dirigirse al Papa en apoyo de un obispo de su entorno (CASTELLANOS,1998: 37 y ss.), por lo que parece que los grandes propietarios de Ia zona (o parte de ellos) no sufrieron una pérdida traumática de sus posesiones y de su status en esa época. Por lo tanto, ¿qué incidencia real tuvieron los acontecimientos políticos, sociales, las invasiones y los movimientos bagáudicos en el poblamiento romano de esta región?.  Sólo futuros trabajos pueden desvelar estas incógnitas.

 

(17). Cuando este articulo se encontraba en prensa tuvimos noticias de la aparición de cuatro nuevos fragmentos de molde de características similares a las de los aquí estudiados. Fueron encontrándose en Sobrevilla por los vecinos del pueblo y se encuentran depositados, junto al resto, en los locales del Ayuntamiento de Badarán.

(18). Sin embargo, hay que señalar que aún no existe consenso entre los investigadores sobre la evolución de los talleres durante ese periodo.

(19). Reflejado en niveles de destrucción, abandono o despoblamiento en ciudades como Libia (SÁENZ PRECIADO 1995 : 128)  o Vereia (ESPINOSA 1990 : 18 y ss id. 1991 : 287).